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Paltos

25 de agosto de 2019
El Arenal y Virú continúan sus planes de ampliar superficie en Trujillo

La palta sigue siendo un buen negocio

La palta sigue siendo un buen negocio

Grandes producciones, sobreoferta y precios a la baja fueron la tónica durante la pasada campaña de palta en Perú. La Libertad es la región del país donde se han concentrado las mayores inversiones de palta en el país y, donde se sigue expandiendo la superficie de este cultivo. Ejemplo de ello son El Arenal y Virú, que proyectan manejar 1,000 y 2,000 hectáreas, respectivamente. Ambas empresas están afinando los manejos agronómicos para sacar un producto de gran calidad exportadora.

Genner Rodríguez, gerente agrícola de Sociedad Agrícola El Arenal.

El incremento de los envíos de palta de los últimos años tienen un epicentro productivo y ese es La Libertad, en especial, el Proyecto Especial Chavimochic. Con ventas que superan los US$293 millones, la región representó el 40% de toda la exportación del país durante el 2018. Si bien la región norteña siempre ha albergado producción de paltas, es claro que desde hace unos cinco o seis años se ha incrementado de manera exponencial el número de hectáreas y ello ha originado un pico exportador que crece año a año.
Pese estos indicadores positivos, el trabajo de conocimiento del cultivo para quienes cuentan con instalaciones de pocos años es aún un proceso en construcción. De esto, nos cuentan dos empresas de la zona, como son Sociedad Agrícola El Arenal que empezó con el cultivo en el 2007 y Virú que desde el 2011 ha venido creciendo en superficie con un proyecto que, cuando se culmine, rondará las 2,000 ha.

PROYECTO EN EXPANSIÓN. La empresa Virú tiene proyectado crecer hasta las 2000 ha en Chavimochic. Desde el 2011 vienen instalado cada año de 200 a 300 ha.

ALTA RADIACIÓN FUE SINÓNIMO DE PROBLEMAS EN LA CUAJA

Un problema que se ha puesto en evidencia ha sido la alta radiación e incremento de temperaturas en los meses de septiembre a diciembre pasados que trajo como consecuencia problemas desde el cuajado a la formación del fruto o, inclusive, la caída de este, que repercutió en bajas productividades en la campaña actual, según comenta Genner Rodríguez, gerente de producción agrícola de El Arenal. Afirma que los problemas fueron más evidentes, en especial, entre productores con pocos años en la zona y que aún están en etapa de conocimiento del cultivo.

“La palta requiere de una temperatura máxima de 24 a 26ºC y la radiación debe estar por debajo de los 1,000 vatios. En los meses que te comento, la temperatura y radiación estuvieron por encima de esos indicadores. Debido a esta situación, un gran número de campos han tenido una caída de la productividad de entre un 40 y 50%. Como El Arenal no hemos tenido muchos problemas con este tema porque tratamos de tener un manejo equilibrado del cultivo”, explica.

El Arenal cuenta con 70 ha de palta

Hass que se fueron instalando desde el 2007. Desde el 2011 la empresa cambio de dueños y ahora es propiedad de un grupo de empresas mexicanas y estadounidenses de nombre Empacadora Agroexport SA de CV. El huerto lo tienen a diferentes densidades de plantación, que van desde 357 plantas/ha, hasta 556 plantas/ha.

¿Y esto que significa en la práctica? Según explica Rodríguez, esto se logra buscando una armonía en las diferentes partes del árbol. Es decir, la poda para esta empresa, es sumamente importante. “Un árbol más equilibrado en su estructura, sea en altura, forma o iluminación; tendrá fisiológicamente una mejor respuesta a otros factores como el riego, la aplicación de hormonas, el plan de fitosanidad y otros. Entonces, todo ello se traducirá en un árbol que producirá determinada cantidad de frutas con características de exportación”, asegura.

Tras años de manejo, Rodríguez comenta que han establecido su propio estilo de poda. De acuerdo a la edad del cultivo, densidad y necesidad de cada árbol -según la productividad-, la poda consiste en formar un árbol multieje, con una morfología tipo copa, pero en realidad con dos niveles de copas. “Estos dos niveles lo logramos año a año con la renovación de madera. A partir de las ramas primarias que nacen en el tallo se forma la capa externa y con las ramas secundarias se logra la segunda capa que sería la interna. De esta manera, un año se produce fruta en la capa interna y al otro en la capa externa. De esta manera, no perdemos fruta en ningún año y seguimos obteniendo ingresos con la exportación”, explica.

El gerente de producción añade que con este tipo de poda el árbol logra una mejor iluminación en su centro, lo que suele perderse rápidamente con los brotamientos, sobre todo, si no hay una cultura adecuada de poda. “Vamos jugando con la capa interna e externa, pero siempre libre de ramas en el centro”, explica.

EL MÁS ADECUADO.  En el Arenal han trabajado con tres variedades distintas que son Topa-Topa, Zutano y, la última, Degania (Antillana). La más reciente es la variedad antillana que están en investigación.

PROBLEMAS USUALES CON LA PODA

Respecto a los errores que suelen cometer los productores, comenta que son de toda índole: “algunos podan muy poco, mientras otros en exceso. Todo ello genera desequilibrios en el árbol. También se observa que algunos pueden podar muy bien en la parte aérea, pero un mal manejo del riego hace que se pierda raíz; entonces, tienes mucha parte aérea y poca raíz. Eso también genera desequilibrios en el árbol que juegan contra la productividad. A una buena arquitectura de las ramas le siguen una mejor condición de la raíz, para que el árbol en su conjunto aguante mejor los golpes externos, como ocurrió en este caso con la temperatura y radiación”, puntualiza.

EL PALTO SE DESARROLLÓ MUY RÁPIDO, NO ASÍ EL CONOCIMIENTO

Con un clima bondadoso como es el de Trujillo, la buena productividad del palto siempre fue un tema descontado, dice Rodríguez, tras indicar que en la última campaña se ha puesto en duda esa idea y que se ha comenzado a evaluar el manejo del equilibrio y sanidad del campo. “Nosotros tenemos alrededor de 12 años cultivando paltos. Los más antiguos, como Camposol, tienen incluso unos 20 años. En cambio, hay grandes proyectos en la zona que son relativamente nuevos, con 5 a 6 años de antigüedad, y están aprendido. El conocimiento no ha ido de la mano del número de hectáreas de paltas. Es decir, el palto desarrolló muy rápido, pero no el conocimiento”, resalta.

PLANTAS DE CALIDAD. Las empresas, como Virú, prefieren tener su propio vivero para asegurar un material genético de gran calidad.

Si bien está el tema de la alternancia en el cultivo, refiere que algunos fundos que se manejan por debajo de 20 t/ha, han caído a 5 u 8 t/ha en la última campaña en la región. Considera que un cultivo de palta en la zona debe rendir como mínimo 20 t/ha, cuando está en su etapa madura. “Muchos dicen que esto es efecto de la alternancia, que un año se produce mucho y que al año siguiente poca fruta, pero también es influyente el factor humano”, dice tras referir que, en el caso de El Arenal, algunos lotes llegan a una producción de 30 t/ha y que algunas otras llegan a 40 t/ha.

Si bien es verdad que hay grandes jugadores en las nuevas inversiones de paltos, refiere que también ha crecido la presencia de pequeños productores que pueden financiar este tipo de cultivo, a diferencia de un arándano, que es mucho más costoso. Entre estos productores es que se vienen cometiendo muchos errores. Menciona que muchos de ellos utilizan muchas técnicas rústicas, como poner a germinar la pepa de una palta comprada en un mercado, para luego ser plantada en campo.

HONGO DE MADERA DESDE LOS VIVEROS

Otro aspecto clave para una posterior buena producción es tener una muy buena calidad de planta. En un inicio, menciona que tuvieron muchos problemas con los viveros cercanos, porque gran parte de los plantones venían infectados, en especial, con el hongo de la madera. El mayor problema con ello es que eso no se percibe de inmediato; pueden pasar 6 meses en el mejor de los casos, como también uno o tres años hasta que se active la enfermedad. Incluso, sus síntomas se confunden con deficiencias nutricionales, mal manejo de agua, estrés climático, etc. Todo ello se traduce en bajas productividades.

NUEVA SUPERFICIE. Campo de Virú donde recientemente se instalaron los plantones de palta.

Justamente ello motivo a que la empresa decidiera la instalación de su propio vivero hace un par de años, cansados de la incertidumbre sanitaria del material genético comprado a terceros.
Otro aspecto que han mejorado es el de la fertilización y el riego, pero el aprendizaje fue producto de una situación externa. Cuando ocurrió hace un par de años el Fenómeno El Niño, Rodríguez recuerda que se quedaron sin agua durante dos semanas. A raíz de ello, validaron que el palto se debe manejar con menos agua de la que habían programado hasta esa fecha, cuya referencia era la dosis que usaban las grandes empresas de la zona, que empleaban entre 20,000 y 21,000 m3/ha/año. Hoy, la eficiencia en el uso del recurso hídrico en El Arenal les ha llevado a disminuir el consumo en 3,000 m3/ha/año, es decir, que riegan hoy sus árboles con 18,000 m3/ha/año.
Esa disminución los tuvo intranquilos un tiempo, ya que temían que no estaban dotando del agua necesaria al cultivo. Hoy, hilando incluso más fino, y tras hacer ciertos ajustes, están dotando al huerto entre 13,000 y 15,000 m3/ha/año, dependiendo de algunos factores como el número de frutas, estado de desarrollo, tamaño, clima y otros. “Con el tipo de riego anterior, nos dimos cuenta que, por el contrario, el exceso de agua se alojaba en el fondo, entonces las raíces subían a tomar oxígeno a la superficie, para no ahogarse. Cuando llegaba el verano, teníamos un suelo húmedo-caliente y las raíces que estaban arriba se afectaban y los árboles se doblaban”, explica.

LA CORRECTA ELECCIÓN DEL PORTAINJERTO TAMBIÉN ES CLAVE

Otro de los principales errores es no saber elegir la adecuada variedad de portainjerto para las condiciones del campo, suelo, agua y clima de Trujillo. Este es un aprendizaje que suele tomar por lo menos tres años e, incluso, a los cinco años de tener tu árbol ya maduro hay que seguir investigando.
Rodríguez comenta que han trabajado con tres variedades: Topa-Topa, Zutano y Degania (Antillana). Hace más de una década, cuando instalaron las primeras plantas, lo hicieron sobre el portainjerto Topa-Topa y, cinco años más tarde, comenzó a probar con Zutano que le daba más aireación a la raíz. Más recientemente se ha puesto de ‘moda’ Degania, porque aparentemente genera más estabilidad a la producción del árbol. Rodríguez señala que es una variedad resistente a las sales, a las altas temperaturas, y con un sistema radicular mucho mejor que el Zutano y Topa-Topa.

“A Topa-Topa le gusta el frío, pero es una variedad sufrida, que le cuesta establecerse en los primeros años en el campo, aunque luego ya se equilibra en su desarrollo. El Zutano tiene un buen sistema radicular, pero su debilidad o lo que ocasiona problemas, es que es muy vigorosa sino se maneja la nutrición. Eso puede conllevar a que la planta se desordene y es contraproducente para la producción de paltas. Entonces, tienes que podar más porque sino es como un caballo desbocado. Si está en floración va a brotar muchas flores, si está en producción va a brotar mucho fruto. Si el productor no tiene la cultura de poda, esos árboles se emboscan y se vuelven árboles muy grandes. Con muy baja productividad”, explica tras señalar que este es un tema en constante investigación. Asimismo, existe la otra opción de los paltos clonales, que son muy competitivos a nivel de raíces, producen bien, aunque tienen un gran ‘pero’: son más costosos.

VIRÚ Y SU EXTENSO PROYECTO

Tras eliminar una superficie que habían dedicado al cultivo de espárragos, hace ocho años que Virú instaló las primeras plantas de palto. Y cada campaña han aumentado la superficie cultivada, a un promedio entre 200 y 300 ha cada año. La expectativa es llegar a las 2,000 ha de paltos Hass en 2020.
Edwin Davila, jefe de producción de paltas de la empresa, recuerda que la apuesta por la palta empezó en el 2011 y que desde esa fecha han podido comprobar que el cultivo se acondiciona al clima de la región. “Las temperaturas son ideales, las horas de frío también, por lo que crece muy bien en esta zona arenosa, con bastante aireación para la raíz”, indica.

La expectativa es producir por encima de 20 t/ha entre los lotes más maduros. Para ello, comenta que tratan de darle todas las condiciones ideales al cultivo, desde la semilla, pasando por una buena elección de planta en vivero, un adecuado subsolado, un buen acondicionamiento de materia orgánica, hasta el transplantado y todo el manejo del riego, fertilización y podas.

Debido a las condiciones del clima, Dávila explica que se dan las condiciones para que las plagas se multipliquen. Las queresas, el chinche Adalbertus y los ácaros son las plagas y enfermedades con las que deben lidiar durante todo el año. El plan que desarrollan es un manejo integrado que incluye las opciones químicas, pero también controladores biológicos, para evitar la residualidad en la fruta.
Dávila refiere que tienen su laboratorio con la crianza de insectos benéficos que luego se liberan en los árboles para poder enfrentar las plagas. Cuando se da la floración o cerca de la cosecha es cuando más se usan estos controladores biológicos.

En el tema del agua, han planteado construir un reservorio para que no haya cortes de suministro en momentos de estiaje. Actualmente, Dávila comenta que la Junta de Usuarios de Riego de Chavimochic ya cuenta con cinco reservorios para los socios y así garantizar la permanente dotación de agua en la zona.

 

Trabajadores de la sierra y selva para trabajar en la palta

Con su proyecto camino a las 2,000 ha, Virú comienza a sufrir los problemas de provisión de mano de obra. Para ello, se está propiciando la migración de personal de otras regiones, provenientes de la Sierra y Selva. En la zona existe gran competencia con las cosechas de espárragos, arándanos y otros cultivos. Solo para el manejo de las paltas requieren de 800 personas en total, desde las labores iniciales, a las de riego, fertilización, sanidad, poda y cosecha.
“Virú es una empresa que está preparada para ese déficit del personal. Para ello, trae a personal de otras partes y así cubre estos vacíos de personal. En esta campaña, cuando está por terminar la palta y empieza el arándano, hay mucho movimiento de personal. A las personas se les brinda toda las condiciones laborales para tratar de fidelizarlos, gracias a que tenemos otros cultivos y, entonces, van rotando y se van quedando en la empresa”, menciona Edwin Dávila.
En el Arenal, el personal permanente fluctúa entre 15 a 20 personas y llega a 35 en la época de cosecha, para cubrir una superficie de 70 ha. Sin embargo, ya prevén que cambiará el panorama cuando manejen 1,000 ha.

 

MERCADO CON BUENOS PRECIOS

En esta campaña, los precios que reciben por la fruta han sido similares a la campaña pasada e, incluso, un poco más altos. “Este negocio es muy dinámico y se espera una mejora en las próximas semanas (de fines de junio y comienzos de julio), porque México tendrá menos fruta. Sin embargo, a nosotros ya nos están pagando 15% más de lo que nos pagaron el año pasado”, refiere Rodríguez tras indicar que en el caso de El Arenal la cosecha se extendió hacia mediados de julio. Esta es una noticia destacable considerando que una campaña anterior los precios cayeron, debido a la abundancia de fruta de México.

Como empacadora y comercializadora de paltas, explica que están creciendo en sus envíos hacia EE UU, Canadá y algo al Asia. “El grupo dueño de la empresa se interesó por el Perú debido a su ventana comercial. Cuando la palta peruana comienza a exportarse -y se trata de palta de gran calidad-,en México ya están de salida con paltas de baja calidad. Los mexicanos son muy disciplinados y organizados con relación a los momentos en que debe cosechar el productor, con la finalidad de no saturar los mercados y hacer muy dinámicos los precios”, explica Oswaldo Rodríguez Vargas, gerente de producción agrícola de la firma.

EL ARENAL PROYECTA 1,000 HECTÁREAS EN PERÚ

Por lo logrado a la fecha, los directivos están convencidos de que deben invertir en nuevos campos para seguir multiplicando los promedios de rendimientos y hacer que el negocio sea más exitoso. Entonces, tras haber constatado lo productivo de la zona, la empresa se encamina a dar un gran salto, de las 70 ha proyectan llegar a 1,000 ha. Para ello, aún están a la búsqueda de los terrenos y a la expectativa del lanzamiento de la segunda etapa de la irrigación Chavimochic, aún paralizada por los problemas políticos con la firma Odebrecht.

“Como grupo con presencia en México y EE UU pensamos crecer como productores y comercializadores de palta Hass. Lo primero fue buscar terrenos en la zona, influenciada por la irrigación Chavimochic y de allí hacia el norte, en la zona de Chepén. Sin embargo, los terrenos son escasos. Lo que sí hemos crecido es en la parte comercial en EEUU con más almacenes en ese país”, refiere. Una parte del nuevo proyecto también incluye los ensayos con nuevas variedades. Desde ya están probando Maluma en una superficie de 3 ha.

Por su parte, la empresa Virú apostará por el mercado asiático, en especial, por China y Japón. Desde el 2017 están haciendo sus envíos para determinar las condiciones en que llega la fruta. Sin embargo, la estrategia principal en lo comercial es lograr un manejo agrícola de la palta de tal manera que cuente con fruta entre quincena de julio y todo agosto, para evitar los meses de mayo a junio que es cuando mucha fruta peruana se exporta. Con esa ventana, esperan lograr buenos precios.

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