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Entrevista

19 de junio de 2020
Conocedor de la realidad agrícola iqueña y del país

Fernando Cillóniz: «No hay que ponerle trabas al sector»

Fernando Cillóniz: «No hay que ponerle trabas al sector»

Fernando Cilloniz conoce muy bien la Región de Ica, como empresario y también como representante del gobierno, tras ocupar el sillón de Gobernador Regional entre 2015 y 2018. Sabe de las transformaciones de un territorio donde se empezó cultivando algodón, hasta convertirse en una potente región agroexportadora, primero de espárragos y luego de uva de mesa. El futuro se presenta ausipicioso, con la incorporación de nuevos cultivos y abriendo nuevas zonas productoras. El presente también, aunque marcado por la presencia del Covid-19, que ha modificado el panorama de la industria agrícola en Ica, Perú y todo el planeta.

Gabriel Gargurevich Pazos

l ser la agricultura una actividad esencial, en cuanto provee de alimentos a la gente, ha sido eximida de las limitaciones de tránsito que implican las medidas relacionadas a las cuarentenas, adoptadas por los gobiernos en muchos países de la región y el mundo. En el Perú, el Estado de Emergencia Nacional –declarado el 16 de marzo– por la propagación del Covid-19, se extenderá hasta el 30 de junio, según las informaciones que se tenían hasta el cierre de esta edición. En total, serán más de 100 días los que el país estará semiparalizado, con algunas actividades esenciales andando, como la agricultura, y otras reactivándose de a pocos.

Fernando Cilloniz

En relación a los efectos sociales de la pandemia en nuestro país, Fernando Cillóniz, exgobernador de Ica y candidato a la presidencia de la república, dice lo siguiente: “En teoría, no debería afectar al agro. El gobierno ha impuesto que la producción de alimentos y la agricultura en general, puedan operar con las consideraciones de precaución y seguridad. Sin embargo, no es tan así; el traslado de personal a los campos es difícil, la policía exige muchos formalismos, a pesar de las normas que cumplen las empresas, como el distanciamiento en los buses, donde solo debe ir una persona por asiento, el uso de mascarillas y el aseo; pero también hay gente que se traslada en bicicleta, en moto o caminando”.

Complica aún más el escenario el hecho de que el agro requiera de servicios que no son necesariamente agrícolas, como los análisis de residuos para la fruta de exportación, brindado por los laboratorios que, según Cillóniz, no estarían considerados como prioritarios por el gobierno. Y si tomamos en cuenta que algunos clientes en el exterior demandan estos análisis, queda claro que la exportación se dificulta para algunas empresas.

Por otro lado, la misma carencia de vuelos, haría que muchos certificados que exigen los mercados internacionales, documentos que solían enviarse por correo, precisamente por vía aérea, no estén llegando, “y la digitalización no es del todo confiable”, agrega Cillóniz. “Terminaron entonces habiendo más problemas de los que, la teoría, se decía que podría haber. La verdad es que está difícil producir los alimentos; incluso sé de algunos casos, donde transportar los productos agrícolas al mercado interno está complicado”. Tengo información de la selva; en la carretera central ha habido muchos obstáculos de parte de los puestos de vigilancia. Supuestamente la agricultura no iba a tener ningún tropiezo, pero ya vemos que sí los tiene. Es un mundo la agricultura; si un motor se malogra, se necesita de mecánicos, electricista. Es verdad, el agro no ha parado, pero a la policía le ha faltado criterio.

UNA ACTIVIDAD QUE NO PARA. Cumpliendo con todas las normas, la agricultura es una actividad que no descansa durante la crisis del Covid-19

–¿No se ha parado, pero está más lento? ¿Esa sería su conclusión?

–Sí, han estado más lentos los procesos. Sé que la palta, que se puede dejar unos días más en el árbol, se está dejando; se han perdido cosechas de espárragos, porque las plantas de empaque también estaban con dificultades; las bodegas han tenido muchos problemas para recibir uvas pisqueras y viníferas. Hay daño.

–¿Dónde se perdió espárrago?

–En Santa Dominguita, en Ica. Se trata de una cooperativa que tiene ciento y pico de hectáreas de espárrago. Es un campo grande, pero no tienen planta de empaque. Y les agarró la cosecha en plena cuarentena. Las plantas no se van a morir, pero han perdido una cosecha. Van a tener que esperar a la siguiente. La misma planta de empaque estaba insegura, fue cuando recién reventó todo esto. No sabían si iban a conseguir personal; además también tenían problemas con algunas autoridades; entonces cortaron por lo sano, y perdieron los agricultores.

–¿Cuales son los cultivos que van a sufrir más en los siguientes meses, tanto para la agroexportación como para el mercado interno?

–En términos generales, los precios unitarios de las frutas y hortalizas frescas no solo están sosteniéndose, sino que en algunos casos hasta están subiendo. La pandemia ha hecho que la gente piense en sus defensas y comer saludable se ha vuelto una práctica muy importante. Por otro lado, lamentando la crisis de los restaurantes, las frutas suelen consumirse más en casa, y como todo el mundo está en cuarentena, el consumo de frutas se está potenciando. Entonces aquí el desafío es llegar al mercado. Y que no nos pongan trabas en la logística, en las carreteras, para el mercado interno y para llegar al puerto. Como dije, la falta de aviones es un problema; uno como productor no se percataba, pero mucha correspondencia iba y venía por avión, mientras los productos viajaban por barco.

PÉRDIDA DE UN 20% DE LA UVA PISQUERA

–¿Es en Ica, entonces, donde más se han complicado los temas de logística?

–Sí, pero sé que han superado. En plena vendimia, en plena cosecha de uva pisquera y vinífera, se pretendió impedir que las bodegas operasen. Eso fue brutal. Creo que el 20% de uva Quebranta, Moscatel, Torontel e Italia; que se destinan a la producción de vinos y piscos, se ha perdido; se demoró el gobierno en habilitar a las bodegas a recibir la fruta. Este tipo de cosas han ocurrido.

–¿Pero ya están fluyendo los procesos?

–Sí, con las dificultades que he comentado, pero sí. Las bodegas piden que no se envíen dos camiones al día, sino uno, por ejemplo.

–¿Usted dirige Agritac en Ica?

–Con mi hijo Cristóbal y otros socios tenemos Agritac, en Humay, en Pisco, en la región Ica. Producimos uva de mesa y uva pisquera.

DISTINTOS ESCENARIOS. “La uva de mesa, no ha tenido problemas; la cuarentena empezó cuando ya habíamos terminado de cosechar. La que ha sufrido ha sido la uva pisquera”, advierte Cillóniz.

–¿Se ha visto afectado el proceso de la uva de mesa en los campos de ustedes?

–En el caso de la uva de mesa, no; la cuarentena empezó cuando ya habíamos terminado de cosechar. ¡Pero la uva pisquera es de marzo a abril! Entonces la cuarentana nos agarró en plena cosecha. El problema de las bodegas se ha solucionado a medias; ahí es donde hemos visto las dificultades para el transporte de los productos, y las dificultades para que las bodegas los reciban. Hay miles de pequeños productores de uvas pisqueras que se han visto afectados…

–Se habla de dos momentos en Ica para la uva de mesa: el del Valle y el de la Pampa de Villacurí, este último más tardío…

–Ambas zonas definen la fecha de cosecha de acuerdo a la fecha de la poda. Lo cierto es que Perú está podando cada vez más tarde, para alejarse de la producción tardía de California, dado que Chile estaba con problemas de sequía, entre otras cosas.  En general, estamos podando más tarde. Antes, el pico de la campaña de uva de mesa del Perú era noviembre-diciembre; ahora es claramente diciembre-enero. Siendo enero más fuerte que diciembre.

–¿Tiene información respecto a la uva de Ica tardía que llegó a China luego del Año Nuevo Chino?

–La información que tenemos es que la fruta salió lento de las aduanas, de los puertos. Pero salió. Lo que comentaba es real: la fruta es un alimento de gran demanda, hoy por hoy, a pesar de las cuarentenas. Se movió lento, pero se movió. Y los precios no sufrieron mayor daño. Según la información que tengo, ahora hay muy poca exportación; marzo-abril no son precisamente meses fuertes, pero ya está arrancando la temporada de cítricos tempranos y paltos. Y la información que tengo es que la demanda por mandarinas ha hecho que suba su precio internacionalmente: una fruta con alto contenido de Vitamina C, es precisamente lo que se requiere para fortalecer las defensas del organismo. No hay mal que por bien no venga; la crisis, la pandemia, está propiciando aumentos de precios en los alimentos que tienen fama de muy nutritivos y saludables. A partir de mayo la campaña de palta arranca muy fuerte. Hay fruta que se está aguantando en el árbol y eso no es bueno para ellos. La palta sí puede aguantar un poco más, es verdad, pero no indefinidamente. Hay algunas empresas, como Safco, por ejemplo, que han dicho a los productores de palta con los que trabajan: “Aguanta un poquito”. Eso es un problema.

–Por un lado, los precios están subiendo para algunos productos, pero hay problemas de logística que retrasan los procesos, haciendo peligrar algunos cultivos.

–Sí. Efectivamente. Lo que peligra, sobre todo, son los servicios a la agricultura, que no son servicios agrícolas propiamente dichos, como la mecánica o electricidad, que a criterio de la policía no son indispensables, porque no se comen. Pero son lo que permiten a la agricultura producir. Esto es algo en lo que tiene que reflexionar el gobierno, sobre todo la policía y los militares. Tiene que haber criterio. Se les debe permitir operar a los servicios de las actividades estratégicas como la agricultura.

ACUMULACIÓN DEL RECURSO HÍDRICO. “El desafío es diferente, en realidad: en vez de dejar utilizar agua, lo que hay que hacer es guardar el agua en reservorios”, sostiene Cillóniz.

AGROEXPORTADORES POR EL BIEN SOCIAL

Cillóniz advierte que hay ausentismo por parte de los trabajadores. Pero enfatiza que las remuneraciones no han descendido, incluso han aumentado en algunos casos, gracias a la ley de la oferta y la demanda. “Como son pocos los que trabajan, entonces los sueldos aumentan. No hay problema remunerativo, pero sí cierto nivel de ausentismo, por temor, por precaución”, explica.

Pero más allá de los ausentismos, el exgobernador de Ica habla del “drama de la supervivencia”. En las reuniones de coordinación de las empresas agrícolas, donde participa activamente, toman decisiones que apuntan a colaborar con los hospitales, a financiar crematorios, ambulancias, respiradores mecánicos, mascarillas, guantes y demás indumentaria para la prevención. “Cáritas del Perú es la institución a la que hay que recurrir para paliar el drama de la supervivencia de muchos. Y aquí no me refiero solo a los trabajadores del campo de Ica, ya que en todo el Perú hay gente que se ha visto afectada por esta situación de una manera dramática. El drama socioeconómico se respira por donde uno camine, es terrible lo que está pasando”, señala.

–¿Entonces las empresas agrícolas están aportando en la lucha contra los efectos de la pandemia no solo en relación a su sector?

–Muchísimo. Es muy interesante lo que estoy observando. Como dije, estoy participando en estas coordinaciones de ayuda. Como fui gobernador, conozco a directores de hospitales y ellos nos orientan respecto a qué materiales se necesita en una situación como esta. Los empresarios agrícolas no tienen idea de qué ambulancia o que indumentaria comprar. Están pidiendo orientación, y he consultado a los directores de salud. Ese el tipo de participación que tengo. Por supuesto, también me contacto con Cáritas y todo lo demás…

–¿Se refiere solo a la región Ica?

–He tenido más participación en reuniones de Ica, pero también me han llamado de otras regiones, como La Libertad y Piura. Pero Ica es una zona que me es más afín. Ojo que no solo he conversado con empresas agrícolas; también he conversado, por ejemplo, con el Terminal Portuario de Paracas, Pluspetrol, Aceros Arequipa, Quimpac… Las empresas industriales también están coordinando conmigo para ayudar a los más necesitados, no solo a sus trabajadores, sino a los necesitados en general; por eso la participación de Cáritas es tan importante…

–El tema del abastecimiento de agua para el sector agrícola en Ica, es un tema sensible. ¿En esta coyuntura se ha vuelto más sensible aun?

–Al contrario, a raíz de la cuarentena, ha sobrado el agua. Y recientemente los empresarios agroexportadores han hecho un trabajo muy interesante, haciendo un trasvase de las aguas del río Ica a la Pampa de Villacurí. Por primera vez en la historia, han infiltrado creo que 1 millón de m3, una cantidad significativa, del río a Villacurí. Si bien es cierto que el acuífero ha bajado de nivel y todo lo demás, Ica sigue botando mucha agua dulce al mar, todos los años.

Entonces el desafío es diferente, en realidad: en vez de dejar utilizar agua, lo que hay que hacer es guardar el agua en reservorios, o infiltrarla, como lo han hecho. Entonces, yo sí veo una solución a corto plazo, que depende poco del Estado y más bien de cada empresa privada, y tiene que ver con construir muchos reservorios, que sumados almacenarían un montón de agua, además de la infiltración. Quisiera ver, por ejemplo, cada vez más captación de agua de lluvias y disponer de ella. Eso es un proceso que está en marcha y hay que acelerarlo. Pero ahí está la solución. Ya sabemos, en Ica se vaticinó al apocalipsis, ¿no? Hace diez años vengo escuchando que en Ica hay agua para cinco años más… Y la verdad es que no es así; Ica sigue creciendo y sigue botando agua dulce al mar; lo que hay que hacer es apurar los proyectos que he mencionado. Dado que se ha roto la relación con Huancavelica, lamentablemente, los reservorios van a tener que estar en la parte baja del valle, no arriba, como hubiese sido ideal.

NO SOLO UVA: La región de Ica es mucho más que uva de mesa y hay nuevos proyectos de frutales en diferentes zonas.

EL JUSTO MEDIO PRIMARÁ

Fernando Cillóniz sostiene que lo que se debe hacer, como empresario agroexportador, es respetar las normas dispuestas por el gobierno en el marco de este Estado de Emergencia Nacional, para evitar la propagación del Covid-19. Esa es la manera de trabajar en aras de una mayor fluidez en los procesos. Y pone como ejemplo el transporte de los trabajadores a los campos. En la zona de Angostura, en Ica, en las madrugadas, los trabajadores se suben a los buses, con mascarillas, respetando la distancia mínima de un metro, y cada uno ocupa un solo asiento. “Están haciendo todo lo que las normas y el sentido común dispone”, sostiene.

–¿Esta dinámica entre trompicones va a ir mejorando en las siguientes semanas o meses?

–Yo creo que sí, porque la economía no da más. Es bien penoso. Obviamente, lo mejor es el aislamiento absoluto, para combatir el coronavirus. Pero uno se moriría de hambre. Entonces el justo medio es el que va a primar, aplicando todas las medidas de precaución y prevención… Pero, por decir algo, me parece absurdo que se haya paralizado la construcción de la carretera Pisco-Ica; son pocas personas las que trabajan en una obra de este tipo, manejan camiones grandes y maquinaria. Sin embargo, la economía poco a poco va a ir tomando ritmo… Me da la impresión de que el gobierno no está muy consciente de la imperiosa necesidad de reactivar la economía con seguridad. Están siendo muy drásticos y apegándose solo a la cuarentena y cero producción. Creo que eso nos está haciendo más daño del que merecemos.

 

BIO

Fernando Cillóniz es ingeniero por la Universidad Nacional de Ingeniería y obtuvo un MBA por la Escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, en EE UU. En su dilatada trayectoria profesional ha ocupado diferentes cargos, destacando: gerente general de la Fundación Perú (1992 a 1998), director de Agrícola Tambo Colorado (2008 a 2014), miembro del Consejo Directivo de la Mancomunidad Regional Huancavelica – Ica (MANRI)  (2017 a 2018), presidente y miembro del Consejo Directivo de la Mancomunidad Regional de los Andes (2015 – 2018), Gobernador Regional de Ica (2015 – 2018) y presidente de [email protected]ón.

–¿Cuál es la situación de los nuevos proyectos frutales en Ica? ¿Se están aguantando?

–Efectivamente, había proyectos nuevos. En realidad, la mayoría son ampliaciones, todos queríamos ampliar. Para serle franco, no he escuchado nada en el sentido de “ya no vamos”. Más que ampliar, se trata de la reconversión de la agricultura precaria a la agricultura de exportación; no es que se vaya a ampliar la frontera agrícola, sino que están sustituyendo. Ica todavía tiene varias de miles de hectáreas de agricultura precaria, que se viene transformando en agricultura de exportación, por ejemplo, comprando parcelas. La pampa de Pisco sí estaba siendo tratada para la ampliación de la frontera agrícola, eso sí, con buenos resultados, a pesar de las dificultades.

Pero excelente lo de la uva, el arándano, la palta, los cítricos y el espárrago; es que se han desarrollado muy bien, con dificultades, pero generando mucho desarrollo social. Entonces no hay que ponerle trabas al sector. Nadie pide intervención directa del Estado. Pero lo que yo veo son algunas trabas.

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