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Abril 2020 | Arándanos

En Olmos

Ingleby Farms (Plantaciones del Sol): Campos que inspiran y que son rentables

Tras casi ocho de operaciones en el país, Ingleby Farms ha ido consolidando un modelo productivo basado en la sostenibilidad del medio ambiente, de sus huertos y de sus trabajadores; algo que, aunque se tendería a pensar lo contrario, va de la mano con la agricultura tecnologizada que se desarrolla hoy en día. Actualmente, manejan 2,017 ha en Motupe y Olmos y en esta última zona siguen creciendo en el cultivo del palto, y próximamente añadirán 100 nuevas hectáreas de arándanos, conscientes de que se trata de un cultivo de alto valor que está siendo muy demandado en los mercados internacionales.

Gabriel Gargurevich Pazos

Ingleby Farms tiene su oficina central en Dinamarca, pero es una empresa global que está presente en nueve países en el mundo, agrupando 100,961 hectáreas (ha). En Perú, su historia se remonta a 2012, cuando profesionales de la compañía arribaron al país en busca de tierras para sembrar cacao. Al poco tiempo, su atención se había centrado en la costa, tras ser testigos del desarrollo de la agroindustria que ahí se había desplegado. Así es como decidieron iniciar la primera etapa de sus operaciones en esa zona, dejando atrás la búsqueda de tierras para la producción de cacao.

HUERTO ORGÁNICO. Lo orgánico es un nicho y en Plantaciones del Sol, en uno de los fundos que la firma posee en Olmos, están realizando ensayos con diferentes plantas y leguminosas.

Hoy el Perú representa para Ingleby el 15% de sus ventas, concentrando la producción en dos valles del norte: Motupe y Olmos que, en conjunto, suman 2,017 ha, una apuesta por el norte del país que tiene una razón de ser: allí se podía trabajar con cultivos rentables como los paltos, arándanos, uva de mesa y naranja, en zonas que tienen un clima privilegiado, que permiten una cosecha más temprana, tanto para la palta como para el arándano, sin las precipitaciones que hay en Trujillo en los meses de agosto y septiembre, que dificultan, por ejemplo, la recogida de los arándanos. “Aquí, en esos meses, se puede cosechar sin problema. Lo mismo sucede con la palta, cultivo con el que salimos un poco más temprano, entre mediados de marzo y abril, que el resto del Perú”, explica Pablo Ferreyros, gerente general de Plantaciones del Sol, nombre que la matriz le dio al proyecto que nació en Perú.

Y este clima es el que marca la diferencia, respecto a zonas productoras del sur. Cuando la firma decidió establecerse en el país, el Proyecto Olmos aún no existía, pero se habían dado cuenta del beneficio que significa salir antes con la fruta, en dos cultivos que son clave para la compañía. En concreto, la compañía ha decidido expandir su superficie destinada al arándano. “Nuestro plan, en el corto plazo, es sembrar 100 nuevas hectáreas”, confirma Ferreyros y quedarse con 700 ha de paltos, que tienen repartidas entre Motupe y Olmos. “No vamos a sembrar más palta hasta no ver cómo viene la demanda por esta fruta”, sostiene.

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ARÁNDANOS EN OLMOS: EL DIFERENCIAL ESTÁ EN EL SABOR

La futura nueva superficie de arándanos tiene una razón de ser: atender mejor a los clientes con volumen más significativo. En la pasada campaña exportaron 1,300 toneladas de esta fruta, principalmente a EE UU y Europa, producciones que se cosecharon entre los meses de agosto a noviembre.

Las producciones de Olmos tienen un diferencial respecto a las de otras zonas del país. “Tenemos un buen sabor. Eso es lo que nos dicen nuestros clientes”, precisa el gerente. “Como tenemos un packing, eso nos permite llevar la fruta al frío en el menor tiempo posible y eso nos da posibilidades de tener una buena calidad de fruta.Eso es clave. Además, hemos tratado de optimizar el proceso de poscosecha usando GPS en los vehículos que trasladan la fruta desde el campo al packing, a fin de calcular con mayor precisión los tiempos para llevar la fruta al proceso de frío. Como en Olmos las temperaturas son muy altas, es importante monitorear el tiempo de llegada al packing”, explica.

Actualmente manejan 150 ha. 50 de ellas fueron sembradas hace tres años, mientras que las 100 restantes solo tienen un año instaladas. Ventura, sembrada en un área de 90 ha, es la principal variedad con que trabajan en Plantaciones del Sol, aunque también tienen superficie sembrada con Biloxi y Emerald, y están realizando ensayos con algunas variedades de Driscoll’s.

La decisión de apostar por Ventura pasó porque se trata de una variedad que concentra la cosecha. “Es decir, los cosechadores tienen un mejor rendimiento de kilos por jornal”, apunta Ferreyros. Así, por ejemplo, si con Biloxi un cosechador recoge unos 15 kg/día, con Ventura puede llegar en torno a los 35 kg/día.

Sobre la evolución del arándano en Olmos, Ferreyros menciona que un factor importante de cara al futuro del cultivo es el desarrollo de variedades nuevas. “No solo nosotros, sino también muchos otros productores, estamos en busca de variedades que concentren la cosecha, que sean viajeras y que tengan buen tamaño, apuntando a los mercados de Asia, como China, por supuesto. Ventura reúne estas características, es la mejor, pero no es tan buena viajera”.

LAS COMPLEJIDADES DEL PALTO EN EL NORTE: CALIBRE

Las 700 ha de paltos que manejan (500 en Olmos y 200 en Motupe) lo hacen un cultivo clave para la empresa, concentrándose principalmente en Hass, que en esta zona tiene una característica y una complejidad que la hacen diferente a las plantaciones que están más al sur: el calibre. Aquí en Olmos, los frutos son más pequeños. “Nosotros, a raíz de hacer un gran trabajo, lo hemos podido manejar”, cuenta el gerente. Para lograrlo, han trabajado fuertemente las podas, “a fin de conseguir ramas y troncos fuertes y sanos, que nos permiten hacer frente al hongo de la madera. Eso es clave, ya que si tuviésemos una rama con hongo de la madera, producirá fruta de tamaño pequeño. Si vemos problemas después de la cosecha, cortamos, retiramos y eliminamos todas aquellas ramas que están enfermas. En suma, podamos el 30% del árbol para quedarnos solo con las ramas sanas y fuertes, en aras de la obtención de calibres significativos. Otro tema clave en esto es la fertilización”, explica.

En la pasada campaña el resultado fue el esperado. Las producciones en los campos más antiguos llegaron a un promedio de 25 t/ha, mientras que en los campos que tienen tres años, llegaron a las 15 t/ha. ¿Dónde se ha comportando mejor? “Pareciera que en Olmos, ahí tenemos buena calidad de agua”, responde Ferreyros.

Izquierda. LA CALIDAD, LO FUNDAMENTAL. El ingeniero de arándanos de Plantaciones del Sol, Walter Domínguez, junto a una representante del área comercial de la oficina central de Ingleby Farms, supervisando la calidad de los arándanos en campo. Derecha. HUERTOS ALTAMENTE PRODUCTIVOS. En la primera cosecha comercial, los paltos de Ingleby Farms obtuvieron 13 t/ha. Para la próxima cosecha se estiman 20 t/ha y se proyectan producciones de 24 t/ha cuando estén en plena producción. En la foto el ingeniero agrónomo, especialista en paltos, Manuel García.

Pablo Ferreyros, gerente general de Plantaciones del Sol, supervisando la instalación de plantas de vides.

Para Ferreyros, Perú se ha insertado muy bien en el mercado global de la palta. “Vamos ganando cada vez más reputación de buena calidad, y eso es importante mantenerlo. Creo que los agricultores peruanos son cada vez más responsables en relación a la importancia de mandar una fruta de buena calidad al extranjero, para que nuevos consumidores se animen a consumir palta. Porque una vez que las personas vean una buena palta, la partan y la vean sana, buena, bien madura, de buen sabor, se convertirán en nuevos consumidores de esta fruta. Creo que los agricultores peruanos están cada vez más conscientes de eso. De esta manera, estamos ganándonos un buen espacio en la calidad”, explica.

Y aún hay espacio para que la industria local crezca, sobre todo en Europa, donde hay países con costumbres y culturas similares, pero con dispares cifras de consumo. Así, por ejemplo, en Alemania se consume un tercio de palta Hass que se consume en países escandinavos. Lo fundamental es llegar con un producto de calidad, sin saturar a los mercados.

Solo así se podrán mantener los niveles de precios, que han vuelto a sus cauces ‘normales’ tras un 2018 de precios que, en algunas semanas, estuvieron por los suelos, debido a la sobreoferta peruana y también de otros países productores. “Los precios, esa campaña, sufrieron muchísimo. Ese fue un buen aviso que nos dio el 2018. Creo que hay que planificar muy bien las nuevas superficies de paltos, en las diferentes zonas del país”, sostiene.

UVA DE MESA, REEMPLAZAR LAS VARIEDADES TRADICIONALES EN 5 AÑOS

La producción de uva de mesa de Plantaciones del Sol se concentra en Motupe, donde trabajan con variedades tradicionales (Crimson, Superior, Thompson y Red Globe) Y con aquellas de nueva genética (Sweet Globe, Cotton Candy, Candy Hearts, Candy Crunch, Candy Dreams y Sweet Favors).

Una empresa sostenible

Si bien hace más de cinco años que se había iniciado un trabajo en el bosque seco de Lambayeque, fue a mediados del 2017, a través del proyecto Dry Forests de Rainforest Concern (ONG británica), que tomó velocidad. Uno de los profesionales que lidera el proyecto, Miguel Bailetti, cuenta que a finales de ese mismo año “nos presentamos con Plantaciones del Sol y casi de inmediato nació la alianza para la implementar un Centro de Conservación de Plantas (CCP) para proteger especies nativas de bosque seco en un terreno de 1 ha en el fundo el Cholocal en Motupe-Lambayeque, que ahora llamamos CCP-VIVA”. “el objetivo es integrar la producción agrícola de exportación con la conservación del bosque seco y todos los beneficios que se generan para la agroexportación, incluyendo el reconocimiento de los compradores del extranjero por el cuidado de la naturaleza”, explica Pablo Ferreyros.

El CCP – VIVA se dedica a: proteger y multiplicar plantas nativas para restaurar el ecosistema y generar bienestar; colectar y almacenar semillas para uso en vivero y también en reforestación durante lluvias anuales o eventos extraordinarios; producir de plantas nativas para; restauración de bosques, corredores biológicos y bosques rural o urbano; investigar y desarrollar protocolos de propagación por especie y técnicas de reforestación y restauración de bajo costo y educar, promover el conocimiento ambiental y conservación de ecosistemas con la participación de comunidades locales, agroexportadoras y otras entidades privadas o públicas.

En el laboratorio de CCP-VIVA cuentan con semillas de 65 especies nativas, algunas con diferentes accesiones, pero en total han conseguido propagar poco más de 90 plantas de 32 diferentes familias usando también esquejes y estacas.  En el 2019 han salido cerca de 7,000 plantas de las cuales el 60% se ha ido a áreas internas de los fundos de Plantaciones del Sol de Motupe y Olmos porque están convencidos de sus beneficios y el otro 40% a otras 7 empresas agrícolas (a escala prueba) para usos en certificaciones como Rain Forest Alliance o AWS, paisajismo de base o packing y corredores biológicos. «Las plantas y arboles estan a disposicion de las empresas que quieran adquirirlas. Estan invitados a visitar el vivero y los bosques secos», concuerdan Bailetti y Ferreyros.

Más información: https://www.rainforestconcern.org/projects/dry-forests-peru

La estrategia productiva de la compañía es producir entre los meses de diciembre y enero, para evitar así toparse con las producciones de California. “Esta reciente campaña ha sido muy buena. Gracias a las variedades nuevas, hemos obtenido una buena cosecha. Sweet Globe y Jack´s Salute fueron las dos variedades que destacaron en la cosecha. Hemos sacado por encima de las 25 t/ha en Sweet Globe y sobre 30 t/ha en Jack´s Salute. De todas las variedades con las que trabajamos, las mejores son esas: Sweet Globe y Jack´s Salute. Se trata de variedades de alta fertilidad, alta calidad de fruta, uniformes, crujientes; frutas de calidad en el comer. Con esas ya estamos trabajando pero estamos haciendo pruebas con otras de gran calidad de sabor, como Candy Heart y Sweet Dreams”, explica.

 La clave, según el gerente, para competir de buena forma en este nuevo escenario de la uva global, pasa por tener un costo bajo por kilo producido. A ello se suma, tener variedades de alta fertilidad, en aras de una alta producción. “Después hay que estar siempre investigando formas de trabajo para reducir el costo directo agrícola. Por ejemplo, estamos ensayando una sola poda en el norte; veremos los resultados en un año”, remarca.

Sin embargo, con las variedades tradicionales siempre han tenido inconvenientes. “En ocasiones tienen que ver con la nubosidad inmediatamente después de la poda, que incide en la fertilidad y producción de variedades como Crimson o Superior. Son riesgos que corremos por estar en esta zonas y tener esas variedades”, sostiene. “Se necesita una buena radiación solar para que las ramas nuevas tengan yemas fértiles”, añade .

Esos son problemas que no tienen con las variedades licenciadas. “Nuestro objetivo es seguir probando variedades nuevas, de los programas de SNFL,  ITUM e IFG. Estamos probando con nuevas variedades permanentemente y seguiremos haciéndolo; tenemos un ‘test plot’ dinámico en el que vamos incluyendo y sacando variedades cada tanto”, precisa. «Todo ello con el objetivo de reemplazar todas las variedades tradicionales”, confirma Ferreyros. Y lo harán porque hay una tendencia global a consumir fruta sin semilla. “Nuestros compradores nos han dicho que dentro de unos años, los consumidores no querrán Red Globe, por ejemplo”, remarca, y añade: “Estamos prefiriendo las verdes; las vemos con potencial para China y EE UU, mercados que las demandan, a fines de diciembre y en enero. En menor proporción, preferimos las rojas. En suma, nuestras preferencias se podrían cuantificar de esta manera: “un 70% de variedades verdes; un 25% de rojas y un 5% de negras”.

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