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Capsicum

21 de septiembre de 2021
Mayores rendimientos y máxima protección contra plagas

Casa malla, fundamental para producir hortalizas de exportación

Casa malla, fundamental para producir hortalizas de exportación

La introducción de casas malla transformó la forma en la que se producía pimientos en Arica, zona que es considerada como la despensa de Chile. El ‘know-how’ adquirido por los productores les permitió adecuar las estructuras a sus necesidades, identificar la necesidad de introducir abejorros y de incorporar plásticos, así como intensificar diversas labores culturales, tales como deshoje y poda.

Miriam Romainville Izaguirre

Ángel Astorga Ramos, gerente general de Plantinera Astor-Plant.

“Cuando llegué al Valle de Azapa, en Arica, en Chile, empecé a trabajar los primeros cultivos bajo invernaderos. Se empezó a trabajar con Agrícola Lombardi, que exportaba tomate y pimiento para Argentina”, recuerda Ángel Astorga, gerente general de Plantinera Astor-Plant, empresa dedicada a la producción de plantas injertadas de tomate, y asesor internacional en cultivos hortícolas de exportación. Exactamente hace treinta años, Astorga se convertía en uno de los pioneros en trabajar en horticultura protegida en el norte de Chile, teniendo bajo su responsabilidad la implementación de dicha tecnología, donde ha manejado cultivos de pimiento (350 ha) en el Valle de Azapa, considerado como la despensa de Chile.

Dado las condiciones del Valle de Azapa (clima de desierto costero con nubosidad abundante, una alta humedad relativa y alta radiación solar, suelos y agua aptos para el cultivo hortícola durante todo el año) y el descenso de las temperaturas que se registra en invierno, tradicionalmente allí se realizaba una horticultura tradicional, al aire libre, hasta que a inicios de los noventa se instalaron los primeros invernaderos en esa zona. Concretamente, se trató de invernaderos mixtos que incorporaban plásticos y mallas antiáfidos. “Si veíamos que había mucha temperatura, solo levantábamos el plástico y quedaba la malla. Y si necesitábamos más temperatura solo bajábamos el plástico y manteníamos una temperatura adecuada en el cultivo”, refiere. Además, se identificó que era necesario trabajar con polinizadores para evitar mal formación en los pimientos. “En invierno la polinización no es la adecuada, ya que no llega el polen al pistilo. Por eso empezamos a trabajar con abejorros. Se optó por los abejorros porque son los únicos que puedes trabajar en cautiverio”, explica. Para lo cual, decidieron traer abejorros desde Holanda, país donde se producen colmenas de mejor calidad y con una mejor tecnología, lo que favorece un mejor resultado para los productores. A la fecha, se continúan utilizando abejorros diferentes empresas, que tiene sus sedes en Holanda, Bélgica e Israel. “En Chile existe una especie endémica de abejorros, pero no se ha desarrollado su producción a escala comercial para suplir la demanda del mercado, por ello se buscan otras alternativas”, agrega el especialista. El abejorro chileno Bombus dahlbomii, es una especie que se encuentra principalmente en las regiones Centro y Sur de Chile, es de un color anaranjado y tiene un tamaño mayor al de Bombus terrestris, que es la especie importada y que se caracteriza por su cuerpo negro y bandas amarillas.

Invernadero de madera mixto asociados plástico y malla antiáfido (para pimientos, ajíes y Pepino de ensalada).

Cuando se trabaja con este modelo de invernadero mixto, se recomienda colocar el plástico dentro de la malla, ya que de otra forma el plástico se degrada muy rápido, anota el especialista.  Se sugiere además que el plástico a usar haya pasado por un tratamiento contra rayos ultravioleta (UV). “Dura menos un plástico tricapa”, manifiesta. La malla que recomienda el experto es la malla antiáfido, que se usa en países como España. Este tipo de malla es de alta resistencia al trato y a la exposición de la radiación solar, especificado para protección de cultivos contra insectos y vectores de virus. “Algunos le dicen anti trips porque por el tamaño de la abertura evita el ingreso de trips. Los trips son peligrosos para el pimiento”, agrega. Los trips son la plaga principal del cultivo de pimiento, debido al efecto que causa en el debilitamiento de la planta y al daño que ocasiona en los frutos a cosechar. “Pero la mayor magnitud se refleja en el daño indirecto al ser transmisor del Virus del Bronceado del tomate (TSWV), el cual puede causar pérdidas significativas en el rendimiento”, complementa.

El especialista resalta que bajo un invernadero es posible tener un mayor control de los factores que pueden limitar el desarrollo de las poblaciones de trips. Por ejemplo, sugiere la implementación del manejo integrado de plagas, usando como eje principal ya no el control químico, sino reemplazarlo por el control biológico, dentro de los cuales resaltan especies del género Orius y ácaros depredadores de la familia Phytoseiidae. “Estas son las herramientas que hay que continuar desarrollando y promoviendo para una agricultura sustentable, de esta manera tendremos productos más sanos para nuestra población”, indica.

Invernaderos para pimiento y ajíes.

Respecto al país origen de las casas malla, explica que aquellas producidas en Israel tienen mayor durabilidad, aproximadamente ocho años. Mientras que en el caso de la tecnología producida en México, España y Chile pueden tener una duración entre dos y cinco años. No obstante, agrega que en la durabilidad influyen también otras variables. “Depende del uso, de la zona y cómo se construyen los invernaderos hasta, por ejemplo, si sabemos ubicarlos donde corresponde. Hay varios factores que se deben tener en cuenta”, sostiene. Para determinar la mejor ubicación, el experto recomienda que se considere las condiciones agroclimáticas (suelo, agua, clima), la accesibilidad (distancia y caminos pavimentados) y la orientación del invernadero (Norte-Sur), con el objetivo de lograr tener la mayor penetración de la luz en temporadas de menos horas de sol y permitir a la planta realizar la fotosíntesis, que es vital para lograr buenos rendimientos.

Cultivo pimiento amarillo.

Cosecha de pimiento.

Cultivo Pimiento rojo.

UNA ALTERNATIVA PARA EL SECTOR

El cultivo bajo malla permite mantener en mejores condiciones fitosanitarias las plantas, además, permite una menor fluctuación de temperaturas mínimas y máximas al interior del invernadero respecto a los cultivos al aire libre, aumentando la eficiencia hídrica. “Es fundamental trabajar en invernadero para producir cualquier tipo de hortaliza de exportación, es la única manera en la que estás estén protegidas de las plagas. Siempre y cuando se tenga una buena asesoría, porque en realidad las plagas aparecen de un momento a otro y hay que saberla controlar con evaluaciones, ver en qué estadio se encuentra, ver qué producto aplicar. De acuerdo con eso tendremos un programa establecido para que no afecten las plagas”, explica el asesor.

Pimiento con valor agregado para súper mercado.

Una de las principales ventajas de este tipo de tecnología es que contribuye a elevar la producción, debido a que las cosechas se extienden por mucho más tiempo. “En un pimiento morrón al aire libre, si hacemos dos cortes semanales, en cantidad y calidad, viene a ser casi el 70% de lo que significa en un invernadero. El pimiento morrón en invernadero puede producir entre 400,000 y 600,000 unidades por hectárea, mientras que al aire libre las producciones serán, como mucho, hasta 250,000 unidades”, resalta el experto. Asimismo, las plantas producidas en invernaderos son más vigorosas, en parte, porque se tiende a disminuir la fumigación. “Cuando estamos expuesto al sol estamos fumigando hasta dos o tres veces a la semana”, sostiene Astorga. “En cambio, en un cultivo bajo invernadero podemos aplicar una o dos veces al mes”, añade.

Para el especialista, el éxito y el aprovechamiento de las bondades de esta tecnología dependerá de un adecuado manejo y una correcta asesoría. “Podemos producir bajo ‘casa malla’ cualquier cultivo. Si lo sabemos conducir tendremos rendimientos extraordinarios”, afirma. Por ejemplo, además de pimiento, en Chile y bajo este sistema productivo se producen rocoto, el tomate y pepino. “Tenemos unas 1,300 ha de tomate con mallas, de pepino unas 130 ha, todo con malla antiáfido y con plástico”, comenta. (ver cuadro 1).

Cuadro 1 Predominancia del cultivo en invernaderos en el Valle de Azapa.

Astorga agrega que se está produciendo también rocoto en el Valle de Azapa. “Acá el rocoto se está sembrando con malla antiáfido, llega a medir 3 metros sin ningún problema. Pero debes trabajar densidades, porque cuando produces un cultivo como este debes saber podar. No nos sirve a dos metros porque se cruza las plantas y al final vas a tener problemas con el tema de manejo de plagas y control cultural. Se empezó con unas cuantas plantas, hoy debe haber unas 10 hectáreas en el valle”, explica el especialista.  Añade que para los cultivos del género Capsicum, como pimientos, se utilizan aproximadamente entre 40,000 a 50,000 plantas/ha y para rocoto alrededor de 12.000 plantas/ha.

La inversión en casa malla depende de la infraestructura que se busque implementar. Para brindar una aproximación, el experto detalla que la instalación de un invernadero robusto en España, sobre una superficie de 10,080 m2 y que, entre otras cosas, considere el precio de mallas que se fabrican con monofilamentos de polietileno, un control de clima automático y la instalación eléctrica, asciende a 238,065 euros. “Acá por ejemplo te está costando, media hectárea aproximadamente S/36,813. Solo considerando la mano de obra, después hay que sumar la infraestructura que es otro costo”, manifiesta el asesor. El costo de los materiales en el Valle de Azapa, tomando como referencia una medida hectárea y considerando materiales como una malla antiáfido de 7,000 m2 y tres rollos dobles galvanizado, asciende a S/94,663 (Ver Cuadro 2).

Cuadro 2 Presupuesto referencial para la instalación de una casa malla sobre 0.5 ha.

Frente a la producción a campo abierto, el cultivo bajo casas mallas demandan mayores exigencias y cuidados, así como mano de obra especializada. “Tienes que seleccionar bien al personal”, indica el experto. Astorga agrega que se les debe brindar a los trabajadores todos los implementos necesarios para evitar que se introduzcan plagas. “En Europa, por ejemplo, cuando llegan los trabajadores tienen su fichero, guardan sus cosas ahí y se acabó, no meten plagas. Una vez que pasan a ese lugar, llegan a una zona donde hay un arco que suelta un producto de sales cuaternarias para desinfectar, aparte de eso desinfectan sus zapatos. Sale más económico invertir en material para las personas que van a trabajar, que invertir en controlar una plaga o enfermedad. Se trata de prevenir”, refiere.

Embalaje de pimientos rojos en cajas para packing de súper mercado o para mercado lo valledor de Santiago.

El principal problema que enfrentan los productores de capsicum está vinculado a virus transmitidos por ácaros. Como primera tarea, el experto indica que se debe realizar una evaluación semanal, “a veces hasta se realizan evaluaciones dos veces por semana, depende del sector”, añade Astorga. El programa de manejo fitosanitario debe incluir una estrategia integral, que combine el control biológico con el químico. “El control biológico no es la panacea. Tiene que ser preventivo, tenemos que partir primero con el tema de las trampas, es por etapa. Es necesario ver primero qué plagas hay y en función a eso planificaremos un plan de trabajo”, manifiesta.

El experto sostiene que en casas mallas las labores culturales se intensifican. “Es más fuerte el deshoje, la poda, el tema de la supervisión de plagas, el monitoreo. El monitoreo, por ejemplo, se va a incrementar”, sostiene Astorga. Añade que se debe procurar monitorear y revisar el resultado de algunos análisis, que indiquen los niveles de pH, conductividad, cómo va la floración y el cuajado de la flor. “Si nos descuidamos en malla antiáfido es complicado. Si descuidamos una evaluación o aplicamos un producto que no corresponde, es más complicado bajo casa malla. Por eso, si incorporamos la tecnología debes contar con un buen asesor”, remarca, tras sostener que un descuido en el plan de fumigación puede complicar el control de los insectos, ya que estos se van a desarrollar de acuerdo con el microclima respectivo. En el caso del pimiento, algunas labores que se realizan son la preparación de suelos, manejo de plantinera, control en invernaderos, seguimiento del cultivo, control sanitario, plan de fertirrigación, cosecha y poscosecha.

Pediluvio para entrada de Invernadero.

El asesor advierte que se debe procurar evitar la deshidratación del cultivo, ya que ello afecta el cuajado de los frutos. Para evitar que eso ocurra, Astorga reitera que se debe tener cuidado respecto al tipo de casa malla que se usará, adaptándola según las exigencias del mercado al que se busca exportar. Resalta que cada casa malla debe tener un porcentaje de humedad según el tipo de suelo. “Nosotros tenemos un sistema único de riego, una válvula por cuarto de hectárea. Si tenemos algún problema lo podemos controlar de inmediato. Las válvulas significan estaciones de producción. Los suelos no son uniformes, si tenemos en la estación número 10 un suelo franco arenoso nos pedirá una mayor frecuencia de riego. Por el contrario, si tenemos un terreno franco arcilloso tendremos que subsolar. Nunca hay un estándar”, explica.

Frente a las mayores exigencias de los mercados, las casas mallas se presentan como una alternativa para optimizar la producción y el manejo de problemas fitosanitarios. Especialmente para los productores de capsicum que quieren comercializar su producción en EE UU. Actualmente, el principal producto masivo que se hace en casa malla es el pimiento morrón. Le siguen la colección mexicana, como los jalapeños. Sin embargo, esta tecnología puede usarse para producir cualquier otro tipo de cultivo. El reto es saber manejar el microclima interno y garantizar un adecuado manejo agronómico.

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