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Mayo 2020 |Uva de mesa

Lluvias en el sur y caídas productivas en algunos fundos del norte marcaron la campaña

“La uva peruana soporta situaciones duras, pero avanza”

“Un año común”. Así define Lionel Arce, presidente de Provid, la reciente campaña de uva de mesa, que terminó sin los grandes sobresaltos de temporadas anteriores. Pero hay preocupaciones y desafíos, sobre todo en el sur, donde se debe abordar de mejor manera la uva tardía.

Gabriel Gargurevich Pazos

Los especialistas coinciden en que el negocio de la uva de mesa se tornará más complejo cada temporada, con producciones de California, Perú y Chile que se traslapan y se seguirán traslapando en los próximos años. De acuerdo a Lionel Arce, presidente de Provid y gerente general del Complejo Agroindustrial Beta, la campaña que recién pasó fue “bastante normal”, en cuanto al comportamiento de los mercados, “incluso hasta mejor, respecto a las ‘seedless’ y a la propia Red Globe”. Las empresas del norte lograron colocar toda su fruta, sin mayores traslapes con la fruta de California ni con la de Chile. “En general, ha sido un año común. Mejor que el anterior, en todo caso; el año pasado fue mucho más complicado”, subraya Arce.

Lionel Arce, Presidente de Provid

En Ica, la fruta que se obtiene en el valle, terminó de cosecharse la segunda semana de enero y ya en diciembre se había cosechado el 80% de la producción, pudiendo llegar con un importante volumen de fruta al Año Nuevo Chino, que este año cayó el 25 de enero, con precios que estuvieron “extremadamente altos, sobre todo para los contenedores de Red Globe que arribaron antes de esa festividad”. Ica tiene dos momentos: El del Valle de Ica, y el de la Pampa de Villacurí. “Ahora bien, lo que llegó después del Año Nuevo Chino se manejó en términos normales, aunque muy despacio. Todos estamos muy atentos a lo que pueda pasar”, señala el presidente de Provid.   

Pero, ¿cuáles son los últimos reportes de estos últimos envíos de Ica? “De manera particular puedo comentar que los envíos de Beta que arribaron antes del Año Nuevo Chino, tuvieron retornos sobre lo esperado, encima de los 250 RMB; mientras que, pasado el cierre obligado, después del Año Nuevo Chino, la fruta se vendió dentro del promedio esperado. El Covid-19 impactó la fase final de nuestra campaña 2019/20, con complicaciones en los principales puertos de China, en momentos donde había embarques tanto en camino, como destinados a enviarse a ese mercado. Esto nos obligó a encontrar soluciones de la mano de las autoridades nacionales, especialmente de Senasa, lográndose abrir todos los puertos chinos para nuestra uva de mesa, a pesar de que el protocolo fitosanitario que tenemos firmado solo permite el ingreso por algunos puertos”, precisa Arce.

–La campaña de California, si bien tuvo stock, fue mucho menos que en la pasada…

–Correcto, hubo stock en EE UU, pero mucho menos; permanentemente, estuvo bajando el inventario, de manera importante, cuatro o cinco millones de cajas a lo largo de toda la campaña… Estamos hablando de un diferencial importante, en relación a la campaña anterior.

–¿Cómo ha impactado eso en la campaña peruana y cómo crees que será el ajuste para las próximas?

–La parte que me está preocupando seriamente, tiene que ver con la última parte de la fruta de Ica, aquella que llegó después de Año Nuevo Chino. Estamos colocando la fruta, se está vendiendo la fruta de Perú en general, y esperamos que las cosas terminen, por lo menos, en los mismos niveles que el año anterior. Como comenté, la fruta de Beta se vendió bien dentro de los precios esperados, con arribos a fines de febrero. Lo que sí nos complico fueron los retrasos de los arribos, sobre todo a China.

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Respecto a la campaña 2018/19, Perú experimentó un aumento productivo del 3%, mientras que la facturación a la semana 3 era de US$901 millones, “superando las expectativas”, subraya. “Ha sido una campaña pareja, con ciertos movimientos. Algunos productores del norte han subido de manera importante. El Pedregal ha dado un salto muy importante; Rapel tuvo una contracción… Calculo que esto es producto del recambio varietal. Están ordenando las fichas para lo que viene”, sostiene.

–Parece indudable que tanto Piura como Ica deberán atrasar sus cosechas, ¿cuál es tu análisis al respecto?

–Perú tiene su momento específico y, quiérase o no, va a cruzarse con el final de California y sus inventarios, y también con la salida de Chile. Tenemos que trabajar y convivir con esto. Si California tiene menos inventario, lo único que va a pasar es que vamos a tener un principio más auspicioso para la campaña. Sin embargo, si viene con mucho inventario, va a ser un año más duro para poder comercializar fruta, porque va ser un tema de ‘oferta y demanda’. Lo misma pasa en la parte final de la campaña. Pero en Perú está pasando una cosa curiosa: en la campaña 2016-2017, el 53% de la uva era Red Globe; este año es el 33%; ha caído de 19 millones a 15 millones de cajas.

–¿Cuál sería el momento de la parte tardía de Ica? ¿Hasta cuándo es recomendable cosechar ahí, teniendo en cuenta que después se topa con Chile? ¿Tiene razón de ser moverse más?

–Yo diría que sí, dependiendo de las estrategias de las empresas. Pero lo tradicional de Ica es que la Red Globe comience fines de noviembre y termine hacia fines de febrero. Los resultados de esto es lo que lleva a las empresas a programar sus cosechas.

–En cuanto a cajas en general, ¿cuánto subió Perú en la última campaña?

–Desde el año 2016 al 2019, Perú ha subido casi un 30%. Hemos pasado de 37 a 47 millones de cajas exportadas. Esta campaña, a la semana 12, terminamos con 48.8 millones de cajas. Lo que ha crecido son las variedades patentadas. Red Globe, en su estructura, ha bajado por un tema de recambio, pero no ha bajado de una manera tan dramática. Concretamente, la caída es de un 13%.

–Antes mencionaste que hubo 4 millones menos de cajas. ¿4 millones de cajas no es algo tan dramático?

–Lo que sucede es que llegamos a tener 80% de Red Globe; hoy estamos en 34%, se dio un recambio fuerte los últimos años. Esa es una realidad. Por otro lado, cabe mencionar que en la campaña 2016/17, hubo solamente 300,000 cajas de Sweet Globe, pero en la pasada llegó a 4.5 millones de cajas. La mayor parte del crecimiento va dirigido a variedades nuevas.

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–Hablas de un crecimiento espectacular en Sweet Globe, variedad que se seguirá plantando. Según tu experiencia, ¿con qué número de cajas hacemos que este negocio basado en Sweet Globe, sea sostenible?

–La producción de Sweet Globe pasó de 2.5 millones de cajas a 4.5. Hablamos de un 45% de incremento. El balance interactúa entre los diferentes jugadores y la disponibilidad de la fruta. Es difícil saberlo en este momento, lo que sí es claro es que hay un mercado para blancas y rojas ‘seedless’ y para Red Globe.

 

Covid-19: “Nuestra postura es de preocupación y alerta”

Desde el punto de vista del gremio –algo distinto al del productor y exportador, según Lionel Arce–, la influencia directa del COVID-19 en el agro, genera una gran preocupación, por sus posibles consecuencias en la industria. “Nuestra postura es de preocupación y alerta”, remarca el presidente de Provid.

Ha habido complicaciones para mantener la operatividad de los campos, principalmente por la difícil movilidad del personal.  Con el apoyo de AGAP, se consiguió que la agroexportación estuviera considerada entre las actividades económicas exceptuadas del cumplimiento de las normas de cuarentena y limitación de la movilidad. “Hemos venido trabajando para que nuestros asociados obtengan las autorizaciones para poder transportar a su personal, con bastante éxito ciertamente”, añade Arce, y subraya que los trabajadores están cumpliendo las normas de higiene y distanciamiento social. “De acuerdo con lo que hemos podido confirmar con nuestros asociados, las actividades en campo se vienen realizando con la normalidad que las actuales circunstancias permiten. La poda es una de esas actividades”, acota.

En lo que se refiere a las posibles consecuencias sobre la industria, hay preocupaciones relacionadas a lo comercial, tanto en lo que se refiere al comportamiento de los mercados, así como al transporte para acceder a los mismos. “En la última campaña de uva de mesa, llegamos a 58 mercados distintos. Lo que estamos haciendo como gremio es mantener una estrecha vinculación con el MINAGRI, SENASA, MINCETUR PROMPERU y las OCEX. Culminar los procesos de apertura de mercados como los de Japón, Argentina, Chile y otros en el Asia, será otro tema muy importante a tratar, con la vista puesta en que nuestra oferta de uva de mesa tenga cada vez más posibilidades abiertas, reduciendo con ello el riesgo de la operación”, añade Arce.

El presidente de Provid resalta que en estas actividades relacionadas tanto a la apertura de mercados como las de promoción, participa, y con marcada efectividad, la Cancillería Peruana, por lo cual es menester mencionarla también como uno de los principales apoyos a la industria agrícola.

–Se habla de un 10% menos de fruta en Ica, producto de las lluvias. En el norte se reportó una baja fertilidad de las variedades tradicionales, y eso significó 30% menos de fruta, en algunos fundos.

–Como Beta, escapamos de ese análisis; hemos tenido un crecimiento de 20% en el norte, básicamente, por volumen de producción. Va a depender mucho del momento en que arrancaste, si estas cambiando variedades o no. En general, te diría que los volúmenes en el norte se han mantenido estratégicamente estables; pero también podemos hablar de baja producción en el norte, puede que por baja fertilidad, pero eso tiene que ver con un tema más climatológico que propiamente de manejo. Estadísticamente, la caída en el norte ha sido del 4%. La diferencia no ha sido tan importante. En Ica, la producción creció un 10%. Cuando se habla de un 10% menos de fruta en Ica, en realidad se está diciendo que ha habido una pérdida de, por lo menos, 10% de fruta por efecto de las lluvias, sobre todo en la Pampa de Villacurí, que es la zona más tardía. La producción, como dije, ha subido un 10%.

–Pero no se llegó a lo que se había pronosticado (54 millones de cajas). Llegaron casi a 49 millones…

–No todas estas 4 millones de cajas de diferencia fueron de la parte final de Ica, parte fue también por este proceso de recambio en el norte. Aunque al momento (20 de abril), con la temporada que aun no está  cerrada, llegaremos a 50 millones de cajas, un poco menos de nuestra expectativa. Pero fue el norte que presentó una reducción en el volumen; algunos cambios de variedades afectaron al volumen de producción de algunas empresas. En el norte, más que todo, hay una recomposición de aéreas, hay cambios varietales importantes, más que en el sur.

AÚN HAY VIDA PARA LAS VARIEDADES TRADICIONALES

Como gerente general de Beta, Lionel Arce, está a cargo de producciones en Ica y Piura, regiones donde la empresa tiene sus operaciones. En Ica trabajan con algo más de 300 ha; y en Piura con algo más de 500 ha. Lionel confiesa sentir mucho temor por las lluvias en el norte. Por tal motivo es que procuran finalizar la cosecha antes de Navidad. “En Piura llueve un día y perdiste la cosecha. Y si tienes variedades ‘seedless’, peor”, acota y señala que en Ica es imposible salir más temprano porque eso significaría sacrificar calibre y productividad. “Por eso es que Perú, quiérase o no, va a estar manejando entre octubre y enero. Ya estamos bordeando 50 millones de cajas, y vamos a seguir avanzando en ese sentido”.

–Productivamente, ¿qué ajustes debiera hacer la industria de la uva peruana para enfrentar las próximas campañas con éxito?

–Las campañas son exitosas. La uva es el mayor producto de exportación del país. Yo veo que los productores de uva siguen entusiasmados con su propio negocio, un negocio complejo, de aprendizaje, que demanda mucho manejo técnico… Nosotros en Beta tenemos esparrago, arándano, uva de mesa, palta y granada. Y de largo, la uva de mesa, es el más complejo.

LA INDUSTRIA SE REORDENA. “Algunos productores del norte han subido de manera importante. El Pedregal ha dado un salto muy importante; Rapel tuvo una contracción… Calculo que esto es producto del recambio varietal. Están ordenando las fichas para lo que viene”, sostiene.

–¿Cómo sobrellevar estas complejidades? ¿Qué se debería hacer?

–Lo que venimos haciendo. Perú ha tenido la capacidad de irse adaptando rápidamente. Hemos pasado un Fenómeno El Niño, un ‘post Niño’, tan duro como El Niño y, sin embargo, en Red Globe nos mantenemos en los volúmenes de producción. Es decir, no hemos retrocedido de una manera tan fuerte como podríamos haber pensando. Lo que sí viene creciendo son las variedades licenciadas como, por ejemplo, Sweet Globe. (Nota de la redacción: se estima que, de cara a la próxima campaña, se plantarán 1.2 millones de plantas de Sweet Globe solo en el norte del país). El mercado va comprendiendo que por ahí debe ir girando el negocio. No creo que pase en otros cultivos, aunque probablemente algo parecido esté pasando en el arándano, que es como la uva hace diez años. Pero reemplazar una parra es más barato que reemplazar una planta de arándano.

–¿Sigue habiendo nicho para las variedades tradicionales en los mercados internacionales?

–Sí. Nuevamente pongo el ejemplo de Beta. Nosotros tenemos Thompson Seedless y Crimson en el norte. En total, tenemos más de 400 hectáreas de estas variedades y, todo lo que produjimos lo colocamos en los mercados. La única variedad que podría decir que ya sintió los rigores del mercado, por otras causas que no necesariamente tienen que ver con la misma producción, es Flame.

–¿Las variedades tradicionales se siguen defendiendo?

–Se siguen defendiendo. Vayamos a la cifras. En la temporada 2016/17, se exportaron 3 millones de cajas de Crimson; y este año hemos sacado 4.2 millones de cajas de esa variedad. Sugraone ha retrocedido un poquito, de 4 a 3.6 millones de cajas; Thompson Seedless, ha pasado de 1 millón a 1.3 millones; y Flame, de 1.9 millones de cajas a 1.3 millones. Entonces, no se ve un retroceso importante de las variedades existentes; lo que veo es un proceso de siembra de variedades nuevas, tanto en el norte como en el sur. Vamos a ir recomponiéndonos, y viendo algunos movimientos entre las empresas, pero siento que la industria productora de uva en el Perú está más fuerte que nunca, soportando situaciones duras, complicadas, pero avanzando.

–¿Cuándo crees que parará este recambio varietal? ¿O estamos ante una espiral de recambio constante?

–Es que tienes que probar. Las variedades que van apareciendo no están claras para nadie, han sido pensadas y desarrolladas en realidades distintas a las nuestras. Hay que ver el comportamiento de la variedad en la cancha; y para eso se necesita de dos a tres años. Pero este recambio varietal va a ir calmándose, a medida que se vayan asentado algunas variedades nuevas. Hay empresas que pueden tener 30 variedades y terminan definiéndose por una, dos o tres. Al final, el mercado va a terminar caracterizando la fruta en ‘roja con pepa’, ‘blanca sin pepa’, ‘roja sin pepa y ‘negras’. Así será en el 90% de los casos; y las características de estas frutas serán sabor, vista, y calibre. No van a preguntar cuál es su apellido, probablemente. ¡Flame y Thompson tienen mil años y siguen ahí! No van a ser tan rápidos los cambios varietales, en todo caso. La razón fundamental para tener una variedad nueva es que estas tienen mayor fertilidad.

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FRUTA EN EXCESO Y PROBLEMAS DE ARRIBO

¿Verdes o Rojas? En el mercado hay más rojas porque los genetistas han sido más exitosos en obtener variedades de ese color. “Pero mientras más kilos y cajas se hagan, más costará que la fruta termine. Si se deja demasiada fruta, habrá alguna que no terminará y se quedará al 80% de lo que el productor esperaba que fuese. Los arboles que tienen demasiada fruta tienden a ofrecer una cáscara más delgada, y a tener más problemas en el arribo. Eso se soluciona regulando las cargas, de manera que la planta pueda terminar completamente su racimo; ya debemos tener en la cabeza la cantidad de racimos que vamos a dejar en una planta. ¿Dónde es que voy a trabajar? En el tamaño del grano. Eso es lo que te va a asegurar una fruta fuerte, segura. Además, tus procesos en packing deben ser adecuados, es decir, no hay que dejar que la fruta se deshidrate. Asimismo, el manejo en producción te debe permitir administrar el volumen, y que los tiempos de travesía sean adecuados también”, explica.

–¿Cuál es tu percepción del consumidor final y cuál crees que será la tendencia en los próximos años?

–Cuando pueda elegir, lo va a hacer. El consumidor, sea en el supermercado o no, va a tratar de elegir. Hay un mercado que termina absorbiendo los volúmenes de fruta por demanda. Cuando el mercado ve un tipo de fruta y no ve otras opciones, el mercado la toma. Junto a Perú están EE UU y Chile y, en medio de esos dos países está Sudáfrica, que también quiere su cuota de mercado. Todos estos actores van a tratar de posicionarse mejor, de alguna forma, en determinados mercados, pero somos nosotros los que tenemos que tratar de hacer respetar el origen. ¿Cómo? Con calidad, con nuevas variedades y con seriedad en la comercialización. Por ejemplo, el tipo de comercio que tú tenías con China hace diez años, no tiene nada que ver con la forma en la que estás trabajando ahora. Antes, trabajar con China era una cosa muy exótica, ahora es el pan de cada día. Todavía las formas de distribución tienen para desarrollarse bastante en China, ya que aún hay mucha concentración en Guangzhou (capital de Cantón) y en Shanghái.