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Uva de mesa

21 de abril de 2021
Breno Lacourt / Asesor, especialista en uva de mesa

“Con el manejo de cuatro parámetros se logra productividad y calidad de la uva de mesa en el norte”

“Con el manejo de cuatro parámetros se logra productividad y calidad de la uva de mesa en el norte”

El manejo de la canopia para el ingreso de suficiente luz. La exactitud en el número de brotes en cada campaña. El uso de contra hormonas para inhibir la giberelina. El riego en su justa medida, mediante las sondas de capacitancia. Estos cuatro parámetros están permitiendo en el norte del país un mayor número de cajas producidas, sin perder la calidad deseada. Ha costado, pero los productores están viendo los frutos de un trabajo minucioso, en especial, en esta última campaña y que registró algunos rendimientos récord.

Marienella Ortiz

Hace más de 12 años que el especialista brasileño en fisiología vegetal en vid Breno Lacourt asesora a importantes empresas productoras de uva de mesa en el norte del Perú, desde Casma hasta Piura, pasando por zonas como Olmos y Jayanca. De estas zonas, conoce sus inicios, avances y retrocesos en posicionarse como productoras y proveedoras de uva de mesa de calidad en el mundo.

FORMACIÓN DEL RACIMO. El racimo va a ser más robusto en cuanto mayor luz incida en la yema.

Uno de sus trabajos consistió manejar correctamente la canopia en zonas del norte del país, con los porcentajes más exactos de luz que deben penetrar la vid, según variedad, para lograr una mayor fertilidad y racimos mejor formados. “La cantidad de luz que filtra la canopia está matemáticamente definido”, afirma el especialista, a quien la pandemia ha dificultado en estos meses su arribo al país, pero confía en seguir acompañando a los campos del norte, teniendo siempre entre los objetivos de enfrentar los retos productivos aún pendientes.

Sobre la actual campaña piurana, Lacourt resalta que “fue bastante exitosa”, con rendimientos productivos muy elevados, tanto para variedades tradicionales –Red Globe, Crimson, Thompson- como en las variedades patentadas. “Los resultados han superado las expectativas iniciales y hubo rendimientos récord en algunas variedades”, resalta el asesor. Así, en algunos campos de Crimson se obtuvieron rendimientos de 42 t/ha, es decir, 5,000 cajas/ha. “Eso es muy elevado si se toma en cuenta que se esperaba la mitad de eso”, sostiene. Y lo mismo ocurrió con Red Globe, donde se obtuvieron 5,000 cajas/ha, mientras que el pronóstico inicial había sido de 3,500 cajas/ha. Lo mismo ocurrió con Thompson, también se vio en algunos campos que llegaron a producir 4, 500 cajas/ha, lo que equivale a 36.7 toneladas exportadas.

“En el caso de variedades patentadas, como la Sweet Globe o Sweet Celebration, también se registraron producciones por encima de las 4,500 cajas/ha. Otras variedades más de nicho, como la Cotton Candy, registró más de 30 t/ha en Piura. La Arra 15 también registró mejores rendimiento con casi 4 mil cajas/ha”, cuenta Lacourt.

– ¿Cuál es la explicación detrás de esos buenos resultados?

– En estos casos, hablamos de campos de productores que tienen un manejo más maduro, con un equipo bien entrenado, con años de entrenamiento, para seguir una pauta de producción. Desde el 2018, por ejemplo, determinada empresa en el norte que es grande llegaba a niveles de producción muy elevados, pero este año les ha ido mucho mejor.

-Por los resultados que mencionas en el caso de las variedades tradicionales, ¿estas siguen justificando su presencia en Piura y en el norte?

-El proceso de recambio varietal hacia las  patentadas es un proceso natural. Eso va a continuar. Las variedades patentadas no tienen problemas con la productividad, como ocurre con las tradicionales. Sin embargo, también su producción presenta desafíos: si bien el nivel de producción es bastante elevado, hay una tendencia a que el escobajo sea débil y delgado, con problemas de deshidratación. Entonces, el consumidor considerará que se trata de una uva vieja y la pueden rechazar. Es necesario tener un proceso productivo que permita una elevada producción con buena calidad, manteniendo un escobajo verde. Como son variedades novedosas, siempre hay el efecto moda y se aceptan ciertos defectos, pero eso podría variar cuando los mercados sean más maduros.

– ¿El manejo de las nuevas variedades ya está más maduro?

– Ya está bastante más claro lo que uno debe hacer en el manejo de las variedades nuevas. En los primeros años, siempre habrá alguna situación menos conocida por resolver. En el caso de las variedades de IFG, ya se conoce bastante bien su manejo. La variedad más emblemática de IFG en el norte debe ser Sweet Globe por ser muy crujiente y bonita, pero su problema es su raquis delgado; aunque ya se conoce cómo palear eso. La otra es la Sweet Celebration, una roja sin pepa, con un interesante nivel productivo alto. Allí es necesario ajustar bien la carga, para tener una fruta de alta calidad. También está la Jack´s Salute que bien manejada tiene una buena producción. Entre las vareidades de nicho, por la que se viene apostando es la Cotton Candy, que es conocida por su sabor especial, pero hay que equilibrar bien la carga. Si la carga es muy elevada, el sabor se diluye y ya no resulta muy interesante. Esa fruta debe saber a algodón dulce. De allí están otras variedades de otros programas muy interesantes, como la Arra 15 y Arra 29 de Grapa. También tienes la Allison, Ivory o Timco del programa SNFL que están presentes en el norte Allison es la que tiene mayor potencial. Aunque no muy expandido, están presente algunas variedades del programa Sunworld. Si no se ha expandido es porque tiene algunas restricciones.

– Entonces, estamos hablando de un grupo de variedades que ya se consolidó en el norte.

– De las variedades nuevas, diría que Sweet Globe, Sweet Celebration, Jack’s Salute, Sweet Saphire, Cotton Candy son las cinco que tienen una mayor presencia. Hay otras variedades también de sabor que están empezando a consolidarse como Arra 15, Arra 29, Allison, Timco, Timpso y Ivory. Diría que son como 8 o 9 variedades que ya están bien presentes.

PROBLEMAS DE CALIDAD EN LAS UVAS PATENTADAS

Toda variedad de uva de mesa tiene un potencial productivo máximo. “Cuando el productor deja más carga que ese potencial empiezan a parecer problemas de calidad. En variedades tradicionales es bien común encontrar problemas de baya blanda por deficiencia nutricional, sobre todo de calcio, magnesio, potasio y boro. “Eso lo hemos visto en Crimson y también en Thompson”, advierte. En las variedades nuevas esto se traduce en problemas con el adelgazamiento del escobajo. Sin embargo, en aquellos parrones que presentan un buen equilibrio a lo largo de varios años, señala que el potencial productivo va aumentando cada año y eso es lo que pasó en los fundos donde se observaron producciones récord. “No sé llegó a eso del día a la noche; es un trabajo de 10 años que se ha ido construyendo”, puntualiza.

– Se maneja un número de cargadores en estas variedades nuevas por campaña. ¿Cómo se establece?

Eso está matemáticamente establecido. Normalmente, en la poda de formación se intenta conseguir de  30,000 a 35,000 cargadores/ha para la poda productiva. ¿Qué es lo que va a variar? ¿Qué explica que un parrón tenga mejor producción por caja? La respuesta es el nivel de reserva que está en la madera o en raíces de las plantas que varía bastante, debido al manejo que cada productor le da a su vid. Entonces, las reservas serán determinantes para la obtención de una mejor productividad y mejor calidad de fruta. Ese sería el factor más importante y obtener el nivel de reservas ideal es todo un juego, toda una ciencia.

– ¿Para ello es necesario una buena nutrición?

– Sí, pero visto desde una visión muy global. ¿Qué quiero decir con ello? Es la unión de nutrientes con el manejo de canopia y de la carga. Por ejemplo, tengo dos parrones de Red Globe con producciones muy elevadas de 5,000 cajas/ha, pero el primer parrón no estaba preparado y el segundo lo estaba, incluso para 5,500 cajas/ha. La diferencia es que el segundo tenía muchas más reservas.  Cuando digo que no solo se trata de nutrición, me refiero a que el nivel de carga también debió estar equilibrado con la producción ideal de ese parrón. Es el histórico de cada parrón lo que explica que una planta puede llegar a las 5,000 cajas/ha.

– Esto es algo  que el productor debe evaluar cada campaña.

– Exactamente. La verdad es que esos parrones de 5,000 cajas o más en realidad estaban direccionadas entre 4,000 y 4,300 cajas/ha. Sin embargo, llega a esa cantidad porque la planta tenía tantas reservas que la fruta creció más, y con el mismo número de bayas por hectárea salieron más cajas. Entonces, esos dos parrones que he comparado, seguramente, tenían el mismo número de bayas por hectárea. Una buena Red Globe tendrá 12 g/baya y una buena Thompson o Crimson 7 g/baya. Entonces, en las reservas se medirá el nivel de arginina, carbohidratos, potasio, fósforo en la madera o raíz de la planta.

– ¿Ese análisis en qué fase de la campaña se realiza?

– Lo ideal es hacer un gráfico con una curva mensual de esos niveles, para ver cómo se comporta. Cuando se va aproximando la fecha de la poda productiva, los niveles de reserva van subiendo, la arginina, los carbohidratos, sobre todos los carbohidratos hasta llegar a un punto óptimo. La diferencia entre Piura con Chile o California, es que hace calor todo el año, no hay una  temporada de frio que frene la planta. En Piura, la vid siempre crece y se gasta siempre la reserva de la madera.

LA CANOPIA Y LAS HORAS DE LUZ

MANEJO DE LA CANOPIA. El número de horas de luz en Piura siempre varía entre 11.5 en invierno y 12.5 en verano. En Chile y California, en el verano pueden ser 16 horas de luz.

El número de horas de luz en Piura siempre varía entre 11.5 en invierno y 12.5 en verano. En Chile y California, en el verano oscurece a las 8:30 de la noche, entonces, hay muchas horas de luz. “Ese el motivo por el cual tenemos que tener cuidado con la canopia en el norte del Perú, para garantizar el ingreso de luz. Si tengo 16 horas, es mucho más fácil formar bien el escobajo. Para palear ese problema en el norte, se procedió a observar el nivel de la luz filrante de canopia”, explica el especialista que estableció la relación de porcentajes de luz incidente y mejora del escobajo y productividad.

– ¿Con qué porcentajes de luz se viene trabajando?

– Por ejemplo, para Red Globe hablamos entre un 20 y un 35% de la luz incidente que debe filtrarse por la canopia. Mejor dicho: si pongo un luxómetro debajo de la canopia,  solo debe llegar entre un 20 y un 35%. Si alcanzamos las 5,000 cajas/ha en variedades como Thompson y Crimson -jamás pensé llegar a tanto-, fue porque se manejó entre 25 y 35% de luz incidente. Esto quiere decir que la canopia debe estar abierta de tal manera que deje entrar esos porcentajes de luz. Esto es física, biología pero también es matemática. La tendencia de la mayoría de productores es que la luz llegue solo entre un 8 y 10%, es decir que trabajan con una canopia cerrada. Y el nivel productivo está directamente relacionada a la cantidad de luz que se filtra. ¿Por qué? La canopia debe estar abierta de tal manera que determinada cantidad de luz incida en las yemas. Eso logra mayor fertilidad y racimos mejor formados. Aunque parezca increíble, el escobajo ya se está formando dentro de la yema.  Si saco la yema y la miro en el telescopio veré un racimito. El racimo va a ser más robusto en cuanto mayor luz incida en la yema. Aquellos que están llegando a un record productivo, manejan matemáticamente estos indicadores de canopia, cargadores y bayas.

ELIMINAR LA DOBLE PODA

Red Globe con manejo de canopia. se aprecia una buena conformación de racimo.

Red Globe sin manejo de racimo, donde se aprecia una mala conformación de racimos.

Según confirma Breno Lacourt, algunas empresas ya han logrado una sola poda en el norte, en especial con la variedad Sweet Globe. “Hay ensayos bastante avanzados e interesante, porque evita el sobrecosto de US$5,000/ha”, dice.

– ¿Cuál es tu opinión de estos ensayos?

– Aquellas que soportarán una sola poda en el norte serán las variedades de fertilidad más elevada. En el caso de Sweet Globe, es una realidad, ya se puede hacer una sola poda. Aunque menos avanzados, los ensayos en Sweet Celebration demostrarían que se va a poder hacer una sola poda también. Y lo mismo con Arra 15. En general, todas las variedades de alta fertilidad lo permitirán, pero allí hay otros retos, como el mantener un buen control sanitario. No será posible hacer una sola poda y que en el camino la planta se quede sin hojas por un ataque de plagas o enfermedades. Para enfrentar el ataque de Mildiu que está presente en el norte, hay que tener un muy buen control. En plagas, hay que evitar el ataque de arañita roja. Ni hablar del chanchito blanco.  La planta no aguantará llegar a la siguiente poda si está sin hojas, porque la temperatura es elevada y se va a poner a rebrotar antes del momento oportuno. Además, ese proceso de brotación va a ser aleatorio, no será concentrado como ocurre con dos podas. Allí el mantenimiento de la canopia es el reto más importante cuando se quiere hacer una sola poda en el norte.

Arra 15.

Superior (noviembre de 2018) en Casma. Conformacion y calibre.

Sweet Globe (noviembre de 2019) con manejo de canopia y una buena conformacion de racimos.

– ¿Cómo se logra el mantenimiento de la canopia en el caso de una sola poda?

– Primero, la enfermedad más terrible que puede traer problemas es el Mildiú, un hongo que es provocado cuando llueve mucho, pero hay productos eficientes en el mercado para controlarlo; el mismo uso de cobre permite una alternancia con los productos sistémicos. Si durante el periodo de lluvia, entre enero y marzo, el parrón pierde hojas por el hongo, entonces, se perdió la oportunidad de hacer una solo poda. Vas a estar obligado a hacer una poda de formación.

– También se han visto algunas experiencias de doble cosecha. ¿Qué nos puede decir de ello?

– Es posible y creo que nunca se hizo porque no había una ventana comercial. Las empresas tendrían que tener además de la ventana de fin de año, la de medio año, entre abril y mayo que es corta. Piura podría explotar ambas ventanas. Casi en todas las variedades en Petrolina se hacen doble cosecha. Cada planta produce dos veces al año. ¿Con qué variedades trabajar? Fácilmente, Arra 15 o Sugar Crisp, porque son muy resistentes. En la zona del medio Piura, donde hay un clima más de desierto y no hay lluvias, la misma Sweet Globe o Sweet Celebration podrían tener doble cosecha. En el caso de Arra 15, puede llover 50 mm en un día y en 4 días se puede cosechar, sin problemas de rajaduras de baya.En Olmos se podría producir doble cosecha en casi todas las variedades. Igualmente, en Casma es posible, porque no llueve.

– ¿Cuáles son los retos pendientes en Piura y en el resto del norte?

– Aún es necesario afinar mejor los procesos productivos, en especial, el proceso ejecutivo de la pauta para todas las variedades. El no hacer doble poda también es un reto bastante interesante para Piura, Chiclayo y Olmos. También hay que lograr un mejor equilibrio productivo que permita una rentabilidad. En las variedades patentadas, muchas veces el mismo representante de la genética te plantea 3,500 cajas/ha, pero eso puede considerarse en Ica. En el norte, el proceso productivo es más costoso y estás obligado a sacar de 4,000  a 4,500 mil cajas/ha. Y de buena calidad, lo que es bastante factible.

Canopy cover

– Cuando hablas de mejorar el proceso ejecutivo, ¿a qué te refieres?

Aquí voy a hacer un elogio a los profesionales peruanos. En Perú es normal que se tenga estadística bastante fina de casi todo. Si le pregunto a un encargado de campo cuántos cargadores tiene formados para producción, te dirá el número exacto, por ejemplo, 31,275 cargadores en promedio por planta. Ahora, no es que la mayoría de las empresas tenga un proceso todavía muy controlado a nivel productivo. Al momento que el productor busque los números correctos en su campo, eso redundará en una fruta de mejor calibre y mejor calidad. La tendencia de un ingeniero es dejar mucho más en campo. Entonces, deja 6 millones de bayas, porque quiere impresionar a los inversionistas, pero al final sacará una fruta de baja calidad y mucha de ella no se exportará.  Además, su planta estará golpeada al próximo año por un exceso de producción y tendrá tendencia a producir menos.

– ¿Todo ello, además, debe ir en consonancia con la búsqueda de un ahorro de costos?

– Estamos trabajando con algunos medios para bajar los costos y a la vez tener los números deseados. Trabajamos con contrahormonas que permiten que la planta no crezca demasiado y  se mantenga estable. Si la planta no crece mucho, la canopia no se cierra y habrá más incidencia de luz en las yemas. Eso no se logra solo con mano de obra, así que estamos ahorrando jornales, porque usamos una contrahormona que inhibe la giberelina endógena de la planta. Entonces, aunque llueva, nos permite mantener una planta sin brotamiento.

– ¿Cómo resumiría el tipo de manejo  que hace el productor en el norte?

– Este productor trabaja básicamente cuatro parámetros principales: la luz de incidencia en la canopia; el número de brotes, que va a ser el número de cargadores en la poda productiva (muy afinado); la contrahormona para inhibir la brotación; y el riego que usa sondas de capacitancia que permite tener poca agua, en la cantidad exacta, para que la planta no se dispare. Si hay más agua, la planta se dispara y la canopia se cierra porque hay mucho brote y esos brotes gastarán energía que estaba almacenada en la madera. Cuando decía que el nivel de reserva es importante, me refería a ello. Si tengo una planta que sigue con sus hojas, no rebrota, no gasta su energía, esa planta tendrá una reserva productiva mucho más elevada que una planta que está rebrotando y siempre creciendo. Entonces, se trabaja con cuatro piernas, bien cavadas al piso, que permiten un manejo con excelentes resultados.

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