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Uva de mesa

22 de abril de 2021
La firma se consolida en la producción de uva de mesa en Piura

Fegurri, crecimiento sostenido

Fegurri, crecimiento sostenido

Durante la campaña 2020/21, Fegurri concretó el envío de 600,000 cajas de uva de mesa, un 25% más que la temporada previa. Los mayores niveles de producción, impulsados por el recambio varietal, ayudaron a compensar la reducción en los precios de la fruta. Para continuar siendo rentables, la compañía tiene previsto sumar 100 nuevas hectáreas de uva de mesa el próximo año, donde se incluirán variedades licenciadas. Asimismo, la compañía está buscando diversificar portafolio de productos con la inclusión de cítricos, paltas y, posiblemente arándanos.

Miriam Romainville Izaguirre

CRECIMIENTO. Las exportaciones de uva de mesa de Fegurri crecieron 25% en la campaña 2020-2021.

La empresa agrícola Fegurri SA despidió la campaña de uva de mesa 2020/21 con el envío de 5,000 toneladas de fruta fresca, lo que representó una expansión de un 25% frente a similar periodo del año anterior. El gerente general de la compañía, Alejandro Carvajal, destaca que los mayores volúmenes de producción pudieron mitigar el impacto de los menores precios de la fruta, que se redujeron en promedio en un 10% interanual. El recambio varietal ha sido clave para conseguir mejores rendimientos productivos y atender la demanda del mercado internacional.

“En la última campaña exportamos alrededor de 600,000 cajas en formato de 8.2 kg, que representan unas 5,000 toneladas, entre octubre hasta finales de diciembre. Lo que se busca es tratar de terminar la campaña en diciembre para evitar encontrarse en enero con la fruta de Ica, así como con la fruta más temprana de Chile. Aparte que en enero empiezan las lluvias y hay un problema de condición fuerte. Por eso nuestra producción la concentramos al 31 de diciembre”, explica Carvajal. Esta ventana comercial ha permitido a los productores de uva de mesa de Piura atender festividades como el Día de Acción de Gracias, en EEUU, donde se demandan más variedades blancas. Aunque en dicha fecha EEUU tiene fruta guardada en cámaras frigoríficos, la ventaja de la uva de mesa piurana es su mayor calidad y frescura, según cuenta Carvajal.

Alejandro Carvajal, gerente general de Fegurri.

Carvajal anota que al inicio existía temor respecto al impacto de la Covid-19 en la campaña de uva de mesa, principalmente en lo vinculado a la cadena logística y eventuales barreras de mercado. “El temor era mayor. Creo que pensábamos que la temporada iba a ser muy desastrosa en cuanto a la demanda, problemas de logística, contenedores, camiones y barcos. Pero no fue tan caótico. No representó un impacto económico”, manifiesta. No obstante, lo que sí se registró fue una baja del precio promedio de la fruta, que cayó en 10% interanual.  Si bien el precio de las variedades blancas fue similar a la del año pasado, las variedades rojas sí registraron una contracción por un exceso de oferta.

APUESTA POR LA PALTA Y OTROS CULTIVOS

El gerente general de Fegurri, Alejandro Carvajal, adelanta que debido a que el volumen de la uva de mesa y los precios ya se han estandarizados, la proyección de la empresa es apostar por otros cultivos como palta, arándanos y cítricos. En esa línea, el próximo año sumarán 50 ha de palta.

“Vamos a ir variando la canasta. Hoy la uva de mesa no es un negocio que vaya creciendo, tal vez se van a mantener las grandes empresas. La uva no va a ser un cultivo que va a crecer en el área. Lo que si va a haber es recambio varietal, quizás van a haber otros cultivos como palta, arándanos y críticos”, anota. Actualmente, Fegurri posee 50 ha de limones y 10 ha de palta.

Asimismo, en general en Piura algunos productores de uva de mesa se vieron afectados por la escasez de agua, lo que provocó que enfrentaran algunos problemas en la calidad y condición de la fruta. “Generalmente en octubre, noviembre, diciembre hay poca agua en el reservorio de Poechos, que debe irrigar el 80% de todo el valle del medio y el bajo Piura. Este año tuvimos ese fenómeno de sequía y muchos productores se vieron afectados”, explica. En el caso de Fegurri, su posición privilegiada y el acceso que tienen a agua subterránea los ayudó a enfrentar este fenómeno climático. “Tenemos pozos y con eso suplimos la falta de agua”, destaca.

En la temporada pasada, América del norte (EEUU y Canadá) se mantuvo como principal mercado destino de la uva de mesa de Fegurri, llegando a concentrar el 70% de los envíos. En segundo lugar, se ubicó el lejano Oriente, con alrededor del 15% de los envíos. La variedad Red Globe fue demandada principalmente por China, Vietnam y Taiwán, mientras las variedades blancas tuvieron más acogida en Corea del Sur.  “El resto se reparte entre Europa y América Latina. Los volúmenes se han mantenido para los diferentes mercados”, sostiene Carvajal.

UN MANEJO FITOSANITARIO INTEGRAL

Un aspecto que contribuye a optimizar la calidad del fruto es un manejo fitosanitario integral. Para evitar problemas de nematodos y presencia de plagas y enfermedades como el chanchito blanco y el oídio de la vid, Fegurri ha implementado tratamientos preventivos en los campos desde su llegada a Piura. Precisamente Piura es una zona donde hay bastantes problemas de nematodos por los suelos franco-arenosos.

“El chancho blanco tiene 14 generaciones, entonces se reproduce muy rápidamente. Por lo tanto, hay que cubrir el periodo completo para poder llegar limpio a la cosecha. En nuestro campo de Piura llevamos seis años y no tenemos chanchito blanco. Desde la primera planta que pusimos en el campo, por allá el 2015, empezamos con nuestro programa preventivo. Nuestro tratamiento hoy día nos ha dado fruto. Eso significa producto para control vía suelo y por la parte aérea también. Eso nos ha ayudado a tener buenos resultados”, destaca. En cuanto al oídio, añade que este año los periodos de aplicación se acortaron de 6 días a 3 días para evitar tener presiones altas de oídio.

El gerente general de Fegurri señala que, aunque generalmente América Latina no es un buen mercado para la uva de mesa peruana, este año destacó la demanda de países como Colombia, Costa Rica y Panamá. “Creo que la pandemia, el hecho de estar en casa, hizo que haya más demanda de fruta que el año anterior, pero no creo que sea un mercado donde vayan a demandar más volumen del enviado. Creo que es algo puntual y que hay que seguir buscando mercados en Europa y Lejano Oriente. El mercado de Latinoamérica es bien ajustado”, refiere.

Para Carvajal es importante que se continúe fortaleciendo la presencia de la uva de mesa local en Europa y Asia. Un requisito fundamental para elevar los volúmenes de uva de mesa exportada es que se garantice la calidad de la fruta y se haga un adecuado manejo fitosanitario, con el objetivo de que el producto llegue a destino con una buena condición. Por ejemplo, el especialista remarca que los productores de uva de mesa que quieran enviar su producto a Corea del Sur deben garantizar que no haya presencia de chanchito blanco (Planococcus ficus). “Si no tienes un huerto limpio mejor ni intentarlo, porque vas a quedar con tu carga varada en el frigorífico y vas a tener que buscar otro mercado. La condición debe ser mucho mejor para enviar a estos mercados. Por eso, si vamos a buscar mercados lejanos debemos tener una fruta de calidad”, advierte.

NO SOBRECARGAR LOS RACIMOS

MEJORES RENDIMIENTOS. Fegurri apostará por las nuevas variedades, que permiten producciones sobre las 3,500 cajas/ha.

En una campaña de altos desafíos como esta 2020/21, la estrategia diseñada por Fegurri ha sido no sobrecargar la planta con racimos, con el fin de no estresar a la planta por exceso de producción y tener un huerto uniforme. “Tienes que ser muy matemático. Hoy día lo que tenemos que hacer es contar nuestras plantas productivas, determinar con análisis la fertilidad de la yema y ya con eso puedes podar una cantidad determinada para favorecer el crecimiento y desarrollo de la planta. Una vez que tienes esa información todo se hace más fácil porque vas trabajando con un número determinado de cargadores, yemas, racimos y bayas. Eso te va a permitir tener una muy buena fruta, con buen calibre, buen color, buena terminación y buen grado brix. Si cumples con esos requisitos tu fruta va a llegar sin ningún problema”, sostiene el gerente general de Fegurri, añadiendo que las variedades licenciadas demandan un manejo especial, tanto en lo que respecta a labores culturales como en el diseño de programas hormonales.

“No es lo mismo un programa hormonal para variedades tradicionales como Crimson, Red Globe, que para variedades licenciadas como Ivory y Alisson. Las variedades licenciadas o nuevas necesitan menos ácido giberélico. Por lo tanto, el manejo es diferenciado y no viene con un manual. Es un ser vivo que en Piura se comporta de una forma, en Ica de otra”, advierte. En Piura, por ejemplo, la planta tiene un mayor desgaste, por lo que se debe trabajar en la etapa de formación con el objetivo de acumular reservas.

“Muchos dicen voy a fertilizar menos, voy a aplicar menos, voy a hacer menos labores culturales y con eso me ahorro, pero eso va a producir un impacto en la producción. Es mejor tratar de hacer lo más importante en lo que respecta a labores culturales, tener un buen programa de nutrición y un buen programa fitosanitario. Si puedes hacer una sintonía perfecta entre costo y producción vas a tener un buen negocio y que sea rentable”.

MÁS RECAMBIO VARIETAL Y PRODUCCIÓN

Actualmente el campo de Fegurri consta de 220 hectáreas de uva de mesa, de las cuales el 45% son variedades licenciadas del Grupo SNFL como Ivory y Allison, que tienen un potencial de producción de 3,500 cajas/ha y 4,000 cajas/ha, respectivamente. El próximo año la compañía prevé sumar 100 ha adicionales de variedades licenciadas, de la cuales 70 ha serán para variedades blancas. Se están evaluando alternativas como Autumn Crisp y Sweet Globe, además de continuar con Ivory. El especialista agrega que desde hace dos años están tratando de conseguir la variedad Sweet Globe de IFG. No obstante, la respuesta que han tenido hasta el momento es que no se están otorgando nuevas licencias.

 

NUEVAS VARIEDADES. La compañía apostará por nuevas variedades blancas.

“Para que este negocio sea rentable tienes que producir como mínimo 3,500 cajas por ha. Con los valores que hoy día están estandarizados, se ha llegado a un punto donde el precio se va a mantener. En blanca puede estar en promedio en US$20 y en variedades rojas entre US$17 a US$18. Ponle un promedio de US$19 con un mínimo de 3,500 cajas por ha. En tanto, hoy tu costo de producción por ha está entre US$50,000 a US$55,000. Hablamos del costo FOB, que es el costo de producción, de administración, servicio y materiales”, remarca Carvajal.

 

Carvajal estima que no se continuará creciendo en nuevas superficies, pero sí se profundizará el arrendamiento por parte de grandes empresas de superficies de pequeños y medianos productores que no pueden asumir la estructura de costo actual. “Hoy el costo fijo es muy alto para solventar un área reducida, entre más áreas productivas tengas puedes dividir tus costos directos de manera que no te impacte la caja”, manifiesta. Uno de los costos que ha impactado directamente a los productores es el de la mano de obra. Según Carvajal, en menos de dos años el sueldo de un obrero ha aumentado en un 40%:

“Hoy en día es muy difícil ajustarse, entonces ¿de qué forma puedes atenuar los gastos? Produciendo más. Antiguamente, producías 2,500 cajas y eso era rentable para tu negocio, hoy debes llegar a 3,500 cajas para que tu negocio pueda ser rentable. ¿De qué forma? Fácil, produciendo mejor y produciendo más. Muchos dicen voy a fertilizar menos, voy a aplicar menos, voy a hacer menos labores culturales y con eso me ahorro, pero eso va a producir un impacto en la producción. Es mejor tratar de hacer lo más importante en lo que respecta a labores culturales, tener un buen programa de nutrición y un buen programa fitosanitario. Si puedes hacer una sintonía perfecta entre costo y producción vas a tener un buen negocio y que sea rentable”, expresa.

En esa línea, desde el 2018 Fegurri ha ido reduciendo la frecuencia de algunas labores culturales. “Hemos cambiado nuestra estructura de labores, tratando de hacer menos deshoje, levantado de guía, menos raleo, aumentando los rendimientos. Entrar una sola vez y no dos o tres veces”, sostiene. Considera que ya no es rentable ser tan meticuloso en el tema de labores culturales, sino que se debe ser eficiente. “Es la única manera de ahorrar un costo porque en la nutrición no puedes ahorrar, porque si no vas a tener plantas débiles, frutas con bajos grados Brix y con un color deficiente”, sostiene.

La estrategia de crecimiento de Fegurri en el corto plazo pasa por continuar apostando por el recambio varietal y por optimizar su calidad para llegar con mayores volúmenes a destinos más lejanos, como China y Corea del Sur. El mercado asiático y europeo aún tiene un gran potencial de crecimiento y promete brindar nuevas oportunidades comerciales.

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