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Noviembre 2017 |Mango

El cultivo tropical peruano entre los primeros del mundo

Los reyes del mango

En la campaña pasada la industria del mango peruano obtuvo un récord histórico, llegando a exportar 7,900 contenedores. La producción crece a ritmo acelerado pero hay quienes ven esto perjudicial para los precios. Lo cierto es que la industria del mango en el Perú es atomizada; 28,000 ha están en manos de 14,000 productores y se habla de 128 exportadores, de los cuales muy pocos son realmente estables, capaces de darle una real sostenibilidad a la industria. Conversamos, en Piura, con tres de los principales –Dominus, Sunshine y Frutas de Piura– para conocer cuáles son los retos productivos y comerciales que afronta esta industria.

Gabriel Gargurevich Pazos.

En la campaña pasada, la industria peruana del mango consiguió un récord histórico: 7,900 contenedores exportados, entre fruta fresca y procesada. El 90% de la fruta salió desde el puerto de Paita, en Piura, donde precisamente se produce el 75% del mango peruano. El resto se culti­va en Lambayeque (15%) y en Ancash (10%), en los valles de Casma. De esos 7,900 contenedores, 7,100 se fueron por vía marítima y el resto entre trasporte aéreo y terrestre, este último exclusivamente para el mercado chileno, según los datos que maneja la Aso­ciación Peruana de Productores y Exportadores de Mango (APEM).

Juan Carlos Rivera es el gerente general de la APEM y cuenta orgulloso que la industria del mango en Perú es una potencia mundial desde hace una década y que uno de los principales logros fue haber desplazado a Brasil como el segundo exportador. México, al igual que ocurre con la palta, aún nos lleva mucha delante­ra, pues tiene al gran mercado de EE UU a un costado.

¿Por qué es tan bueno el mango peruano? Rivera responde: “El mango requiere de mucho calor, de di­ferencias de temperatura entre el día y la noche. En Piura, el clima seco y con muchas horas de sol, es pro­picio para el mango. Eso le otorga buenas cualidades organolépticas y no se necesita aplicar muchos pro­ductos fitosanitarios porque la presencia de plagas no es mucha. Eso nos diferencia mucho de la producción ecuatoriana, por ejemplo”.

El problema del mango es que no tiene mucha vida de poscosecha. Desde que se recolecta hasta su muerte definitiva pasan no más de 40 días. Y hay una semana entre que se cosecha y se embarca. Esa es la principal dificultad.

Las últimas lluvias no afectaron al cultivo, ya que el mango es un fruto tropical, así que las lluvias le hi­cieron bien pues los suelos se hidrataron, se llenaron de limo las tierras, se fortalecieron los árboles y eso devino en una buena floración. Por ello, el Gerente Ge­neral de APEM espera una buena producción en esta campaña, la que, pronostica, será igual o mejor que la pasada.

¿No existe una sobreproducción en la industria manguera peruana que podría tener como conse­cuencia precios bajos? “No creo”, dice Rivera. “Lo que hay es falta de eficiencia. Son 315,000 tonela­das las que se producen en general y hay, más o me­nos, 28,000 ha sembradas”, añade. El gran reto de los productores (pequeños, medianos y grandes) es mejorar los rendimientos productivos, cuyo prome­dio está en las 11 t/ha. “Se podría decir que hay un equilibrio entre la oferta y la demanda, pero nosotros tenemos un potencial mucho mayor”, subraya el ge­rente sobre una industria que hoy por hoy es muy atomizada, porque las casi 28,000 ha están en manos de 14,000 productores. “Con 2 ha no se puede llegar a eficiencia, a una economía de escala. La producción de mango es como un archipiélago: son miles de is­las produciendo. Esa es la razón de nuestra debilidad y fortaleza. Por ello, también podría decirse que el mango es un cultivo inclusivo; ¿cuántos poseedores de tierra de uva hay en el Perú? Pocos. Pero de mango hay miles”, sostiene Rivera.

En relación a los mercados, desde un punto de vista fitosanitario, casi estamos en todos los lugares en que deberíamos estar. Nuestra meta ansiada, sin embargo, sigue siendo Asia. Ya están abiertos Corea, Japón y China. Sin embargo, no podemos llegar con volúme­nes grandes a Asia en barco: el tiempo de tránsito y la vida de poscosecha del mango no lo permiten. Se ne­cesitan barcos más rápidos. “Cuando los mangueros se van a dormir sueñan con vender mangos a los chinos vía marítima”, apunta Rivera.

Otro punto sensible tiene que ver con la logística; el traslado de la puerta del empaque a la cubierta del barco, es muy caro; el doble de lo que cuesta en Ecuador. Allí, por ejemplo, ese servicio cuesta US$600, mientras que en Perú, US$1,200.

Pero el mango pasa por un momento excelente en el Perú, y en la campaña que viene se hará más evidente aun. La economía de los agricultores en la región Piura viene golpeada, y la luz al final del túnel podría ser esta campaña de mango, sobre todo para aquellos que además producen uva de mesa. Pero Rivera remarca que los retos son dos: “llegar con la fruta al mercado asiático y ser más eficientes en la productividad”.

CAMPO PROPIO. Dominus S.A.C. adquirió el año pasado un campo de 120 ha. Hasta hace dos o tres años, solo había una empresa que tenía campo propio en el negocio del mango. Ahora hay dos.

DOMINUS CRECE CON UN CAMPO PROPIO DE 120 HA

El negocio de la industria del mango en Piura resulta sombrío para los agricultores, quienes se ven empo­brecidos, excluidos de la cadena agroexportadora. “El campo está separado del mercado, totalmente desco­nectado, sin mejoras, inmerso en un círculo vicioso”, advierte Fernando Che, gerente de investigación y de­sarrollo de Dominus. Fernando, que antes fue gerente de planta, director técnico y gerente de operaciones en la misma compañía, habla de agricultores empobreci­dos, mientras maneja por la carretera las Lomas, en Piura, a una hora y media de Ecuador.

Explica: “El acopiador gana por kilo cosechado, en­tonces le interesa cosechar la mayor cantidad de kilos, contrata gente sin ponerla en planillas, la recoge de la zona, y al agricultor le dice que le paga la mitad del precio acordado; la otra mitad se la pagará cuando llegue la fruta a destino. Luego de la cosecha, el aco­piador le dice al exportador que le tiene que pagar el 100% de lo que le corresponde, porque en caso con­trario no le envía la fruta; el exportador le paga. El mango va al packing, que podría ser el packing del exportador, o no. Entonces pesan el mango; si en el packing fueran conscientes rechazarían algunos man­gos, pero como no les interesa pues cobran por caja empacada, reciben todo. Cuando el mango está empa­cado, refrigerado, el empacador le dice al exportador que le tiene que pagar el 100% de lo que le correspon­de porque sino su fruta no sale; el exportador paga. Todos cobran antes de que llegue la fruta, menos el agricultor. Entonces la fruta viaja con la posibilidad de que llegue mal, con residuos, inmadura, etc. Así que el importador le dice al exportador: ‘Te pago lo que ha llegado bien’. El exportador no recibe entonces lo que había pensado recibir, pero ya le pagó al acopiador y al empacador; ¿a quién le debe entonces? ¡Al agricul­tor!”. Sin embargo, Dominus, al ser una de las princi­pales empresas exportadoras de mango en el Perú, no incurre en estas prácticas.

Fernando Che, gerente de investigación y desarrollo de Dominus S.A.C.

Fernando Che cuenta lo anterior mientras maneja camino al campo de 120 ha que Dominus adquirió el año pasado. Hasta hace dos o tres años, solo había una empresa que tenía campo propio en el negocio del mango: Camposol. Ahora ya son dos. El fundo tiene veinte años de antigüedad, aproximadamente, y ya te­nía un sistema de riego tecnificado y árboles de mango plantados, aunque en baja densidad. Fernando anun­cia que se va a renovar todo lo concerniente a riego –el agua viene también del reservorio de Poechos– y se plantará de forma más intensiva, cuyas plantas serán abastecidas por un vivero propio. Además, la empresa está construyendo un reservorio de 30,000 m3 y se va a remodelar uno que ya existía, y que tiene una capaci­dad de 40,000 m3. “¿Por qué compramos este fundo? Cuando lo hicimos muchos agricultores pensaron que los íbamos a dejar… ¡Pero lo compramos porque esta­mos creciendo!”, dice Fernando.

En Lima, Víctor Morales, gerente general de Domi­nus, cuenta cómo le fue a la empresa en la campa­ña pasada y cómo le irá en la siguiente. Dice: “El año pasado exportamos 510 contenedores de fresco y 40 de congelado. Este año será similar, alrededor de 500 contenedores de fresco, pero incrementaremos el vo­lumen de mango congelado. En el Perú, el promedio de productividad es de 10 t/ha, pero nosotros trabaja­mos con campos que producen entre 30 y 40 t/ha”. Si lo anterior se traduce en cajas, son aproximadamente unas 10,000 cajas/ha, en el mejor de los casos, tenien­do en cuenta que cada caja pesa 4.2 kg.

Víctor Morales, gerente general de Dominus S.A.C.

 Víctor Morales se refiere a los 7,900 contenedores exportados de mango en la última campaña peruana y estima que este año se exportaría una cantidad similar o se incrementaría en un 10% más. Dice: “El mercado está creciendo a un ritmo de 5% a 10%. Lo interesante es que grupos como Arato, Gloria y Chapi, están inte­resados en entrar al negocio de este cultivo; el ingre­so de estas empresas, que consolidan áreas de 300 ha en promedio, originará un cambio en el tamaño del agricultor. El cultivo del mango está, en su mayoría, en manos de pequeños agricultores, con un promedio de 2 o 3 ha, pero esto va a ir cambiando: la agricultura de exportación de mango tendrá como actores a medianos y grandes agriculto­res. Esto le dará una dinámica distinta al ne­gocio y nos estamos preparando para eso, en forma integrada, con nuestros agricultores, para adquirir tecnología, mejorar el ‘know how’ existente y así mantener el liderazgo”.

Son alrededor de 60 los agricultores –de Piura, Lambayeque, Jayanca y Casma– con los que trabaja Dominus, acompañándolos, asesorándolos, durante todo el año. Fernan­do Che prefiere decir que “dan servicio” a los agricultores. Explica: “El agricultor es el verdadero exportador en nuestro mode­lo; nosotros en realidad nos definimos como una empresa logística que disminuye el ries­go de exportación de un agricultor. Nuestro fundo, en realidad, es un foco de irradiación de tecnología y cuando hablo de tecnología me refiero a labores, protocolos, fertilización, aplicaciones, etc.”.

A LA ANTIGUA. Antiguamente se sembraban pocos árboles de mango en los fundos para obtener más fruta por cada árbol. Para cosechar, había que subir por escaleras. El fundo que adquirió Dominus tiene veinte años de antigüedad.

En el pico de la campaña llegan a trabajar hasta con 600 cosechadores, debidamente re­gistrados en planilla. Fernando Che explica: “Ellos saben encontrar el punto exacto para cosechar la fruta; porque si cosechas el mango con la madurez para comer, no me dura ni cinco días, así que hay que cosecharlo ‘juve­nil’. Nosotros trabajamos con un distribuidor en Holanda, que distribuye la fruta en Euro­pa, en supermercados alemanes; cuando la fruta llega a Holanda, la ponen en cámaras de maduración, para conseguir sus azucares, su color. Y si cosecho el mango por debajo de su madurez fisiológica, ese mango no madura. Ese punto exacto lo conocen empíricamen­te los cosechadores; por eso es que nosotros conservamos a la misma gente. Ellos huelen, sienten el mango…”.

VIVERO PROPIO. El vivero de Dominus tiene 40,000 plantas que servirán para aumentar la densidad del campo propio. También servirá para abastecer a los agricultores que trabajan con la empresa.

SUNSHINE PRONOSTICA UN CRECIMIENTO SOSTENIDO DE SUS ENVÍOS

Joaquín Balarezo es gerente general de Sun­shine, empresa que trabaja en el cultivo del mango peruano desde hace treinta años. Pero él tiene ocho años en este negocio. Fue pre­sidente de la APEM y cuenta que viene de cultivos “más estables” como el espárrago. Trabajar en mango en el Perú, es complicado.

Advierte, en su oficina ubicada en el centro de la ciudad de Piura: “Hay gente que con solo un teléfono y un cliente afuera, entra al nego­cio, comprándole a un acopiador. En Sunshi­ne no somos acopiadores; nosotros le damos un servicio al agricultor, todo el año; que en la empresa tenemos una infraestructura y es­tructura estables. Pero sucede que este señor ‘exportador’, sin tener campos, sin planta, sin hacer un monitoreo de los campos de los agri­cultores, sin un programa de ventas estableci­do, entra al negocio, compra, procesa y vende; claro, tiene el contacto afuera, vender es fácil; lo difícil es vender un producto de calidad o cobrar; y no le paga al agricultor porque com­praron en consignación. El negocio del mango en el Perú está muy atomizado; hay muchos actores, hay más de 100 exportadores, pero solo cinco son los importantes. Nosotros so­mos el principal exportador de mango fresco en el Perú”.

Una industria que crece

315,000 toneladas de mango se produjeron en la campaña 2016/17 e incluyen la producción en fresco, IQF y conserva).

181,000 toneladas de mango fresco se exportaron en 2016/17. Un 30% más que en 2015/16.

6% anual crecen las exportaciones de mango peruano.

21 países reciben la producción peruana. El principal mercado es EE UU.

128 exportadoras de mango hay en el país.

40 plantas de empaque de mango existen en Perú.

95% de los campos aún cuentan con riego por gravedad.

Balarezo dice que hay mucho mango sem­brado en el Perú. Habla de 18,000, de 20,000 ha cultivadas solo en Piura. A fines de no­viembre o principios de diciembre se inicia la campaña que, si se trata de una campaña larga, puede durar hasta marzo, si hay mucha floración y fruta. Explica: “Enero es el pico, es donde se concentra la producción y salen más contenedores que en ningún otro mes. Ahí los peruanos estamos solos en el mercado inter­nacional. Cuando a fines de enero empieza a bajar la producción de Piura, entra Lambaye­que; y cuando empieza a bajar en Lambaye­que, empiezan los valles de Ancash, siendo el más importante el de Casma”.

Joaquín Balarezo, gerente general de Sunshine.

El caso es que hay bastante mango en el Perú. Y cuando la producción se junta, algo que sucede a menudo, sobre todo en Piura, re­sulta que hay mucho mango para colocar en el mercado internacional. Explica: “El mundo no puede comer a la semana más de 200 conte­nedores; si mandamos 400 contenedores a la semana, el precio se va al suelo. Y si Ecuador extiende su campaña y nosotros nos adelanta­mos, pues va a haber mucho más fruta sema­nal. Es un negocio complicado el del mango”.

El gerente general dice que mientras da esta entrevista en su oficina de Piura (en octubre pasado), en Ecuador ya están produciendo, “y nosotros aun no hemos empezado”. El Perú, dice, entra al mercado, normalmente, cuando termina Ecuador, o está por terminar, luego de que haya pasado el pico en ese país y comien­ce a bajar la producción.

El panorama se complica si Ecuador se re­trasa y Perú se adelanta, pues las ventanas se juntan, como dijo más arriba. Agrega que EE UU es quien nos saca del mercado, cuando entra, en marzo, abril, como productor, ofer­tante, pues ya no somos competitivos en ese momento. En Florida es donde se produce el mango en ese país; cuya fruta se vende más barata cuando es para consumo interno. ¿En el Perú existe la venta interna del mango? “Muy poco”, dice el ejecutivo, “es irrelevante”.

El mango en el Perú es de muy buena cali­dad, qué duda cabe. La variedad Kent, “la rei­na de las variedades de exportación de fresco”, es reconocida internacionalmente. Respecto a la venta del mango fresco y congelado, Bala­rezo dice: “Si hay mucho mango en el Perú y todo lo vendemos fresco, fregamos el merca­do de fresco, en cuanto a precios. Entonces, por ejemplo, en enero, se podría hacer algo de mermelada, de deshidratado, de liofilizado… En estos últimos tres años, se está congelando un poco más. Nosotros también tenemos con­geladores. En congelado nos somos el primero, sino que estaremos en el cuarto o quinto lugar. El mango fresco, lo limpias, lo clasificas, lo po­nes bonito, lo enceras, y listo, tiene que estar en 10, 12 días al otro lado. Pero 30 días de travesía no resiste el mango fresco, se parte”.

La travesía en barco a EE UU puede durar entre 10 y 12 días; a Europa, 17, 18 días; a Inglaterra, 20 días. “¡A China se demora 30 días! Y el mango fresco no dura 30 días; la variedad Kent es buena viajera, pero todo tie­ne su límite”, advierte, para luego agregar que cuando se habla de mango en el Perú se habla básicamente de fresco. Sin embargo, subraya el hecho de que el congelado se haya vuelto un actor importante: “Lo usan para helados, para ensaladas… ¿Quiénes pueden comprar mango congelado? Podría ser una cadena de hoteles o de restaurantes que no quiere ir todos los días al mercado a comprar man­go fresco para luego ‘cachetearlo’ y ponerlo en cuadritos. El mango congelado te puede durar año y medio, hasta dos años. Hay que madurarlo y tras eso se mete en la nave de procesos, es decir, se corta, se hacen cubos, cachetes, lonjas o lo que pida el cliente, y se congela a –18° o –20°C. Esa misma tempera­tura se mantiene en el contenedor durante la travesía, mientras que el mango fresco viaja entre 8° y 9°C, entonces tienes que correr, hay que llegar muy rápido”.

EL VALOR DEL CONGELADO. Joaquín Balarezo, gerente general de Sunshine, subraya el hecho de que el congelado se haya vuelto un actor importante en el mercado. En la foto, la planta de congelados de la empresa en Piura.

El año pasado, en Sunshine, facturaron al­rededor de US$22 millones; el 25% de esos ingresos fueron por palta congelada; el 75% fueron por mango, en tres modalidades: fres­co, congelado y deshidratado. Este año espe­ran facturar US$24 millones y para 2018 su­bir a US$28 millones. El gerente concluye que la campaña pasada fue históricamente la de mejor producción en el Perú. “Fue un record. Nosotros exportamos, más o menos, 700 con­tenedores de mango fresco y 105 de mango congelado. ¿Cómo viene la siguiente campa­ña? Muy bien. Está todo floreado. El mango no se vio afectado por los excesos de lluvias por El Niño; yo creo que el mango es más re­sistente a los excesos de agua que otros culti­vos. En todo caso, creo que la campaña que viene podría incluso superar a la anterior. Este negocio requiere de muchos intermediarios, de ‘brokers’; ellos son los que tienen los con­tratos con las tiendas y supermercados. Entre los retos de la industria peruana del mango está el ampliar los mercados. A Asia es donde hay que ir y también a Australia. Además hay que investigar más variedades. Sin embargo, el reto del mango fresco también es logístico; se tiene que abaratar la logística y tenemos que hacer que el mango viaje lo más rápido posible a los nuevos mercados lejanos”.

EN FRUTAS DE PIURA, PREOCUPADOS POR LA FLORACIÓN

El jueves 5 de octubre del 2017, muy tempra­no en la mañana, César Morocho, gerente ge­neral de Frutas de Piura, salió a correr, como de costumbre, pero algo le llamó la atención: la temperatura estaba en 18°C, algo inusual para Piura en esa época del año. Pensó, mien­tras trotaba, en mangos: “Esta fruta necesita en los meses de junio, julio entre 16° y 18°C, para que comience a florear. Después de esta floración, necesita una temperatura más alta, de 25°C, para que el mango pueda cuajar. En la presente campaña, producto de las tem­peraturas inusuales hemos tenido hasta tres floraciones. Hay plantaciones que están flo­reando, ¡y estamos en octubre! Dependiendo de las zonas, de los campos, vas a encontrar que ha habido hasta tres floraciones en dife­rentes momentos. ¿Esto es irregular? Claro. ¿Entonces qué va a pasar? Esta temperatura le hace muy bien a la floración, a la segunda, a la tercera floración, pero le hace muy mal a la primera porque la primera ya tiene fruto, y el fruto no va a cuajar…”.

SOCIOS. Tungasuca, como los otros socios de Frutas de Piura, son a su vez socios mayoritarios de una empresa empacadora que se llama Empafrut. En la foto, mangos de Tungasuca.

César Morocho cuenta lo anterior, mientras maneja su auto rumbo al fundo de Agrícola Tungasuca, una de las empresas socias de Frutas de Piura, en Sullana. Frutas de Piura es la unión de varios productores que produ­cen, procesan y exportan fruta. Trabajan con alrededor de 1,000 ha, en diferentes fincas re­partidas en el norte; cada una tiene una per­sonería jurídica diferente y funciona autóno­mamente. Una de las fincas es la de Agrícola Tungasuca, pero también está la de Agrícola Hispon, la de la empresa JFH, la finca María Luisa, por mencionar algunas donde siembran mango y uva. Frutas de Piura, como tal, solo tiene 50 ha de banano. Las empresas socias son medianas y grandes. Ellas, a su vez, son socios mayoritarios de una empresa empaca­dora que se llama Empafrut. Y todos exportan su producción a través de Frutas de Piura.

César Morocho, gerente general de Frutas de Piura, y José Lizano Trelles (a la izquierda), jefe de campo de Tungasuca.

En el fundo de Tungasuca espera José Liza­no Trelles, jefe de campo de mangos de la em­presa. José trabaja desde hace más de 40 años en la industria del mango y da su opinión res­pecto a las oscilantes temperaturas piuranas: “Estas temperaturas no son normales ahori­ta… ¿En qué etapa fenológica está el mango en este fundo? Yo le digo ‘Shakira’ al mango cuando está pequeño… Un ingeniero el otro día vino a este campo y me dijo que había es­tado en una reunión en Tambogrande, donde le habían dicho que este año el mango se iba a quedar pequeño, quería mi opinión; le dije que no le podía dar una respuesta porque era demasiado prematuro para saberlo. ¿Cómo se viene la siguiente campaña? Ahorita estamos dependiendo de los climas, de los cambios bruscos de temperatura…”.

Otro asunto que le comentan a José tiene que ver con la caída de mangos de los árboles. A los agricultores, a los ingenieros agrónomos les preocupa. José dice: “El agricultor está asustado porque este año ha habido 100% de floración… Se ven más frutas en el suelo pero este es porque hay más flores en la planta. A mí esto no me llama la atención, pero otros sí están asustados. Que se caiga la fruta para mí es bueno; si se queda mucha fruta en el árbol, se va a quedar pequeña”.

José precisa que en el fundo de Tungasuca hay 22.5 ha de Kent. La cosecha no es proble­ma, sino que el inconveniente está en hacer florear esta variedad en épocas de altas tem­peraturas. Para “florear”, 15°o 16°C está muy bien. De 18°C para arriba hay que trabajar el campo. Entonces hay que aplicar, vía foliar, ni­trato de potasio, fertilizantes para quemar el brote… Esto se hace en el momento crítico, en­tre mayo y junio, antes de la floración de julio y agosto. ¿Plaguicidas? Muy poco. Para com­batir el oídium en mango, por ejemplo, basta con una aplicación preventiva. El azufre está bien, no es necesario aplicar fungicidas. José indica que también aplica calcio, zinc, potasio, fósforo y manganeso, vía foliar y por el suelo, para fertilizar, de manera regular. Este año no ha aplicado nitrógeno por las lluvias fuertes de inicios de año, no ha sido necesario.

Ahí, en el campo de Tungasuca, César Mo­rocho, gerente general de Frutas de Piura, se pronuncia: “Ahora también se está hablando de que vamos a tener una sobre producción de mango probablemente igual o mayor que la del año pasado, se habla de 240,000 tone­ladas. Pero yo creo que es hasta irresponsable decirlo, en este momento”.

Frutas de Piura exportó, en la última cam­paña, 425 contenedores. El precio FOB de la caja fluctúa entre los US$3.5 y los US$4, pero el año pasado estuvo entre los US$2 y los US$3. ¿Por la sobreproducción? “Por su­puesto”, responde Morocho. Sigue: “El man­go peruano no tiene muchos más mercados que el de EE UU, Europa y Canadá. Muy in­cipiente todavía está lo de Asia, en Japón, Corea del Sur y China… En todo caso esta apertura se va a consolidar, en la medida en que haya naves que vayan rápido. Además, aquí en Perú pagamos la logística más cara del mundo. En todo caso, creo que hay que ordenar la oferta del mango en el Perú. De los 127 exportadores que hay en el país, un 30% o 40% exportan menos de 10 contene­dores; los otros exportan más de 200. Hay mucha gente que mira la industria del mango como una oportunidad porque les han dicho que es un buen negocio, porque el precio allá está muy alto y acá lo compran muy barato… Y como no tienen campos, entonces compran a diferentes productores, arman su conten­dor y envían. Pero, ¿cómo puedes tener se­guridad en la trazabilidad de ese contenedor, si tienes fruta de un montón de gente? Cada año aparecen, muchos exportadores, pero al siguiente desaparecen. Eso malogra la indus­tria del mango”, finaliza.

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