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Uva de mesa

28 de abril de 2021
Experiencias y trabajos realizados en Chile en uva de mesa y arándanos

Desarrollo de coberturas plásticas para frutales

Desarrollo de coberturas plásticas para frutales

Usadas en mayor o menor grado en diversas zonas productivas del mundo, las coberturas plásticas se han empleado para la protección contra fenómenos climáticos, pero los beneficios se multiplican cuando se realiza una adecuada elección del material y se realiza un adecuado manejo agronómico.

El uso de coberturas plásticas en frutales está inevitablemente ligado a la protección de los cultivos, normalmente frente a las lluvias o a la radiación solar, aunque su contribución resulta esencial ante eventos climáticos extremos que, si bien pueden ocurrir de tanto en tanto, si no hay una protección de por medio, podría haber daños devastadores. Su uso no es nuevo en la producción frutícola, aunque no solo para proteger los huertos, ya que cuando se cubre un frutal se está modificando el microclima, cambiando así la respuesta fisiológica de las plantas, gracias a lo cual se pueden obtener beneficios adicionales.

En el mercado hay diferentes alternativas, aunque la más usada es el film de polietileno de baja densidad (LDPE), con espesores que van desde 70 a 150 micras.

EN UVA DE MESA

Específicamente en el cultivo de la uva de mesa, las coberturas son usadas por españoles, italianos y californianos con el objetivo de salir airosos de las lluvias que pueden caer en época de cosecha. En Chile se vienen empleando desde hace poco más de una década, cuando la exportadora Subsole inició sus primeros ensayos y que, con resultados más que prometedores, fueron ampliando la superficie cubierta, gracias al trabajo que realizaron en conjunto con investigadores del INIA.

¿Mallas, plásticos o rafias? En el mercado hay diferentes alternativas, aunque la más usada es el film de polietileno de baja densidad (LDPE), con espesores que van desde 70 a 150 micras, que permiten el paso de la luz sobre el 85%. Las estructuras usadas en el país tienen forma piramidal, instaladas independientemente en cada hilera a una altura entre 1 y 1,5 metros sobre el follaje, y cuentan con ventilaciones centrales en las hileras.

A través de los años de trabajo en Chile entre Subsole y el INIA, los ensayos arrojaron que no se observó ningún efecto de estas cubiertas porosas en cuanto a las temperaturas máximas y mínimas, ni tampoco se vieron grandes diferencias en cuanto a las humedades relativas, tanto bajo del plástico como fuera de este, sobre todo si la estructura posee un buen diseño. Sin embargo, donde sí se apreciaron efectos fue en una disminución significativa de la velocidad del viento y de la radiación solar.

“Bajo estas condiciones no hubo ninguna diferencia en cuanto a los parámetros térmicos ni de humedad relativa”, confirmaba a Redagrícola el asesor, Dr. Gabriel Sellés. Desde el punto de vista del comportamiento de la producción y avances de los periodos fenológicos, según contaba el experto, no se debiese esperar ningún fenómeno. “Bajo malla podemos decir que las velocidades de los vientos se ven fuertemente disminuidas, en torno al 70%” precisaba.

En un ensayo realizado con una cubierta de LDPE de 130 micras, hubo una variación de la radiación solar bajo plástico en el mes de octubre. Asimismo, la temperatura del aire también sufrió variaciones. Los especialistas concluyeron que bajo plástico hay una disminución, en torno al 25%, de la radiación solar. Lo mismo ocurrió con la humedad relativa, mientras que se observó un aumento de la temperatura del follaje, cuando esta se mide a la altura del racimo, sobre todo en los meses de primavera.

Según comentaba el Dr. Sellés, se debe conocer bien el cultivo donde se implementan estas tecnologías y también la latitud de donde se realizarán los ensayos, sobre todo porque se debe trabajar con los materiales más adecuados. En ha cuanto a la fenología, en trabajos realizados por la Pontificia Universidad Católica de Chile, se ha demostrado que hay un mayor intercambio gaseoso, porque los estomas están mucho más abiertos bajo el plástico. Asimismo, el efecto del aumento de la temperatura puede afectar la fotosíntesis, vía clorofila. “En la medida que aumenta la temperatura y los fenómenos de estrés ambiental, el sistema fotosintético debe eliminar los excesos de energía y eso lo hace a través de la fluorescencia es decir, la radiación de energía de onda larga”, explicaba el Dr. Sellés.

Cultivo de arándanos bajo malla en suelo bajo cubierta.

En ensayos realizado por el INIA se encontró que el primer parámetro que es modificado por la cubierta plástica es la fenología, comprobándose un adelantamiento de las fechas de envero y de la cosecha. Respecto al peso y diámetro de las bayas, aquí se observó que aquellas que crecieron bajo cubierta fueron un 11% más pesadas y un 6% más grandes. Además, los diámetros están desplazados hacia la derecha, es decir, hay una mayor cantidad de bayas en calibres más grandes. Los racimos bajo cubierta tienen en total un 63% de las bayas en calibres mayores o iguales a 20 mm, mientras que un 58% de las bayas pesó más de 7 gramos.

Los trabajos permitieron establecer el comportamiento de la fruta durante el periodo de poscosecha. En una Thompson Seedless sometida a precipitaciones en periodo de cosecha, los análisis a poscosecha determinaron una mayor presencia de pudrición, esencialmente Botrytis cinerea, en las bayas sin cubierta. Esta pudrición fue principalmente observada, con consistencia blanda y acuosa de la baya y piel suelta desde la inserción pedicelar (pudrición pedicelar) o lateral en la baya (pudrición lateral), y eventual esporulación superficial. Esto indicaría que la protección del plástico, se ve reflejada en una mejor calidad de bayas en postcosecha.

El ingeniero agrónomo, especialista en uva de mesa, Gabriel Marfán, resumía así durante el último Simposio Internacional de Uva de Mesa, realizado en 2020 en Chile, el trabajo realizado en una década de ensayos en Chile. “Ha sido un descubrimiento continuo. Partimos de lo típico: para no lloverse y para adelantar un poco las cosechas en el norte. Poco a poco empezamos a encontrar beneficios adicionales, como la protección contra heladas, que hemos tenido varias en las últimas temporadas, incluida en 2019/20, en que el plástico nos salvó. Asimismo, comenzamos a detectar mejoras en la calidad de la fruta. Hay una gran diferencia de una Melody techada versus una al aire libre, con los mismos manejos; el caso de Autumn Crisp también es evidente. La calidad aumenta en apariencia de la fruta, uniformidad, y finalmente eso se traduce en más producción. ¿Cuánto más? De un 10 a 30%, dependiendo de la variedad. Y la tercera ventaja es un ahorro brutal de agua. Hoy, en un escenario de sequía, tener un 25% más de agua es sostener un 25% más de superficie. Actualmente, ya tenemos decidido que no se puede entrar en inversiones de alto valor con frutas de excelente calidad para venderse en los mercados más atractivos, si uno no va con la seguridad de poder entregar el mejor producto. No se puede correr ese riesgo”.

Tres puntos clave: la estructura, las características del material de la cobertura y el protocolo de manejo, o sea la oportunidad de apertura y cierre.

En Perú, y concretamente en Agrícola San José, están ensayando el uso de plásticos para superar las lluvias estivales y lograr una segunda cosecha de la uva blanca. “Hay la posibilidad de un nuevo nicho en Piura porque las variedades nuevas de alta fertilidad nos lo permitirían. En Piura caen mínimo 150 mm, mayormente en enero y febrero, a veces partiendo en diciembre y hasta marzo. Estamos viendo el plástico para evitar ese daño”, contaba a Redagrícola Francisco Bendezú. “Nosotros terminamos en diciembre –agregaba Jorge Rodríguez– y ahora hay una posibilidad de tener fruta en abril-mayo, expandiendo la venta comercial”.

Huerto de arándanos en maceta bajo plástico.

EN ARÁNDANOS

En el arándano también se han usado coberturas durante la precosecha a fin de generar cambios a nivel de funcionamiento de la planta al modificar su microclima. Conocer en profundidad los cambios que ocurren bajo protección, permitirá establecer mejores prácticas de manejo agronómico bajo cada condición de microclima en particular. Así, el uso de cubiertas afecta las variables agroclimáticas, disminuyendo la disponibilidad de luz, incrementando la temperatura y humedad relativa del aire; cambios que tienen efectos sobre la fisiología de la planta, la productividad del cultivo y condición de fruta en destino.

En un trabajo realizado por especialistas del INIA se muestra que la evaluación de dos tipos de films impermeables: LDPE y rafia, en estructuras tipo capilla, muestran una sostenida disminución de la radiación incidente (Mj/h/m2) bajo las cubiertas, respecto al cultivo al aire libre.

En general, los plásticos transparentes tienen un poder absorbente que varía entre un 5 y 30% en los espesores utilizados en agricultura y su poder de reflexión de la luz alcanza entre un 10 y 15%. En efecto, la transparencia del plástico está comprendida entre el 70 y 85%. Por lo tanto, es preciso aclarar que no todos los films plásticos son iguales, y bajo este tipo de cubiertas, se percibe un 15 y 30% menos de luz aproximadamente que en el exterior, comentaba el Dr. Bruno Defilippi en un artículo escrito para Redagrícola. De otra parte, los plásticos de polietileno que se utilizan comúnmente para cubrir invernaderos, túneles o capillas, pueden reducir entre un 20 y 30 % la transmisión de luz fotosintéticamente activa (PAR) respecto de la luz incidente versus el cultivo al aire libre.

España, para adelantar cosecha

Trini Díaz, es la directora técnica de Moyca Grapes, una de las principales firmas productoras de uva de mesa de Murcia, España. Contaba a Redagrícola que en sus huertos tienen dos tipos de plástico. “Uno de anillas, que se pone en la fila entera, y un plástico de temporada, de usar y tirar, solo para la lluvia. Con uno u otro cubrimos el cien por cien de las fincas; no podemos sorprendernos con una lluvia que pasará sí o sí a finales de temporada. El objetivo es adelantar la cosecha. Puede haber dos momentos para ponerlo, uno, antes de la brotación, que es cuando más adelanta, y otro, a partir de la brotación, que no adelanta tanto y entonces el objetivo es mejorar la floración, que ralee más, que el racimo quede más claro, más bien raleado, más suelto y con menos uvilla. En algunas variedades tempranas si nos pilla una primavera húmeda, fría, tienden a hacer uvilla y quedar mal raleadas. Y ya nos vale dejarlo puesto para la lluvia de maduración”.

En cuanto a los cambios de temperatura, los responsables del estudio observaron un aumento bajo cubierta, que es mucho mayor sobre las temperaturas máximas diarias y que aumenta a medida que se avanza a los meses más cálidos. También se comprobó que el efecto de las coberturas sobre el retorno floral es por variación de la temperatura e iluminación.

En lo relacionado con el consumo de agua, las cubiertas están actuando sobre la radiación, la temperatura, el viento y la humedad relativa, que son parámetros que afectan la evapotranspiración de referencia (ET0). Así, en condiciones bajo cubierta, en las condiciones descritas, el incremento de la temperatura no es lo suficiente alto como para contrarrestar la fuerte caída de radiación y viento, lo cual podría provocar una disminución de la demanda de agua del cultivo del arándano (ET0), constataron los trabajos realizados.

Tras un año de evaluación, se comprobó una modificación de las condiciones microclimáticas, que produjeron cambios en los componentes del rendimiento y alteraciones en la curva de distribución de la producción, adelantando exponencialmente la producción durante las primeras cosechas. Los investigadores recomiendan la realización de ensayos en cuanto al manejo de la regulación de carga frutal, nutrición, riego, control de B. cinerea y regulación de inicio y frecuencia de cosecha.

EFECTOS EN POSCOSECHA

Una serie de estudios han asociado el uso de coberturas a la generación de fruta más blanda, tanto a cosecha como al final del período de envío a mercado. Así, por ejemplo, se determinó que para la variedad Emerald, independientemente de la tecnología de postcosecha utilizada, la fruta que fue producida bajo rafia, presentó una menor firmeza, aunque las diferencias no parecen importantes y las medias se ubican sobre el umbral de fruta firme. Asimismo, se observó que los arándanos bajo cobertura duplican en cantidad de fruta blanda, a los que fueron obtenidos bajo un sistema sin cobertura, según un artículo publicado en Redagrícola.

Las causas de lo anterior son diversas. Defilippi explicaba en un artículo que se había observado que la fruta bajo cobertura presenta un avance mayor en su desarrollo que fruta sin cobertura, lo que implica que se logra la madurez de cosecha más temprano. “Nuestros estudios previos indican que cuando la fruta es cosechada en estado avanzado de madurez, se obtiene fruta blanda al final de la cadena en el mercado de destino. Por lo tanto, si la fruta es cosechada al mismo tiempo en ambos sistemas productivos, la fruta con cobertura tendrá un nivel de sobremadurez mayor que incide en la mayor cantidad de frutos blandos post-almacenamiento, como fue el caso de Emerald”, explicaba el experto. Sin embargo, cuando la cosecha se realiza en el momento oportuno, bajo cobertura y al aire libre, considerando el avance de color y las variables de madurez adecuadas, no se observan estas diferencias en firmeza, independiente del tipo de cobertura utilizado, donde incluso fue posible observar fruta más firme en los sistemas bajo protección.

“Otras causas de fruta blanda están asociadas a los ajustes de manejo (nutrición, poda, riego) que hay que realizar al modificar el microclima de la planta, considerando variables ambientales y de suelo. Como ya se explicó, el uso de cobertura modifica la evapotranspiración del cultivo y, por lo tanto, si no se ajustan los volúmenes de riego, se podría estar en una situación de sobre riego lo que está asociado a la generación de fruta blanda en arándano”. Otro factor de deterioro es la incidencia de pudriciones.

Ajustes y mejoras al manejo agronómico

Al usar coberturas plásticas es necesario realizar una serie de ajustes y mejorar al manejo agronómico de la uva de mesa, relacionado con:

  • Riego.
  • Lavado de sales del camellón.
  • Manejo follaje.
  • Nutrición, sobre todo porque los consumos serán diferentes.
  • Polinización, ya que se debe determinar si el comportamiento de las abejas es el mismo bajo plástico y al aire libre.
  • Enfermedades.
  • Calidad y condición de fruta.
  • Comportamiento poscosecha.
  • Temas ambientales, relacionados con el reciclaje de los plásticos.
  • Diseño de estructuras, porque hasta ahora se han manejado techos, pero es probable que más al sur se necesitarán, por ejemplo, túneles.

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