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Uva de mesa

22 de junio de 2021
Pablo Zócalo, gerente de operaciones de San Miguel

“El cliente sabe que con nosotros va a tener uva roja y verde en un momento del año”

“El cliente sabe que con nosotros va a tener uva roja y verde en un momento del año”

Especializada en la producción de cítricos, la argentina San Miguel ha aprendido sobre la marcha el manejo de cuatro variedades de uva de mesa patentadas, entre verdes y rojas, instaladas en tierras de Chepén, proyecto que asumieron tras la compra del fundo del anterior dueño (Hoja Redonda). El objetivo es llegar a producir 12,000 toneladas de uva de mesa para la campaña 2022/23, teniendo a China y EE UU como sus principales mercados.

Marienella Ortiz / Renato Manrique

Pablo Zócalo, gerente de operaciones de San Miguel.

Probar y aprender. Con estas dos palabras, Pablo Zócalo, gerente de operaciones de San Miguel, resume el trabajo de los últimos cuatro años en los fundos de Chepén (La Libertad), donde asumieron el manejo de un proyecto de uva de mesa que era parte del plan de inversiones de los anteriores dueños (Hoja Redonda). En un escenario muy distinto en clima y suelo a Argentina, sede del grupo, y a Uruguay que es la procedencia de Pablo, la uva de mesa representó un desafió para el grupo que tiene como “negocio madre” la producción y comercialización de cítricos.

El otro reto, como lo comenta, es que se enfrentaron a variedades nuevas (Sweet Globe, Sweet Sapphire, Sugar Crisp y Jack´s Salute; todas de IFG) y no hubo en un inicio con quién compararse para ver si lo estaban haciendo bien o mal. De hecho, cuando la firma argentina arribó al país, el proyecto de uva de mesa de Hoja Redonda recién estaba levantando cabeza. “El proyecto lo continuamos y terminamos plantando a fines de 2018, 326 hectáreas”, cuenta.  Más allá de lo agronómico, otro desafío fue salir a vender esa fruta, en un terreno que, para los responsables de San Miguel, era desconocido.

“Yo que vengo de una trayectoria de bastantes años en cítricos, me encuentro con la uva de mesa y empieza a haber un montón de cosas distintas, desde la confección, desde el empaque, desde si ponemos una bolsa que tapa mucho la uva y no la deja ver o si ponemos una bolsa que es más bien transparente y se puede ver el producto. Todo ha sido un proceso de aprendizaje y desafíos desde el campo hasta la venta de la fruta”, comenta.

Con el paso del tiempo, todos los inconvenientes y dudas se han ido resolviendo y ajustando procesos; aunque, según lo comenta Pablo Zócalo, el aprendizaje es continuo en el campo.

DESAFÍOS AGRONÓMICOS

– ¿Han continuado los mismos manejos agronómicos que encontraron o han hecho cambios porque, al menos en el norte, está todavía un poco en construcción el manejo de las nuevas variedades?

– Todos los días estamos aprendiendo desde los cargadores hasta la forma de podar y de cómo aplicamos una hormona hasta cómo empacamos la fruta. Cuando yo llego a Perú -hace un año y medio que estoy en si a cargo de la operación-, ya teníamos dos campañas y una de las cosas que yo siempre dije a nuestra mesa comercial, es que una variedad no se comportará igual aquí que en California. Claramente, los desafíos agronómicos de manejo de suelo y de clima en Chepén son muy distintos a todas las regiones que maneja San Miguel, pues es un clima prácticamente tropical, donde las condiciones del invierno y verano son diferentes a Uruguay o Argentina con estacionalidades muy marcadas. Además, San Miguel como compañía está acostumbrada a plantar en lugares donde las lluvias son normales y Chepén es un desierto y llueve muy poco.

– ¿El día de hoy han consolidado el manejo de estas cuatro variedades patentadas?

– De las cuatro que tenemos, por suerte, le hemos ido agarrando la mano, tanto en manejo de campo como de poscosecha. Creemos que vamos a poder mantenernos por unos años más con ellas. Pero hace un año y medio atrás pensábamos que íbamos a tener que sacar a dos de ellas, pero ya no será necesario. Hay un dicho en fruticultura, que es tener los huevos en distintas canastas, porque cuando apuestas el 100% a una variedad, si te cogió una condición climática adversa, podemos perderlo todo. Sweet Globe es un ‘boom’ en Perú y 50% de nuestra superficie está con esta variedad. Además, un 30% corresponde a Sugar Crisp, el 15% a Jack´s Salute y el 5% más o menos a Sweet Sapphire. Además, los supermercados se sentirán más cómodos teniendo un proveedor que les provee variedades blancas y rojas en un momento del año.

San Miguel produce en sus fincas de Chepén cuatro variedades de uvas ‘seedless premium’.

– ¿Qué estaba pasando con estas variedades que estuvieron a punto de arrancar?

– Teníamos problemas con la condición de poscosecha del raquis y fruta blanda, pero fue por un tema de lluvias de años anteriores. Había llovido cuando estábamos a punto de cosechar la Sweet Sapphire; entonces, ¿cuál era nuestra creencia? Que la Sweet Sapphire no era viable. Sin embargo, el año pasado nos fue muy bien. Esto es muy dinámico y no hay una verdad, un año te acompaña y al otro año no te acompaña la productividad.

– ¿Cuál es la ventana de Chepén? ¿Es muy diferente a Piura o Ica?

– A nosotros nos conviene arrancar un poco antes que el resto del norte. Algunas variedades las cosechamos un poquito temprano para cierto nicho. Después se va abriendo el mercado de EE UU donde nos concentramos hasta fines de diciembre y terminamos en enero con EE UU y algún nicho en Latinoamérica. ¿A qué voy? Nuestra ventana es noviembre-enero, pero Chepén tiene una ventaja agronómica de también poder manejar la ventana con podas y hormonas para adelantar o atrasar un poco las cosechas.

– Entonces, ¿pueden partir antes de noviembre con la cosecha?

– No nos conviene, lo que pasa es que van a quedar racimos muy chiquitos, con formación de bayas muy pequeñas, pero sí tenemos la capacidad de forzarlo un poquito. En realidad, desde la poda, organizamos y calendarizamos nuestros manejos para ofrecer una ventana bastante amplia a nuestros clientes.

OBJETIVOS PRODUCTIVOS DEL PROYECTO

San Miguel produjo la última campaña 9,400 toneladas de uva de mesa, y exportaron 7,800 toneladas. Sweet Globe, variedad exportada básicamente al mercado chino.

En la actualidad, Pablo Zócalo destaca que han logrado cumplir los objetivos del proyecto de plantación de uva de mesa y consolidarse con clientes estratégicos. Además de ser considerados como muy buenos con mandarinas, limones y naranjas, San Miguel es ahora visto como un proveedor que cuenta con una parrilla más amplia de uvas y paltas. Desde el punto de vista productivo pasaron de producir 1,300 toneladas el 2017 a 9,400 toneladas la campaña pasada, exportando cerca de 7,800 toneladas.

– ¿Cuáles son los actuales rendimientos productivos en uva de mesa??

– En esta campaña estuvimos en 30 t/ha de cosecha y unas 24 toneladas, de promedio, de empaque. Estoy poniendo en ese mix la doble cosecha y algo que estratégicamente hicimos que fue entrar al mercado local. El objetivo que nos hemos trazado es llegar a 35 t/ha en campo y tener un promedio de unas 28 toneladas de empaque.

– ¿Eso se logrará en esta campaña?

– Nosotros en esta campaña vamos a estar muy cerca del potencial, pero todavía no. El potencial máximo de esas variedades lo vamos a tener para la temporada 2022/23, que es donde alcanzaremos la plena producción. Estimo que en esa campaña pasaremos las 10,500 toneladas y proyectamos llegar a 12,000 toneladas. La idea es maximizar lo que empacamos, tener mejores racimos, hacer una mejor  formación de racimos, producir fruta del color que quieren los mercados. Eso último se logra afinando los manejos en campo.

RESULTADOS POSITIVOS CON LA DOBLE COSECHA

– Justamente, han logrado con éxito el manejo de la doble cosecha. ¿Nos puedes contar un poco de esto?

– En primer lugar, es una experimentación que ha tenido resultados agronómicos positivos y que nos da una nueva oportunidad de exportación, ya sea en mercados consolidados o mercados nicho. En este momento (a finales de mayo) estamos iniciando la cosecha de esta uva de otoño para ver cómo nos va, ahora ya con un volumen superior, porque en 2020 hicimos doce contenedores de exportación. Este 2021 esperamos estar entre 50 y 60 contenedores. Lo hemos hecho con una variedad (Sugar Crisp) que, agronómicamente, ha funcionado muy bien, porque es vigorosa y permite hacer una doble campaña.

En la empresa el aprendizaje del manejo agronómico y en packing ha sido constante para llegar con el mejor producto posible a destino.

– ¿Qué han tenido que hacer para evitar ciertos temas como la pérdida de reservas y debilitamiento de la planta?

– Carga, no podemos pedirle dos cosechas al máximo productivo, porque al año siguiente tendremos una planta cansada, que no nos dará la fruta que queremos. Entonces, nosotros tenemos hoy en día 80 ha de Sugar Crisp y este es un manejo que no podemos hacer todos los años. Creo que vamos a rotar, es decir, que unas hectáreas puedan producir esta segunda cosecha, pero que otras estén descansando de cara a la próxima campaña. No les puedo pedir el máximo potencial dos veces al año porque de pronto te lo puede dar un año, al siguiente año te va a cuajar el 10%. Lo otro que hay que evaluar es si conviene o no esta doble cosecha, porque una cosa es que el árbol dé y otra cosa que hagas plata. Hoy no sabemos si vamos a hacer plata. En principio, vamos a ir a Latinoamérica y al mercado local.

– ¿Han comenzado con prescindir de la doble poda?

– Sí, pero el resultado recién lo veremos este primer año. En esta campaña, hicimos una parte poda convencional y otra con una sola poda. En función al resultado haremos más o volveremos al manejo tradicional. La verdad que nos sentimos aprendices completos. Si vas a nuestros campos debe haber 10 ensayos desplegados en diferentes sectores.

PROYECCIONES DE LA CAMPAÑA ACTUAL

– ¿Cómo viene esta campaña digamos en temas de clima? ¿Cuál es la expectativa?

– Somos positivos, aunque estemos perdiendo 4 a 0, ya que mientras no pite el árbitro, estamos jugando. De verdad, sinceramente nos sentimos ya con un año más de experiencia ganada. Hemos consolidado además con un socio estratégico una planta de empaque para la fruta dentro de nuestro propio fundo y eso nos da una ventaja, ya que una vez cosechada esa fruta, en dos horas la estamos empacando. El año pasado también hicimos una inversión importante y cubrimos el 70% de nuestra superficie de uva de mesa con malla anti pájaros, así que nos sentimos cómodos como para tener una buena campaña. A nivel de clima, creo que aún estamos lejos para decir si el clima será favorable o no. Pero parados en este momento del año, la verdad es que nos sentimos muy positivos  y confiados en que vamos a tener una buena campaña.

CHINA Y EE UU MERCADOS PRIORITARIOS

– Acerca de los mercados de destino, ¿cuán importante es enviar la variedad correcta al mercado correcto?

– Esa es la parte más complicada. Siempre digo: no hay fruta mala, hay mercados que les sobran fruta o les faltan soles. De hecho, China y EE UU deberían ser nuestro norte con fruta ‘premium’. A EE UU enviamos fruta de las cuatro variedades que producimos en Chepén, mientras que en China nos concentramos en Sweet Globe. A ellos se suman América Latina y Europa, pero enviando una fruta de una calidad un poco inferior.

– En relación al precio, ¿cómo les ha ido en ambos mercados?

– En cuanto a los precios, y de acuerdo a los análisis que hemos hecho, son mejores los que hemos conseguido en China, ya que es un mercado que exige calidad. Puedo hablar de nuestros contenedores que enviamos a China, que son unos sesenta en esta campaña, y en algunas semanas obtenemos retornos muy superiores a los de EE UU, en otros tenemos retornos muy normales y en otros inferiores, pero no por la calidad de la fruta, sino por cuestiones de cómo se van comportando los mercados. Si se trata de poner la fruta en EE UU, yo la pongo en 15 días, en China la pongo en 45-50, entonces el mismo producto muchas veces al arribo tiene condiciones de raquis o condiciones de deshidratación diferentes. Pero el objetivo es siempre tener a nuestros clientes contentos, con la fruta de la mejor calidad posible.

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