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Uva de mesa

14 de diciembre de 2021

Tecnología y eficiencia en aplicaciones para optimizar resultados en uva de mesa

Tecnología y eficiencia en aplicaciones para optimizar resultados en uva de mesa

La inversión anual en productos fitosanitarios y soluciones para mejorar el desempeño de las vides de mesa de exportación llega a varios miles de dólares por hectárea/año. Su resultado, desde luego, depende mucho de la calidad de los insumos así como de la oportunidad de uso, pero todo se puede malograr cuando los equipos que utilizamos se encuentran defectuosos o mal calibrados, o son manejados en forma deficiente. El presente artículo revisa los principales aspectos para conseguir que todo salga bien en esta delicada operación.

Lo que estamos aplicando al cultivo son productos para el control de plagas o enfermedades, la fertilización, bioestimulación y otras soluciones para el desarrollo del cultivo. Hacerlo correctamente nos permite cumplir protocolos de calidad y obtener certificaciones que lo acreditan. Sin embargo, lo más significativo es obtener un resultado altamente efectivo y eficiente.

Raúl Osorio.

Por el contrario, aplicaciones hechas inadecuadamente significarán el desarrollo de patógenos, insectos y defectos que pueden arruinar el trabajo cuidadoso efectuado durante largo tiempo, además de incurrir en costos injustificados. Adicionalmente, se pone en riesgo el cumplimiento de los límites máximos de residuos, de las normas medioambientales e incluso el ahorro del recurso hídrico.

Así lo ve el ingeniero agrónomo Raúl Osorio, director de la empresa Peulla, especializada en tecnologías de aplicación, servicios de diagnóstico y calibración de equipos atomizadores agrícolas y asesorías en programas de control fitosanitario en frutales.

Un componente importante para lograr aplicaciones exitosas, continúa, se relaciona con la elección de productos de la mejor tecnología, formulaciones apropiadas, fáciles de disolver, de origen certificado, con etiqueta aprobada para el cultivo y compatibles en la mezcla con otras soluciones que se deba emplear.

Como muestra la figura 1, la mitad del resultado biológico de una aplicación se debe al producto y su formulación; un cuarto del éxito se relaciona con la oportunidad de aplicación; el 25% restante corresponde en partes iguales al estado de la maquinaria y su calibración.

Figura 1. Incidencia de distintas variables en el resultado biológico de una aplicación.

LAS PÉRDIDAS POR PROCESOS INEFICIENTES TIENEN UN ALTO COSTO

El gran objetivo de los tratamientos, sintetiza Osorio, es lograr consistentemente una alta eficacia con un mínimo impacto al medio ambiente, a los aplicadores y a los consumidores, con la cantidad de producto necesaria y a un costo sustentable.

En uva de mesa en Chile se ha estimado la inversión solo en productos fitosanitarios en el orden de 3.000 a 3.200 dólares/ha, cifra bastante superior a la de otros frutales, como arándanos, paltos o cítricos, que en general no sobrepasan los US$2.000 por este concepto. A ello hay que agregar unos US$25-30 por aplicación, considerando mano de obra calificada, maquinaria e insumos relacionados, lo que en 20 a 30 aplicaciones se traduce en US$500-900/ha adicionales por campaña.

Como se aprecia, se trata de un gasto considerable, de manera que la pérdida asociada a procesos ineficientes también lo es.

Conviene tener siempre presente que las moléculas o ingredientes biológicos serán transportados a través de gotas de agua hacia su objetivo, o sea los tejidos de la planta: tronco, follaje o frutos. Se necesita controlar estrictamente la cantidad de agua y la concentración del ingrediente activo en ella para lograr que se deposite la cantidad recomendada en la superficie de dichos tejidos.

FACTORES DE LOS CUALES DEPENDE EL VOLUMEN DE AGUA

La uva de mesa, al igual que cualquier frutal, se desarrolla durante la temporada. En consecuencia, los nuevos crecimientos van quedando desprotegidos de aplicaciones anteriores. Por otra parte, el espacio que ocupa la parra cuando sus brotes todavía no alcanzan los 5 cm, por ejemplo, es muy distinto al volumen de canopia que tendrá cuando superen los 70 o 100 cm.

El volumen de agua/ha para lograr un buen cubrimiento con un producto varía de acuerdo con el estado de desarrollo de la planta. La misma indicación se aplica a plagas y enfermedades, de las cuales hay que tener en cuenta su ciclo de vida, el nivel de presión o población y su desarrollo en relación con condiciones medio ambientales. Por ejemplo, una alta infestación de chanchito blanco (Pseudococcus viburni) detectada sobre racimos en crecimiento de bayas, hará necesaria la aplicación de altos volúmenes, llegando hasta en ocasiones a 2,000 litros de agua/ha.

El volumen de agua/ha para lograr un buen cubrimiento con un producto varía de acuerdo con el estado de desarrollo de la planta.

En general en uva de mesa, plantea Osorio, desde inicios de brotación hasta floración debiera ser suficiente utilizar volúmenes de agua entre 400 y 750 L/ha. Para productos de contacto se deben llevar las aplicaciones hasta punto de goteo, es decir, entre 800 y 1,200 L/ha. Desde floración a cosecha, agrega, se aconseja aplicar con 750 a 1,000 L de agua/ha.

Estas recomendaciones son solo una referencia, aclara el especialista, y pueden variar considerablemente según factores como el vigor de la variedad, la condición meteorológica o climática, la presión de la enfermedad o plaga, entre otros factores.

El gran objetivo de los tratamientos, sintetiza Osorio, es lograr consistentemente una alta eficacia con un mínimo impacto al medio ambiente, a los aplicadores y a los consumidores, con la cantidad de producto necesaria y a un costo sustentable.

¿A QUÉ VELOCIDAD DEBE PASAR EL EQUIPO?

En cuanto a la velocidad de desplazamiento, de acuerdo con la experiencia personal de Raúl Osorio, lo ideal es que cada planta quede expuesta a la aplicación del orden de 1.5 a 2 segundos, es decir unos 25 a 33 minutos/ha, si se considera una densidad de plantación de 1,000 plantas/ha.

Respecto de la operatividad de las aplicaciones en campo, se estima que un equipo atomizador con un operador bien capacitado debe asistir 25 a 30 hectáreas.

A continuación se presentan ejemplos con una velocidad de 5,5 y 6,5 km/hora en dos distancias de plantación:

Distancia de plantación: 3.5 m

Tiempo de recorrido/ha a 5.5 km/hora: 31.17 minutos

Tiempo de recorrido/ha a 6.5 km/hora: 26.37 minutos

Distancia de plantación: 4 m

Tiempo de recorrido/ha a 5.5 km/hora: 27.27 minutos

Tiempo de recorrido/ha a 6.5 km/hora: 23.08 minutos

Si se logra hacer la tarea a 6.5 km/hora en vez de 5.5 km/hora la diferencia es del orden de 4 minutos/ha, lo que podría parecer poco, sin embargo, corresponde a un 15% menos de tiempo destinado por ha. “Eso es eficiencia, manteniendo la eficacia”, comenta el especialista.

¿CUAL ES EL MEJOR EQUIPO DISPONIBLE PARA APLICACIONES EN UVA DE MESA?

No siempre el mejor equipo es el más costoso, ya que el mejor desempeño se logra con un equipo que cuenta con las mantenciones anuales al día, que se encuentra con sus componentes en buen estado, que está bien calibrado y que es conducido por una persona calificada y bien protegida, plantea Raúl Osorio.

¿Cuál de estos equipos es el mejor? El que está bien mantenido, con los componentes en buen estado, y que es conducido por un operador calificado, responde Raúl Osorio.

LA POSIBILIDAD DE AJUSTAR EL VOLUMEN DE AIRE DEL EQUIPO ES CONVENIENTE

Los atomizadores hidroneumáticos generan aire a través de un grupo axial, o sea una hélice en la parte posterior. Pueden arrojar desde 25,000 m3/hora hasta 65,000 m3/hora, dependiendo de la marca y modelo.

Al elegir un equipo, continúa el especialista, es conveniente tener en cuenta la posibilidad de ajustar el volumen de aire. No se saca mucho con tener un enorme volumen si solo se va a requerir en la etapa final del cultivo.

Si los tiempos de recorrido en 1 ha de parrón van entre los 23 y 31 minutos (ver los ejemplos presentados anteriormente) y sabiendo que el volumen de canopia del mismo puede ser de 15.000 m3, necesitamos impulsar las aplicaciones (gotas con ingredientes activos) con esa misma cantidad de aire para llegar eficientemente a todos los órganos o tejidos del cultivo.

TAMAÑO DE LA GOTA Y MEDICIÓN DEL CUBRIMIENTO ALCANZADO

En cuanto al tamaño de gota, FAO señala como cifras de referencia las que se indican en el cuadro 1. Esto se puede evaluar usando papeles hidro sensibles, que no tienen un costo elevado. El tamaño de gota depende del tipo de equipo y de dispositivos tales como las boquillas o “toberas” disponibles en ellos. Se debe tener precauciones especiales con las gotas muy pequeñas del tipo aerosol o niebla, ya que se evaporan rápidamente, sobre todo en condiciones de baja humedad relativa (HR) y alta temperatura. Por ejemplo, gotas de un diámetro de 50 micrones (µm) se evaporan en 3.5 segundos a 25ºC y 60% de HR. En términos generales, desde el punto de vista agronómico, las gotas de mayor valor son las de 100 a 400 µm. Las más chicas se evaporan o son llevadas por el viento; las mayores no son retenidas por la planta y caen.

Cuadro 1. Número aceptable de gotas/cm2 de un fitosanitario para cumplir su objetivo de control, según FAO.

Cuadro 2. Clasificación de pulverizaciones según tamaño de gota. Micrón: milésima parte de 1 mm.

REVISAR EL EQUIPO ANTES DE CULPAR AL PRODUCTO

Cuando el producto no da el resultado que se esperaba, Osorio plantea una pregunta clave que conviene hacerse:

¿Cómo está la calibración y la mantención del equipo?

Figura 3. Principales componentes de un atomizador hidroneumático con ventilación axial.

La figura 3 muestra los principales componentes de un atomizador hidroneumático con ventilación axial. Todos ellos, sin excepción, deber encontrarse en buen estado, para lo cual se requiere de una buena mantención. Esta debe hacerse al menos una vez al año en el caso de la bomba hidráulica, comandos, correas, cardanes, mangueras de conducción, estanques, sistema de agitación, canales de distribución, grupo de aire y boquillas. Resulta muy conveniente realizar una auditoría al respecto al menos una vez en la campaña, indica el especialista, idealmente externa. Además es imprescindible contar con una pauta de engrase de partes móbiles y una pauta de limpieza periódica o a diario, para evitar daños, impurezas o depósitos no deseados, los cuales pueden producir manchas en la fruta. Adicionalmente, los elementos de seguridad de los equipos, como funda cardánica y rejilla de protección de grupo de aire, deben estar en buen estado.

Impurezas provenientes de aguas de pozo profundo. Los filtros son importantes siempre, así como la limpieza periódica.

El uso de protecciones en el equipo que garanticen la seguridad del operador resulta imprescindible, al igual que la indumentaria para proteger la piel, los ojos, oídos y el sistema respiratorio.

La tapa es un componente fundamental para mantener la presión al interior de los estanques y no provocar derrames.

No hay que olvidar la importancia de la calidad del agua: un pH controlado de acuerdo con el producto, sin impurezas ni elementos microbiológicos o materia orgánica indeseada. Los fungicidas, especialmente, se descomponen muy rápidamente en aguas de calidad inferior.

La calidad del agua es muy relevante y debe ser controlada.

Respecto de las condiciones ambientales, deben evitarse en la medida de lo posible las aplicaciones con temperaturas altas y humedades relativas muy bajas. El viento debe ser moderado (cuadro 3).

Cuadro 3. Indicaciones para aplicar de acuerdo con las condiciones de viento.

DUDAS FRECUENTES

El contenido de este artículo fue presentado durante el “Curso de actualización en manejo fitosanitario de uva de mesa en Perú”, donde los participantes realizaron numerosas preguntas. A continuación, las respuestas de Osorio a algunas de ellas:

–¿Conviene dosificar en cantidad de producto por hectárea o por concentración?

–La dosis por cada 100 litros de agua indicada en la etiqueta define una concentración que se encuentra avalada por una gran cantidad de testeos y ensayos que garantizan un efecto de control. Esta es la indicación con validez técnica. Siempre se debe respetar la recomendación indicada en la etiqueta que está autorizada por el organismo competente. El volumen de agua (solución) por hectárea se vincula a la cantidad necesaria para un adecuado cubrimiento de acuerdo con el tipo de cultivo, su estado de desarrollo y el tipo de maquinaria utilizada.

–En el caso de aplicaciones para oidium el volumen recomendado sería de 800 L/ha. ¿Al usar 1,200 o 1,400 L decrece la calidad del producto?

–El volumen recomendado se relaciona con la cantidad de agua que el cultivo es capaz de retener. Para el follaje en el momento de las aplicaciones contra oidium bastan 800 litros para depositar el ingrediente activo en la concentración adecuada y que sea retenido por el follaje. La invitación es a ajustar el volumen de agua en cada etapa de desarrollo del cultivo y comprobar los resultados.

– ¿Hasta qué distancia puede llegar la deriva de una gota?

–Las gotas de 100 a 150 micras son muy pequeñas, son invisibles y solo se distinguen en conjunto como una nube. Pueden alcanzar largas distancias, dependiendo de las condiciones meteorológicas de humedad relativa y temperatura antes de “extinguirse”.

–¿Qué se puede hacer en lugares como Piura, donde la temperatura de 25ºC se supera con extrema facilidad?

–Las normas tienen un sentido general y hay que buscar las soluciones más adecuadas en situaciones particulares. En Piura se enfrenta este tema con aplicaciones muy temprano en la mañana o tarde al final del día. Puede sumarse el uso de adyuvantes que aumenten la dimensión y peso de las gotas, junto con dispositivos o boquillas que incrementen su tamaño para reducir la evaporación.

–¿Cuál es la dureza del agua óptima para la aplicación de insecticidas y acaricidas?

–El pH del agua debe encontrarse entre 5 y 7,5. Se pueden usar sustancias de efecto buffer que neutralicen el pH en aguas muy duras, calcáreas o con minerales de ese tipo.

–¿Cada cuánto tiempo debe hacerse la calibración de boquillas?

–En general tienen una duración estandarizada, pero que puede variar según la calidad del agua y la intensidad de uso. Hay boquillas de mejor calidad que duran toda la temporada y otras que tienen que reemplazarse una o dos veces. El desgaste por lo común se traduce en un caudal excesivo. Resulta conveniente verificar cada cierto tiempo el caudal a una presión conocida y compararlo con lo indicado por el fabricante. Los equipos VMA no tienen boquillas y se pueden regular fácilmente, pero en este caso los flujómetros son muy importantes, hay que revisarlos y reparar o reemplazar en caso de ser necesario. El operator responsable, por su parte, en cada tanda de aplicación tiene el deber de verificar que el equipo no tenga fallas notorias, que no haya boquillas tapadas y que el funcionamiento sea normal.

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