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Septiembre 2021 | Frutales

‘Test blocks’ en diferentes zonas productoras

El entusiasmo peruano por la cereza ya ve sus primeros frutos

En la búsqueda de nuevas alternativas frutícolas para el país, entre quince y veinte empresas están realizando pruebas con cerezos. Asimismo, Vivero Los Viñedos posee ‘test blocks’ en diferentes zonas productivas de la costa y la sierra. Tras varias campañas de ensayos, de todas las variedades que han testeado, los mejores resultados los han obtenido con Lapins, Santina y Sweet Heart, aunque también han sobresalido Regina y Kordia.

Miguel Patiño

Tras el ‘boom’ del arándano en Perú, todos se preguntaban cuál sería la próxima alternativa que volvería a poner en el país en el top global, reafirmando así todas las potencialidades de esta industria agrícola. Hay varias frutas que están en la órbita de las más importantes empresas agroexportadoras que están realizando ensayos o primeras plantaciones comerciales de pitahaya, caqui, macadamia, frambuesa o cereza. De esta última, en la edición 118 de Redagrícola Chile (junio de 2021) dábamos cuenta que el Complejo Agroindustrial Beta exportaría fruta China esta campaña 2021/22.

No es la única firma que está trabajando con cerezos en Perú. Así lo confirmaba José Luis Sánchez, ingeniero agrónomo de Viveros Los Viñedos durante el Curso Internacional de Fisiología y Manejo del Cerezo, organizado por Redagrícola, la Universidad de Concepción y la Universidad de Chile donde comentó que hoy en día existen entre 15 a 20 empresas grandes en Perú que están incursionando en el cultivo, a través de ‘test blocks’ de diferente tamaño (cuyas superficies varían entre 0.5 y 1 ha), por lo que proyecta que en Perú hay, al menos, 15 ha con plantas suministradas por Vivero Los Viñedos.

El profesional destaca la literatura existente sobre cereza de Chile y, apoyados en la experiencia de nuestro país y EE UU han trabajado en generar las condiciones productivas para el cultivo en el Perú.

La empresa actualmente ofrece comercialmente plantas de siete y nueve meses de edad, tipo injerto escudete, con una altura promedio de 1.2 metros, entregado en un depósito con 8 litros de sustrato esterilizado.

POR AHORA, 3 VARIEDADES

Tras varios años de testeo y estudios, que aún continúan aprovechando la diferentes zonas climáticas y de altura con las que cuenta Perú, de todas las variedades que han probado en Vivero Los Viñedos, han podido destacar y conseguir los mejores resultados con tres de ellas: Lapins, Santina y Sweet Heart (por la menor necesidad de horas frío respecto a otras variedades), pero también comenta que han tenido buenos resultados con Regina y Kordia (pese a su alta exigencia de frío). “Estas son las variedades que mejor se han adaptado a la zona de Arequipa, en la zona sur del país, y ahí Lapins, Santina y Sweet Heart han sido las que mejor han respondido hasta el momento, con un desarrollo estructural muy uniforme y acorde a lo que se exige”, señala Sánchez.

El profesional detalla que se han enfocado en la reproducción de órganos reproductores, dardos, ramillas, y están preparando las plantas para sacar algo de producción esta campaña, esperando que sea en agosto o septiembre, donde proyectan con la variedad Santina, conseguir una producción para este año de 15 ton/ha en su test block en Arequipa. De hecho, José Luis Sánchez, en tono de anécdota, comenta que ha sido uno de los primeros en consumir esta fruta producida en Perú, resaltando que es una de las variedades que mejores resultados les ha entregado hasta el momento, aunque reconoce las dificultades con las que se han encontrado en el camino y que siguen recopilando información. Pese a esto, su desarrollo “los tiene muy entusiasmados. Nos estamos enfocando en sacar producción durante esta campaña y luego ir armando un plan de trabajo general”, recalca.

Parte de todo ese trabajo en campo, lo han estado desarrollando con un material vegetal obtenido de propagación ‘in vitro’, con los patrones que mejor se han adaptado a las condiciones de Perú. “La propagación aquí es masiva porque nos estamos preparando para el futuro de la cereza peruana. Creemos y tenemos la confianza que este es uno de los cultivos que debemos tener dentro del paquete de la agroindustria peruana”, subraya.

MANEJO DE UNA FRUTA COMPLEJA

Las variables que tuvieron que ser cubiertas para hacer posible el cerezo en Perú han sido muchas, e incluso aún siguen trabajando en ello, porque no se trata de un fruto simple, ni menos en condiciones climáticas y de suelo en Perú, que también forman parte de una compleja ecuación. “Acá tenemos mucha experiencia con vides, paltos, cítricos y, la verdad, es que cerezo es un cultivo nuevo, estamos en constante investigación, y por la exigencia del suelo hemos hecho ensayos con distintos tipos, distintos tipos de patrones, y estamos llegando a conclusiones con un suelo franco y franco arenoso, con buen movimiento del agua verticalmente, que nos ayudan al desarrollo radicular y por ende vegetal del cultivo”, detalla Sánchez.

El experto comenta que también han estudiado la salinidad y la conducción eléctrica en el suelo, al ser un cultivo muy sensible, y continúan buscando y ensayando formas de manejo adecuado y nutrición del cultivo, donde señalan que “ha costado mucho”, pero que ya han llegado a conclusiones, por ejemplo, en la concentración de elementos como nitrógeno, fósforo, calcio, magnesio y fierro.

Estos estudios les han permitido tener ‘test blocks’ en la costa y en la sierra de Perú, en colaboración con la agroindustria peruana, y ahora lo que buscan es también lograr alianzas tanto con empresas chilenas e internacionales.

Particularmente, en el departamento de Junín, en el centro de Perú, destacan que las condiciones climáticas se prestan muy bien para este cultivo, aprovechando además que es una zona que para la industria no está muy desarrollada, que ven como una muy buena alternativa al tratarse de zonas que están sobre los 2,000 y 3,000 msnm. Lo mismo ocurre en Huaraz, con zonas de producción  sobre los 2,500 msnm, donde están buscando el mejor manejo agronómico del cultivo. Todas estas investigaciones se desarrollan durante un año y medio y dos año, mientras que en Arequipa ya cuentan con una plantación más ‘adulta’, de tres años de edad, que estaría encaminada a su primera producción semi comercial.

De toda la información y experiencia que han recopilado, de acuerdo a Sánchez, “Lapins es una de las variedades que mejor comportamiento ha tenido hasta el momento”, describiendo que “es la variedad que mejor órganos reproductivos ha generado, y se trabaja para obtener producción entre agosto y septiembre”.

Respecto a portainjertos, señala que han trabajado principalmente con patrones Colt, Maxma 14 y Gisela, siendo este último el que más han utilizado, ya que sería el que mejor se ha asentado a las condiciones climáticas y tipos de suelo (franco, franco-arenoso y arenoso), reconociendo que es el patrón que más tienen en su laboratorio ‘in vitro’.

Costos de instalación y de producción

Estas temporadas de testeo, estudios y preparación ya les ha permitido a Vivero Los Viñedos tener las primeras proyecciones respecto a costos de instalación y mantenimiento, con un estimado de entre US$25,000 y US$30,000 por hectárea como costo de instalación, mientras que el costo de mantenimiento anual, para su cuarto o quinto año en Arequipa, oscilaría entre US$7,000 y US$8,000 por hectárea.

“Nos costó mucho la proliferación y generación de ramas laterales en el desarrollo del cultivo, inicialmente. Investigando con el equipo de trabajo llegamos a la conclusión de que para activar el desarrollo de brotes laterales, debíamos usar mucha promalina, mucha giberelina, y algunas incisiones que nos han ayudado a lograr el objetivo de lateralizar el crecimiento de las ramas primarias y secundarias”, describe Sánchez sobre un trabajo que ha tomado varios años para conseguir resultados que los satisfagan.

Otro problema que han resentido es el efecto negativo de la alta irradiación, sobre todo en zonas altas, por sobre 1,800 msnm, en Arequipa principalmente, donde han visto que todas las ramas laterales que quedan expuestas al sol se agrietan, generando una posible fuente de entrada para el ingreso de enfermedades, algo que han contrarrestado con el pintado de los tallos que no perjudiquen el tejido. “Son manejos que hemos ido incorporando para el desarrollo de este cultivo en el país. Inicialmente pensamos que era cualquier otro factor biológico, se enviaron muestras a laboratorio, y finalmente era daño de sol, y es porque se agrietan las estructuras primarias y secundarias”, concluye Sánchez. En temas fitosanitarios, han debido lidiar principalmente con agrobacterium, que han combatido con bactericidas e incluso con cobre en altas cantidades.