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Entrevista

15 de abril de 2020
Silvia Cruz Vargas / Directora Global de la Fundación PepsiCo

“Con igualdad de condiciones entre hombres y mujeres se aumentaría el rendimiento de los campos hasta en 30%”

“Con igualdad de condiciones entre hombres y mujeres se aumentaría el rendimiento de los campos hasta en 30%”

PepsiCo y CARE han lanzado la campaña global “Ella alimenta al mundo”, que tiene como objetivo, empoderar a mujeres agricultoras en seis países. En Sudamérica el escogido ha sido Perú, donde se trabajará con 412,000 agricultoras, en Ica, Piura y Lima; que se beneficiarán con capacitaciones y financiamiento. La iniciativa les ayudará a impulsar cultivos sostenibles, ampliar sus oportunidades económicas y contribuir a disminuir la anemia y la desnutrición infantil. La inversión de este programa en nuestro país será de US$3.5 millones.

Gabriel Gargurevich Pazos

PepsiCo es una empresa mundial líder en alimentos y bebidas, y CARE es una organización humanitaria líder que lucha contra la pobreza mundial. Ambas instituciones, han impulsado “Ella Alimenta al Mundo”, una iniciativa global, que se implementa de forma paralela en seis países, donde PepsiCo ha invertido US$18.2 millones para que este programa cobrase vida, con el objetivo de beneficiar a 5 millones de mujeres agricultoras en el mundo e incrementar sus ingresos, produciendo cosechas más resistentes y sostenibles, ampliando su acceso a más  oportunidades comerciales y de mejor nutrición para ellas, sus familias y comunidades.

Concretamente, 412,000 agricultoras se verán beneficiadas en nuestro país, en las regiones costeras de Piura (donde se produce banano orgánico, limón, palta, hortaliza, miel de abeja y crianza de animales menores), Ica (dedicadas a la producción de hortalizas, pecanas, palta, papa, germinado de productos ricos en hierro y crianza de animales menores) y Lima (donde trabajan con hortalizas, fresas, lúcuma, camote, crianza de animales menores). Aquí PepsiCo ha decidido invertir US$3.5 millones. “Ella Alimenta al Mundo” es la inversión en sostenibilidad más grande que realiza una multinacional desde el 2016 en el Perú, cuando AquaFund, desplegó acciones a favor del financiamiento para las inversiones en las áreas de agua y saneamiento.

ENTRENAMIENTO CLAVE. “Con CARE vamos darles un entrenamiento financiero y económico para que ellas (las agricultoras) puedan crear cooperativas, para que se agrupen y logren acceder a cadenas de valor”, explica Silvia Cruz.

“Ella Alimenta al Mundo” nace para contribuir en la seguridad alimentaria y nutricional. Según Silvia Cruz Vargas, la primera mujer Directora Global de la Fundación PepsiCo, “las mujeres son las principales beneficiadas  con este programa, pues representan casi la mitad de toda la mano de obra agrícola en los países en desarrollo”. De esta manera, ellas podrán acceder a recursos para aumentar su producción, incluidos los derechos sobre la tierra, el financiamiento y los insumos agrícolas para acceder a nuevos mercados y desarrollar habilidades y técnicas para construir campos sostenibles.

Este programa eligió al Perú entre todos los países de la región por las grandes áreas de oportunidad en materia de equidad de género en el campo y acceso nutricional que existen en nuestro país. “En Perú, las mujeres agricultoras son propietarias de casi la mitad de las hectáreas y se estima que su ingreso mensual promedio es menos del 50% del Salario Mínimo Vital, según datos del Censo Nacional Agropecuario. Además, las productoras agrícolas en el Perú ocupan más del 50% de la producción en el campo. Pero también nos hemos dado cuenta de que podemos hacer una sinergia con las políticas de Gobierno, en relación al agro a pequeña escala y agricultura familiar.”, precisa Silvia.

–¿Cómo se hace para empoderar a 5 millones de agricultoras del mundo?

–Mediante alianzas estratégicas entre entidades que tienen experiencia en el área del agro, y entidades del sector privado como nosotros. En este caso, desde PepsiCo, buscamos generar alianzas que nos ayuden a beneficiar a productoras mujeres, de pequeña escala, en seis países alrededor del mundo. Ya estamos trabajando en India y lo vamos a hacer también en Nigeria, Egipto, Uganda, Guatemala y Perú; que es el único país en Sudamérica beneficiado por este programa.

–En el Perú se puede estar políticamente de cabeza, pero el agro no deja de crecer, ¿cierto?

–La agricultura no se detiene, y no solo nos referimos a la agroindustria; la agricultura a pequeña escala es súper fuerte, así como la agricultura familiar, donde la mujer cabeza de familia lidera esta batalla en el campo, no solo desde el punto de vista de la productividad sino también de la nutrición; ellas buscan que sus hijos estén mejor nutridos; buscan sus propias formas de entrenamiento y capacitación en el campo.

Se pondrá énfasis en aplicar las lecciones aprendidas en proyectos que han desarrollado en Egipto, y tomando nota de las lecciones que aprenderán en Perú . “La idea es saber cuáles son aquellos asuntos que benefician a las mujeres de manera efectiva en el campo.  En todo caso, creemos también que es importante comunicar lo que se aprende, como lo que no se aprende”, sostiene.

–Las agricultoras son responsables de cultivar más de la mitad de los alimentos en el planeta, pero la gran mayoría no accede a los mismos recursos que los hombres. Según MINAGRI, similar situación sucede en Perú, donde el 52% de agricultores son mujeres, ¿qué significa que no acceden a los mismos recursos?

–Significa varias cosas. Una de ellas es que a veces no tienen el conocimiento de que pueden acceder a estos recursos, pues la información no les llega. El 52% del que hablas está en regiones rurales, no en centros urbanos; y la información debe llegar a su último beneficiario, que es la persona que trabaja en el campo. Lo que buscamos con “Ella alimenta al mundo” es justamente eso: que la información llegue a su último beneficiario, en este caso la mujer cabeza de familia que está trabajando en el agro, para que tenga la oportunidad de acceder a los entrenamientos, a las capacitaciones, para que aprenda a diferenciar las prácticas de productividad de su propia parcela, e identifique las oportunidades de mejora en sus cultivos. Te doy un dato interesante: el programa en Perú es  el único a nivel mundial que tiene un componente de ‘testing’. Vamos a hacer test de suelos en el campo, vamos a entregar unos ‘kits’ a las mujeres para que ellas tengan la oportunidad de testear su propio suelo, y constatar si está en un nivel de productividad alto o bajo, es decir, cómo está el pH, y cómo están las estructuras químicas. No tendrán la necesidad de ir a un laboratorio, ellas lo van a hacer solas. Esto lo van a hacer de la mano de nuestros técnicos agrícolas en PepsiCo.

LECCIONES APRENDIDAS. “La idea es saber cuáles son aquellos asuntos que benefician a las mujeres de manera efectiva en el campo”, sostiene la directora global de la Fundación PepsiCo.

150 MILLONES DE PERSONAS SIN HAMBRE

–¿En el Perú las mujeres son dueñas de casi el 50% de hectáreas y su ingreso mensual es menos de la mitad del sueldo mínimo?

–Sí, señor.

–¿Cómo van a revertir esta situación?

–Nuestro ‘partner’ estratégico es CARE. Ellos nos están ayudando con los entrenamientos a las agricultoras, en materia financiera y de negocios. Recientemente, tuve la oportunidad de estar en Pachacamac, hablando con las agricultoras, y para ellas es muy importante discutir sus planes de negocios; están urgidas de opiniones expertas, de tener un ‘feedback’. Con CARE vamos darles un entrenamiento financiero y económico para que ellas puedan crear cooperativas, para que se agrupen y logren acceder a cadenas de valor.

–¿De qué manera aumentarían los rendimientos de los campos con una igualdad de condiciones?

–Con mayor igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, se aumentaría el rendimiento de los campos hasta en 30%, lo que reduciría hasta en 150 millones las personas que pasan hambre en el mundo.

–¿De qué manera “Ella alimenta al mundo” pretende conseguir la igualdad de condiciones mencionada? ¿Con las capacitaciones y financiamiento a las que haces referencia? ¿Se darán con mayor fuerza en Ica y Piura?

–Sí, sobre todo en esas regiones, pero en los campos más alejados de los centros poblados… De lo que nos hemos dado cuenta, es de que si tú comienzas por entrenar a la mujer en lo que le beneficia a ella, ella también va a beneficiar a su hogar. En todos los países beneficiados con este programa, ya hemos hecho líneas de base y entrevistas a mujeres agricultoras, cuyas familias, en la mayoría de los casos, lastimosamente, están mal nutridas; hay una relación muy fuerte entre la pobreza y la agricultura a pequeña escala; a veces ellas no saben cuáles son las mejores prácticas agrícolas para darle de comer a su propia familia, aun cuando ellas son las cultivadoras del campo. Así que también estamos haciendo una capacitación que implica un trabajo conjunto con los centros médicos; en Pachacamac, por ejemplo, hemos hablando con el personal del centro médico cercano, buscando unir fuerzas en la lucha contra la anemia y la malnutrición. La idea es que las mujeres cabezas de familia se unan a esta campaña y aprendan mejores prácticas alimenticias y de higiene.

PADRES E HIJOS VARONES SE UNEN A CAMPAÑA

–150 millones menos personas que pasan hambre en el mundo. ¿Tan importante es la igualdad de género?

–Muy importante. Estamos hablando de 150 millones de personas que van a dejar de pasar hambre gracias al empoderamiento de la mujer en los campos. Pero la igualdad de género comienza en casa. Nos hemos dado cuenta, mediante estudios de líneas de base en los seis países beneficiados, que hay que empoderar a la mujer pero sin olvidar el rol fundamental del esposo en casa, y a los hijos varones. Es así que en “Ella alimenta al mundo”, también hemos diseñado una campaña de género, una ‘campaña de normas sociales’, la cual sirve para dar entrenamiento a los esposos y a los hijos.

–Estamos hablando de una campaña de concientización, ¿cierto?

–Claro. Pero nos hemos dado cuenta de que cuando se le llama ‘campaña de concientización’, el personal masculino no la recibe tan bien,  por eso hablamos de una ‘campaña de normas sociales de género social’. Volviendo al tema de las encuestas que hemos hecho al día de hoy, que han incluido al esposo y los hijos varones, nos hemos dado cuenta de que ellos quieren participar en el programa porque se dan cuenta de que al final beneficia a la economía familiar.

–Eres la primera mujer Directora Global de la Fundación PepsiCo, ¿Qué fue lo más difícil de asumir un cargo de esta magnitud en una empresa tan grande? ¿Algunos funcionarios hombres te subestimaron?

–En realidad, y lo digo con sinceridad, el crecimiento profesional dentro de una empresa como PepsiCo, está basado en el mérito. Muchas otras mujeres han caminado antes por donde yo estoy caminado, y ha sido muy enriquecedor recibir sus experiencias. Las cosas no pasan de un día para otro. Yo he sido muy afortunada porque vengo trabajando en la compañía desde hacer más de diez años. Pero claro, es todo un reto asumir un cargo nuevo, sobre todo cuando se trata de un cargo internacional, pues tienes que estar abierta a muchas otras culturas, a diferentes opiniones que a veces vienen de otro género. Por eso, es muy importante informarse, e incluso contar con una relación bibliográfica académica y empresarial. De esta manera, se consigue un punto de vista sólido. Yo creo que el respeto se gana. Acabo de estar en Arabia Saudita, un país muy musulmán, con unas normas sociales muy fuertes, y me fue supremamente bien; estuvimos hablando del empoderamiento femenino, de la mujer. En general, no he sufrido ningún tipo de acoso o discriminación, en el desarrollo de mi carrera. He sido muy afortunada.

– ¿El empresariado masculino teme a una mujer determinada y decidida?

–No diría la palabra ‘temor’. Creo que, a veces, el género masculino se ve sorprendido con la cantidad de conocimiento y las capacidades que el género femenino ha adquirido; la voz que estamos teniendo en este momento las mujeres es mucho más alta que la que teníamos antes.