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Agosto 2020 | Arándanos

La empresa concretará un proyecto de 600 ha en Caraz

Athos y el potencial del arándano en las alturas del Perú

Tras un primer proyecto fallido en tierras iqueñas hace un poco más de 20 años, Athos inició una aventura productora en la sierra de Caraz hace exactamente una década atrás. Empezaron con un proyecto pequeño, donde han ido probando diferentes técnicas de manejo, hasta consolidar un cultivo en maceta, producido bajo macrotúnel. Próximos a concretar 600 ha, estas se alzan como una iniciativa única en el país, produciendo arándano en las montañas nevadas del Perú.

Renato Manrique / Rodrigo Pizarro Yáñez

Hace exactamente una década, mientras unos pocos se aventuraban en el cultivo del arándano en tierras de la costa peruana, una empresa hacía lo propio en la sierra de Caraz, en tierras que se encumbran a 2,350 metros sobre el nivel del mar. No era la primera vez que Athos tenía contacto con este berry. En realidad, esta había sido hace veinte años atrás, cuando los responsables de la compañía habían decidido traer plantas desde Chile a Ica, en un proyecto que tuvo varios fallos: Las variedades que sembraron esos años eran de altos requerimientos de frío, la calidad del agua de Ica no era la adecuada para el cultivo, como tampoco el tipo de sustrato.

“Parte del ADN de la compañía es desarrollar cultivos nuevos. Eso ha sido parte de nuestra historia”, sostiene Robin Anaya, gerente general de Athos, añadiendo que uno de los objetivos de la firma ha sido llevar cultivos a la sierra del país. “Y consideramos que, por las características propias del arándano, este podría darse mejor en esa zona productiva”, continúa.

Y así lo hicieron. Para realizar el proyecto, la empresa compró un campo de 50 hectáreas (ha) en Caraz, en la Región de Áncash, donde nunca antes se había cultivado. Así fue como iniciaron el cultivo desde cero, siendo el primer trabajo el del movimiento de tierras, con el fin de dejar el terreo apto para su instalación. 


 


Volviendo la vista atrás (hace 20 años), Robin Anaya indica que, en esos años, no había experiencia local entorno al arándano. “Toda la información que teníamos provenía de Chile. Vino un asesor chileno a ayudarnos, pero las condiciones de Ica son muy diferentes a las de Chile”, cuenta. Tras ese primer ‘fracaso’ en tierras iqueñas, decidieron intentarlo en la sierra, realizando un trabajo a medida, haciendo ajustes y corrigiendo sobre la marcha. “Fuimos construyendo la experiencia en base de prueba y error”, explica el gerente. Para ello trajeron seis variedades, que instalaron en un terreno de 8 ha. “Las probamos todas”, afirma. Y, a medida que había algunas que se iban quedando en el camino, esa paleta varietal se iba reduciendo, primero a cuatro y finalmente a dos (Biloxi y Emerald). El trabajo esos años incluyó el cultivo en suelo y también en maceta. Testearon diferentes tipos de sustratos y coberturas, incluyendo el macrotúnel. “Después de esos trabajos, fuimos concentrándonos en aquello que veíamos que sí funcionaba. Asimismo, fuimos realizando los ajustes necesarios en fertilización”, precisa.

ENTRE MONTAÑAS. El proyecto de Athos incluye 600 ha de arándanos, bajo macrotúnel y en maceta.

Luego de probar 8 hectáreas por un tiempo redujeron la muestra para concentrarse en lo que mejor iba funcionando y sembraron aproximadamente 20 hectáreas adicionales, lo cual fue parte de una segunda etapa, la que Robin Anaya describe como una ‘mediana escala’. Tras ello, la firma decidía la instalación de 8 ha en 2017, completando así un proyecto de 36 ha. “En todo este proceso y para poder afinar todo el tema del manejo agronómico, nos hemos tardado ocho años”, precisa el gerente de Athos.

Un año más tarde, y tras comprobar que el cultivo de arándanos de calidad era posible en la sierra de Caraz, los responsables de la compañía dispusieron pasar a una etapa de ‘gran escala’, decidiendo el año 2018 iniciar con la siembra de 300 ha. Actualmente, están en el proceso de siembra de otras 300 ha, que esperan concretar en 2021. “Agrícola Athos tiene todas las fichas puestas en el arándano”, afirma Anaya. Sin embargo, no es el único cultivo que gestiona la firma, ya que en tierras iqueñas cultiva ya desde hace años espárragos y granados. “Al igual que con el arándano, también hemos sido pioneros en el cultivo de espárragos en Ica”, cuenta el gerente.

 

PRODUCTOS QUE SE CONSOLIDAN Y QUE VAN DE SALIDA

Dentro de la canasta agroexportadora que tiene Athos hay productos que están en proceso de consolidación y en proceso de salida también. Según Anaya el espárrago está en proceso de salida en los últimos años, “no es un cultivo que vaya alineado con lo que es nuestra visión de futuro. Fue un producto que tuvimos a gran escala por muchos años, pero hoy va de salida”. Una prueba de ello es que han ido reduciendo la cantidad de hectáreas, “hoy en día nos quedan no más de 100 hectáreas que no es nada frente a las 400 que teníamos”.

En el caso de la granada, señala que es un producto de gran escala, que está en un proceso de reformulación, “con la granada ha habido un exceso de oferta que ha hecho que caiga el precio cercano al 50% en los últimos años. Este año ha pintado mejor, porque los volúmenes han sido menores”. Y agrega que para consolidar nuevamente este cultivo tienen que adaptarlo a los nuevos tiempos y convertirlo en un producto de gran escala, para lo cual tienen que apuntar a un mayor nivel de calidad, distribuir mejor y organizadamente la cosecha con la finalidad de abarcar con los envíos más meses del año, y por supuesto esperar el decidido apoyo del Gobierno para aperturar lo antes posible nuevos mercados, como por ejemplo China, Japón entre otros.

Otro producto en la lista son los higos, que están en mediana escala y evaluando cómo les va con el cultivo los próximos dos años. “Hemos logrado temas interesantes, abastecemos casi todo el año, pero todavía es un producto perecedero necesita un trabajo especial, entonces, estamos en ese proceso”.

En cuanto a los dátiles, estos se encuentran en fase de investigación y desarrollo, “tenemos mucho trabajo comercial y productivo por lograr, pese a ello hemos logrado muy buena calidad y muy buena acogida”. Se refiere al dátil fresco Barhi, pero las restricciones que tiene esta fruta es su vida de poscosecha, además de que es dirigido a un mercado de nicho. “Lo que pase en los próximos años permitirá que el dátil fresco Barhi pase a mediana escala”, sostiene.

La decisión de ampliar el proyecto de arándanos no fue tomada de la noche a la mañana. Todo lo contrario. Tras ocho años de experiencia con el cultivo en Caraz, “habíamos hecho un gran trabajo de investigación y desarrollo. Contamos con estupendo y muy profesional equipo técnico que ha trabajado desde un comienzo en este proyecto y solo debíamos ‘meter el pie en el acelerador’ para poder conseguir las tierras y los financiamientos para sacar adelante la tercera etapa de este proyecto. La fase de gran escala”, explica Robin Anaya. “Como en la sierra no hay extensiones grandes como sí las hay en la costa, estas 600 ha estarán repartidas en diferentes campos, cuyo tamaño va entre las 25 y 100 ha”, precisa.

El camino para concretar el proyecto de las 600 ha no fue ni será fácil. Han sido ocho años de arduo trabajo en la sierra, con un equipo de profesionales de la zona que han aprendido y se han afianzado en el manejo de este berry. “Son ellos los que se encargan del manejo. Hoy no tenemos asesores”, afirma Anaya y proyecta que, cuando las 600 ha estén en plena producción, esperan lograr producciones que ronden los 18 millones de kilos.

EMERALD, LA VARIEDAD ELEGIDA

En esta fase a gran escala, Agrícola Athos se ha inclinado por la variedad Emerald, para continuar con el desarrollo de las plantaciones en Caraz. “Tomamos la decisión de apostar por esta variedad, debido a que nuestros clientes -repartidos en América, en Europa y en Asia- la preferían por sobre Biloxi”, sostiene Anaya, es una variedad que posee un calibre mayor que Biloxi y, cuyo sabor es del gusto de los consumidores en los diferentes mercados. “Emerald es una variedad perfecta para nuestras necesidades, y en los paneles sensoriales que hemos hecho en China ha dejado atrás a otras variedades importantes que se cultivan en el Perú”, remarca, sobre la carga de acidez que tiene esta variedad. 

Y en Caraz continúan también con la producción de Biloxi, que en Caraz, según el gerente de Agrícola Athos, consigue características organolépticas mucho más definidas que en la costa. “Una Biloxi puede llegar a tener un poco más de calibre y es más dulce en la sierra que en la costa. Además, su contraste con acidez es mucho más agradable, tiene mejor firmeza, mejor ‘bloom’”, sostiene Anaya. “Esas características, también se repiten con otras variedades, cuando se siembran en la sierra”, añade.

ESQUEMA DE PLANTACIÓN, ARMANDO EL ROMPECABEZAS COMPLETO

Al estar situado en la sierra, hace una década se iniciaron ensayos del cultivo en suelo y también en macetas. Asimismo, testearon al aire libre y bajo diferentes tipos de cobertura. “Así es como llegamos a definir que era necesario realizar un cultivo 100% en maceta y bajo cobertura, en macrotúneles”, precisa el gerente de Agrícola Athos. Sobre las estructuras que instalaron en campo, esas son similares a las que se usan en México, aunque el plástico es diferente. Tras dirimir el nivel de ventosidad y de protección UV, se decantaron por un plástico fabricado en Israel de características específicas para la zona de producción. Pero, ¿qué beneficios trae el hecho de producir bajo túnel? “Buscábamos darle mejores características organolépticas a la fruta, y lo hemos conseguido bajo el plástico y que son las que requieren los mercados internacionales”, responde Anaya.

GRANDES PRODUCCIONES. Cuando el proyecto esté en plena producción, los responsables de Athos esperan producciones de 18 millones de kilos.

Al ser un cultivo en maceta, los responsables de la firma han testeado diferentes densidades de plantación, que van desde las 3,500 plantas/ha hasta las 15,000 plantas/ha, aunque el promedio que manejan hoy en día es de 10,000 plantas/ha. Asimismo, ha hecho ensayos con todas las bolsas y macetas, decantándose finalmente por una de origen alemán. Para el sustrato, han evaluado diferentes tipos y combinaciones. “Finalmente nos decidimos por la fibra de coco”, apunta, sobre un material que fueron a buscar expresamente a India y Sri Lanka. Con todos estos materiales han armado un rompecabezas que tendrá 600 ha en Caraz, para lo cual habrán invertido alrededor de US$80,000/ha.

VENTANA DE COMERCIALIZACIÓN MÁS EXTENSA

A diferencia de lo que puede ocurrir en otros países productores, en Perú se puede escoger la fecha en la que se quiere salir con la fruta, en función de la mejor oportunidad de retorno. Si bien Perú se había trazado como objetivo copar las semanas de septiembre y octubre, esa ventana se ha ido extendiendo y es posible ver cosechas desde junio hasta febrero. “Creo que llegará el momento en que Perú producirá arándanos todo el año. No sé qué irá a pasar cuando lleguemos a eso”, sostiene. Concretamente, las producciones de Athos se concentran en la época en que hay una menor oferta de arándanos en el planeta.

Robin Anaya, gerente general de Athos.

Según Robin Anaya, es necesario observar lo que sucederá con las nuevas variedades, además de estar expectantes en si, efectivamente marcarán la pauta como sí lo han hecho en otros países. “Hay dos vías que hay que ver por dónde va la producción de Perú, porque en esencia si esto se convierte en un negocio con márgenes reducidos, donde el costo y la calidad va a primar, finalmente basta que tengas un buen costo, un producto bastante aceptable y al otro, que tenga la variedad top, no le van a pagar un diferencial tan alto. Así que va a ir jalando hacia abajo, todo va a redundar en el tema de cuán óptimos seremos y en cuánto puede retornar al final luego de las sumas y restas para el mismo agroexportador”, fundamenta Anaya, precisando que una empresa como Athos igualmente está pendiente del nuevo material genético y de realizar ensayos con este, aunque advierte: “Puede que no necesariamente suceda lo que ha ocurrido en otros países, pero esto podría ir terminando yendo a una suerte de economía de escala, si bien es cierto con mucha calidad, pero a menor costo, lo cual nos va a convenir porque en el Perú se puede exportar todo el año a una escala mayor de la que hacemos hoy”. Y sostiene que esa situación va a posicionar al arándano como el principal producto de agroexportación del Perú y que pueda llegar, e incluso superar, los US$1,000 millones de dólares en exportación.

 

MANO DE OBRA DE LA MISMA LOCALIDAD

Solo el proyecto de Agrícola Athos en Caraz generará entre 4,000 y 5,000 empleos directos y más de 2,500 puestos de trabajo indirectos. “Esto significaría que nosotros acabaríamos con el desempleo de dos zonas importantes de Caraz, como son el Callejón de Conchucos y el Callejón del río Santa”. Además, Anaya sostiene que las personas tienen el mismo estándar de trabajo de las mejores empresas agroexportadoras de la costa.

ASIA, EUROPA Y EEUU, LOS MERCADOS PRIORIZADOS

En relación a los volúmenes exportados, Athos, produjo la pasada campaña 1.5 millones de kilos, el que se incrementará en diez veces cuando las 600 ha estén en plena producción. Su principal mercado es China. Allí es donde apuntan desde que ese país se abriese a los envíos desde Perú en 2016. Ese primer año no exportaron a Asia debido a que los volúmenes fueron reducidos, por lo que gran parte de lo producido se envió a EE UU y Europa.

Para el 2017 decidieron ya no exportar a Norteamérica porque con el poco volumen que tenían optaron por priorizar mercados que no conocían, y ese era China, decidiendo exportar allí por dos motivos: “Primero, porque no lo conocían. Necesitában conocerlo sí o sí y querían hacer todo el volumen de arándano posible para desarrollar ese mercado. Segundo, porque tienen una fruta de calidad superior, con mejor vida de anaquel, mejor sabor, mejor ‘bloom’…”. El primer envío a China fueron siete contenedores y ya en 2018 habían triplicado sus exportaciones al gigante asiático. “Participamos de la feria Asia Fruit Logistica con stand y fuimos decididos a posicionar nuestra marca, resaltando la característica de que es el único arándano en las montañas nevadas del Perú. Todo eso llevamos a Asia y nos permitió ir haciendo camino”. Así es como en 2019 ya enviaron unos 50 contenedores, representando el mercado asiático el 40% de toda la exportación de la empresa. El objetivo es ir ganando cuota de mercado en China. Mientras eso ocurre, la firma continuó enviando a Europa, mercado al que en la pasada campaña abasteció con el 55 % de su producción y a Norteamérica, donde enviamos el 5% de la fruta que se produjo en esta campaña 2019.

En la campaña 2020/21 esperan triplicar los envíos respecto de 2019, donde también han decidido apuntalar al mercado norteamericano, “para que esté más equilibrado respecto a los otros”, sostiene. La proyección de crecimiento también continuará en Asia, donde para la próxima campaña esperan enviar el doble de contenedores de su fruta. Una fruta que se produce en la sierra cumpliendo los más altos estándares, una prueba más de que en Perú los trabajos se hacen bien y que esta revancha de Athos, está siendo exitosa.