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Uva de mesa

07 de diciembre de 2021
En el mediano plazo la estrategia pasa por la diversificación

Fegurri, crecimiento controlado apostando por la diversificación

Fegurri, crecimiento controlado apostando por la diversificación

Continuar optimizando el manejo de las variedades licenciadas, es el objetivo de los responsables de Fegurri, en Piura. Actualmente, este material ocupa un 45% de su superficie y el objetivo es ampliarlo. Por lo pronto, proyectan cerrar la superficie total de uva de mesa en 300 hectáreas (ha), con el fin de tener un mejor control de su producción. En el mediano plazo, el foco de la empresa pasa por priorizar cultivos como la palta y limón. La aspiración es que dichas especies alcancen en conjunto las 200 ha hacia el 2024.

Miriam Romainville Izaguirre

“No ha sido fácil”. Así describe Alejandro Carvajal, gerente general de Fegurri, el proceso que ha seguido la agroexportadora para afianzar su manejo de variedades licenciadas. Hoy sus campos de uva de mesa — que se extienden sobre 220 hectáreas (ha), situadas en Piura— están compuestos en un 45% por variedades licenciadas del Grupo SNFL, tales como Ivory y Allison. Si bien la compañía es consciente de la necesidad de sustituir algunas variedades tradicionales, en el mediano plazo la prioridad será continuar consolidando el manejo del cultivo, crecer moderadamente en superficie y, sobre todo, dar oportunidad a otros cultivos potenciales, principalmente la palta y el limón. Ambos han logrado adaptarse a las condiciones de la localidad.

Alejandro Carvajal, gerente general de Fegurri.

El principal atributo que valoran los productores de uva de mesa de las variedades licenciadas es su fertilidad, ya que ofrecen un mayor rendimiento productivo por hectárea. “Tienen un 30% o 40% más fruta que las tradicionales. Más o menos 1,000 cajas/ha, eso hace que el negocio sea más rentable y atractivo. Por eso, el recambio varietal es urgente”, remarca Carvajal. Otro de sus atractivos es que tienen menos labores culturales respecto a las tradicionales, por consiguiente, menor costo de mano de obra. Su manejo hormonal también es menor que las tradicionales, por lo tanto, menos aplicaciones. “Hay un impacto de ahorro en los costos productivos”, destaca.

Una de las variedades que en el futuro será reemplazada es Crimson. “Tenemos 220 ha de uva de mesa, de las cuales la Crimson representa un 30%. Hay que recambiar, pero sin afectar el volumen”, afirma. Las alternativas que se están evaluando para reemplazar esta variedad tradicional forman parte del grupo de variedades verdes licenciadas. “Hay varias en el mercado, debemos elegir la mejor según su comportamiento en la zona, siempre y cuando podamos tener la posibilidad, ya que no es fácil entrar a algunos programas de mejoramiento genético, dueños de estas variedades”, agrega.

Aunque hay mercados como el asiático que prefieren la Red Globe, existe un gran interés por comercializar variedades verdes. El ejecutivo sostiene que esto responde a las preferencias del consumidor, que en parte se explica porque, “en el mundo hay un desequilibrio entre blancas y rojas. Hoy día en el mercado hay más variedades rojas ‘seedless’ que verdes ‘seedless’”. Uno de los principales retos que tienen los productores al trabajar con variedades verdes es que obtenga el color deseado.  Para lograrlos, en Fegurri trabajan con un máximo de seis yemas en variedades verdes. “Buscamos eso porque necesitamos cerrar o cubrir el techo del parrón para evitar que el sol ponga la fruta amarilla o ámbar, la fruta amarilla hoy en día no tiene mucho mercado. Por lo tanto, lo que hoy se busca es llegar con uvas verdes, color crema”, explica.

Carvajal anota que en Piura se han presentado algunas dificultades vinculadas a las variedades licenciadas de uva de mesa. “Es un tema de manejo creo yo. El abusar del exceso de carga en las plantas hace que un año sea bueno y el próximo tengas problemas de calidad y condición, además hay desconocimiento del manejo también, eso afecta la producción. Pero, sin ninguna duda, es como toda cosa, tienes que equivocarte para poder aprender. A algunos les va a costar más que a otros, eso va a depender de cada agrícola”, refiere.

UNA CAMPAÑA QUE SERÁ MÁS LARGA

La campaña 2021/22 de uva de mesa de Fegurri se caracteriza por las bajas temperaturas que influyeron en el retraso de la cosecha. “Teníamos estimado terminar la semana 51, pero ya con este retraso nos pasamos a la semana dos, por ahí debiéramos estar terminando”, comenta. En Piura, la temperatura mínima promedio se ubica en 18°C, mientras la máxima no supera los 30°C. No obstante, en la etapa de producción la compañía registró temperaturas de 14°C como mínimo. “Son las bajas temperaturas las que afectan a la planta, lo cual hace que la planta no mantenga un equilibrio fisiológico adecuado por bajas temperaturas y si a eso le sumamos humedades relativas altas se acentúan más los problemas”, agrega.

El tamaño sí importa. La fruta se mide según el color. De esta forma, los mejores se clasifican como TS-1 y TS-2.

El clima también ha contribuido con mayores cargas de fruta en la zona, aunque “cantidad no es sinónimo de calidad”, como remarca Carvajal. “Se van a evidenciar problemas de condición, por terminación de fruta, brix, falta de color, en las variedades verdes problemas de condición por alta humedad relativa y lloviznas. Con estas variantes del clima cuando dejas mucha fruta en la planta y no tienes una buena nutrición, manejo de labores culturales, caes en problemas de calidad y de condición de fruta. Lo ideal en variedades blancas es trabajar en 3,500 cajas/ha, con eso tú llegas una fruta terminada con buena calidad y condición, fruta viajera, que pueda llegar a destino de tránsito largo”, sostiene.

Un aspecto en el que se ha enfocado la agrícola para asegurar la calidad ha sido el manejo de recuperación de la planta, sobre todo radicular. Carvajal relata que han notado que algunas plantas se han puesto cloróticas o amarillas, a causa de las temperaturas irregulares que se tuvo durante la etapa de producción. “Se vuelven así porque les cuesta tomar agua, hay un exceso de agua en el suelo porque un día tienes días fríos y calurosos, y tienes que regar dado su estado fenológico de llenado para ganar calibre. Pero esto conlleva a un daño en sistema radicular por un exceso de agua en suelo, ya que siempre queda un excedente de agua y eso afecta el sistema radicular de la planta”, explica.

LA CRISIS DE LOS CONTENEDORES IMPACTARÁ LA ACTUAL CAMPAÑA

Frente a otras temporadas, este año hay un factor externo que impactará la campaña: la crisis de contenedores. Carvajal advierte que el gran problema son los espacios navieros y la disponibilidad de equipos. Esto ha hecho que el costo por flete suba en un 40% frente al año pasado, para todos los destinos, en términos monetarios es equivalente a US$1.30/caja. “Hoy debemos sumarle al problema naviero, el hecho de que todos retrasamos la cosecha. Todos podamos tarde para poder llegar en una fecha ideal a EE UU, alejándonos un poco de la cosecha de EE UU. Lo que ha hecho que se concentre toda la uva, además hay cosechas de arándanos y mangos”, explica. En el caso de Fegurri, y al momento del cierre de esta edición, proyectaban exportar volúmenes altos de fruta entre noviembre y diciembre. Esto para atender al mercado estadounidense con fruta fresca, mientras este tiene primordialmente fruta de guarda.

La actual campaña se extenderá, según Carvajal. Todo estaba proyectado para finalizarla la semana 51, pero se terminará recién en la semana 2.

Para mitigar un eventual impacto, la agroexportadora viene trabajando con su operador desde el inicio de la temporada. Pese a ello, hay riesgos respecto a que se registre un desabastecimiento de contenedores. “En marzo trabajamos en una estimación muy real, esto nos ayuda a tener los espacios o fletes, lo que no nos asegura la disposición de contenedores. Si hoy hay un desabastecimiento de contenedores el problema va a ser para todos los que estamos en el negocio de la uva y otros frutales”, comenta. En ese escenario adverso, una alternativa que están evaluando es guardar por más tiempo la fruta en cámara o priorizar los destinos con menos problemas en los puertos.

En esta campaña la proyección es cerrar con el envío de 700,000 cajas, casi un 17% más que la temporada anterior. “Si hay algo más debiéramos declararlo al área comercial, por ahí por noviembre más o menos, para poder poner esa fruta en los mercados destinos”, adelanta. La estimación es destinar un 70% a Norteamérica (EEUU, Canadá y México), un 5% a América Latina (Colombia, Panamá), un 5% a Europa y un 20% Asia.  En Asia están llegando a Corea del Sur, China, Vietnam y Taiwán.

“Hoy debemos sumarle al problema naviero, el hecho de que todos retrasamos la cosecha. Todos podamos tarde para poder llegar en una fecha ideal a EE UU, alejándonos un poco de la cosecha de EE UU. Lo que ha hecho que se concentre toda la uva, además hay cosechas de arándanos y mangos”.

NEGOCIO POTENCIAL

Fegurri proyecta cerrar en el mediano plazo con una superficie de 300 ha de uva de mesa, un 36% más que su área actual. “Para exportar el 90% de lo que tu produces no tiene que ser más, después cuesta mucho manejarlas”, afirma Carvajal. La previsión de la compañía es que el 50% de la superficie esté destinada a uva de mesa, mientras el resto sea limón y palta. Si bien a la fecha tienen 15 ha de limones y 5 ha de palto, la perspectiva es de aquí a tres años alcanzar las 100 ha de palta y 100 ha de limones. “En palto estamos con la variedad Hass, algunas variedades diferentes son polinizantes, como Zutano. Nuestra variedad para comercializar es Hass”, detalla.

La agrícola ha hecho pruebas con paltos clonales y tradicionales, según los resultados preliminares se ha observado un mejor comportamiento con portainjertos clonales. “Son plantas más vigorosas, mucho más uniformes, más productivas, toleran muchas condiciones adversas como portainjertos. El tema del hongo de madera también se ve bastante bien, es un tema recurrente en palto, por lo tanto, creemos que vamos a crecer en palto con portainjertos clonales”, señala.

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