
Bautizado familiarmente como ‘hada artificial’, este robot tiene varias características biomiméticas. Debido a su estructura de alta porosidad (0,95) y peso ligero (1,2 mg), puede flotar fácilmente en el aire dirigido por el viento.
La pérdida de polinizadores, como las abejas, es un gran desafío para la biodiversidad global y afecta a la humanidad al causar problemas en la producción de alimentos. Por ello, investigadores de la Universidad de Tampereen Finalndia, han desarrollado el primer robot volador pasivo dotado de músculo artificial, con la idea final de utilizarlo en el futuro para la polinización artificial.
«Esto tendría un gran impacto en la agricultura a nivel mundial, ya que la pérdida de polinizadores debido al calentamiento global se ha convertido en una grave amenaza para la biodiversidad y la producción de alimentos», dicen sus creadores.
Entre las especificaciones de este nuevo desarrollo sobresale que este robot de 4 mm de largo y 1,2 miligramos de peso, es que utiliza la energía del viento y la luz del sol para volar por el aire. La inspiración para su diseño, en este caso, fueron las semillas de diente de león que se mueven fácilmente con la brisa del viento. El robot ha sido bautizado familiarmente como ‘hada artificial’.
“El hada puede ser alimentada y controlada por una fuente de luz, como un rayo láser o un LED”, dice a través de un comunicado, Hao Zeng , investigador de la Academia y líder del grupo de investigadores.
Foto: Jianfeng Yang / Universidad de Tampere.
Esto significa que la luz se puede utilizar para cambiar la forma de la diminuta estructura similar a una semilla de diente de león. El hada puede adaptarse manualmente a la dirección y fuerza del viento cambiando su forma. También se puede usar un haz de luz para controlar las acciones de despegue y aterrizaje de este ensamblaje de polímero.
El polímero sensible permite la creación de estructuras artificiales que funcionan de forma autónoma. En clima oscuro y tranquilo, el hada se queda quieta. Cuando hay suficiente luz, la estructura se abre automáticamente permitiendo volar en el flujo del viento.
Es de destacar que, es la primera vez que los científicos consiguen que estos pequeños robots puedan volar. Hasta ahora, solo habían logrado que caminaran, saltaran y nadaran.
Tras este desarrollo, ahora los investigadores se centrarán en mejorar la sensibilidad del material para permitir el funcionamiento del dispositivo a la luz del sol. Además, ampliarán la estructura para que pueda transportar dispositivos microelectrónicos como GPS y sensores, así como compuestos bioquímicos.
“Parece ciencia ficción, pero los experimentos de prueba de concepto incluidos en nuestra investigación muestran que el robot que hemos desarrollado proporciona un paso importante hacia aplicaciones realistas adecuadas para la polinización artificial”, revela Zeng.