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Diciembre 2020 | Uva de mesa

Giancarlo Mazzini, gerente de estrategia varietal de IFG

“Los productores necesitan la mayor cantidad de información disponible al momento de plantar una variedad nueva”

Todo indica que hay espacio para la aparición de nuevas variedades de uva de mesa, en la medida que mejoren los rasgos o características de la oferta actual.

Por Rodrigo Pizarro Yáñez

Giancarlo Mazzini, gerente de estrategia varietal de IFG

Giancarlo Mazzini, gerente de estrategia varietal de IFG

Unos más, otros menos, no hay país productor de uva de mesa que no se haya sumado a la renovación varietal. Si bien hay países, especialmente en EE UU y Perú, donde este material representa entre un 55 y 65% de lo producido, en lo relacionado a uvas rojas, verdes y negras sin semilla; en otros como Chile, Sudáfrica o México, la penetración de las nuevas variedades está entre un 25 y 45% del total de la producción. “Lo mismo sucede con los mercados destino, donde algunos han adoptado las nuevas variedades de manera más acelerada que otros y con una mayor diversidad de variedades. Esto significa que seguiremos observando ajustes en la industria, en especial, en los flujos comerciales y las ventanas productivas”, analiza Giancarlo Mazzini, gerente de estrategia varietal de IFG y añade que el recambio varietal es la respuesta positiva de la industria a la oferta de variedades que entregan mayores beneficios a toda la cadena de suministro y a los consumidores. “Mientras los programas de mejora varietal sigan ofreciendo variedades con atributos diferenciados, la industria seguirá recambiando las variedades. Considero que todavía hay muchos rasgos o características por mejorar en la oferta actual. IFG, a través de su portafolio de variedades, seguirá generando valor para sus licenciatarios y la industria en general”, sostiene.

– En el último tiempo han aparecido una serie de nuevas variedades de uva de mesa en el mundo, de diferentes programas de mejoramiento genético. ¿Hay espacio para la aparición de nuevas variedades?

– Hay lugar para nuevas variedades en la medida que mejoren los rasgos o características de la oferta actual. Tenemos mucho espacio para mejorar. Años atrás los programas se enfocaron mucho en rasgos y requerimientos de las variedades que impactaban principalmente a la cadena productiva, como el incremento de carga, tamaño de baya, ventana de cosecha, tolerancia a condiciones adversas, por nombrar algunos. Hoy hay una nueva dimensión, la de las preferencias del consumidor, lo que hace que el espacio crezca. En IFG trabajamos mucho en el frente de sabores, formas, texturas, valor nutricional, entre otras características, para brindar al consumidor final una experiencia inolvidable y generar una mayor recompra del producto. Ahora tomamos lo que es importante para el productor, así como para los consumidores, lo combinamos y creamos variedades que todos quieran más. Esto es sólo el inicio.

– Cada cuántos calculan que habrá una nueva generación de variedades de uva de mesa?

– La oferta de nuevas variedades hoy es diversa y ofrece mejoras sustanciales sobre las variedades tradicionales. Esto pone la valla más alta para introducir nuevas variedades desde todos los frentes. La cadena de abastecimiento y los consumidores sólo reconocerán el valor de una nueva variedad si ofrece algo sustancialmente mejor. Lo que hace el proceso de innovación y desarrollo bastante más retador para los programas varietales.

Desempeño en Perú y Chile

“En Perú, el crecimiento fue bastante más acelerado y actualmente IFG cuenta con 30-35% de participación del total de las exportaciones de uva de mesa. En el caso de Chile, ha sido menos acelerado, pero también debido a que el mercado es más grande y significativamente atomizado. IFG cuenta con 6-9% de participación del total de las exportaciones de uva de mesa”, explica Mazzini.

– ¿Cuál es la ‘vida útil’ de una nueva variedad, teniendo en cuenta que, cada vez más, y en menos tiempo, está apareciendo una nueva generación de variedades? 

JulepTM

– Es relativa, no sólo a la introducción de nuevas variedades, sino también al potencial de la variedad en el segmento de mercado objetivo. Por un lado, están las variedades que apelan al segmento ‘core’ o ‘principal’ y, por otro, están aquellas ‘premium’ o ‘especiales’, que están más segmentadas y/o apuntan a nichos especiales. Es muy probable que, bajo ese esquema, la vida útil de las variedades especiales sea más corta que la de las principales. También, en estos casos, el período de recuperación de la inversión suele ser más corto. Por otro lado, dependerá mucho de las estrategias de producto y portafolio que siga cada programa varietal. Por ejemplo, si el mercado aceptara la transición de una variedad ‘especial’ a ‘principal’, entonces se podrá extender la vida útil de la variedad.

– Un tema en países como Chile y Perú, que están lejos de los mercados internacionales, es fundamental contar con una fruta con raquis robusto, que no se deshidrate al arribar a destino, ¿cómo trabajan en IFG este tema en concreto?

– Si bien la capacidad de una variedad juega un rol muy importante sobre el desempeño del raquis en la poscosecha, es igual de importante la gestión integral de campo, empaque, pre-enfriamiento y cadena de frío. No sólo para países que puedan estar lejos de los mercados destino, sino también para reducir el desperdicio alimenticio en todo el sistema por un mal desempeño post cosecha. En IFG este rasgo es sumamente importante y es uno al cual se le asigna una prioridad alta en el proceso de desarrollo de nuevos productos.

– ¿Qué tipo de investigación y desarrollo realizan en países productores como Chile y Perú, donde las condiciones de producción son distintas entre ellos?

– Como programa de desarrollo varietal es muy importante no sólo realizar estudios en países como Chile y Perú, sino también en todos los países donde se desea desarrollar el programa varietal. IFG, por ejemplo, realiza ensayos en más de diez países, principalmente por la gran cantidad de condiciones que inciden en el desempeño de la variedad. En el caso específico de Chile y Perú, donde encontramos condiciones similares entre las regiones norte de Chile y sur del Perú, pero también condiciones muy distintas en el norte de Perú y el sur de Chile, IFG realiza ensayos en prácticamente todas las regiones a través de acuerdos de prueba restringidos.

Nuevas variedades

“Nos encontramos muy entusiasmados con la reciente introducción de variedades como BebopTM, GracenoteTM, JulepTM, QuipTM y TorchTM. Estamos seguros de que estas variedades van a complementar muy bien el portafolio actual de IFG. Las nuevas variedades satisfacen rasgos organolépticos para los consumidores, así como también requerimientos productivos para la cadena de suministro”, explica Mazzini.

– Sabores diferentes, tolerancia a enfermedades, mejor vida de poscosecha… ¿qué atributos y qué está buscando IFG con la nueva generación de uva de mesa?

– En IFG trabajamos en el constante desarrollo de variedades que inspiren a los consumidores para que vuelvan por más.  Una baya o un racimo grande puede ser una gran característica, pero sin sabor, los consumidores no volverán a llevarla. Como mencioné anteriormente, en IFG tomamos lo que es importante para el productor, así como para los consumidores, lo combinamos y creamos variedades de uva de sabor exquisito, crujientes, con un balance adecuado de acidez y azúcares, que simplemente se comen muy bien. Ya sea a través de variedades que atraen los paladares de los consumidores en ciertos países como es el caso de Cotton CandyTM, Candy HeartsTM o Candy SnapsTM, o las variedades más vendidas a nivel mundial como Sweet GlobeTM, que atrae a todos con su crujiente sabor neutro-dulce. Queremos asegurarnos de que siempre estemos brindado lo mejor para toda la cadena de suministro, empezando por nuestros viveros, productores y comercializadores licenciados, los canales de distribución y ventas mayoristas, supermercados y consumidores. Manteniendo una sólida oferta de sus variedades favoritas las 52 semanas del año.

– Qué desafíos plantean a ustedes tanto los productores chilenos y peruanos, como las condiciones productivas que hay en ambos países, ¿a la hora de desarrollar una nueva variedad? 

KokomoTM

– Si analizamos toda la cadena productiva, encontramos que los viveros requieren variedades que tengan los más altos prendimientos posibles y que a la misma vez se adapten a los portainjertos más utilizados en ambas regiones. Por el lado de los productores, ellos necesitan la mayor cantidad de información disponible al momento de plantar una variedad nueva, prácticamente un manual de usuario, lo cual representa un reto para los programas varietales. Esto es una prioridad y un trabajo en curso para IFG. También es un desafío que la variedad tenga un rápido crecimiento y que pueda entregar mayores rendimientos en las primeras cosechas, esto con el fin de acortar los periodos de recuperación de la inversión y ser más competitivos frente al recambio varietal.

Otro desafío es el desempeño en poscosecha, ya que ambos países, Chile y Perú, abastecen el mercado asiático y los tiempos de transporte marítimo son extensos. Algo que requieren todos los países es la reducción de aplicación de productos y la utilización de mano de obra.