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Uva de mesa

21 de enero de 2022
Pablo Eyheralde, gerente general de Sociedad Agrícola Rapel

“Piura ha pasado a ser la principal fuente de producción de uva de mesa de la compañía”

“Piura ha pasado a ser la principal fuente de producción de uva de mesa de la compañía”

Tras alcanzar en la última temporada una superficie de 2,400 hectáreas (ha) de uva de mesa, de las cuales cerca del 40% son variedades licenciadas, la mayor exportadora de uva de mesa del Perú proyecta concretar envíos por 3,500 contenedores en la campaña 2021/22. Rapel está enfocado ya no solo en calidad y volúmenes, sino también en nuevas tecnologías que le permitan continuar abasteciendo al grupo Verfrut y colocar la fruta en los más importantes mercados a nivel mundial. Aunque la uva continuara siendo su producto estrella, ven espacio para crecer en arándanos y limones, más aun ahora que saldrán del negocio de banano orgánico.

Miriam Romainville Izaguirre

Piura se ha logrado consolidar como principal zona de producción de uva de mesa del grupo Verfrut, empresa frutícola de capitales chilenos dedicada a la producción, procesamiento y exportación de fruta fresca. Mientras en Chile se producen más de 2 millones de cajas, la producción de Rapel en el departamento norteño ya está bordeando los 7 millones de cajas anuales. Ambos orígenes contribuyen a atender a todo el hemisferio, desde los meses de septiembre, hasta fines de abril. “Piura ha pasado a ser la principal fuente de producción de uva de mesa de la compañía”, destaca su gerente general, Pablo Eyheralde.

Pablo Eyheralde, gerente general de Sociedad Agrícola Rapel.

Para atender los volúmenes requeridos, la agrícola ha realizado en los últimos tres años un incremento considerable de superficie de uva de mesa: al pasar de 2,000 ha a 2,400 ha, de las cuales cerca del 40% son variedades licenciadas. “Hemos estado realizando plantaciones entre el 2018 y el 2021, además hace dos años hicimos recambios varietales. Así llegamos a las 2,400 ha”, explica. La mayor oferta y la necesidad de diferenciarse para atender a los respectivos mercados han llevado a Rapel a apuntar a un equilibrio entre la producción y la calidad de la uva de mesa, un cultivo que explica aproximadamente el 80% de sus envíos. “Definitivamente, por la mayor oferta hay más competencia y tienes que mejorar la calidad del producto. Es un trabajo que viene de varias temporadas”, sostiene Eyheralde.

CAMPAÑA CON VIENTOS A FAVOR

La perspectiva de la agroexportadora es crecer en un 6% durante la campaña de uva de mesa 2021/22, al concretar el envío de 3,500 contenedores, cada uno de ellos con un peso de unas 18 toneladas (t). En los próximos tres años, la estimación es que se mantenga la superficie y se llegue a los 4,000 contenedores. Además, buscarán afianzarse en términos de costos y productividad. “Estamos en periodo de afianzarnos con lo que tenemos y de evaluar cómo está la coyuntura económica mundial”, sostiene.

– ¿Cómo viene avanzando la campaña 2021/22? ¿se han ajustado de alguna manera los tiempos por el frío?

– En términos generales, bien. En términos de comportamiento del campo, vienen cumpliendo nuestras expectativas, así que estamos conformes. El clima ha estado muy parecido al año pasado, hemos tenido bajas temperaturas. Hemos tenido temperaturas mínimas en cerca de 16°C, y máximas un poco más bajas de 28°C o 30°C. Pero en octubre se regularizó y empezaron las altas temperaturas. No han afectado la producción. La producción viene muy bien, con buena calidad y condición de frutas. Nuestro inicio se ha mantenido en octubre, pero en algunas variedades se ha adelantado un poco. Esto se ha dado sobre todo en variedades verdes, Sugraone principalmente.

– ¿En esta campaña qué mercados están priorizando?

– Estamos en medio de la temporada. Cuando los volúmenes son muy grandes es difícil recargar un mercado por sobre otro. Últimamente, mercados como Estados Unidos y Europa han estado súper fuertes, dado que el tema de la pandemia ha frenado el mercado asiático. Este campaña creo que no será la excepción. Los más seguros serán Estados Unidos y Europa, que se llevan el 80% de los envíos y que han tenido la mayor continuidad. Con Asia hay que trabajar con mercados formales y ver qué pasa con China.

“La transformación del racimo, a la hora del raleo, la descarga, la cosecha y el embalaje”, son, según el gerente general de Rapel, factores determinantes para tener una buena producción.

– Mencionaste que tienen variedades verdes ¿Cuáles son? ¿cómo se distribuyen?

– Más que hablar de nombres de variedades, estamos trabajando fuerte con IFG y con SNFL. Por un tema de política de empresa o estrategia comercial, no queremos entrar en detalles de cuál es nuestra principal variedad.

– Sin mencionar nombres ¿existe una predominancia de alguna variedad por color?

– Está súper repartido. Tanto en Chile como en Perú, el cliente te arma un programa anual equilibrado en verdes y rojas, siempre hablando sin semilla. Las calidades de racimos son tan buenas que, la verdad, más que diferenciar por nombre de variedad, hoy se habla de ‘rojas’ o ‘verdes’.

– Con respecto al manejo de nuevas variedades, ¿qué tanto se ha aprendido en los programas que aquí se llevan a cabo?

– No ha sido fácil. Son variedades súper frágiles. Reaccionan mucho ante una prueba. Son muy productivas, pero exigen ser muy prolijos al momento de aplicar la dosis, de hacer los manejos culturales. Son variadas que te exigen hacer las cosas bien.

– ¿Qué tan productiva puede ser una variedad licenciada?

– Te da la seguridad de que en un año difícil no tendrás tantas variaciones. Tal vez en un año productivo no se marca la diferencia, pero frente a un año difícil tienes la tranquilidad de que tendrás la fertilidad que necesitas.

– Dijiste que estos dos últimos años han sido productivos, ¿qué factores han incidido de qué sean así y cuál es la expectativa para los próximos años?

– Se trata de una combinación de factores. Pero creo que el tema climático ha jugado a favor de las fertilidades. Las variedades que te aseguran fertilidad te dan la ventaja de elegir los mejores racimos. Tienes que ralear o descargar, dependiendo, los mejores racimos.

– ¿Hay alguna recomendación, por ejemplo, sobre el número de cargadores?

– Creo que eso es particular de cada zona. Es muy difícil darte una receta. Ni siquiera en Piura. Un campo que está a dos kilómetros tiene distintos suelos, distintas sales, distintos factores, incluso distinto clima. Puede que en alguna zona de tu mismo campo tenga más humedad. Son un montón de factores.

“Vale la pena la inversión tecnológica. Hay un mundo por desarrollar que hay que adaptarlo a la necesidad de cada campo”, sostiene Pablo Eyheralde.

– Una empresa como Rapel, que posee superficies bastantes extensas, ¿qué tanto destinan en tecnología para hacer un seguimiento del campo?

– Es un arma de doble filo. Es una herramienta costosa y al rubro le ha costado mucho dar con datos certeros. Se sigue afinando, pero cuando uno logra utilizar las herramientas los resultados son dos o tres veces mejor de lo que uno espera. Vale la pena la inversión tecnológica. Hay un mundo por desarrollar que hay que adaptarlo a la necesidad de cada campo. Hoy la tecnología está muy asociada al riego. Se ha avanzado muchísimo en eso, pero también hay que seguir desarrollando en otras áreas. Todavía se puede avanzar.

RETOS PENDIENTES

Rapel continúa en su búsqueda de optimizar el manejo de variedades licenciadas de uva de mesa, apoyándose en labores culturales y un programa fitosanitario que ponga foco en plagas como el chanchito blanco y en los nematodos. En su portafolio vienen incorporando alternativas de control biológico, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y la residualidad.

– Mencionas que para ustedes es muy importante la calidad y condición de la fruta, ¿cuáles son los ejes o etapas clave?

– La transformación del racimo, a la hora del raleo, la descarga, la cosecha y el embalaje. Esos son los factores más determinantes para poder cuidar tu producción.

– ¿Cómo ajustar costos sin comprometer la calidad?

– Debes conocer bien tu campo, porque hay zonas que necesitan más apoyo que otras. Incluso en algunos casos se hace necesario modificar el riego por temperaturas.

– Considerando la ubicación en la que está, ¿cuáles son los principales retos fitosanitarios?

– Son varios. Nosotros producimos uvas en Chile y hay una época donde el parrón se deja descansar, acá está activo todo el año. Eso es un atrayente todo el año para hongos, chanchitos, arañas, nematodos.

La expectativa de producción en la campaña 2021/22 es crecer un 6% respecto la pasada.

– ¿En algunos casos se ha visto necesidad de acortar la frecuencia de aplicaciones?

– Este año, en particular, está muy controlado el tema plagas. Nosotros llevamos diez años en la zona. Sabemos que los manejos que trajimos de Chile y otros lados no fueron los más efectivos para la zona. Fue prueba y error. Hubo años con plagas muy complicadas. Los nematodos siempre están presentes, y son complicados año a año. Afortunadamente se viene trabajando de forma muy ordenada.

– ¿Cómo se logra manejar el tema de los nematodos?

– Hay etapas donde se puede trabajar más agresivamente, pero definitivamente tiene que ser un manejo preventivo y no después de que lo detectaste. Si tú tienes una gran población de nematodo, yo te diría que es muy difícil recuperar. Entonces hemos tenido que hacer recambios completos de sectores porque sale más barato arrancar que combatir. Son estrategias más que nada, después se pueden usar enraizantes. En ese portafolio de control preventivo está la presencia de biológicos. Hemos hecho varias pruebas. Se busca trabajar con productos biológicos para disminuir el impacto y los residuos.

– ¿Y el chanchito blanco?

– Es algo con lo que uno va a convivir. Frente a una gran plaga de chanchitos no tienes nada que hacer. Hay que manejarlo durante el año y se debe llegar con la menor cantidad posible, porque eso está.

– ¿Cuáles causan un mayor daño económico? ¿o están todas a la par?

– No, cualquier plaga que tenga población alta obviamente repercute en un daño económico. Hoy lo que se busca es producir con niveles razonables y con los que se pueda convivir. En general se ha logrado tenerlos controlados para que permitan producir las cantidades con la calidad que corresponde. Si no, no es rentable. Son años de aprendizaje, no hay una fórmula. Uno cuando ve la teoría no es que uno diga: aplicó esto y desaparece. Es un programa que acompaña durante un año para mantener el control.

PRONÓSTICO Y CULTIVOS POTENCIALES

Rapel continuará enfocada en su cultivo estrella, la uva de mesa, pero además realizará algunos ajustes en su negocio para ser más eficientes en costos y consolidarse en el manejo de variedades licenciadas. Respecto a los cultivos con los que han estado trabajando, anuncian que saldrán del negocio de banano debido a los altos costos, acompañados de presiones a la baja en el precio. Donde hay espacio para continuar desarrollándonos es en limones y arándanos.

– De acá a dos años ¿qué tan protagónico será la uva de mesa para la compañía?

– Llevamos 30 años en la uva y tenemos programas comerciales amarrados con nuestra producción de Chile. Se viene complementando. Chile, debido a la dificultad de mano de obra y por el tema climático, ha tenido que bajar sus volúmenes y eso les ha abierto espacios a los programas de Perú. La estrategia de acá es un complemento y no es comparable con alguna empresa de la zona. Cumplimos programas anuales y por eso tenemos estos volúmenes de producción. Si falta algún programa plantaremos alguna u otra hectárea.

Rapel inició sus operaciones en Piura en el año 2011 con un campo de 109 ha. Hoy tienen casi 3,000 ha en total.

– ¿Considerando estos factores hacia dónde camina Rapel?

– Dentro de la misma compañía tenemos que hacer gestión para trabajar lo más eficiente posible con los costos controlados, con variedades nuevas que aseguran producción, pero hay que ser detallistas para hacer las cosas bien.

– Me decías que un 40% son variedades licenciadas ¿ese porcentaje se va a modificar, va a permanecer?

– Hay que ver cómo se comportan los mercados. Definitivamente, una parte importante que tenemos de variedades rojas viene caminando bien. Es difícil proyectarse de 5 a 6 años, con todos los movimientos del mercado. Pero como tenemos la experiencia de las variedades, podemos tomar decisiones rápidas. Esa es una ventaja. Estamos en periodo de afianzarnos en tema de costos y productos con lo que tenemos y de evaluar cómo está el escenario político.

– Se espera que los mercados como Europa tengan un peso mayor ¿o hay espacio para desarrollarse mercados como Asia?

– Asia es una incertidumbre. Hace 3 o 4 años Asia tenía un 35% de nuestro volumen y hoy llega al 20% aproximadamente. El tema de la pandemia afectó mucho. Ellos cambian de decisión muy rápido. Por la pandemia cambió mucho todo. El canal de comercialización allá no es tan formal. Ellos reciben fruta por contenedores, lo abren… es un mercado completamente distinto. Eso juega a favor y en contra. Muy distinta la negociación.

– Sobre cultivos potenciales, entiendo que trabajan con arándano ¿ha logrado sostenerse?

– Sí. Es nuestra segunda campaña de arándano. Hay bastantes cosas que mejorar, pero venimos sacando los volúmenes esperados. Este año van a salir como 300 contenedores y para el próximo año, con la misma superficie de 350 ha, deberemos llegar a 450 contenedores.

– ¿Cómo ha evolucionado el negocio del banano?

– Este es el último año del banano, salieron 150 contenedores. A partir del próximo año ya no vamos a tener producción. Ese cultivo salió por los costos. Los costos, en general, para exportar el banano eran muy altos. El banano es un ‘commodity’ donde no tienes mucha capacidad de negociación con los clientes. Es vender algo muy comercializado, que tienes que vender al precio que hay.

– ¿Cuáles son los precios que ustedes manejaban cuando entraron al negocio de banano? ¿Cómo cambiaron?

– Estábamos en el banano orgánico, que tenía un ‘plus’. Se hablaba de US$13 la caja, pero hoy hay mucho banano. Ahora en orgánico está US$11 o US$12. Teníamos 150 hectáreas y las hemos ido bajando escalonadamente, y ya para el otro año no tenemos producción de banano.

– ¿Esas hectáreas serán replantadas en un futuro, próximo o mediano?

– Lo estamos evaluando con el área comercial, los costos han subido mucho y no cualquier especie es rentable. Es algo que se está evaluando en directorio y habrá que esperar cómo evoluciona todo el tema revuelto de la economía mundial.

– ¿En Piura, en general, a qué se está apuntando?

– Nosotros nos hemos enfocado ‘full’ en uvas. Como nuevo se habla de limones, pero nosotros aún no hemos exportado. A futuro, estamos enfocados en nuestra producción de uvas, arándanos y limones.

– ¿Hay espacio para crecer en limones?

– Tenemos 150 ha de limones. Estamos recién explorando el mercado, son productos que iniciamos hace poco. Por ahora no tenemos proyección de crecimiento. Lo que sí, el próximo año empezamos a exportar cerca de 100 contenedores.

– ¿Cómo cuidar la calidad cuando se tiene superficies tan extensas?

– Nosotros, cada cierta cantidad de hectáreas, hacemos suborganizaciones, para llevar más controlado todo el manejo de campo, desde el riego hasta la cosecha. Entre ellos también se apoyan cuando lo necesitan.

– Considerando su perspectiva de crecimiento, ¿se dan abasto para los requerimientos hídricos?

– Sí, ese tema lo hemos visto desde un comienzo. Hemos invertido bastante en reservorios para poder estar preparados y enfrentar años más difíciles. Este año no ha sido tan complicado. Nuestros reservorios se abastecen con agua de rio, lo complementamos con agua de pozo.

– ¿Cuáles son las tareas pendientes para el próximo año?

– La tarea continua es mejorar los rendimientos y costos asociados a la buena productividad y calidad de la fruta. Es una tarea continua en la que no te puedes conformar.

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