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Capsicum

29 de septiembre de 2020
Manuel Bravo, especialista en entomología

MIP una estrategia dinámica para el control de plagas en capsicum

MIP una estrategia dinámica para el control de plagas en capsicum

Al tratarse de un cultivo que rota cada cinco o seis meses en campo, el capsicum suelen convivir en sus distintos estadios de desarrollo con diferentes plagas, algunas de ellas muy agresivas, que pueden afectar los frutos de exportación. El  especialista en entomología  Manuel Bravo Calderón menciona que en esta campaña, en especial, estuvieron a la orden del día los Lepidópteros y la Prodiplosis Longifila. Por ello, brinda algunas pautas sobre cómo establecer un correcto Manejo Integrado de Plagas (MIP) en capsicum.

Marienella Ortiz

Detrás del Manejo Integrado de Plagas (MIP) no hay una única receta. Manuel Bravo, especialista en entomología, deja en claro que este tipo de control requiere de una estrategia dinámica, que puede variar de una campaña a otra, según los problemas que se presentan en el campo. Por ejemplo, en la campaña actual de capsicum, hubo una alta incidencia de lepidópteros, además de la temida y recurrente mosquilla Prodiplosis longifila. Entonces, los productores tuvieron que acondicionar su MIP al escenario actual.

“Muchos piensan que lo que salió bien en una campaña debe repetirse en la siguiente. Puede darse el caso, pero no siempre será así; depende del ataque de los insectos. Adicionalmente, un punto importante en el MIP es la implementación de un monitoreo constante de los campos, para detectar a tiempo la incidencia de las plagas y poder establecer las medidas apropiadas”, menciona el especialista, para dar cuenta del nivel de dinamismo que requiere este tipo de control.

Trampa con agua y detergente.

Debido a ello, explica que el monitoreo está dejando de ser manual y está migrando a un Software de Monitoreo, que está interconectado, mediante el cual los evaluadores utilizando un GPS toman los datos de las plagas en el campo, determinando su nivel de incidencia y dinámicas poblacionales, facilitando de esta manera la toma de decisiones para su control. Previa alimentación del sistema, los resultados se expresan en una “semaforización” de los lotes, basado en los colores blanco, verde, amarillo y rojo. La idea es optar e implementar las medidas en los colores blanco y verde con baja infestación, recurriendo a medidas extremas cuando se dispara una plaga, que generalmente se hace difícil el control”, asegura

Por ello, explica que el peor error que se puede cometer en el manejo del capsicum es no hacer un seguimiento de los insectos fitófagos según la secuencia fenológica del cultivo, para evitar que se desarrolle una plaga.

LA PLAGA MÁS AGREVISA

Los cultivos de las variedades de capsicum que se destinan en gran parte a la exportación son la paprika (King, Queen, Sonora), el Piquillo, Jalapeño, Morrón, Guajillo y otros más. En cuanto a las plagas más importantes asociadas a los capsicum, hay varios grupos, incluso, según la etapa fenológica del cultivo.

Daños en ají páprika

En cuanto a las plagas más importantes, hay varias especies, que se presentan según la etapa fenológica del cultivo. Sin embargo, en todas las zonas productoras, la plaga que se desarrolla con mayor agresividad es la “mosquilla” Prodiplosis longifila (Diptera: Cecidomyidae). Este insecto afecta al cultivo en todas las etapas fenológicas, pero el mayor daño ocurre en los frutos en formación, que quedan deformados y que luego no podrán ser exportados. Se habla de agresividad porque no se necesita que existan muchas larvas en la base del fruto para ocasionar daños; con una o dos es suficiente para tener un fruto pequeño y deforme, y ser descartado para la exportación, explica el especialista.

Este es un díptero de tamaño diminuto, de 0,9 a 1,2 mm. Además, tiene un amplio rango de hospederos, además del capsicum: más de 600 plantas entre cultivadas (tomate, espárrago, holantao, sandía, papa) y malezas (“hierba del gallinazo” Chenopodium murale, “yuyo” Amaranthus spp., “hierba mora” Solanum nigrum).  Debido al impacto del cambio climático, se ha ido reducido el periodo del ciclo biológico de la mosquilla, que hoy lo cumple en 12 días, cuando hace pocos años tomaba entre 14 y 15.

Cada hembra puede colocar 50 huevos en promedio. De ese total, 30 serán hembras y 20 serán machos.  “Este predominio de hembras permite un rápido crecimiento de la población. Estas hembras tienen la capacidad de colocar sus huevos escondidos, sin ser endofíticos, los ubica entre los sépalos y el mismo fruto, porque tiene un ovipositor muy delgado y largo que permite colocar las posturas entre estas estructuras”, detalla Bravo.

Las larvas se desarrollan en esas zonas del cultivo donde existe mayor humedad, pues son susceptibles a la deshidratación. Pasan por 3 estadios larvales, siendo la larva II la más agresiva, causando raspado del tejido vegetal en el brote o debajo de las brácteas. Posteriormente, esto se expresa en el quemado del brote, daño en el ovario, o crecimiento distorsionado del fruto, debido a las enzimas corrosivas que contiene la saliva. Por ejemplo, la páprika que debe ser larga, se tuerce por completo. En el caso del morrón, como es un fruto grande y la base donde se inserta el pedúnculo es amplio, el insecto puede incluso empupar en esa zona, porque lo normal es que el último estadio larval cae para transformarse en pupa en el suelo.

Otro punto importante en que Manuel Bravo pone énfasis es en la presencia de maleza. Si no hay un buen control, resulta siendo hospedera de este mosquito.  Entonces, allí se desarrolla y los adultos comienzan a infestar a la fruta.

Una característica del adulto es que es muy afín al agua (hidrófilo). ¿Cómo se expresa esto en el campo? “Hay zonas donde se utiliza el riego por gravedad, entonces, en el encharcamiento se puede multiplicar con rapidez este insecto. Cuando hay riego por goteo y se produce una ruptura de manguera, igualmente, en los charcos puede proliferar. Si hubo esta situación, se recomienda usar azufre en polvo para espolvorear la zona”, comenta Manuel Bravo.

El mayor error en el control de este fitófago es que los productores se centran en el manejo de la larva, sabiendo que está escondida en lugares inaccesibles, cuando lo mejor es enfocarse en el manejo del adulto mediante las prácticas de MIP. “Imaginemos un fruto en posición vertical, con el pedúnculo en la parte superior, si se realiza la aplicación en la zona de arriba,  el producto chorreará sin penetrar en la zona donde está ubicada la larva”, explica.

OTROS INSECTOS MOLESTOS

También existen otros insectos que pueden estar solo en cierta etapa del cultivo. Por ejemplo, algunos Lepidópteros, como “gusanos de tierra” (Agrotis ipsilon, Spodoptera eridania y S. frugiperda) son importantes en la primera etapa, luego del trasplante. “Muchas veces se pierden plántulas por el daño que ocasiona estas larvas. Esto obedece a una mala preparación del suelo o a que no se ha eliminado completamente las malezas hospederas. Entonces, las malezas son un refugio para los gusanos de tierra que afectan directamente al plantín”, explica el especialista.

Daños ocasionados por el gusado de tierra

Otro tipo de lepidóptero son los “comedores de hoja y perforadores de frutos”: Chloridea virescens, Helicoverpa armigera, Symmetrischema capsicum, S. capsicivorum, Lineodes integra, Spodoptera eridania y S. frugiperda. En esta campaña, Helicoverpa armigera que hace poco fue registrado en el Perú, ha tenido una fuerte incidencia. Cuando la planta solo tiene solo la parte vegetativa, dañan los brotes y las hojas, pero cuando hay frutos las larvas pequeñas penetran y conforme se desarrollan, pueden consumir la columna estaminal y en interior del fruto, condicionándolos para la invasión de microorganismos que causan pudrición; su sistema digestivo degrada los alcaloides del picor. Si se compara Chloridea con Helicoverpa, la segunda es más tolerante a los químicos, por ello, Bravo recomienda utilizar las dosis para el control de Helicoverpa.

En tanto, la Symmetrischema capsicum y S. capsicivorum son microlepidópteros muy agresivos al momento en que la planta ingresa a la etapa del botoneo. Es un punto crítico que se debe tomar en cuenta, aunque también pueden afectar la fruta y hacer daño en su interior.

Igualmente, las Spodoptera eridania y S. frugiperda afectan el área foliar y los frutos. Otro fitófago importante es la polilla Lineodes integra, cuya larva se comporta como pegador de los brotes y también afecta a los frutos.

Luego, está otro grupo que son los insectos picadores-chupadores: mosca blanca o Bemisia tabaci y los pulgones Myzus persicae, Macrosiphum euphorbiae, Aphis sp. La importancia de estos, más allá del ataque directo, es que se convierten en vectores de enfermedades. Por ejemplo, Bemisia tabaci transmite el grupo de los Begomovirus, que son virus persistentes; en el caso de pulgones transmiten los Cucumovirus y Potyvirus, que no son virus persistentes.

Además, Manuel Bravo explica que cuando existen altas poblaciones, además del daño directo de succión de la savia, figuran los indirectos como la transmisión de virus y la formación de la fumagina que es un hongo negro que cubre todo el follaje y los frutos.

Daños ocasionados en páprika por mosca de la fruta.

Al final, cuando estamos en la etapa de cosecha, aparece la mosca de la fruta: Ceratitis capitata. La hembra es la que detecta la fruta que está en envero o maduración y coloca huevos endofíticos (dentro de los frutos); entonces, el fruto se deshidrata y viene la pudrición completa. Esto es una merma directa de la producción. “Gracias al Programa de la Mosca de la Fruta, el Senasa realiza constantes visitas de coordinación y supervisión a los fundos. Eso conlleva a un plan de manejo tanto de la empresa como de la autoridad, basado en la utilización de feromonas sexuales y proteína hidrolizada, estas últimas a base de sustancias azucaradas, elementos bases para la detección, monitoreo y captura de adultos. No hay control de larvas”, comenta.

El monitoreo de la mosca se basa en el MTD, que se refiere al dato de mosca/trampa/día, que permite hacer el seguimiento de cómo está la población. El nivel considerado crítico es 0.5 adultos por trampa día. Cada vez que hay una subida de este rango se puede paralizar la cosecha o, incluso, descartar todo un lote de exportación, con el propósito de evitar problemas en los mercados de destinos.

Bravo agrega que también hay zonas donde está focalizado el ácaro hialino, el Polyphagotarsonemus latus y la “arañita roja” Tetranychus sp.

MANEJO INTEGRADO

El plan de sanidad de los campos se debe realizar en base a un plan consistente, dinámico y oportuno, inmerso en el Manejo Integrado de Plagas (MIP), durante todo el desarrollo vegetativo de la planta, afirma Manuel Bravo. “De esta manera, cuando se llegue a la etapa de cosecha, la infestación será mínima y no afectará económicamente la productividad”, sostiene

Entre las medidas, base del conocimiento técnico, se refiere a diferentes técnicas incluidas en los diferentes métodos de control (cultural, etológico, biológico, genético, químico, etc.), sumado al conocimiento detallado de los aspectos biológicos de cada una de las plagas y sus enemigos naturales. “Estas medidas no se dan en un solo momento, empieza incluso antes de la siembra. Hablamos de medidas que van sumando y dan como resultado una baja población”, explica para resaltar que con solo capturar una hembra de Prodiplosis son 50 huevos menos y si se trata de una Chloridea, entonces, serán 800 huevos que no estarán en el campo.

Daños en frutos de morrón ocasionado por Spodoptera frugiperda.

Control cultural: Lo primero es contar con una buena preparación de suelos y otras actividades como los aporques. Con un aporque se eliminarán las pupas de Prodiplosis longifila y de lepidópteros. Esto también implica la eliminación de malezas, hospederas de una serie de plagas, y la exposición de los gusanos de tierra al sol y a las aves que se los consumen.

El especialista también pide no olvidar en el control cultural a los cercos instalados en gran parte de los campos. Estos deben tener un programa de podas, aplicación de químicos, para eliminar poblaciones que puedan refugiarse allí. Otro detalle no menor es el manejo del agua en las cantidades adecuadas, para evitar los charcos y excesos de humedad.

En este tipo de control también están los lavados a presión, etc. con detergente agrícola para bajar poblaciones.

Control etológico: Se pueden utilizar diferentes tipos de trampas: con agua + detergente, con melaza, pegantes cromáticas (blancas y amarillas), con luz blanca, barreras plásticas entre lotes, trampas negras corrugadas para oviposición, etc. Las trampas con melaza son para capturar adultos, especialmente Lepidópteros y de Prodiplosis longifila, que son atraídas por el olor azucarado. Las trampas de colores también sirven para atraer insectos adultos: el blanco es para Prodiplosis longifila, mientras que el amarillo para Bemisia tabaci. Estas trampas deben tener un plástico y pasarles un pegamento especial para insectos.

En tanto, las trampas corrugadas que se fabrican de sacos negros sirven para la oviposición especialmente de S. eridania, que se refugia en ella, colocando sus posturas en masa entre los pliegues. El calor del día evita la emergencia de las larvas o son presa de las arañas que llegan a refugiarse en estas rampas. En tanto, las trampas blancas con adición de luz el incremento de captura de adultos de Prodiplosis es altísima.

El número de trampas es variable, no hay peligro alguno de contaminación porque son medidas muy compatibles con el medioambiente, apunta Manuel Bravo.

Feromonas sexuales: Este tipo de control está siendo muy utilizado, debido a las limitaciones de los productos químicos. Estas sustancias volátiles tienen un uso específico. En Lepidoptera, existen feromonas sexuales comerciales para Chloridea, Helicoverpa, Symmetrischema, Spodoptera. Estas feromonas se colocan al interior de un dispositivo con pegamento para la atracción y captura de los machos, tomando mucho en cuenta la orientación del viento.

En el caso del Lineodes, comedor de hojas y perforador de frutos, Bravo comenta que ha experimentado con buenos resultados el uso de aromatizantes (Poett Bambú) para la captura de adultos. Con 200 ml de aromatizante por litro de agua sirve para cuatro trampas, botellas plásticas con dos ventanas, cuyo olor permite la captura de las mariposas de esa especie.

Control biológico: ¿Con qué tipos de benéficos se trabaja? Existen diferentes especies de controladores benéficos. Están los depredadores, que consumen su presa y causan su muere en forma rápida; están los parasitoides, que son más específico, para cada grupo de plaga, sea a nivel de huevos, larvas o pupas; y, otro grupo son los entomopatógenos, que son microorganismo, llámese hongos, virus, bacterias, etc. que afectan a las plagas hospederas. Los depredadores son más generalistas, se alimentan de una u otra presa. Entre los depredadores destacan los insectos que se pueden criar en laboratorio y liberar en campo: La mayoría de fundos realizan liberación de “crisopas” (Chrysoperla externa y Ceraeochrysa cincta). Se realizan sueltas inundativas de 10 a 20 mil individuos por hectárea, de acuerdo al monitoreo previo o en las zona crítica focalizadas.

También figuran diversas “mariquitas”, principalmente Coleomegilla maculata, Hippadamia convergens, Cycloneda sanguínea, Scymnus sp., Stethorus sp., Harmonia axyridis, Cheilomenes sexmaculata.  Otro grupo son las moscas Syrphidae (Allograpta, Syrphus, Baccha, Toxomerus, etc.), cuyas larvas son depredadoras de pulgones y moscas blancas. De manera natural, hay diversidad de “chinches” como Orius insidiosus (Anthocoridae), Geocoris punctipes (Lygaeidae), Podisus nigrispinus (Pentatomidae), Zelus nugax (Reduviidae), Metacanthus tenellus (Berytidae), Nabis capsiformis (Nabidae).

Las posturas de Spodoptera.

En el caso de las liberaciones, Manuel Bravo recomienda no haber realizado, como mínimo, control químico en los últimos 10 días; de lo contrario, se pondría en riesgo a la población de insectos benéficos.

En el caso de los parasitoides, el más utilizado es la Trichogramma spp., que son avispitas que parasitan, principalmente, los huevos de Chloridea virescens. También están registradas avispitas Aphelinidae como Encarsia y Eretmocerus, parasitoides de la mosca blanca Bemisia. En tanto, la avispita Synopeas sp. (Platygasteridae), es parasitoide de la mosquilla Prodiplosis longifila.

En cuanto a los entomopatógenos se viene utilizando los hongos Metarhizium, Isaria, Beauveria, Lecanicillium. Incluso actualmente, hay productos comerciales formulados conteniendo estos microorganismos, que cuando se aplican infectan larvas, pupas y adultos. Incluso, se pueden aplicar para pupas en el suelo.

Control químico: Lo primero que recomienda Manuel Bravo es utilizar productos químicos de síntesis de diferentes modos de acción (MoA), para evitar la resistencia de las plagas. El Insecticide Resistance Action Committee (IRAC) brinda información importante de insecticidas y acaricidas, que los clasifica según su modo de acción, considerando a la fecha 32 grupos además de varios que su MoA aún es desconocido, comenta.

“Cuando se elabore el plan de sanidad, no se puedo repetir un mismo ingrediente activo (i.a.) por su MoA más de dos veces por campaña, si fuera una sola vez sería mejor. De eso solemos olvidarnos en campo, luego las plagas se vuelven tolerantes a ese químico y, entonces, se necesita aplicar una mayor dosis o con mayor frecuencia, y eso genera residuos”, indica.

Lo segundo es limitar el uso de productos de amplio espectro, por los problemas de residuos y rechazos en los mercados de destino. Asimismo, recomienda, ver que la aplicación tenga la cobertura adecuada, que nuestro equipo de aplicación este operativo con las boquillas correctas y ver la oportunidad, según la fenología del cultivo. En general, Perú ha fortalecido mucho sus controles con especialistas en sanidad. Esto se grafica en que se toman muy en cuenta los LMR, el tiempo de espera para entrar a los campos, el tipo de productos si son de síntesis, extractos o biológicos, la protección del aplicador y del medio ambiente, explica el especialista.

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