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Capsicum

28 de septiembre de 2020
Renzo Gómez / Presidente del comité de Capsicum de ADEX

“Tenemos que apostar por las presentaciones en fresco”

“Tenemos que apostar por las presentaciones en fresco”

La industria peruana de ajíes, rocotos y pimientos busca impulsar las presentaciones en fresco para aumentar la canasta exportadora, que en 2019 apenas representó el 0.75% del total exportado. Para conseguirlo, el sector debe hacer frente a una serie de ajustes que permitan producir un producto que pueda ser exportado fundamentalmente a EE UU.

Miriam Romainville

El impulso que proviene de las exportaciones de Capsicum peruano en conservas y seco ya no es suficiente para acelerar el crecimiento del sector, que registró una caída ligera de 0.64% en el 2019, al situarse en US$247 millones y que, con motivo de la pandemia, se ha visto afectado por la menor operatividad de los ‘food service’. “Tenemos que apostar por las presentaciones en fresco, es lo que nos permitirá aumentar la canasta exportadora y llegar a unos US$500 millones”, afirma Renzo Gómez, presidente del comité de Capsicum de la Asociación de Exportadores (ADEX).

Las exportaciones de Capsicum fresco dieron un salto en el 2018, cuando se triplicaron frente al año previo y se ubicaron en US$3 millones. Precisamente hace dos años la industria elevaba sus envíos hacia EE UU en 1,450%, teniendo al pimiento morrón fresco como el producto estrella, gracias a la producción en casa malla —medida que exige el mercado norteamericano— de agroexportadoras como Gandules, Danper, Virú y Ecosac.

Renzo Gómez

No obstante, Gómez advierte que a la fecha no se ha logrado masificar la producción en casa malla por aspectos ligados al costo, al lento aprendizaje de los manejos y a la carencia de semillas certificadas para todas las especies. “En pimiento morrón tienes semillas para casa malla, que hacen que los rendimientos productivos se incrementen. Pero en un rocoto o en un aji amarillo no tienes semilla mejorada. Entonces tienes que podar”, explica Gómez. Para el experto, la diversidad genética de los capsicums hace que sea complicado que se desarrolle la oferta de semillas certificadas, especialmente en los ajíes peruanos. A la par, la falta de semillas certificadas, trae consigo rendimientos inconstantes y disminución de la competitividad del producto en el mercado internacional.

La producción en casa malla o infraestructura protegida, ya sea de pimiento morrón, ajíes o rocoto, demanda que los productores pasen por un proceso de aprendizaje que tome en cuenta las características climatológicas específicas de nuestro país, con sus respectivas temperaturas y excesos de calor y humedad. Por ejemplo, en Piura se requiere nebulizar el ambiente para que se genere humedad. “Frente a una producción en campo abierto, este modelo obliga a las agroexportadoras a contar con mano de obra continua y con trabajadores especializados, tener cosechas continuas, así como tener un fertirriego adecuado”, remarca Gómez. Los modelos de casa malla importados se han desarrollado en zonas donde hay carencia de agua.

LA NECESIDAD DE OTRO MÉTODO DE MITIGACIÓN

Mientras las empresas van ganando este ‘expertise’, Gómez sugiere que se trabaje para que EE UU permita una medida adicional de mitigación contra plagas y enfermedades. “Creemos que se debería hacer el esfuerzo de pedir a EE UU que nos dé otra medida de mitigación, que puede ser una esterilización por radiación u otro equivalente”, indica el  presidente del comité de Capsicum de ADEX.

Además de la exigencia de casas mallas, las exportaciones de Capsicum a EE UU establecen un plan de trabajo operacional, mediante el cual se realizan inspecciones y certificaciones de los campos de producción y de las plantas de empaque en las que se procesan. Además, existe un protocolo de muestreo e inspección previa a la exportación para cada envío, explica el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa).

Otro aspecto que limita el despegue de las exportaciones de Capsicum fresco es la presencia de mosca de la fruta. “Lo más importante es que EE UU reconozca al Perú como un país libre de mosca de la fruta para que no existan protocolos de ingreso”, sostiene Gómez. El objetivo del Senasa es declarar como áreas de erradicación de mosca de la fruta a 103,000 ha situadas en Lambayeque, Tumbes, La Libertad, Cajamarca, Amazonas, Apurímac, Cusco, Piura y Puno en un periodo de cinco años.

Aunque la autoridad fitosanitaria peruana viene realizando intervenciones en diversas regiones para monitorear y eliminar esta plaga, para Gómez es necesario que además se reglamente el cultivo de Capsicum para no dar pie a que “se haga monocultivo” y se garantice que todos los productores sean capacitados. Gómez adelanta que, como ADEX, se solicitará que se reglamente el Capsicum al Senasa.

La erradicación de la mosca de la fruta facilitaría la apertura de nuevos mercados.  Actualmente, los diferentes productos y presentaciones se exportan a 57 países. Además, el Senasa viene gestionando el acceso a otros, como Brasil y México. “Están en un proceso de negociación bilateral, de las medidas que deberían aplicarse para reducir el riesgo de trasladar las plagas asociadas”, explica la entidad. Gómez agrega que a la industria le interesa ingresar al mercado asiático con conservas, específicamente a China y Japón, y con deshidratados a China y Corea del Sur.

TECNOLOGÍA POSTCOSECHA Y LA RELEVANCIA DE LA ACADEMIA

Los principales mercados del Capsicum fresco peruano son EE UU, Italia y España, que en el 2019 explicaron el 95.5% de los envíos, según datos de ADEX. Solo EE UU, un gran importador de Capsicum fresco de todo el mundo, especialmente, de México, representa el 69% del total exportado en frescos. El porcentaje restante está explicado por Países Bajos, Suiza, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos, Aruba, Argentina, Chile, entre otros mercados.

Un gran reto que tiene la industria por delante para impulsar las exportaciones de fresco es el desarrollo de tecnología de poscosecha que permita alargar la vida útil del producto y una mayor promoción del cultivo. “Todavía el Perú está desarrollando tecnología para que el Capsicum fresco llegue a Europa sin que pierda vida de anaquel. Hablamos de alrededor de 22 a 30 días de travesía si se hace por vía marítima, ya que el envío por avión es limitado por el tema de fletes”, destaca Gómez, tras agregar que a California se puede llegar en siete días.

Asimismo, destaca la importancia de que la industria y el sector académico articulen esfuerzos para brindar más herramientas tecnológicas al sector. En esa línea, el INIA y otros centros están trabajando en proyectos para la identificación de genotipos con tolerancia a estrés hídrico, salino y térmico; y para la producción de semillas de ají. “La costa peruana sufre de problemas de salinidad y estrés térmico en algunas zonas. Estamos esperando los resultados para poder plasmarlo en la producción. Eso es parte del paquete tecnológico que necesitamos”. No es lo único, porque Gómez además sostiene que es necesario contar con variedades resistentes.

PLAN NACIONAL DE  CAPSICUM, AÚN ESTANCADO

Cuando se anunció el Plan de desarrollo sostenible de las especies del género Capsicum 2018-2028 se generó mucha expectativa: el documento contempla que se llegaría a una producción de 500,000 toneladas en el 2018, un crecimiento de 206% frente a la producción del 2016. En él se delineaba el camino que seguiría el Perú para impulsar el sector y volverlo más competitivo. Parte fundamental del plan es que se disponga de semilla certificada de ajíes y pimientos para la producción, lo que permitiría una producción mucho más homogénea. No obstante, a la fecha el sector tiene dificultad para obtener semillas de calidad.

“Estamos muy preocupados porque las metas contempladas en este plan no están llegando a cumplirse. Por ejemplo, uno de los objetivos era obtener semillas certificadas de ajíes peruanos”, expresa Gómez, tras considerar que una de las razones que explica la paralización del plan es la incertidumbre política y los cambios del titular del Minagri. “Vamos a retomar las conversaciones entre el sector público y sector privado“, adelanta Gómez.

Otro de los objetivos contemplados por el gobierno es disponer de un sistema de investigación, desarrollo e innovación para la producción de capsicum, fortalecer el desarrollo de capacidades de los productores de capsicum y disponer de una estrategia de promoción comercial. Por ejemplo, para fortalecer la producción del Capsicum fresco, ADEX prevé hacer un convenio con la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) y con las universidades de las zonas productoras para brindar el ‘know how’ de producción en casa malla.

LO NECESARIO DE LA PROMOCIÓN

La mayor competencia internacional hace necesaria la promoción del Capsicum peruano continúe y se intensifique. “En el tema de difusión sí hemos hecho avances importantes. Hoy hay un Día Nacional del ají, que es la primera semana  de septiembre de todos los años. El Capsicum tiene una mayor demanda por el tema culinario, pero también porque tiene componentes favorables para la salud humada”, anota Gómez.

En esa línea, el sector apunta a que en el 2028 el Capsicum peruano logre el reconocimiento internacional como ‘Superfoods Peru’ bajo denominación de origen, y así incremente sus exportaciones en cuanto a los pimientos secos, frescos y obtenga un liderazgo en la presentación en conserva, como destacan los investigadores Juan Barrionuevo, Jorge Becerra, Roberto Uriarte, Fernando Vegas y Juan Zegarra. De acuerdo a ADEX, algunas especies peruanas que podrían tener denominación de origen son el ají pacae de Arequipa, Moquegua y Tacna; y el rocoto de Oxapampa. El mercado nacional también está en la mira del sector, que ha incentivado su consumo gracias a la expansión de la gastronomía peruana.

Si bien la industria peruana ha logrado que el género Capsicum se diversifique, sumando no solo especies locales sino también de otros orígenes, como el ají jalapeño, es necesario continuar con la ambiciosa ruta plasmada en el Plan Nacional del Capsicum para ganar más competitividad.

Capsicum conserva y seco, resultados dispares

Aunque las exportaciones en conserva están bastante consolidadas, este segmento arrastró dos años consecutivos de caídas en el valor de las exportaciones. El año pasado las especies afectadas fueron el pimiento cherry y el pimiento piquillo, que bajaron 79% y 12%, interanual, respectivamente. El pimiento piquillo es el segundo Capsicum en conserva más exportado, con una participación de 20% y con una superficie cosechada de 473 ha.

Debido a la pandemia, este año no se registraría un crecimiento, sino se mantendrían las cifras registradas del 2019, año en que se registró envíos de US$142 millones como conserva, según ADEX. Gómez explica que en lo que se va del año se ha registrado una caída de 12% en las exportaciones peruanas de Capsicum, explicado en gran parte por el comportamiento de conserva y congelado. “Estos productos se han visto limitado porque el ‘food service’ se ha detenido. Recién los hoteles y restaurantes están empezando a reactivarse. Estoy seguro que la caída se va a revertir en el segundo semestre. Al cierre del año pasado debería quedar en una cifra similar a la del año pasado”, explica Gómez.

Respecto a las exportaciones de Capsicum deshidratado, estas crecieron 15% en el 2018 y 11.6% en el 2019. Gómez destaca que el año pasado se registraron buenos precios, por lo que este año se espera que crezca las áreas de siembra. El Capsicum seco peruano se exporta principalmente a EE UU, que el año pasado registró una participación de un 40%.

Gómez anota que el crecimiento se ha dado pese a que los productores de Capsicum seco luchan con las micotoxinas, especialmente con la ocratoxina. Frente a este problema, los productores han adoptado diversas prácticas, como el uso de cubiertas. “El productor vigila que las zonas de secados sean adecuadas, que no se retenga la humedad, además orienta el secado de acuerdo al viento, busca ponerle una cubierta y que no se seque directamente al suelo. Se ha discutido mucho porque el Perú no seca artificialmente, lamentablemente el costo limita mucho la productividad”, indica Gómez.

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