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Agua

17 de junio de 2020
Mientras tanto persiste en la recarga artificial de sus acuíferos

Ica a la espera de un proyecto de trasvase de agua

Ica a la espera de un proyecto de trasvase de agua

Pocas lluvias se presentaron este año en las zonas altas de la cuenca que abastece a los ríos Ica y Pisco. Pese a ello, las empresas agroexportadoras, a través de sus juntas de usuarios de aguas subterráneas, continuaron este año con la infiltración artificial de agua de avenida para incrementar el volumen de los acuíferos del valle de Ica y de las pampas de Villacurí y Lanchas. Todo ello a la espera que se destrabe la ejecución de proyectos de infraestructura hidráulica que permitan el trasvase de agua desde la región vecina Huancavelica, para una mayor provisión de agua en favor de la actividad agrícola.

Marienella Ortiz

Los diferentes estudios que analizan periódicamente la situación de los acuíferos que dotan de agua subterránea a la agroexportación iqueña para el riego de sus campos, siguen mostrando que el desbalance hídrico no retrocede sino todo lo contrario. Si bien el nivel de descenso es irregular -en algunas zonas, incluso, se registran incrementos de volumen-, se estima que la disminución de la napa freática puede llegar hasta 1.5 metros por año, según fuentes oficiales.

En respuesta, la infiltración artificial de agua se viene desarrollando desde hace pocos años en el valle de Ica y también este año arrancó un plan piloto en las Pampas de Villacurí, como parte de programas impulsados y financiados por los propios dueños de los fundos, a través de sus respectivas juntas de usuarios de riego.

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Sobre la base de imágenes satelitales, un informe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) estima que en Ica existe un área bajo riego de 46,434 ha: 31,310 ha en el valle y 15,124 ha en Villacurí. Se calcula que la explotación del agua subterránea en Ica es del orden de 229.60 hm3/año y en Villacurí de 136.1 hm3/año.  Sin embargo, para afinar ésta estimación aun faltaría incluir otros indicadores, como el porcentaje de área bajo riego por gravedad y goteo y otros trabajos de campo.

Alfredo Sotil. Gerente general de la Juasvi.

En el caso del Valle de Ica, Luis Bustinza Rivero, especialista de la ANA Ica, detalla que la recarga natural del acuífero del valle de Ica sería del orden de 179.4 hm3/año, es decir que el desbalance suma 50,2 hm3/año. En tanto, comenta que en Villacuri no existe una fuente de recarga directa.

Este desbalance entre lo que ingresa y lo que sale de la acuífero origina que cada año el volumen descienda entre 1 y 1.5 metros en el valle de Ica. “Normalmente, no debería aprovecharse más de lo que se recarga el acuífero con la avenida del agua”, comenta. Esta es una las razones por las que desde 1970 existe una veda en la perforación de nuevos pozos para la extracción subterránea de agua y su uso agrícola.

Desde entonces, los empresarios agroexportadores continúan a la espera de una respuesta más contundente para la dotación de agua. Una de las tantas salidas estudiadas es la ejecución de proyectos de infraestructura para el almacenamiento y trasvase de agua desde las cuencas altas, ubicadas en este caso en Huancavelica, para abastecer las miles de hectáreas de agroexportación en la región.

UN AÑO POBRE EN AGUA

Por lo pronto, el periodo de lluvias 2020 terminó sin cumplir las expectativas; todo lo contrario, a lo visto años atrás de precipitaciones intensas en las zonas altas de la cuenca, sobre todo en el 2017, cuando se registró el fenómeno de El Niño. Esta situación ha determinado que los procesos de recarga inducida que impulsa la Junta de Usuarios de Aguas Subterráneas del Valle de Ica (Juasvi) no lleguen a los niveles de años anteriores.

MÁS POZOS TUBULARES. En el acuífero del valle de Ica, se ha registrado 1477 pozos tubulares, que representan el 69.80 % del total de pozos inventariados. También debe indicarse que el mayor número de pozos se concentra en el distrito de Santiago y el menor número de pozos en el distrito de Tate.

“Este ha sido un año pobre en agua, por debajo del promedio histórico que repercute en la disponibilidad de agua para la recarga del acuífero. Este año hemos recargado casi 9 millones hm3, cifra mucho menor a los 26 millones hm3 de agua del 2019. Inclusive, el agua que se ha vertido al mar ha sido muy poca, alrededor de 5 millones hm3”, comenta el gerente general de la Juasvi, Alfredo Sotil.  Alrededor de 300 ha de terrenos, donde se han construido las pozas de infiltración, se destinan todos los años a la inyección artificial del acuífero, pero esta vez se utilizaron menos de 100 de ellas.

Similar situación se observaba en las pampas de Villacurí y Lanchas, zonas donde se usa exclusivamente pozos subterráneos a diferencia del Valle de Ica que intercala con agua superficial del sistema regulado Choclococha. José Herrera, gerente de la Junta de Usuario del Sector Hidráulio Río Seco con jurisdicción en la zona, comenta que el verano no trajo mayor ingreso de agua a través de los ríos de Pisco e Ica.

Por primera vez y como un plan piloto, se inició la recarga artificial del acuífero en el sector de Villacuri – Golda Meir, distrito de Salas Guadalupe en Ica. Con la infiltración de 417,060 m3 de la cuenca del río Ica, se busca paliar problemas ligados al descenso del nivel freático y al deterioro de la calidad de las aguas subterráneas en la Pampa de Villacurí.  La labor se realizó en febrero pasado en un área de 282,000 m2, tras la construcción de una infraestructura de captación en el canal secundario La Mauricia a escasos 20 metros del canal principal Macacona.

“La Junta de Usuario del Rio Seco tiene subsectores hidráulicos, con un subsector que se llama Lanchas y el otro Villacurí. En los dos subsectores hidráulicos, no hay una recarga natural del acuífero y si lo hay, es mínima. El nivel de descenso está en 1 o 2 metros por año. Por ello, hemos decidimos comenzar a hacer estas recargas a través de las aguas superficiales de los  ríos Ica o Pisco”, comenta. Además indica que estaban por iniciar la evaluación anual de nivel estático del volumen del acuífero, pero a consecuencia de las restricciones propias de la pandemia no han podido actualizar sus datos.

Pese a ser un año de poca agua, Alfredo Sotil afirma que ya se ha pasado por similares situaciones y que el acuífero no ha colapsado, siempre siendo el sustento de la agricultura iqueña. “El acuífero aguanta unos años de sequía. Hay procesos de recarga que demoran y que van alimentando a la napa freática”, comenta.

DEMANDA DEL SECTOR AGROEXPORTADOR

En el estudio hidrogeológico del valle de Ica, aprobado en el 2018 por ANA, se calcula que hay 2,116 pozos subterráneos solo en el valle de Ica, de los cuales  898 se encuentran en estado utilizable y para todo uso. De ese total, predominan los de uso agrícola con 634 pozos, es decir un 70.6%, seguido del uso poblacional con 210 (23.0%) pozos y en menor representación aquellos para ‘otros usos’.

En su último reporte de febrero último, la Juasvi determina que del total de pozos evaluados el 82.02% registraron descensos con respecto a las mediciones de los últimos 10 años, mientras que el 17.98% presentaron ascensos. Dentro de los descensos se registró el valor máximo de -1.20 m/año correspondiente a una de las zonas del distrito de Subtanjalla y dentro de los pozos que ascendieron el valor máximo de 3.37m/año correspondiente a una de las zonas de Yauca del Rosario, ubicado en el sector de Kansas.

PENDIENTES LOS PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA HIDRAÚLICA

 

Pozos superficiales

En los últimos años, las empresas agroexportadoras en el Valle de Ica han construido sus pozos superficiales para almacenar agua que sustituya en parte a la que extraen de los pozos subterráneos, cuya calidad no es la mejor. Aquellas que ya cuentan con pozos son: Agrícola Don Ricardo, Agrokasa, Agrícola Santiago Queirolo, Agrícola La Venta, El Pedregal, Chapi, La Portada, Agrícola Riachuelo.

Infiltración en zonas más complicadas

La Juasvi tiene identificada las zonas donde es complicada la inyección de agua. Por ello, están evaluando para el próximo año trabajar en la zona de La Achirana, que está en una cota mayor al río Ica y poder así beneficiar desde allí a todo el valle. Para este fin se evalúa empezar a utilizar pozos de inyección directa, cada uno de los cuales puede costar sobre US$60,000.

Planteamiento

La Juasvi plantea que se reactive nuevamente el Consejo de Recursos Hídricos, considerando que es vital contar con un espacio de diálogo y planificación entre autoridades y actores de ambas regiones para beneficio mutuo.

Reserva total

La estimación de la reserva total de agua almacenada en el acuífero Ica (año 2017) fue de 1,861.02 hm3/año.

La infiltración artificial que se hace en la zona es solo un paliativo en tanto no avance la ejecución de obras de infraestructura hidráulica para trasvasar agua de las partes altas de la cuenca, según consideran los agroexportadores. Lo cierto es que la solución no sería una sola obra de infraestructura, sino varias, según la zona de influencia. Para todas estas soluciones, se pretende traer aguas de la región vecina de Huancavelica, donde las autoridades se han mostrado reticentes a compartir más agua a los iqueños.

Hasta hace pocos meses atrás se ventilaba la ejecución de un proyecto ambicioso denominado “Agua Grande” de la mano del grupo español Cobra, con la ejecución de tres presas para dotar de más agua a los valles de Ica y Pisco. Sin embargo, la firma extranjera desistió de su interés y solo han quedado los proyectos que pueden ser impulsados y financiados con dinero público.

En el caso de Villacurí, existe un proyecto aún en diseño de un canal de derivación para encauzar los excedentes del río Pisco hacia la zona.  Al respecto, José Herrera comenta que ya cuentan con el término de referencia que se ha presentado al Minagri para este proyecto de derivación de excedentes en época de avenida del río Pisco. Anualmente, menciona que el agua de avenida de este río es de aproximadamente 400 a 600 millones hm3, volumen que al final termina en el mar, sin poder ser aprovechada. Con este proyecto, la idea es que se pueda llevar entre 20 y 30 m3 de las aguas excedentes del río Pisco hacia Lanchas y Villacurí, mediante un canal y de allí, mediante pozas de infiltración o pozas individuales, infiltrarla en el acuífero.

En el caso del Valle de Ica, el proyecto de la presa Tambo que permitirá almacenar cada año 50 hm3 al año es una solución más cercana, sobre todo, porque el gobierno ha incluido esta obra, calculada en S/.206 millones de inversión, en la lista de proyectos “emblemáticos” para ser ejecutados en el 2021, como parte de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia del Perú.

“Los estudios de este proyecto ya están terminados pero, lamentablemente, lo de la pandemia ha venido a paralizar muchas cosas. Esperamos que se normalice todo y una vez que sea viabilizado el proyecto se arranque el próximo año. Hoy, todas las juntas de riego han pedido que la unidad ejecutora de la presa Tambo que está en manos del gobierno regional, sea transferida al Minagri para que la ejecute. Si el gobierno regional lo ejecuta tiene que sostener un convenio con el gobierno de Huancavelica, porque la presa estará en ese territorio. No existen las condiciones para la firma de ese convenio, pues hubo choques entre gobernadores. En cambio, el gobierno central, a través del Minagri puede ejecutar obras en cualquier lugar del país”, comenta Alfredo Sotil. Sobre el pedido, agrega que el gobernador regional, Javier Gallegos, ha accedido a entregar la obra a la autoridad nacional.

Al ser una de las obras “emblemáticas”, confía que una vez que pase al Minagri la primera piedra se coloque en el 2021 y se culmine en los siguientes dos o tres años. “Esto ayudará a que si tenemos agua disponible no termine perdiéndose en el mar. Dentro de los 6 últimos años, hemos tenido uno de ellos en que se han perdido 130 millones hm3 en el mar. Con esta obra tendremos un mes adicional de agua para el valle de Ica, que nos dotará en época de estiaje y que también algo servirá para alimentar al acuífero”, agrega. Aunque no de manera definitiva, esta obra mejorará la provisión de agua en la zona.

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