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Junio 2020 |Arándanos

Experto recomienda estrategias para el control de este y otros patógenos

Andrés France: “Lasiodiplodia es el principal problema en el arándano”

La foto muestra daños ocasionados por Botrytis.

En los últimos cinco años el negocio del arándano en el Perú ha tenido un crecimiento exponencial llegando a expandir sus exportaciones en forma significativa hacia los principales mercados de destino (EE UU, Europa y China). Sin embargo, para los productores de este frutal es una gran preocupación la aparición de hongos y enfermedades que representan una seria amenaza para sus huertos. El fitopatólogo Andrés France da alcances de este creciente problema y las recomendaciones para enfrentarlo de manera eficaz.

La situación de los patógenos se adapta a la dinámica del cultivo, señala el investigador. La historia del arándano en Perú es relativamente corta, pero se vio cómo, a partir de huertos sanos se dio la aparición violenta de Botrytis que dos temporadas atrás hizo estragos en la fruta, recuerda.

Asimismo, indica la presencia agresiva en algunos sectores de Lasiodiplodia, un hongo de madera muy agresivo, que ha producido pérdidas importantes. “Se te puede perder hasta 1/4 o 1/3 de huerto en pocas semanas, es un hongo muy agresivo y muy rápido”. Remarca que esto se asocia principalmente a la forma en que se debe podar los arándanos en Perú: se hace cuando el cultivo está en activo crecimiento y se corta enteramente. Entonces, -subraya- todos los cortes de poda son puntos potenciales de ingreso del patógeno.

France considera a Lasiodiplodia como el principal problema del cultivo. “Una planta que se infectó y no se pudo manejar, se muere. En cambio otros patógenos, si bien son dañinos y debilitantes, dejando incluso sin fruta en una campaña, la planta sigue. De modo, que al año siguiente hay otra oportunidad para mejorar el manejo”. Si no se toman todas las precauciones de protección de todas esas heridas durante el proceso de poda, Lasiodiplodia matará a la planta.

ROYA Y OÍDIO, SERIAS AMENAZAS PARA EL ARÁNDANO

Otro problema fitosanitario es la aparición de la roya, que según el experto tuvo una presencia pequeña en las primeras detecciones, pero “la temporada pasada fue un problema en algunos huertos”. Y pronostica que este año va a ser peor.

France explica que dicha enfermedad causa la defoliación de la planta. Se observan lesiones en aumento en las hojas, las cuales caen y, en consecuencia, la planta va perdiendo vigor. El arándano busca reponerlas -asevera-, con lo cual descuida la acumulación de energía en tallo y también en el crecimiento de la fruta. El investigador afirma que la roya resulta muy compleja por su explosiva diseminación.

En esta última temporada también está siendo cada vez más constante el desarrollo de oídio. “Algunos agricultores dicen que lo tenían desde antes, pero al parecer el oídio que estamos viendo ahora es nuevo”, dice France. Aparentemente habría ingresado con algunas plantas traídas del extranjero, siendo raro su desarrollo porque normalmente en los países donde se presenta (España, EE UU, China, Brasil), se le considera un patógeno secundario, de menor importancia o que viene a atacar al final del verano, tardío, ya cuando no hay grandes problemas o necesidades de mantener un follaje impecable, apunta el fitopatólogo.

“Pero aquí empezó a atacar a fines de otoño, estamos entrando a invierno y está produciendo un daño inusual, que es poner la hoja roja”.

Esta enfermedad primero parte como una lesión acuosa y después aparece la típica coloración blanquecina. “Después se tiende a poner de color plomizo, producto de la malla de conidióforos e hifas, que va atrapando polvo y tomando un color más oscuro”. Pero -reitera- en Perú se está produciendo una mancha rojiza bastante llamativa en la hoja. “No sé cómo va a evolucionar, yo creo que cada vez va a ser peor”.

France asevera que el patógeno se ha visto principalmente en huertos de Trujillo, y también en algunas partes de Olmos.

MEDIDAS PARA PROTEGER A LOS CULTIVOS

France señala que la medida más importante de enfrentar las enfermedades, sobre todo en hongos de madera, es evitar que ingresen a la planta. Una vez adentro es muy difícil combatirlas. “Se debe eliminar fuentes de inóculo en el huerto, eliminar plantas muertas, tallos enfermos, destruir los restos de poda para que no estén disponibles como fuentes de inóculo en un sector del huerto o al final del potrero o del campo, pues las esporas pueden ser desplazadas por el viento”, recomienda el fitopatólogo.

Lasiodiplodia, indica que tiene la particularidad de que ataca varias especies, como la vid, el olivo o el palto, que es bien susceptible. “Hay mucho palto alrededor de los huertos de arándano y en los paltos se hacen podas masivas, donde dejan muchas ramas sin retirarlas del huerto. A veces esas ramas son las fuentes de inóculo hacia el huerto de arándano”.

Además se deben prevenir o proteger las heridas para que no ingresen patógenos, ver formas de evitar el lloro de los cortes de poda.

¿Cuáles son las formas de evitar el lloro? Una buena alternativa es la poda de tirasavia, postula el especialista, la cual se utiliza mucho en los viveros de manzano, por ejemplo. “Cuando se hace una injertación, se deja algún brote para que ese injerto no se ahogue, no se llene de savia, producto de que la savia no tiene por donde moverse”. De tal manera, -indica- se canaliza la savia y no se acumula en una herida.

De acuerdo a su experiencia, en Perú cortan todas las ramas al mismo tiempo, en pleno crecimiento. “La idea de la tirasavia es evitar ese lloro, de manera que los productos que tú aplicas o una herida que está recién hecha se retengan por más tiempo”. Eso también ayuda, según el experto, así como las aplicaciones de prepoda, si se sabe que hay problemas de inóculo alrededor o huertos de palto.

“Es importante bajar la presión de inóculo antes de la poda. Los estimulantes de defensa, los fosfitos, por ejemplo, ayudan a reforzar las defensas de la planta”. Hay otras estrategias de control que se podrían implementar -agrega-, dependiendo de la particularidad del huerto, pues cada campo es diferente en cuanto a su manejo, variedad, condición sanitaria.