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Geografía Agrícola

17 de junio de 2020
La industria agrícola generó exportaciones por US$1,200 millones

Ica va trazando su futuro

Ica va trazando su futuro

La historia agroexportadora de Ica se inició con el algodón y continuó con el espárrago. No pasó mucho tiempo cuando se empezaron a ver los primeros fundos de uva de mesa, cultivo que ha ido dibujando el paisaje de gran parte de la región. En otras zonas, se instalaron los cítricos y poco a poco se han ido ‘colonizando’ tierras en Palpa y Nasca. Se trata de una región potente, que generó exportaciones por más de US$1,200 millones en 2019. Pese a estos méritos, que son parte del resultado de una larga experiencia en la actividad agrícola, la región enfrenta retos de disponibilidad hídrica, rentabilidad de sus cultivos, mano de obra e infraestructura logística.

Marienella Ortiz

Un generador de anhídrido sulfuroso (SO2) está elaborado con papel, polietileno y celdillas de Metabisulfito de sodio que al entrar en contacto con la humedad generan el gas que inhibe la presencia de hongos, como Botrytis, y moho en fruta que es exportada a otros continentes. Esta es una pequeña pieza indispensable que va embalada junto a las cajas de uvas y que nada tiene que ver con un generador eléctrico diseñado para transformar energía mecánica en eléctrica. Esta explicación que hoy suena burda y básica para los exportadores la tuvo que dar allá por la década del 70 Manuel Augusto Olaechea, propietario del ex Fundo Ildefonso (Ica), a los agentes aduaneros cuando comenzó a armar su negocio de uva de mesa con las variedades Alfonso Lavallée y Cardinal, ambas con semilla.

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A los agentes aduaneros la palabra generador les remitía a un dispositivo eléctrico y querían aplicar una tarifa mucho mayor por desaduanar el lote de SO2.  Manuel Augusto recuerda que este no fue el único inconveniente que tuvo que enfrentar cuando decidió en solitario cortar con su familia vinculada a la Hacienda Tacama, dedicada al cultivo de uva para vino, para instalar 20 hectáreas (ha) de uva de mesa de exportación. También recuerda que las naves de contenedores no confiaban en que ellos embarcarían uva y les hacían pagar un falso flete desde Chile, para asegurarse y desembarcar en puerto peruano. Una vez que todos los procesos quedaron asentados llegaron a exportar un contenedor semanal hasta que Olaechea migró a tierras españolas.

El boom exportador de las uvas de mesa, como hoy se le conoce, vino unas décadas después de la mano de otras variedades. Para armar el parrón, Rafael Ibarguren, fundador y gerente general de Agrícola Don Ricardo, relataba a Redagrícola que en los noventa tuvieron que traer a un experto de Chile “porque aquí en Perú nadie conocía lo que era un parronal ni cómo armarlo”.  Chile era un promisorio exportador de uvas y se convirtió en el referente para todos los productores. Ibarguren fue uno de los primeros en sembrar uvas sin semilla, mayoritariamente de Thompson y Flame y unas 5 hectáreas de Ruby Seedless. Gracias a ello, exportaba las primeras cajas de uva de mesa al Reino Unido, concretamente a la cadena de supermercados Mark’s & Spencer. Reconoce que se cometieron muchos errores, porque todo se copiaba a Chile, pero luego fueron tomando su propio camino, identificando las necesidades de manejo agronómico en Ica. Otra de las decisiones pioneras fue apostar entre el 2006 y 2007 por las variedades licenciadas, cuando todos aún estaban encandilados con la Red Globe.

El reto de la uva de mesa hoy en día, según refiere Ibarguren, es encontrar un manejo con el cual el cultivo sea rentable. Una de las acciones de Don Ricardo ha sido la instalación de coberturas plásticas en los parrones para proteger la brotación en pleno invierno y lograr una precocidad de 20 días en la cosecha. El objetivo es llegar antes de Navidad a Reino Unido, pero también distribuir mejor la oferta hacia los supermercados.

Las hectáreas sembradas de uva en Ica en la campaña 2019/20 fueron 9.045, un 7% más que en la campaña anterior, donde hubo 8,779 ha. La uva que salió desde Ica a otros destinos rozó los 24.5 millones de cajas. La superficie en la región no ha sufrido grandes cambios, ya que en 2015 se contabilizaban cerca de 9,000 ha. Si bien esto puede ser producto de la reconversión varietal,  Manuel Olaechea, jefe de operaciones agrícolas de Sunfruits e hijo de Manuel Agusto Olachea del ya desaparecido Fundo Ildefonso, afirma que Ica ya no está centrada en uva de mesa, porque no se está invirtiendo en más hectáreas. “Comienzan a abrirse otras opciones de cultivos, porque la industria de la uva tiene mucha competencia interna y externa. Es demasiado caro, asumes muchos riesgos y, entonces, quieres otras opciones”, sostiene.

LA PALTA REPUNTA EN ICA

Una de las primeras opciones es la producción de palta Hass. Este es un cultivo que siempre existió en el región, pero se destinaba al mercado interno. El primer campo comercial de palto Hass data de 1996 y, según contaba Rafael Ibarguren, él fue el gestor.

LA MÁS PLANTADA. 850 ha de paltas de plantaron en 2019. Todo indica que se transformará en una potente región exportadora de este fruto.

“Todos los grandes de Ica estamos ahora en Palta”, afirma Manuel Olaechea. En la campaña del 2019, Senasa certificó un total de 3,595 ha, entre Chincha a Nasca, lo que significó que las exportaciones sumaran US$150 millones, cuando hace apenas cinco años el valor alcanzaba solo US$60 millones. ¿Por qué viene creciendo a buen ritmo este cultivo? Para Olaechea es sencillo de explicar y se basa en un tema de costos. Para instalar una hectárea de uva de mesa se requiere el doble de inversión que en una hectárea de palta. Para el manejo agrícola, se requiere de un mayor número de personal para el arreglo y poda de las uvas. Incluso en temas sanitarios, la palta requiere de un programa menos exigente y, en poscosecha, el embalaje requiere de menos empaques para preservarla en su viaje al mercado de destino.

Además, la mano de obra es menos intensiva, según Jesús Bardalez, gerente de espárrago y paltas de Agrícola Chapi. “Como empresa, detalla que por cada ha ocupan 100 personas en palta, 200 en espárrago y el número se dispara a 500, aproximadamente, en el caso de la uva”.

Lo que sí se han tenido que manejar con mayor cuidado es el tema del riego, porque la salinidad del agua de pozos puede afectar la producción del árbol, menciona Olaechea. Lo interesante del cultivo, explica, es que la mayoría ya ha encontrado la fórmula para un buen manejo en la región que consiste en la poda periódica, una fertilización fuerte y un riego adecuado, sin miras a estresar al árbol con el fin de mejorar la floración.

Santiago Fumagalli, gerente del Vivero Perufrut, agrega que la palta ha demostrado ser un cultivo seguro en medio de la pandemia. Pese a que este año hubo un mayor volumen de fruta, ésta fue absorbida por los mercados, donde los consumidores están priorizando los alimentos saludables. “Con todo y los problemas logísticos le ha ido bien. El mundo se ha comido toda nuestra fruta”, afirma.

Esta preferencia por la palta queda mejor reflejada en el reporte “ICA: Síntesis de Actividad Económica a diciembre 2019”, del Banco Central de Reserva del Perú. Si bien registra una menor instalación de cultivos permanentes, con una caída de 5,7%, en cultivos como espárragos y uvas, la instalación de paltas sumó 840 ha nuevas de paltas, seguido de 550 ha de mandarinas y 261 ha nuevas de arándanos en 2019.

Estos últimos cultivos también confirman estos intentos de la región por la diversificación. Incluso, ha repuntado la exportación de semillas de sandía y esta sería una razón por la que el año pasado  se instalaron 562 ha nuevas de esta fruta muy consumida en el verano del hemisferio norte.

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EL ARÁNDANO Y LA CALIDAD DEL AGUA

Si el arándano no ha ganado terreno como ha ocurrido en el norte ha sido por la calidad del agua, provista en gran volumen desde el subsuelo, que viene con una alta CE. Aunque no solo es eso, como lo indicaba Carlos Guillén, jefe de producción de Proagro, también está la composición química, con una presencia en exceso de bicarbonatos.

Por ello, la mayoría de proyectos que se están instalando en la región están invirtiendo en plantas de ósmosis inversa. Guillen comentaba que con la ósmosis se puede tratar el agua que viene con 1 o 1.5 de CE. Con la salmuera que queda, además, se puede regar el espárrago o la granada. Además de Proagro, Beta y Agrokasa están apostando por esta tecnología. Lionel Arce, gerente general de Beta refiere que contar con la instalación de la planta de ósmosis inversa les significó elevar la inversión en US$5,000/ha de arándanos. El problema con ello es que no se sabe hasta dónde caerá el precio del fruto en mercados, sobre todo cuando se ha comprobado que en las últimas campañas ha habido un descendo de US$1 por temporada.

LA APUESTA POR LAS MANDARINAS

El otro frutal que se ha asentado en Ica es la mandarina. Si bien su rentabilidad es menor que la palta, su ventaja es que no tiene problemas con la calidad del agua de Ica. En todo caso, la mayor concentración está ocurriendo de la mano del grupo La Calera, el productor más grande del mercado con fundos en Chincha y Pisco, a través de Agroindustrias Casablanca, y en Ica y Nasca, a través de Procesadora Larán (Prolan). Sus más de 3,000 ha les permiten abastecer a los principales mercados con fruta durante casi nueve meses.

CRECE LA MANDARINA. La mandarina ha encontrado su feudo en Chincha. En Ica, también hay proyectos nuevos relacionados con este cultivo.

Estuardo Masías Málaga, director gerente de La Calera, refiere que el cítrico es un cultivo más ‘commodity’, un producto de precios más bajos y volúmenes más altos, donde es muy fácil perder dinero. Para evitar pérdidas, la empresa considera que hay que ser muy disciplinados en el manejo de este cultivo, para obtener las características de acidez y dulzor que demandan los compradores.

En Ica como provincia también se está apostando por las mandarinas. Ese es el caso de Agrícola Don Ricardo que instaló hace algunos años W. Murcott, Tango, Orri y naranjas Washington Navel y Lane Late. Ica es una buena zona para la toma de color de la W. Murcott, porque cuentan con un mayor diferencial térmico, según considera la agroexportadora.

LOS QUE ESTÁN ESTANCADOS Y PELIGRAN SU PERMANENCIA

Si se observan los envíos de espárrago, los volúmenes tuvieron pequeño repunte de 1.7% en el 2019, pero en valores siguen cayendo progresivamente. Esto tendría una explicación en el precio menor que recibe cada año la hortaliza en los mercados de destino. Mientras que en el 2015 se exportó espárrago por un valor de US$260 millones, en el 2019 había bajado a US$215 millones.

Exportaciones por cultivos 2019 (en toneladas)

Santiago Fumagalli, gerente del Vivero Perufrut, comenta que el crecimiento de las hectáreas de palto ha sido a costa de las de espárrago. Este es un momento crítico para las empresas que producen esta hortaliza en Ica, considera el empresario, porque la mitad de la producción se transporta vía aérea y los vuelos han estado en gran parte bloqueados por culpa del Covid-19.

Para Manuel Olaechea, se seguirá cultivando mientras siga existiendo demanda. Sin embargo, considera que es un negocio que se debe reinventar para manejar mejores costos de producción y compensar los menores valores que recibe en su comercialización. “El tema es que no es un mal negocio, sino que se debe mejorar su eficiencia con la tecnificación de cosecha y empacado. Hay muchas esparragueras que siguen vivas porque siempre están buscando su eficiencia”, dice.

Con la experiencia de un par de décadas viendo la producción y comercio del espárrago, Lionel Arce, gerente general de Complejo Agroindustial Beta, defiende la vigencia de la hortaliza. “El espárrago es historia viva, porque tiene todas las curvas en su producción y comercialización que ha podido tener un cultivo: subidas y bajadas, cambios de escenario, y sigue allí. Siempre será una opción interesante, si uno hace las cosas mínimamente bien”, afirma. Justamente, le ha tocado ver con esta pandemia las limitaciones del tránsito del espárrago a uno de sus mercados estrellas: España.

Igualmente, Jesus Bardalez de Chapi dice que este es un cultivo noble, que aguanta la salinidad del agua y suelo, a diferencia de los frutales. Como parte de la estrategia de ir mejorando los rendimientos, refiere que los productores están evaluando nuevas variedades como la Early California y las supermachos.

DEMASIADA PRODUCCIÓN, MENOR DEMANDA

Algunos cultivos presentes en la parrilla agroexportadora lucen estancados en su crecimiento, debido a que están destinados a mercados con demandas reducidas. Eso son los casos de la granada y de la cebolla dulce. En ambos casos, según refieren los productores, se está produciendo más volúmenes de lo que pueden absorber los mercados.

En el caso de la cebolla dulce, Miguel Ognio, gerente general de Key Perú y expresidente del comité de Ádex a cargo del cultivo,  afirma que existe una producción desorganizada en Ica. Como el ciclo productivo es de aproximadamente cinco meses, un cultivo temporal, muchos entran y salen del negocio. Pese a ello, el cultivo ocupa en promedio unas 2,000 ha en la región.

DAÑOS COLATERALES. El espárrago es el cultivo que más ha sufrido, debido con el Covid-19. El mayor volumen que sale de Ica se transporta vía área.

La producción de cebolla dulce se inicio hace 25 años en el Perú, como un cultivo alternativo a la hoja de coca, pero resultó más productiva en la costa que en la selva. La que se exporta es una cebolla conocida como ‘sweet onion’, que se consume cruda para ensaladas o en un sándwich.  “Las condiciones que la hacen no picante son las prácticas agrícolas. Se expresa bien si no hay climas extremos, donde el agua sea más dulce, en una zona muy primaveral, para que salga con las condiciones de sabor que demanda el mercado. En un inicio, Ica era el lugar ideal, pero por un descontrol más de los comercializadores que de los propios productores se saturó y se llenó en enfermedades. Además el exceso de oferta originó que los precios cayeran porque todos, además, despachaban en un solo mes y a un solo puerto de EE UU. Por eso, la rentabilidad hoy es muy incipiente”, explica Ognio. Refiere que han estado impulsando reuniones entre productores para una mejor organización y que los volúmenes vayan acorde a la demanda.

Algo similar ocurre con el granado que ha crecido en hectáreas pero no en demanda internacional, al menos no lo suficiente para la producción local. Arce dice que con más de 1,000 ha los precios se desploman. Progranada calcula que son más de 2,000 ha, y el 85% de ellas está en la región. Lo que están buscando los exportadores es ampliar su ventana, según las necesidades del hemisferio norte. Pómica estuvo intentado adelantar sus cosechas y también está haciendo ensayos con dos nuevas variedades como son la Kingdom y Meli.

RETOS PARA ALLANAR EL FUTURO

La región tiene identificados algunas de sus limitaciones para seguir creciendo, que están relacionados a la necesidad de mano de obra, disponibilidad hídrica y mejoras en la cadena logística. En cuanto a la mano de obra, la región alcanza casi el 100% de empleabilidad, según la Encuesta Nacional de Hogares de 2017, aplicada por el INEI.

Las empresas suelen salir fuera de la región para reclutar personal de las regiones vecinas. En la campaña anterior, en Chapi trazaron una estrategia para traer trabajadores desde Arequipa, Huancavelica y Cajamarca. Por ejemplo, solo para el raleo, que se realiza entre septiembre y octubre, necesitan 1,000 trabajadores. Sin embargo, todas estas estrategias se pondrán a prueba este año, debido a las restricciones que ha traído consigo el Covid-19.

Gabriel Amaro, Director Ejecutivo de AGAP, identifica otras necesidades como la ejecución de los proyectos de infraestructura hidráulica, que es la principal limitante de crecimiento; la transformación del puerto de San Martín como la vía natural para las exportaciones del agro del Sur; la construcción de la autopista hasta Ica; el desarrollo de un transporte multimodal que incluya el transporte por vía férrea; el desarrollo de capacidades educativas y de I+D+i, entre otros puntos.

De solucionarse gran parte de estos aspectos, Lionel Arce no duda en que la región puede seguir creciendo a buen ritmo, incluso más allá de las zonas tradicionales agrícolas, aquellas más al sur, como Nasca y Palpa. “Conozco toda la costa peruana y puedo decir que el clima de Ica es incomparable para la producción agrícola”, acota Arce.

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