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Septiembre 2019 |Uva de mesa

Piura e Ica ante un nuevo escenario

El (cada vez más) complejo negocio de la uva de mesa

Con California produciendo más fruta y por más tiempo, Piura debe pensar en una estrategia sobre dónde colocar sus producciones. A su vez, Ica se verá obligada a retrasar su uva para no toparse con la fruta piurana ni californiana. Ante un escenario así, en  ambas zonas productoras tienen claro que quien no produzca fruta de calidad se quedará fuera del mercado.

“El mildiú llegó a Ica para quedarse”

Si bien en un comienzo se había confundido con el oídium, luego se confirmó lo que nadie quería, la presencia de mildiú en Ica. Todo indica que su arribo se produjo por la introducción de plantas infectadas que llegaron desde zonas del norte del país.

“Imagino que deben haber llegado plantas infestadas, acaso de un vivero de una zona endémica, de Piura, por ejemplo, o de Chiclayo”, sostenía Luis Álvarez, profesor del Departamento de Sanidad Vegetal de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica (UNICA) y asesor en importantes fundos de la costa norte y sur del Perú. “El viento puede llevar los esporangios a las copas, donde se podrían instalar; y con la mínima humedad se producen infecciones. Y así se han ido generando los inóculos en Ica, que al inicio fueron pocos en realidad”, precisaba, subrayando que el mildiú es un patógeno de calor, por lo que las condiciones de temperaturas altas le favorecen, y sus ciclos se acortan con la humedad.

Ica y todos los valles aledaños que tienen vid (Pisco, Chincha) fueron afectados, además de otros que no pertenecen a la región, pero que sí están conectados, como es el caso de Cañete. La primera alarma se dio en agosto del 2018. “Antes no había escuchado de esto en la zona. Cuando me mostraron el síntoma, yo dije ‘No puede ser, en Ica no hay mildiú’. Luego, cuando nos trajeron el material y pudimos confirmarlo en la universidad”, explicaba el experto.
“Hemos tenido que aprender a cómo manejarlo”, afirmaba Fernando Cortez sobre un patógeno que afectó bastante al sector donde están ubicados los campos de Ica Fruta. “En las variedades blancas se ha notado bastante y lo hemos logrado controlar con productos a base de cobre”, sostenía.

“Nadie tenía al mildiú en los programas preventivos”, afirmaba Fabrizzio Vercellino. “Cuando lo detectamos, ya había atacado a la planta e hicimos aplicaciones curativas. A partir de este año, hemos hecho un cambio en el programa de control para hacer un manejo preventivo de la enfermedad”, añadía.

La pasada campaña de la uva de mesa tuvo a California como protagonista. Desde allí, se había pronosticado una sobreproducción y fueron varios los mensajes que llegaron hasta las oficinas comerciales de las exportadoras peruanas. Veamos: habría fruta de California hasta enero, California no compraría uva peruana hasta la semana 52 y esos pedidos solo se centrarían en nuevas variedades.

Ante un panorama así, la industria peruana reaccionó enviando su fruta a Europa, mercado que estaba copado con fruta de otros orígenes. Con más oferta, los precios cayeron. Sin embargo, la fruta californiana que quedaba a finales de 2018 no tenía ‘piernas’. EE UU terminó cediendo y pidiendo fruta, de variedades tradicionales a Perú, y también a Chile. Pero las empresas del norte del país, que ya habían enviado su oferta a Europa, no podían cumplir con los pedidos que llegaban desde EE UU.

“Lo que transmitieron algunas cadenas de supermercados es que ya no querían variedades tradicionales y que querían abastecerse solo de variedades nuevas, lo que, de alguna forma, traducía un grado de ignorancia respecto de la capacidad y la situación productiva, tanto de Chile como de Perú, muy importante, muy significativa”, sostenía Manuel José Alcaino, presidente de Decofrut.

“Entonces, que venga un señor de una cadena de `retail’ y diga: ‘Thompson, Flame o Crimson ya no es una buena variedad y ahora quiero otra’, es, a mi juicio, un poco pedante”, añadía, señalando que lo ocurrido la pasada campaña dejó en evidencia a los supermercados de EE UU. “Ya que, tras eso, y dada la escasez de fruta, llegaron al extremo de llamar a las exportadoras chilenas y peruanas, pidiéndoles la variedad que encarnaba todos los males: Flame”.

IGNORANCIA EN CÓMO ES ESTE NEGOCIO

Según Alcaino, esta solicitud de los supermercados estadounidenses reflejó una ignorancia del negocio, ya que si se suman las producciones de nuevas variedades de Perú y Chile, no llega más allá del 14%. Para el presidente de Decofrut, las cadenas de supermercados cometieron el error de creerle a los productores locales, “porque al cabo del desarrollo de la temporada se dieron cuenta, estoy hablando de principios de diciembre, que los stocks californianos que quedaban a esa fecha estaban con la lengua afuera, es decir, era fruta que ya no tenía piernas”, analizaba.

Pero, tras haber desviado su producción a Europa, los exportadores peruanos tenían poco o nada que hacer. Así es como la fruta peruana creció en el Viejo Continente en un 80%. Pero fue producción que llegó sin avisar, ni tampoco teniendo programas cerrados. Como consecuencia de ello, había un sobrestock en Europa, que motivó una caída de los precios.

Pero, ¿qué vendrá de ahora en adelante? Si se analiza la evolución de los stocks de la fruta californiana en los últimos cuatro años, en las fechas en que estos tradicionalmente se contabilizan (desde el 15 de septiembre al 30 de noviembre), han ido creciendo, con una notable expansión dentro de esta campaña, tanto así, que este es el primer año que se realiza una medición en el mes de diciembre. “Nunca había habido porque no tenía sentido medir al 30 de diciembre, porque ya no quedaba fruta”, subrayaba Alcaino. Si bien este año fue más patente, en años anteriores también había habido más fruta, básicamente debido al recambio varietal que se había iniciado en California algunas campañas antes.

“Lo concreto, es que la tendencia de los stocks de los últimos cuatro años, va a ser la tendencia de ahora en adelante. No creo que siga subiendo de forma significativa. A lo mejor el próximo año vamos a ver volúmenes un poco menores, si es que EE UU reestablece las relaciones comerciales con China. Pero aquí hay, ciertamente, un factor de cantidad que está en aumento”, analizaba.

CALIFORNIA, PERÚ Y CHILE SE SEGUIRÁN TRASLAPANDO

Ante un panorama como el antes descrito, el negocio de la uva de mesa se tornará más complejo cada temporada, con producciones de California, Perú y Chile que se traslapan y se seguirán traslapando. “Como veo las cosas, el mercado se va a regular y se quedarán las empresas más grandes”, advertía Alejandro Carvajal, gerente general de Agrícola Fegurri, algo con lo que concuerda Darío Núñez, gerente general de Uvica. “Lo que veo son mercados llenos y zonas productoras con mucha más amplitud de producción. Entonces, o nos adecuamos a eso o salimos del mercado, porque, sinceramente, creo que los próximos dos o tres años habrá una tamización brutal de esta industria en Perú”.

A ello hay que sumar las mayores producciones, gracias a que nuevas superficies de variedades licenciadas de uva de mesa están entrando en producción campaña tras campaña. Y es que las nuevas variedades tendrán mucho que decir, ya que si hasta ahora se buscaba fruta que fuese del gusto del consumidor estadounidense, tanto en color, forma o gusto; para el asesor Roberto Bezerra, “ahora hay que escoger variedades que gusten a otros mercados: Europa, Asia, India.

Estas variedades deberán viajar entre 30 y 35 días. Antes pensábamos en variedades que viajen bien 20 días, pero hoy eso ya no sirve”. En eso coincide Fernando Cortez, de Ica Fruta. “Debemos sacar fruta que sean ‘todo mercado’, es decir, fruta, que pueda viajar, que tenga buen sabor y tenga buena aceptación. En eso, las variedades nuevas que tenemos, como Timco, Allison y Sweet Sapphire se han comportado muy bien”.

En un escenario como este aumenta el riesgo que de por sí significa la elección de una nueva variedad, ya que cualquier error, además de involucrar una alta inversión y una caída de flujo durante el periodo que demoren en producir comercialmente las nuevas variedades, cualquier equivocación, podría significar un desastre. “Además, los tiempos se acortan y hay que reaccionar rápido. Ni siquiera tenemos el tiempo de probar algunas variedades nuevas con antelación de dos o tres años para ir validando, sino que con información de otras empresas habrá que tomar decisiones”, explicaba Bezerra.

¿LA PEDIREMOS POR SU NOMBRE? “Pienso que los nombres varietales a la larga van a desaparecer, y como el mercado va creciendo y los viveros cada vez están sacando variedades nuevas, al final se va a regir por un tema de colores y calidad”, sostiene el asesor Fabrizzio Vercellino.

EN UNOS AÑOS NO SE PEDIRÁN VARIEDADES POR SU NOMBRE, SINO POR CALIDAD

Sweet Globe, Timco, Allison, Sweet Celebration, Sweet Sapphire… Cada vez hay más superficie y producciones de variedades licenciadas, pero, ¿dónde está el techo de estas? “Cuando empieza a haber más oferta, la demanda se contrae y al final lo que empiezan a pedir es calidad. Entonces, ahí el que ofrezca esa calidad, se va a diferenciar y va a hacer un buen negocio, ya sea con variedades licenciadas o tradicionales. Yo creo que las variedades patentadas están de moda y se conocen por el nombre, pero después lo que se va a pedir es buena calidad de fruta, bien terminada, viajera. Y al comprador le dará lo mismo qué variedad específica es y van a pedir uva blanca, roja o negra. Pienso que los nombres varietales a la larga van a desaparecer, y como el mercado va creciendo y los viveros cada vez están sacando variedades nuevas, al final se va a regir por un tema de colores y calidad”, analizaba el asesor internacional, Fabrizzio Vercellino.

Tras la última campaña, los especialistas son conscientes en señalar que la uva piurana que llega a enero, termina mal, sin los grados Brix ni color esperados; no así la que se cosecha en diciembre. El retraso que hubo en las cosechas también es un legado de los problemas con el clima de años anteriores. Además, cada año que pasa se presentan mayores problemas fitosanitarios.

Todo aquel que trabaja en Piura afirma que es mucho más complicado producir allí que en Ica, sobre todo en lo que se refiere al ataque de plagas y enfermedades. Así, tener un parrón siempre verde obliga a ser exhaustivos en el monitoreo y control de oídium. Si a eso se le añade la presencia de lluvias, también hay que preocuparse del mildiú. A la presencia de chanchito blanco y arañita roja, la pasada campaña se sumó la aparición de Spodoptera.

PERÚ DEBE APRENDER A HACER FRUTA DE LARGA VIDA DE POSCOSECHA

Si EE UU está guardando su fruta, ¿Perú debiese hacer lo mismo? Andrés Mediano, gerente de operaciones de Frusan Perú, respondía: “Mientras exista esta problemática, lo que hay que aprender es a hacer frutas de larga vida de poscosecha. Y esas no vienen en el manual. Ahí te vendieron el televisor y el manual hay que desarrollarlo desde cero. Como en todas las cosas, cuando estás introduciendo una ‘especie’ en una zona donde no se ha producido, tendrás que empezar a ensayar para adaptarla a eso. Hay condiciones técnicas en el norte que, evidentemente, hacen más difícil tener frutas de alta guarda. Por ejemplo, en Ica se produce fruta de mejor condición de poscosecha que Piura”.

Ante la desaparición de la ventana comercial en EE UU, ¿la opción de Piura pasará por seguir enviando fruta a Europa? Si la respuesta es afirmativa, se deberá controlar que la fruta enviada no supere los límites máximos de residuos, algo de lo cual los recibidores europeos están muy pendientes. ¿Y la de Ica? “En salir un poco más tarde”, afirmaba Fernando Cortez. “No podemos pensar en salir en octubre o noviembre. El objetivo es tener fruta a partir de la quincena de diciembre para llegar a EE UU los primeros días de enero y así en adelante, hasta el mes de marzo”, continuaba.

El director comercial de Ecosac, Gerd Burmester, sostenía que se hace necesario buscar nuevos mercados donde colocar la fruta. “Mirando hacia atrás dices: ‘no debimos ser tan drásticos los piuranos. O debimos mirar otros mercados’. Pero, nuevamente, Oriente Medio se ve muy bien, aunque luego te puede sorpresas si tomas decisiones muy drásticas, si mandas volúmenes muy fuertes a un mercado que no conoces bien. Eso también puede ser drástico”, analizaba.

«Han aparecido cuatro nuevos tipos de chanchito blanco que podrían afectar a la uva»

La cochinilla harinosa, o chanchito blanco, causa graves daños y pérdidas económicas en el cultivo de la uva de mesa. No es un misterio que en las últimas campañas su presencia se haya expandido en Perú. La entomóloga de la UNALM, Mónica Narrea, sostenía que los fundos peruanos aún no ‘agarran la mano’ al al programa de manejo integrado de plagas. “Estamos viendo que incluso hay más presencia de cochinilla, incluso en los ‘containers’», afirmaba y añadía que es necesario contar con el personal adecuado para combatir a esta plaga.

En Piura hay productores que manejan muy bien la fisiología de las plantas, a pesar de que es un cultivo que tiene menos tiempo de existencia en esa zona que en Ica. Sin embargo, la experta sostiene que es necesario fortalecer la sanidad del cultivo en zonas productoras norteñas. “Se piensa que es algo fácil y que se puede ir ‘pateando’.

Recuerdo la última campaña en el norte. Todo estaba bien hasta la última etapa, donde no solo la cochinilla fue un problema sino también la mosca de la fruta. Por eso es que hay que generar una data de campo, ya que estamos hablando de una plaga polífaga y debemos entenderla. En la uva, la cochinilla llena toda la planta, el tronco, los brazos, la fruta”, explica sobre la importancia de esta plaga.

El chanchito blanco no es una plaga exclusiva de la uva de mesa. La especialista afirma que en el arándano han aparecido tres o cuatro especies diferentes, “y una de ellas, ya estaría en la vid”, advierte y señala que debe confirmar de qué especie se trata. “Debo hacer un viaje a EE UU para confirmar estas especies y trabajar con uno de los especialistas en chanchito, ¿cuál es la plaga más seria en el caso de la uva? Podría decirles que el chanchito blanco es la plaga más seria de la vid y en Perú solo tenemos un tipo de cochinilla: Planococcus citri, pero si entra otra, de las que ya está en el arándano, ya serían dos tipos. Es decir, es sería como tener una segunda plaga. Entonces, la cosa se está volviendo seria”.

EMPRESAS IQUEÑAS DEBERÁN SER MÁS EFICIENTES

La última campaña de uva de mesa dejó varias lecciones a los productores peruanos, que deberán ponerlas en práctica de cara a la próxima temporada. Así entonces, en tierras iqueñas, la estrategia de una empresa como Ica Fruta, pero también de otras firmas de la zona, pasará por cosechar más cajas al día, ya que se juntará un mayor volumen entre la quincena de diciembre y fines de enero. “Debemos concentrar nuestro principal volumen en esas fechas para no vernos complicados con las lluvias de febrero, donde las temperaturas son más altas y, en el caso de la uva roja, le cuesta pintar”, explicaba Cortez.

Ante este panorama, y según Lionel Arce, presidente de Provid, la uva peruana “es una uva competitiva. La situación no es cómoda, pero es una fruta competitiva. Lo que pasa es que tenemos que reestructurar todo el negocio para seguir manteniéndonos en el mercado. Lo que es importante es que este cambio es estructural y no un cambio coyuntural; no es que tuvimos un año bueno que hizo que el mercado se viera afectado, no; esta es la realidad con la que vamos a convivir en los próximos años; esto no va a cambiar y puede acrecentarse de alguna manera”.

Darío Núñez señalaba que la industria debe alinearse en ser buenos productores y no pensar tanto en el mercado. “Y eso de ser buenos productores pasa por tener costos de producción más bajos. Así, vamos a salir adelante solos”, sostenía. Y las nuevas variedades ayudan a que eso se logre. “Sinceramente, creo que el tema de costos es el que va a primar”, agregaba. Y es que, según si análisis, los costos se están encareciendo en prácticamente todas las labores que se realizan en el campo: raleo, cosecha, poda… “Por ejemplo, nuestros costos de producción esta campaña fueron de caso US$12,000/ha. Desde mi punto de vista, ese es un buen costo de producción. Si yo volteo para atrás, antes eran US$18,000/ha, entonces sí ha habido una evolución. Y eso debe ir bajando, porque si antes vendíamos a US$30/caja y hoy lo hacemos a US$20/caja, nuestros costos no pueden ser los mismos. Eso va a seguir pasando y tenemos mucho que aprender de Chile”, explicaba.

Entonces, ¿eso quiere decir que se acabó el trabajar al detalle? “Absolutamente”, respondía el gerente general de Uvica. “Nosotros antes éramos papistas, nosotros deshojábamos hoja por hoja. Éramos detallistas. Yo creo que eso ya se acabó. Sinceramente, el que lo sigue haciendo, yo creo que va a morir”, advertía.

¿QUÉ HACER DE CARA AL FUTURO?

Gerd Burmester sostenía que tanto los equipos técnicos como los comerciales deben trabajar en conjunto, pensando en la calidad final del producto. “Cada vez que recibimos un supermercado de visita, agrónomos y técnicos que lo atienden, explican cuáles son los trabajos que se hacen en el campo. Por eso es importante saber qué está pasando al final con el consumidor final”, explicaba.

Y eso no es un tema menor porque los consumidores están cambiando, ya que sus gustos hoy en día puede que poco y nada se parezcan a los que tendrán en diez años más. “Tenemos que estar enchufados, todas las áreas de la empresa, en el mismo objetivo”, subrayaba. Esa parece ser la clave a partir de esta temporada, y de cara a lo que pasará en las próximas campañas.