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Agosto 2017 |Innovación

Iniciativas de emprendimiento

Bioincuba inyecta innovación e impulso al sector agrícola

La incubadora de proyectos con enfoque ‘high tech’ de la UPCH asesora a cuatro emprendimientos en el sector agrícola que destacan por su investigación e innovación. Ana Sobarzo, quien está al mando de esta empresa, cuenta detalles sobre estas ‘startups’, que son un ejemplo a un nivel macro de la necesidad de la inversión en ciencia y tecnología para el crecimiento de la agricultura.

Por Diana Hidalgo

 

Ana Sobarzo, gerente general de Bioincuba.

Ana Sobarzo, gerente general de Bioincuba, incubadora de proyectos de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), es categórica al señalar que sin innovación, muchos negocios están destinados al fracaso. Sobarzo es bióloga marina de profesión, pero desde hace tres años se hizo cargo de esta empresa, como especialista en gestión de innovación y desarrollo. Ella, que antes de asumir este reto, estuvo al mando de la oficina transferencia tecnológica y propiedad intelectual de esta universidad, cuenta que actualmente Bioincuba maneja una cartera de asesoramiento a 25 emprendimientos; de los cuales, cuatro de ellos están vinculados al sector agrícola, que destaca por su alto nivel de investigación e innovación.

 

– ¿Cómo llegaron estos emprendimientos a Bioncuba y cómo es el proceso de acompañamiento y asesoramiento que se les otorga?

– La mayoría porque han sido ganadores del fondo Innóvate Perú del Ministerio de Producción. Nosotros hemos sido muy enfáticos en siempre solicitar que los proyectos que vengan tengan un cierto nivel de innovación. Si no hay investigación de por medio, no vale la pena. Si van a vender lo mismo que tiene el resto, no tiene sentido. Pero si son emprendimientos que traen investigaciones hechas y retos, eso nos interesa porque así los podemos ayudar con asuntos relacionados a la propiedad intelectual, cuestiones técnicas, también a seguir investigando y aportarles más; porque ellos llegan pensando como investigadores y acá los obligamos a salir de su ‘zona de confort’ para que hagan también actividades de marketing, de pensar a nivel empresarial. Es muy complejo porque no necesariamente están preparados para eso. Los guiamos, además, en el proceso de patentar su producto o servicio; y, en algunos casos, les buscamos investigadores en la universidad que los puedan apoyar para validar la investigación que ellos ya han hecho previamente.

– ¿Qué hace falta para que se ponga en valor a nivel macro todo lo que ocurre en las instituciones de investigación en cuanto a innovación orientada a la empresa?

– La nueva ley universitaria ha obligado ahora a que las propias universidades comiencen a reconocer la investigación como una función dentro del desarrollo académico. El artículo en específico de esta ley habla no solo de la investigación, sino de la propiedad intelectual y el emprendimiento, lo cual antes eso no existía a nivel de una legislación. Esto va a generar no un cambio ahora mismo, pero sí un cambio interesante de aquí a cinco años en el desarrollo de nuevas actividades de investigación que llevan al mejoramiento de todo el sistema agrario, por ejemplo. Además, por otro lado, en el sector, hay actualmente un programa INIA con una inversión de US$ 180 millones que busca mejorar el agro solo con tecnología. Si se suma todo eso y se mira a largo plazo, es de esperar que de aquí a un par de años y en adelante surjan importantes innovaciones en el sector agrícola y que aumente la cartera de exportaciones.

– ¿Por qué consideras que ahora más que nunca es tan importante la innovación y la investigación científica en el mundo empresarial y, en específico, en el sector agrícola?

– Muchas de las grandes empresas compran tecnologías, pero cuando haces eso te captura el proveedor; a menos que tengas la capacidad de gestionar tu propia tecnología. Muchas empresas ahora del rubro agro se están dando cuenta ahora que eso no es un gasto, sino que es una inversión tener sus propias capacidades de laboratorio internamente o aliarse con un socio que las tenga. Ya con esas capacidades, las empresas pueden diversificar también sus productos. En un mundo globalizado, para exportar no basta con el terreno. O inviertes para la investigación y optimizas, o te come la competencia.

– ¿Cómo ves que los empresarios del agro están asumiendo este reto?

– Hay dos corrientes: quienes no entienden que el concepto de innovación implica investigación y por ende una inversión, pero hay otro grupo importante que sí está apostando por hacer investigación. Muchos se están convenciendo de que si invierten en eso van a poder escalar en todos los niveles. Ahora, hay otro tema, y es que hay un grueso de pequeños agricultores de menos de una hectárea a los cuales esta información no les ha llegado. La tarea del millón es cómo hacer que estos pequeños agricultores de menos de una hectárea sean capaces de tener una hectárea productiva incorporando investigación, desarrollo y tecnología. Justamente aquí en Bioincuba asesoramos algunos emprendimientos en el agro que tienen como objetivo acercar la tecnología a estos pequeños agricultores. Como es el caso de Fertirriego o Máquina sembradora de maíz.

– ¿Qué rol están cumpliendo ahora estos emprendedores como los que asesoran en Bioncuba, en el impulso a la innovación, la tecnología y la investigación científica orientada al sector agrícola?

– Lo vemos, por ejemplo, en la agricultura interconectada en la era digital. Por ejemplo, el trabajo con drones. Estos emprendedores se dan cuenta de las necesidades de los pequeños y medianos productores, y arman todo un modelo de negocio en base a esas necesidades. Con eso, logran acercar la tecnología a los agricultores. Ejemplo: un agricultor de 5 o 6 hectáreas no va a poner una estación de monitoreo cada media hectárea porque le va a salir muy caro, pero sí pueden comprar el servicio de estos drones para que le haga el monitoreo de sus cultivos.

– ¿Qué futuro tienen estos emprendimientos?

– Creo que de aquí a dos o tres años van a despegar muchos buenos emprendimientos en el sector agrícola. Van a ir creciendo en número y también en calidad. A nivel macro, ese es el resultado también de la inversión que ha hecho el país en los fondos para ciencia, innovación y tecnología.

Algunos de los proyectos son:

FERTIRIEGO, RIEGO TECNIFICADO EN LA ERA DIGITAL

Es un sistema o software autónomo de monitoreo en tiempo real que permite medir la temperatura del medio ambiente, humedad del suelo, y detectar los momentos oportunos de riego, la cantidad de agua necesaria para regar así como la óptima aplicación de productos y fertilizantes, mediante un sistema predictivo basado en inteligencia artificial con una red wifi autónoma. Este proyecto se desarrolló con la idea de reducir las brechas tecnológicas entre pequeños y grandes agricultores; y pasar de una agricultra tradicional a una de predicción mediante un sistema de riego tecnificado.

SUS CREADORES: Detrás de este emprendimiento hay un equipo multidisciplinario conformado por un ingeniero industrial, un ingeniero de sistemas, dos ingenieros agrónomos, un ingeniero mecatrónico y un diseñador industrial. Actualmente ya tienen un prototipo elaborado y están trabajando para que pueda funcionar también con energía eólica o solar.

LUGAR DE DESARROLLO: Lima y Apurímac. “Es un sistema de riego por goteo para campo manejado desde un aplicativo en una computadora. La idea es proyectar esto para pequeños agricultores. El mismo programa decide en qué momento regar por goteo con la información que recibe. La idea de esto es acercar grandes tecnologías a pequeños agricultores”, dice Ana Sobarzo.

SAVIA ESPÁRRAGOS, MÁS VIDA PARA ESTE CULTIVO

Es una empresa de biotecnología que ha desarrollado una solución bioquímica que permite extender la vida útil en poscosecha del espárrago de exportación. En concreto, se trata de un preservante natural que permite prolongar la vida útil y la calidad de esta hortaliza hasta por 28 días. De este modo, ofrece una solución tecnológica que puede ser aprovechada tanto por productores como exportadores de espárragos frescos en el Perú, como a los compradores en destino, ya que permite usar el flete marítimo en vez del aéreo, que en promedio, es cuatro veces más caro, incrementando su competitividad y productividad.

SUS CREADORES: La empresa la desarrollaron en 2015 un grupo de ingenieros químicos y biólogos en Chile que postularon y ganaron el Fondo Agrodesarrollo de la administradora Sembrador, formada por Subsole (una de las principales exportadoras de fruta de Chile) y Larraín Vial, banco de inversión de la región.

LUGAR DE DESARROLLO: Lima. Algunos insumos los traen desde Chile. “Es una ‘spin off’ de una empresa chilena llamada Savia Asparagus que hizo lo mismo con los espárragos y también con la uva de mesa. Es muy útil aquí porque Perú es el mayor exportador de espárragos”, señala Ana Sobarzo.

FERTILIZANTES MUCHIK, MEJORANDO LOS SUELOS AMIGABLEMENTE

Es una empresa de fertilizantes orgánicos cuyos productos tienen el objetivo de mejorar la calidad de los suelos y por tanto, optimizar el rendimiento de los cultivos. Se trata de productos amigables con el medio ambiente y con la salud del agricultor, que se caracteriza en el mercado porque maneja precios por debajo de los fertilizantes sintéticos y, además, es compatible con la agricultura orgánica de exportación ya que no usa ningún elemento químico. Cuenta con siete productos: Inkaphos (fósforo orgánico), Úrea Orgánica, Enmienda Agrícola, Muchik Soil y Muchik Out Salt, Sulfato de calcio y Ácido úrico granulado.

SUS CREADORES: En diciembre del 2014, Manuel Sevilla, que como agricultor y empresario conocía muy de cerca las problemáticas en el sector agrícola, comenzó a trabajar con ingenieros agrónomos con el fin de comenzar a realizar investigaciones para desarrollar un producto que mejore los suelos y la calidad de producción.

LUGAR DE DESARROLLO: Opera en Lambayeque y está presente en más de 20 ciudades del país. “Esta es una de las ‘startup’ que más ha crecido, desarrollando coberturas para mejorar los suelos. Si tu suelo es muy alcalino o tiene pH muy ácido, por ejemplo, lo deja óptimo a la calidad que se requiere para hacer determinadas plantaciones. Trabajan con fertilizantes orgánicos con cero carga de químicos para todos los cultivos del norte del Perú”, cuenta Ana Sobarzo.

MÁQUINA SEMBRADORA DE GRANOS  A TRACCIÓN ANIMAL, SEMBRAR MAÍZ  DE MANERA ÓPTIMA

Este proyecto busca elevar productividad en el cultivo del maíz amarillo duro (MAD), modificando la siembra tradicional por una siembra semimecanizada, que contribuye en dos componentes principales: la densidad de semillas por hectárea y la cantidad de semillas por golpe. Este incremento de productividad es muy útil para pequeños productores que tienen sus campos en zonas de sierra y selva, donde no ingresa maquinaria moderna y de alta tecnología; mediante una máquina sembradora a tracción animal, que se adapta a parcelas pequeñas y a suelos y a pendientes. Esta sembradora incrementa cantidad de semillas sembradas por hectárea en un 77% y deposita una semilla por golpe, generando un incremento de peso por mazorca de un 23%; lo cual repercute en un incremento de productividad e ingresos en la cosecha final, superior al 100%.

SUS CREADORES: Detrás de este proyecto se encuentra Gino Valdivia, quien trabajó muchos años en el sector agrícola. En 2015, se asoció con técnicos especializados e interesados en el desarrollo de la productividad de pequeños agricultores; y en conjunto crearon este emprendimiento.

LUGAR DE DESARROLLO: Han operado en Tarapoto (San Martín), Huaral (Lima) y Cajabamba (Cajamarca). La máquina está habilitada para trabajar en los suelos de toda la sierra y selva del Perú. Actualmente se encuentra en proceso de adquirir su patente. “Lo interesante es que permite sembrar no solamente por surco o línea recta, sino que si el agricultor tiene un terreno irregular y en pendiente, la máquina les permite ir sembrando en pendiente. La tasa de germinación es más del 83%. Es decir, de 100 semillas de maíz que siembra, 83 florecen”, explica Ana Sobarzo.

¿TIENES UN PROYECTO INNOVADOR?

Todo emprendedor que desee postular a Bioincuba, debe:

• Llenar el formulario de la web y enviarlo al correo electrónico

proyectos@bioincuba.com

• Si se trata de un proyecto es innovador y tiene investigación de por medio, se preseleccionará para los talleres de preparación a StartUp.

• Se puede postular durante todo el año.

• Los únicos requisitos que se necesitan para postular son: que el proyecto sea innovador en el modelo de negocio o en el producto y que incluya investigación y desarrollo en su propuesta.

• Se aceptan postulaciones de todo el Perú.