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Agosto 2020 | Papa

En el país hay 3,000 variedades

Papa nativa, una herencia milenaria que se transforma para no perecer

El Centro Internacional de la Papa (CIP) busca proteger la amplia diversidad genética de papas nativas que concentra el Perú, a través de trabajos articulados con los productores y una investigación enfocada en el mejoramiento genético y el manejo integral del cultivo. Además, el centro viene realizando ensayos en departamentos como La Libertad y Huancavelica para producir papas biofortificadas, con alto contenido en hierro, y tubérculos aptos para la industria de papa prefrita.

Miriam Romainville

Desde hace casi 50 años el Centro Internacional de la Papa (CIP) ha jugado un rol clave en la conservación de la gran diversidad varietal de papas nativas que posee el Perú, más de 3,000 variedades. Uno de los mayores retos que enfrenta el país es el desarrollo de nuevos segmentos de negocio para la papa nativa y la masificación de su consumo. Para lograrlo, se requiere potenciar las líneas de investigación que prioricen el mejoramiento genético y la optimización del manejo del cultivo, que hoy se encuentra principalmente en manos de pequeños productores.

Stef de Haan, científico senior en agrobiodiversidad y sistemas alimentarios andinos del CIP.

La conservación de esta herencia milenaria no es sencilla, ya sea porque el mercado no puede absorber todas las variedades o porque aún se está en la búsqueda de un producto adecuado para la industria, explica Stef de Haan, científico senior en agrobiodiversidad y sistemas alimentarios andinos del CIP. Mientras eso ocurra, algunas variedades como Única y Canchán se han visto desplazadas por material genético importado, principalmente en cadenas de pollerías, según un estudio del Centro de Innovación Tecnológica de la Papa y otros Cultivos Andinos (CITE Papa).

Sin embargo, los esfuerzos por conservar la diversidad genética prosiguen y van sumando en el camino a actores públicos, como el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), y privados como Inka Crops, exportadora de snacks a base de papas nativas y la Compañía Minera Poderosa, ubicada en el distrito de Pataz, en La Libertad.

UN TUBÉRCULO QUE LUCHA POR NO QUEDAR EN EL OLVIDO

-¿A futuro se prevé que alguna variedad de papa desaparezca? ¿a qué se debe y cuáles serían?

-Sí, incluso sabemos de algunos grupos de papa que están desapareciendo. Por ejemplo, Solanum phureja. Actualmente el mismo riesgo corren las papas amargas. Se trata de las especies Solanum juzepczukii, Solanum ajanhuiri y Solanum curtilobum. El riesgo es de mediano plazo, en la medida que el consumo de chuño disminuye, esas especies están en peligro. El que realmente es en corto plazo es la Solanum phureja, que comúnmente se conoce como papa chaucha. En el sur sigue fuerte, pero en el centro del Perú está desapareciendo. Luego hay papas poco frecuentes de estas 3,000 variedades, una mayor parte de estas son papas que solo crecen en un distrito, en una provincia. A veces es difícil saber si han desaparecido realmente ya que no hay un sistema de monitoreo. Es uno de los llamados de acción del CIP, debemos ser más ágiles en monitorear la diversidad de papas.

EN MANOS DE LOS PEQUEÑOS. Los productores de papa tienen en promedio media hectárea y producen anualmente su propia semilla.

-¿Cómo conservar las variedades de papa y encontrarles segmentos determinados de mercado?

-Siempre los científicos que tienen interés en conservación se rompen la cabeza pensando en cómo se puede promover [el consumo de las variedades]. Lo que nos dimos cuenta después de muchos años de investigación es que lo más importante para la conservación de las 3,000 variedades de papa es mantener el consumo y las preferencias en la cocina campesina. El CIP tuvo un proyecto llamado ‘Papa Andina’, donde se logró aumentar la demanda de papa nativa. Sin embargo, generalmente los mercados grandes, como Lima, pueden absorber de 8 a 15 variedades con ciertas características, por ejemplo, chips de colores, o papas nativas que se usan para preparar causa rellena. Pero las miles de variedades aún no se encuentran en Lima. Siempre ha sido un reto porque el mercado generalmente busca homogeneidad y continuidad. Las papas nativas son un producto estacional, generalmente se encuentran durante cuatro a cinco meses al año. Entonces no está disponible los 365 días. A la vez, casi nunca cumplen con la perspectiva de uniformes porque son súper diversas. Hay muchas variedades que no se prestan bien para fritura o cocina en chef. El mercado puede jugar un rol importante en la medida que logre absorber la biodiversidad.

-Dices que son un producto estacional, ¿es posible lograr alargar la campaña o diferenciarla por climas?

-En teoría se podría porque hay zonas como Huánuco que ya producen papa nativa todo el año, sobre todo la papa amarilla o Peruanita y Huayro. En principio, se puede hacer lo mismo con las otras variedades nativas y sobre todo haciendo una combinación de zonas de producción hacia la Amazonía, es decir, todo lo que es Ayacucho y Huánuco. A la vez, en la costa se podría adelantar o retrasar la producción.

-¿Cómo ha logrado Huánuco tener una producción durante todo el año?

-Todo el flanco oriental es básicamente un calendario tradicional, como no tienen heladas y es más húmedo, así ha evolucionado su calendario. Es cuestión que las empresas ayuden a mapear y ahí el CIP, por ejemplo, recientemente está colaborando con Inka Crops. Justamente, una de las áreas donde estamos trabajando es en apoyarlos a crear un calendario según diferentes zonas. La forma de lograrlo es trabajando con comunidades en el flanco oriental que puedan seguir sembrando gran parte del año, entonces complementan las cosechas de la zona centro, que es mucho más regida por la campaña grande, de mayo a junio.

-¿Qué esfuerzos está haciendo el CIP para resguardar la diversidad varietal del Perú?

-Trabajamos con una canasta de opciones complementaria que se puede resumir en el banco de germoplasma y la conservación ‘in situ’, hecha por los agricultores. Hasta 1994, que fue el tratado de diversidad biológica y que básicamente reconoce que cada país es soberano sobre sus recursos genéticos, siempre se ha tratado de guardar lo que no teníamos en los bancos, pero después, se ha vuelto más difícil. Pero el CIP siempre ha apostado mucho por el poder de las comunidades de conservar ‘in situ’. En el Perú todavía hay muchos agricultores custodios. Empezó con 50 comunidades y actualmente ha crecido a 100, cubriendo desde La Libertad hasta Ayacucho.

EN LA BÚSQUEDA DE UN PRODUCTO MÁS ADAPTADO AL MERCADO

-¿Qué nuevas variedades de papa se han desarrollo en la última década?

-El mejoramiento en Perú formalmente empezó en 1952 y fue con la variedad Renacimiento, fue la primera variedad liberada antes que existiera el CIP. En el Perú existen 90 variedades mejoradas, algunos de los cruces involucraron papas nativas. Pero no todos han sido exitosos, el que ha sido más exitoso es el Yungay y justamente cumple 50 años el 2021. Fue una de las variedades más exitosas, junto a Canchán. En los últimos años se han liberado muchas variedades nuevas. Por ejemplo, en el 2010 se liberó Altiplano, que tiene resistencia a heladas. También hay una variedad reciente que se liberó en La Libertad, llamada Poderosa, resistente a Phytophthora infestans (Mont de Bary).

CONSERVACIÓN ‘IN SITU’. El CIP trabaja con los agricultores de diferentes zonas del país para incentivar la conservación ‘in situ’ de las papas nativas.

-¿Qué características se buscan en las nuevas variedades de papa?

-Sigue siendo un reto encontrar una mejor variedad para [papas fritas en] bastones. Hay una variedad muy antigua que se llama Capiro, y una variedad reciente que se llama Única y que sí ha sido exitosa. Pero lo que buscan las cadenas de pollerías son bastones más alargados y que fría bien. Otra característica es el tema de precocidad. Para poder adaptarnos al cambio climático es importante la tuberización temprana, es decir, que forme tubérculos a los tres, cuatro meses. Así, cuando caiga una helada habrá tubérculos para cosechar. A eso le llamamos rellenado temprano del tubérculo. El tercer aspecto son las variedades ‘especiales’. Las papas biofortificadas son un ejemplo de ello, se trata de papas con alto contenido de hierro. Pero también las papas con pigmentos muy intensos. En el CIP hemos ido trabajando en las papas arco iris.

EXISTE OPORTUNIDAD PARA LA MARCA PERÚ, PERO TAMBIÉN RETOS

-¿Qué requiere el Perú para convertirse en un referente de exportación de papa?

-Creo que se trata de ir por calidad y no tanto por cantidad. Esa es la fortaleza que tiene el Perú, su calidad en sabor, colores, también en términos genéticos. El Perú podría convertirse en un referente en cuanto a exportación de productos de calidad. Hay interés en el extranjero en papas precocidas y congeladas, es solo que la tecnología es un poco cara. Se requiere de una línea de procesamiento y también de una línea de frío para la agroexportación. De hecho, hubo conversaciones con empresas en el sector privado que tienen interés en ese tipo de innovaciones. Otro tipo de mercado del que se habló mucho cuando se abrió la transamazónica es Brasil. En ese mercado casi toda la papa es importada desde Holanda. Entonces, en principio se podía empezar a producir una buena calidad de semilla en países como Perú para exportar a Brasil. Para ellos es muy difícil producir semillas de buena calidad. El reto está en producir semillas de las variedades que los brasileños buscan, eso es distinto a lo que tenemos en Perú.

-¿En qué tipo de productos están las nuevas oportunidades para las papas nativas?

-Vodka, definitivamente es uno de ellos, también los snacks. Pero digamos hay otro tipo de productos que se pueden explorar, hablo de los ligados al mercado nacional, a la alta cocina. También hay una oportunidad para generar turismo en torno a la papa, atrayendo así a productores de otros países que tienen mucho interés en conocer las variedades.

-¿Queda trabajo que hacer respecto a buenas prácticas agrícolas?

-Para exportación, de hecho, todo el tema de buenas prácticas agrícolas se tendría que trabajar más fuerte. Actualmente, como la mayor parte de la papa es para consumo nacional, las exigencias son menos críticas. Pero por lo general, la calidad de la papa y el manejo en Perú es bastante bueno, incluso hay muchas zonas que a pesar de no contar con certificación ecológica desarrollan una ‘agricultura limpia’.

-¿Qué retos aún se tiene en la tecnificación del cultivo? ¿hay alguna solución que se está ensayando?

-Creo que uno es el mayor uso de variedades con características adaptadas al cambio climático. La papa se cultiva cada vez a mayor altura, eso está afectando los stocks de carbono. En muchas zonas se está golpeando suelos vírgenes. Por eso es importante tener buenas opciones de manejo de suelo, como la labranza mínima y las rotaciones.

-¿Qué pilares se debe considerar al tener un manejo integral del cultivo? ¿cómo evitar la inestabilidad de las cosechas?

-En manejo integral juega todo: buena calidad de semilla, buenas prácticas agronómicas y buenas prácticas de control de enfermedades y plagas. En el Perú se han dado muchos avances en el manejo integral, pero donde hay todavía una brecha es en el manejo de plaguicidas y pesticidas. No influye mucho en el consumidor porque se aplica en el follaje, pero sigue siendo un riesgo para la salud de muchos agricultores. Además, cada vez hay una tendencia a ir hacia productos menos tóxicos.

LOS EJES QUE GUÍAN LA INVESTIGACIÓN EN TORNO A LA PAPA

-¿Cuáles son las principales líneas de investigación que vienen desarrollando en Perú y qué tanto contribuirán a mejorar la calidad y rendimiento del cultivo?

-Estas incluyen mejoramiento genético, manejo integrado del cultivo, plagas y enfermedades; pero también opciones de manejo de suelo y fertilización. También tenemos una línea de investigación más económica social. Diría que el mejoramiento genético y el manejo integrado contribuyen directamente a mejorar la calidad y rendimiento del cultivo. Muchas de las variedades que actualmente se cultivan en Perú, como la Canchán, provienen de programas de mejoramiento, por ejemplo, del INIA. Igualmente, variedades como la Única provienen del CIP.

MILES DE ACCESIONES. El banco de germoplasma del CIP mantiene más de 7,000 accesiones de variedades nativas, silvestres y mejoradas.

– ¿En qué regiones del Perú están haciendo los ensayos y por qué su elección?

Casi en todos los departamentos donde se produce papá y muchas veces hacemos ensayos en nuestras estaciones en una fase inicial. Las estaciones que maneja el CIP están en La Molina como ambiente representativo para la costa; en Huancayo, como estación representativa de un valle interandino y un tercer ambiente está en Chanchamayo, que representa más un clima tropical. Sin embargo hay otras tantas condiciones, por lo que los ensayos los hacemos también en campos de agricultores. Este año trabajamos en la caracterización de papas nativas en todo el centro del Perú, Huánuco, Pasco, Huancavelica, Junín, también en la sierra de Lima. Además, tuvimos ensayo de papas biofortificadas en La Libertad y Huancavelica. Sabemos que en el Perú hay un déficit en cuanto a hierro, lo que causa anemia.   

-¿Las papas biofortificadas serán también resistentes a aquellos eventos que se atribuyen al cambio climático?

-Esa es la idea, por el momento no lo son necesariamente. Siempre es difícil en programas de mejoramiento seleccionar según múltiples factores. En el futuro, con cruces adicionales, buscamos tener esas características: alto rendimiento, alto contenido nutricional, más resistencia a factores abióticos como lo son las heladas y sequías.

-¿Qué se busca lograr en los proyectos que están desarrollando en La Libertad?

– Allí trabajamos con la Asociación Pataz, una ONG con mucho prestigio en la zona. Los proyectos actuales buscan mejorar la nutrición y ampliar las opciones para los agricultores. Tenemos un proyecto específico allá con Concytec para buscar una papa con características de procesamiento para tiras o papas fritas. Esto de alguna forma podría compensar las importaciones que se dan a la fecha. Tiene que ser un tipo de papa muy alargado y apto para línea de prefrito congelado.

-¿Qué áreas de investigación tal vez aún no han sido muy desarrolladas y son relevantes de cara al futuro?

-Por mencionar alguna, todo lo que tiene que ver con el tamizado de las parientes silvestres de origen andino y peruano para su uso en mejoramiento genético. Luego, fortalecer todo lo que son investigaciones de conservación ‘in situ’ y monitorear la diversidad en el Perú. No se conoce nada sobre el estado de la conservación, para lograrlo se puede trabajar con ciudadanos, con aplicativos móviles y con imágenes de reconocimiento. Otra prioridad son las buenas prácticas agrícolas en el cultivo de papa. Hay opciones digitales que se pueden implementar. Por ejemplo, todo lo que es captura de ‘big data’ para hacer inteligencia de modelamiento sobre estos datos. Además, se puede hacer uso de drones y opciones de control remoto.