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Uva de mesa

14 de diciembre de 2021
En esta campaña empiezan los envíos comerciales en campos del norte y sur

Fundo Sacramento transita por el camino de lo orgánico

Fundo Sacramento transita por el camino de lo orgánico

La empresa iqueña asumió el desafío de producir uva orgánica en sus campos. La tendencia por lo saludable los ha llevado a dar el salto e incluir este tipo de producto a su portafolio. En cuanto a sus operaciones convencionales, continúan con la estrategia de ofrecer fruta en una ventana que se extiende de octubre a marzo, pese a que en esta campaña debieron enfrentar algunos problemas con el clima.

Marienella Ortiz

“Una operación totalmente distinta”, reflexiona David Hernández Bon, gerente agrícola de Fundo Sacramento, sobre el necesario proceso que deben seguir para producir y comercializar 26 hectáreas de uva de mesa con certificación orgánica. Esto, porque deben montar una infraestructura nueva y utilizar maquinaria y equipos diferentes al común en el manejo de la uva de mesa convencional. Adicionalmente, la apuesta por lo orgánico involucrará pitahaya y también granados.

David Hernández Bon, gerente agrícola del Fundo Sacramento.

La incursión en lo orgánico es una decisión que se tomó tras considerar que este tipo de oferta es más rápida de colocar a nivel comercial, debido a la tendencia de los consumidores de ciertos mercados, a quienes le importa tener una vida más saludable. “Se trata de un mercado interesante que no es el doble de un convencional, a nivel de precio, pero sí es más que un convencional. Y lo bueno es que, según nuestra visión, nos permite entrar rápidamente al mercado si en algún minuto la sobreoferta de fruta dificulta la comercialización y estanca el frigorífico”, explica Hernández, quien además considera que los precios de la uva de mesa orgánica no se reducirán tan fácilmente, al menos no dentro de unos ocho años.

Ello porque el mercado orgánico está en constante crecimiento y tiene mucha demanda, en parte porque los precios ya no son extremadamente altos y resultan accesibles para cierto tipo de población. “Existe una mayor oferta que antes porque han entrado a esta industria más productores individuales y empresas. Pareciera que en ciertas zonas es apetecible poder consumir uvas libres de residuo y esa demanda va en aumento con las generaciones más jóvenes”, refiere.

Como Fundo Sacramento, hoy la empresa tiene 150 hectáreas (ha) de uva de mesa instalada y 20 ha en fase de instalación en la Pampa de Villacurí. La firma viene apostando por 12 diferentes variedades de uva, de las cuales 8 son licenciadas y el resto tradicionales. De las orgánicas, cuentan con 20 ha de Sweet Globe y 3 ha de Sweet Nectar y 3 ha de Jack’s Salute.

REQUIERE DE UN MANEJO DISTINTO

El gerente agrícola explica que las 26 ha de cultivo orgánico requieren de un manejo y tratamiento aislado del cultivo convencional. “Hoy en día, hay que montar toda una infraestructura diferente; el riego tiene que ser completamente independiente, las bodegas igualmente; la maquinaria debe usarse sólo específicamente para el área orgánica; el tractor puede ser el mismo, pero obviamente se debe tomar la precaución necesaria. Tenemos que comprar javas para la cosecha. Una operación totalmente distinta al resto”, explica.

En esa línea, existen diferencias marcadas en el manejo del cultivo orgánico. Hernández refiere que la mayor diferencia es que no se pueden usar algunos productos que te ayuden en la brotación del cultivo y eso puede generar algunas deficiencias en la fruta que han tenido que enmendar con otras soluciones.

Como respuesta a la deficiencia en la brotación, refiere que han comenzado a trabajar con podas bastante cortas, de hasta tres yemas, como una manera de ayudar a la planta a que pueda brotar con un poco más de fuerza. Igualmente, agrega que utilizan algunos promotores de brotación de tipo orgánico que ayudan en un 60% en esta fase fenológica. Además, menciona que dejan muchos puntos de producción en las plantas para tener opciones para elegir racimo.

Los costos operativos de una producción orgánica también varían con relación a una convencional. Si el costo promedio es de US$22,000/ha/campaña, en el caso de la producción orgánica, la producción se eleva en aproximadamente US$4,000/ha/campaña. Lo mismo ocurre con los niveles de producción que son menores en una producción orgánica, en alrededor de 1,500 cajas/ha. “Algunos hablan de alcanzar una producción de alrededor de 2,000 cajas/ha, nosotros estamos apostando por 2,300 a 2,400 cajas/ha”, indica.

Por lo pronto, el estimado para esta campaña es que puedan exportar unos siete contenedores de uva de mesa orgánica. Aunque el año pasado aún no habían obtenido la certificación de orgánico, se llegaron a trabajar de esta manera 2.5 ha, lo que permitió una exportación de un contenedor de fruta ecológica. “Este año deberíamos tener de seis a siete contenedores porque se viene produciendo lo que se plantó desde septiembre del año pasado en adelante”, apunta.

EL PRONÓSTICO ES QUE LA PRODUCCIÓN CREZCA UN 25%

Contabilizado el total de producción convencional y orgánica, Fundo Sacramento espera cerrar con un crecimiento de 25% con relación a la campaña pasada, lo que equivale a un total de 400,000 cajas, es decir, unos 200 contenedores que serán enviados a diferentes mercados.

Estos parrones de la variedad Sweet Globe corresponden al sector tardío. En comparación con la cosecha temprana, estas tienen una mejor estructura del racimo.

Sobre el buen resultado esperado para esta campaña, el gerente agrícola de la agroexportadora explica que en el presente tienen todos los recursos enfocados en lo que realmente va a llevar a producir la fruta. Afirma que esta filosofía ha sido el resultado de un cambio de concepción de la firma en las últimas tres temporadas. “Nosotros teníamos algunos vicios como el dejar áreas que no eran productivamente rentables. Y había una demanda económica, una demanda laboral y una demanda de agua que se perdía. Entonces, hoy en día todos esos recursos que se diluían en más hectáreas, se emplean en las hectáreas que solamente valen la pena y eso ha aumentado la eficiencia”, explica

Otro punto que se ha trabajado es lograr una mirada de la operación más compatible con el medio ambiente, expone. Como consecuencia, comenta que han reducido las aplicación de ciertos productos a partir de determinado momento fenológico de la planta. “Nuestra última aplicación química debe ser cuando la baya tiene entre 8 y 10 mm. Lo demás que se aplican son bioestimulantes”, refiere.

Entonces, el objetivo es exportar una fruta con muy pocas moléculas y para eso utilizan muchos microorganismos (Bacillus, Trichodermas) lo que les ha permitido reducir la fertilización nitrogenada en un 50%. Debido a esta y otras medidas, la firma estima que bajará su indicador de rechazo en destino de un 2.6% a un 1.5% en esta campaña. Ese 2.6% significa en la práctica 4 contenedores que han sido cuestionados en destino, precisa Hernández.

Mejora del racimo para lograr un mejor color

“A la variedad Jack’s Salute le costaba tomar un poco el color y para contrarrestarlo se viene trabajando con racimos más cortos, que no se acerquen al kilo de peso. Igualmente se continúa buscando otras soluciones para que el racimo pueda tener una mejor estructura. Por lo pronto, se aplican algunos productos que permiten elongar los hombros de los racimos y se elabora un esquema de racimo con un largo determinado, con cierta cantidad de bayas, que sea fácil de trabajar para los trabajadores”, explica David Hernández.

DOS MOMENTOS DIFERENTES DE PODAS

Como parte del programa comercial de la empresa se programan dos momentos de podas: la primera del 25% del total de lotes de uva y la segunda del 75% del resto del cultivo, con el fin de extender la campaña, para que esta se desarrolle entre octubre y marzo.

Esta temporada, la primera poda se realizó a fines de abril y principios de mayo, hasta el 10 de mayo. La segunda poda se realizó desde el 28 de junio hasta el 4 de agosto. De acuerdo al programa comercial y tomando como base las condiciones del cultivo, entre las variedades que se podaron temprano figuran algunos lotes de Red Globe, Sweet Globe, Sugar Crisp, Flame y Summer Royal. “Dependiendo de cómo uno ve la planta y cómo ha sido la poscosecha se decide cuáles pueden ir primero”, precisa.

EL FRÍO JUGÓ UNA MALA PASADA A LA FRUTA TEMPRANA

Por este motivo, comenta que las cosechas partieron el pasado 18 de octubre, aunque con resultados poco deseados en el tamaño de las bayas, debido a que el frío jugó una mala pasada.  “Ha hecho más frío si lo comparamos con temporadas anteriores. Además, nunca ha sido tan prolongado el frío. Hasta la semana pasada tenía temperaturas mínimas de 10.8 grados, y eso no ocurría en años anteriores”, explica. Entonces, refiere que el frío empezó alrededor del 10 o 12 de mayo y ha permanecido todo septiembre y gran parte de octubre.

El sistema de conducción actual es parrón español, sobre todo porque consideran que resiste una buena carga en los parrones. Sin embargo, en la producción orgánica se evalúa utilizar Open Gable.

Por tanto, menciona que el peso de la baya se ha visto afectado en la cosecha temprana, reduciendo el rendimiento por hectárea de los campos.  El descenso del peso fue de 1.1 a 1.7 gramos, como promedio, dependiendo del calibre, lo que no se había registrado en las campañas anteriores. “Si esa reducción se multiplica por las 100 bayas que, para ser un número redondo, uno podría dejar en un racimo, ya tienes 110 a 170 gramos menos por racimo. Si lo multiplicas por la cantidad de racimos, te da un volumen menor por hectárea que puede ser importante y que va desde los 800 a las 1,100 cajas por hectárea de reducción”, explica.

Sin embargo, para el resto de la campaña, Hernández indica que esperan una recuperación en los calibres en el grueso de la producción. “Tras la cosecha temprana, ahora todo viene normal, con una construcción del racimo mucho mejor. Y los raleos químicos han funcionado mucho mejor también”, expone. Recuerda que solo el 25% de la producción recae en la cosecha temprana, porcentaje que se espera se mantenga en la siguiente campaña al igual que las mismas variedades seleccionadas. Para evitar una situación similar con el clima, como lo ocurrido este año, Hernández adelante que en la próxima campaña se podará un poco más temprano, quizá una semana antes que este año, aproximadamente el 20 de abril.

De esta manera, explica que se logrará una brotación en un momento de mejor temperatura, lo que puede definir el volumen de la carga frutal, porque habrá menos corrimiento en los parrones producto del frío. “Se trata de dar el golpe inicial, la partida. Después, lo demás es manejable”, expone en relación a algún impacto en tener cosechas más tempranas.

CONOCIMIENTO DE LAS VARIEDADES Y PRODUCTIVIDAD

Respecto a qué variedades son más proclives a una cosecha temprana, sin verse afectada su productividad y calidad, el gerente agrícola de Fundo Sacramento explica que a estas alturas conocen bastante bien las variedades instaladas. “Sabemos de su potencial y sabemos de los problemas que enfrentan. Sabemos cuál funciona mejor con temperatura fría y cuál funciona mejor con temperaturas más cálidas. Eso quiere decir que podemos identificar cuáles podemos podar temprano y cuál podemos podar tardío. Hoy día logran expresarse en su plenitud aquellas variedades que están en plena producción. No tenemos problemas”, recalca.

LAS TRADICIONALES SE MANTENDRAN POR UN TIEMPO MÁS

Si bien la apuesta es por las licenciadas, tanto así que este año instalarán 20 ha de Sweet Celebration y Sweet Globe para llegar a las 170 ha, la empresa mantendrá por el momento las 30 ha de Red Globe. “No creo que vayamos a arrancar a la Red Globe. Tampoco vamos a plantar más, vamos a quedarnos con la superficie que tenemos”, dice.

En el caso de Flame y Superior, que suman 22 ha, adelanta que están pensado arrancarlas y    renovarlas con variedades licenciadas, pero como parte de un proceso que será progresivo. Si ahora mismo no han eliminado los parrones de Flame y Superior es porque siguen produciendo 3,000 caja/ha. “Nosotros tenemos una Superior del año 1999. Tiene más de dos décadas y sigue dando 3,000 cajas/ha”, resalta.

La Summer Royal en el parrón ya tenía 18 grados Brix y estaba en proceso de ser cosechada.

Sobre el manejo de la Superior, comenta que la podan tarde y tiene una fenología de alrededor de 140 a 145 días. Otra de sus ventajas es que no usa cobertores plásticos para protegerla del frío y aun así sigue arrojando una cantidad promedio de fruta. En algunos años, incluso ha producido 3,500 caja/ha.

Sin embargo, si se comparan las tradicionales y las licenciadas en el tema del precio, menciona que las tradicionales ya tocaron un techo de US$20 a US$21 FOB en el puerto del Callao. En el caso de las licenciadas puede que alguna baje o no en determinado mercado, pero mantienen un cierto nivel de precio, refiere.

Lo cierto es que, por ahora, no piensan arrancar de golpe las 22 ha de Flame y Superior porque aún aportan al flujo. “El año pasado, invertimos en establecer 25 ha. Lo prudente es esperar un par de temporadas, para que esa superficie empiece a aportar y en ese minuto ya volveremos a la renovación del 50% de esas 22 ha. Tres temporadas más tarde, cuando estén en su plena producción, haremos el cambio de las otras 10 ha”, detalla.

AFINANDO AÚN ALGUNOS DETALLES

De la lista de variedades licenciadas de las que ya se cuenta con un manejo agronómico solvente, Hernández destaca a la Sweet Globe, Jack’s Salute, Sweet Sapphire, Sweet Celebration y Sweet Jubilee. De las que aún sorprende y falta afinar algunas técnicas, menciona, en especial, a la Sweet Nectar, una variedad roja que en condiciones invernales da en 180 días, pero que en Villacurí se poda tarde y da en 160 días aproximadamente.

El problema con esta variedad es que los racimos crecen muy pequeños, con hombros que nacen muy cerca del cargador. Entonces, explica que esta estructura no permite configurar un buen racimo para darle peso. El trabajo pendiente es tratar de buscar una solución a ese problema. Lo que sí se logró en esta campaña es producir mayor cantidad de fruta. “Hubo una administración anterior que tenía otro manejo técnico y lo que hizo fue vigorizar con nitrógeno demasiado la planta. Entonces, la planta tenía una gran expresión foliar, pero los racimos se sobreraleaban. El brote crecía demasiado respecto al racimo, se llevaba toda la fuerza”, menciona.

Como respuesta, durante los últimos dos años se manejó esta variedad con muy poco nitrógeno, incluso, prácticamente nada antes de flor. “Hoy día, después de estas últimas dos temporadas, ya presentaba de 50 a 60 racimos por plantas y le dejamos toda la fruta. Se trata de racimitos de 370 a 440 gramos. No hay más, pero con eso logramos acercarnos tímidamente a un promedio de 3,000 cajas/ha”, sostiene.

DE LA MANO CON LO COMERCIAL

Un siguiente aspecto en el manejo del cultivo es tomar en cuenta el programa comercial de la empresa, para lograr una cosecha escalonada y de acuerdo a la capacidad del packing. “Conocemos la fenología de cada variedad y vamos haciendo nuestra ubicación de la producción en conversaciones con el área comercial. Y cuando hay algo que es imposible de lograr, se le explica al comercial que en tal fecha la variedad no responderá y debe ser manejado con una venta tardía”, dice.

En línea generales, el gerente agrícola señala que la empresa comparado con el resto es de tamaño mediana a pequeña. A razón de ello, cuenta con un estándar productivo de 3,300 a 3,600 cajas/ha/campaña. “Nos mantenemos en una producción equilibrada y que se ha venido dando en el transcurso de los años. No tenemos caída ni tampoco grandes aumentos de producción”, apunta.

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