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06 de diciembre de 2022
Juan Carlos Li, gerente general de Corporación Litec

“La mecanización vino de golpe a quedarse y puede ser determinante en la rentabilidad de los cultivos”

“La mecanización vino de golpe a quedarse y puede ser determinante en la rentabilidad de los cultivos”

El fundador y dueño de Corporación Litec analiza cómo se ha intensificado el uso de la tecnología en la agroexportación en los 18 años de vida de la empresa. En especial, un gran salto que observa en los últimos tres años es la mecanización de los procesos de poda y cosecha en paltos, arándanos, cítricos y otros. Esto puede generar ahorros de 30 a 40% en mano de obra, según cada caso, comenta.

Equipo Redagricola

Un mar blanco sobre los arenales de Almería. Esa imagen acompaña hasta el día de hoy a Juan Carlos Li, fundador y gerente general de Corporación Litec. Estaba haciendo una especialización en cultivos intensivos en la Universidad de Almería (España) cuando descubrió todo el manejo de invernaderos y de cultivos protegidos, algo poco visto en Perú a inicios de este siglo. Con ello, vislumbró todo el impacto que podría generar en el agro peruano si comenzaba a importar todos esos productos innovadores.

Van 18 años desde que fundó Litec y tras iniciar sus operaciones ofreciendo productos de precosecha (con mallas, bandejas y otros) pasó a traer maquinarias para mecanizar los procesos en campo. Luego vendría todo el servicio de poscosecha con la comercialización de mallas para envasado de fruta, recubrimientos, bolsas MAP y otros.

“Almería es un desierto donde hay muy poca agua y uno piensa que es imposible que se pueda cultivar algo allí. En ese viaje detecté la oportunidad de trasladar esa tecnología a nuestras condiciones en Perú. Así fue como empezamos con los primeros productos: mallas agrotextiles y coberturas de diferentes tipos. De allí no hemos parado y seguimos evolucionando y acompañando al sector agroexportador”, recuerda.

-¿En qué momento estaba el agro peruano cuando funda Litec?

«Ica estaba recién en sus inicios,  ya se había empezado a cultivar la uva de mesa y el espárrago estaba en pleno apogeo. Para los productos que empezamos a comercializar nos interesaba, en especial, el ‘boom’ del pimiento paprika. En especial, había una empresa española, que comenzó a acopiar bastante para su exportación. Normalmente, en el pimiento se hacía siembra directa, entonces, empezó a llegar semillas  de mejor calidad y había una necesidad de hacer almácigos. Allí se abrió una primera oportunidad para nosotros como empresa de traer mallas sombra para que no se quemen los almácigos; luego, trajimos el sustrato; y, por último, también las bandejas para los almácigos de la marca Carluccio de Argentina».

-Fueron tomando nota de las necesidades que iban apareciendo.

«Sí, incluso, vimos la necesidad de traer nuevos sustratos y generar una innovación al respecto. Se usaba mucho la turba importada de Canadá. Sin embargo, en uno de mis viajes a una feria en Brasil pude ver que se estaba fabricando la fibra de coco, como reemplazo de la turba, así que comenzamos a importarla y nos fue muy bien. Fuimos la primera empresa que empezamos a importar fibra de coco como sustrato».

-Ya luego tuvieron que ver las necesidades de los cultivos frutícolas.

«Obviamente, los tiempos cambiaron, vino muy fuerte la uva de mesa. Trajimos mucho las coberturas, trajimos ‘films’ para que se pueda adelantar a noviembre las cosechas en Ica. En la palta, uno de los primeros clientes fue el grupo Talsa que empezó con fuerza con la variedad Hass. Con la empresa que representaba en ese momento en tema de cobertura, la israelita Polysack, se desarrollaron muchos ensayos con mallas de color, las chromatinet, que venían rojas, azules, perlas, etcétera. Con Talsa determinamos que la malla roja era la mejor opción para ciertos procesos de producción de semilla de la palta.  También hicimos muchos otros ensayos y fuimos una de las primeras empresas en vender estas mallas chromatinet rojas. Litec ha sido partícipe de todo ese crecimiento, del ‘boom’ agroexportador. Siempre hemos sido muy cuidadosos con las empresas que hemos representado. Tenemos una media de 14 a 16 empresas que representamos y cada una es líder en el producto que fabrica».

ERA CUESTIÓN DE TIEMPO LA MECANIZACIÓN

Debido a una invitación por parte de Antonio Gainza, entonces presidente de Procitrus, en el año 2009 ingresan al negocio de importación de maquinaria para trabajos en campo. El gremio citrícola estaba importando una atomizadora de la marca FEDE y necesitaban una empresa que les diera el servicio técnico. Como en los anteriores productos, Juan Carlos Li empezó su propia investigación, viajó a la fábrica de FEDE y tras analizar el potencial y las necesidades del país de mecanización es que dan un paso adelante con la representación de esa marca.

Sobre la marcha, Juan Carlos notó que no solo había necesidades de importar atomizadoras: había otras labores que en otros países ya se habían mecanizado, pero en el país era un tema postergado.

“Otra necesidad era mecanizar las podas. Se podía triturar las ramas, pero nadie hacía eso. Todo el mundo levantaba las ramas y las llevaban al fondo del campo a prenderles fuego, lo que en Europa, por ejemplo, ya estaba prohibido. Si bien ya se habían introducido algunas trituradoras, nosotros le dimos un dinamismo comercial, de la mano de la española Enguix, la cual representamos. El mercado era muy pequeño y tuvimos por mucho tiempo que demostrar al cliente cuánto ahorro le generaba”, refiere.

-¿En qué situación se encuentra hoy la agroexportación en términos de poda mecanizada?

«Hoy día hay muchas empresas que están haciendo podas mecanizadas, sobre todo la parte del ‘topping’ en paltos, que es la más costosa y necesitas mucha técnica. A la par también fuimos incrementando la línea de maquinaria. Trajimos lo que se llaman los elevadores de bin para que en vez de cargar las jabas, se levantan y se ponen de frente en el camión. Esto significa un ahorro de 30 o 40% de mano de obra en la cosecha».

-¿Cree Ud. que el proceso de mecanización va a seguir creciendo?

«Lo que pasa es que nos hemos vuelto expertos en cultivos de alta demanda de mano de obra. Entonces, estamos en una etapa de crecimiento intensivo de la mecanización. Antes nuestros clientes evaluaban si debían mecanizar, pero hoy día es una realidad que se ha venido de golpe con los problemas políticos y sociales en el país.  Definitivamente, hay procesos que no se van a poder mecanizar, pero en aquellos en que sí se puede hay que arriesgar un poco, porque al final eso genera muchísimos ahorros».

-¿Qué tipo de ahorros?

«No solo de mano de obra, también de tiempo. Incluso puedes cuidar la calidad del cultivo. Ciertos sistemas de poda pueden generar un daño peduncular en la palta. La mecanización se ha incrementado en los últimos cinco años, pero un hito importante fue hace tres años con la aplicación del Bono Especial por Trabajo Agrario (BETA), que incrementó en 30% más la mano obra en el país. Por otro lado, tienes que los precios de los cultivos de exportación que hemos ido manejando los últimos años son históricos y no se van a volver a repetir. Entonces, los clientes van a tener que ser altamente productivos y eficientes y eso pasa por mecanizar los campos».

Para terminar, Juan Carlos Li comenta que la empresa ha cambiado de imagen corporativa, cuenta con un logo nuevo y apuesta a tener una empresa más dinámica y flexible, que se mueva según los nuevos tiempos digitales.

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