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Abril 2020 |Arándanos

En 375 ha ubicadas en Olmos

Complejo Agroindustrial Beta: Ajustes necesarios para lograr arándanos de calidad

Con el objetivo de obtener fruta de calidad, en los huertos de arándanos que Complejo Agroindustrial Beta posee en Olmos, se está trabajando en ajustar la nutrición, haciendo énfasis en lograr balances iónicos correctos, en una mejora de la fertilidad del suelo y en un manejo adecuado del pH; todo a fin de lograr la fruta deseada, en el momento deseado, incluso en épocas donde, hasta ahora, no ha habido cosecha.

Pácora fue el punto de partida del proyecto de arándanos de Complejo Agroindustrial Beta. En este valle de Lambayeque instalaron en 2015 las primeras 10 hectáreas (ha) de un cultivo que, por esos años, comenzaba a despuntar de la mano de grandes empresas afincadas en Chavimochic. La decisión de escoger a Pácora no fue al azar, y se tomó tras un viaje que los responsables agrícolas de la compañía habían hecho a México. “Vimos que las condiciones climáticas eran similares a la zona arandanera mexicana”, apunta Álex Romano, gerente agrícola de la zona norte. Y, como no se tenía claro qué variedades podrían funcionar en el valle, instalaron seis (Biloxi, Ventura, Jewell, Spring High, Emerald y Swowchaser), siguiendo la experiencia que había en Chile en términos varietales. “Con el correr del tiempo fuimos discriminando sobre qué variedades se adaptaban mejor a Pácora y nos quedamos finalmente con dos: Ventura y Biloxi”. Precisa.

DISCRIMINANDO VARIEDADES. En 2015 Beta inició ensayos con seis variedades diferentes. Con el correr del tiempo fueron discriminando hasta quedarse con las dos mejores para las condiciones del norte: Ventura y Biloxi.

Tras comprobar que el norte es un territorio propicio para el arándano, la superficie de Pácora creció hasta las 52 ha que manejan hoy en día. A ellas, se añadieron 300 ha en Jayanca y 375 ha en el Proyecto Olmos. Teniendo en mente un horizonte de 1,000 ha en total, la compañía decidió implementar un proyecto de 250 ha en Ica, que está ejecutándose actualmente. “Podríamos crecer en Jayanca, pero estamos viendo el tema de la mano de obra. El crecimiento del arándano en la zona de Olmos está siendo bastante agresivo y creo que habrá mucha más demanda de mano de obra, la que será un factor determinante para una buena calidad de producto”, Romano, precisando que, durante la campaña del arándano en Olmos, necesitaron 2,500 personas para cubrir las 375 ha.

Alex Romano, gerente agrícola de la zona norte de Complejo Agroindustrial Beta.

Y es que, en un radio de 30 km, Beta tiene tres grandes operaciones agrícolas, que se abastecen de personal de los mismos poblados, que compiten por mano de obra con el propio Olmos. “Es un tema complicado porque no podemos mantener a esa gente con nosotros todo el año, aunque por la diversidad de cultivos que manejamos, tratamos de darles trabajo la mayor cantidad de tiempo posible”, explica el gerente agrícola.  Y es que, además de tener un buen salario, un trabajador prima que sus condiciones laborales sean las adecuadas. “En eso nos estamos enfocando como empresa”, precisa. Y esas condiciones son que haya una movilidad adecuada, servicios higiénicos en buenas condiciones, comedor adaptado a las necesidades, pagos en la fecha indicada, escucharlos cuando haya surgido algún problema… “Somos una empresa que tiene 25 años. Creo que eso puede hablar de la forma de trabajo que venimos desarrollando”, afirma Romano.

Wilder Benítez, ingeniero agrónomo de arándanos de Beta.

Como una forma de fidelizar a la mano de obra es que han realizado capacitaciones, que han estado enfocadas en los jefes de grupo, las que han estado dirigidas a temas como habilidades blandas, liderazgo y trabajo en equipo; para que puedan transmitir sus indicaciones de manera correcta. “La comunicación es fundamental y es donde, generalmente, se generan los mayores problemas”, sostiene.

LA VENTAJA DE OLMOS: LA CALIDAD DEL AGUA

Desarrollar un proyecto frutícola en medio del desierto tiene la complicación de la mano de obra, pero también la de la disponibilidad y calidad del agua. Mientras en Jayanca y Pácora se abastecen de agua subterránea, a la cual le deben bajar la conductividad eléctrica y el pH a través de un tratamiento de ósmosis inversa, por el cual han invertido casi US$2 millones, en el Proyecto Olmos se le asegura a cada uno de sus socios 9,032 m3/ha/año de un agua que tiene conductividad eléctrica de 0.2.

Para cubrir el periodo de escasez hídrica (de octubre a diciembre), Romano estima que, a partir de este año se necesitará contar con reservorios en el campo. “Hemos optado por esta opción, porque para los cultivos que manejamos aquí (paltos y arándanos) necesitamos un agua con buena conductividad eléctrica y, en este caso, esa es el agua superficial”, explica.

NUEVA VIDA AL SUELO. Parte del nuevo manejo se ha centrado en aumentar la vida del suelo a través del aporte de microorganismos eficientes (EM, por su sigla en inglés), junto con aporte de ácidos fúlvicos de bajo costo para incrementar la actividad de estos.

Tras cinco años de experiencia con este cultivo, en la campaña 2019/20 obtuvieron producciones promedio entre 13 y 14 t/ha. “Hemos tenido campos de Ventura con productividades por sobre las 20t/ha”, precisa el gerente agrícola. Y es que Ventura es una buena variedad para zonas productivas del norte, razón por la cual muchos campos se han decido por ella”, sostiene.

Tras las primeras las pruebas iniciales, las variedades que más les llamaron la atención fueron Biloxi y Emerald, principalmente porque con ellas se puede conseguir un muy buen rendimiento al primer año. Aunque con Ventura se tuvo algunos problemas, porque no se conocían muy bien los manejos que debían hacérsele en esta zona.

 “El primer año no la despuntamos, porque no sabíamos qué era el despunte. El consejo fue no cosechar esa planta. Tú la veías y esta era larga, con unas cuatro ramas y mucha fruta. La idea fue dejarla para que creciera, se formara y vigorizara”, explica Romano. Todo cambió al año siguiente, cuando sí se hizo el despunte. Ello hizo que la planta se expresara de manera diferente, expresando todo su potencial. “Es un tema de conocerla”, afirma, sobre una variedad con la que se obtienen frutos de un mayor calibre, permitiendo abaratar los costos productivos. “Si un trabajador puede llegar a cosechar 40 kg/día de una variedad como Ventura, esa misma persona cosechando Biloxi obtiene 25 kg/día”, grafica Romano.

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AJUSTES NUTRICIONALES PARA CONSEGUIR FRUTA DE CALIDAD

Hoy, y de la mano del asesor, Sebastián Ochoa, están haciendo ajustes en el tema nutricional, en los balances iónicos correctos, en una mejora de la fertilidad del suelo y en un manejo del pH adecuado para la obtención de fruta de calidad. “La mayor disponibilidad de aniones y cationes que se da en un suelo no es con el pH que se suele utilizar en un cultivo de arándanos, ya que al ser una planta acidófila, originaria del norte de EE UU, se cree que el pH ideal para su cultivo es su pH de origen, lo que no concuerda con un correcto pH para una nutrición adecuada. Además, esto se repite con fuentes fertilizantes. Sumado a esto, un correcto balance nutricional de cationes, y adecuadas concentraciones de microelementos”, explica el asesor.

 

Las ventajas de Olmos

 Para Sebastián Ochoa, Olmos no es una zona desconocida y enumera las ventajas de producir arándanos allí: “Es una zona donde aún el precio del suelo es más barato, si se lo compara con otras zonas del país. A eso se añade que es muy sana, fitosanitariamente hablando, donde la presión de plagas y enfermedades es bastante baja. El suelo, en general, es de buena calidad y se puede obtener un producto de calidad, similar a otras zonas del Perú. El único problema es la distancia y el estado de los caminos que llegan a los poblados más cercanos”, explica.

Si bien lleva poco tiempo asesorando a Beta, es de la opinión que “se ha hecho un buen trabajo”, afirma, resaltando el trabajo del equipo de profesionales de la empresa, “altamente calificados”, subraya. Y, si bien ha habido algunos problemas iniciales, como los que puede haber en cualquier zona nueva , “estos se han ido corrigiendo y hoy el cultivo está muy bien”, afirma.

A los ajustes que ha hecho el asesor, Álex Romano los ejemplifica del siguiente modo: “Nosotros manejábamos el pH en un rango de 4.8 a 5.2, pero Sebastián nos ha dicho que este puede ir entre 5.5 y 6.0, a fin de tener una mayor disponibilidad de nutrientes”. En suma, se trata de una serie de conceptos y paradigmas que se han ido rompiendo gracias a los manejos y ajustes que se han hecho en el último tiempo.

Ochoa explica que el trabajo además se está centrando en aumentar la vida del suelo a través del aporte de microorganismos eficientes (EM, por su sigla en inglés), junto con aporte de ácidos fúlvicos de bajo costo para incrementar la actividad de estos. “Al final, se trata de realizar una serie de manejos y tecnologías para poder lograr el potencial productivo con fruta de alta calidad”, sostiene sobre un trabajo que también ha incluido manejos de poda, riego y protección contra plagas y enfermedades. “Es un manejo global donde siempre hay algo que aportar”, subraya.

CON EL OBJETIVO DE TENER FRUTA TEMPRANA

La ventana productiva y comercial por la que han optado en Beta es la que va desde agosto a diciembre. “Nos salimos de enero, básicamente por una cuestión de clima, ya que la planta llega desgastada a un mes donde hay altas temperaturas”, dice y precisa que los picos de producción se generan en octubre y noviembre.

FRUTA TEMPRANA. Uno de los trabajos que Beta está realizando con Sebastián Ochoa es realizar un adelanto del aporte de nutrientes, a fin de que las plantas comiencen a florear a inicios de abril y poder obtener fruta un poco más temprano.

Otro tema que están trabajando con Sebastián Ochoa es realizar un adelanto del aporte de nutrientes, a fin de que las plantas comiencen a florear a inicios de abril y poder obtener fruta un poco más temprano. “Nos convendría porque esas fechas la calidad de la fruta es mejor”, subraya Romano. Y es que la fruta que sale más temprano es de mejor calidad, por dos condiciones: La primera es el clima, ya que julio es la época ‘fría’, con temperaturas mínimas que están entre los 13 y 14ºC y máximas que giran entre los 24 y 26ºC. “En esa fecha las plantas están más vigorosas”, afirma. Todo lo contrario, si estas fuesen cosechadas en enero. “En esa fecha, la planta ya ha producido mucha fruta, tiene las hojas envejecidas y es difícil que esa fruta mantenga la calidad que sí tuvo al inicio”, añade.

Si bien hay más plantaciones, de hecho, en Olmos hay dos proyectos que están implementándose, Álex Romano pronostica que las inversiones se detendrán pronto. “Ya somos el primer proveedor a nivel mundial y nuestra ventaja es que podemos cosechar por más tiempo”, sostiene, aunque esté habiendo una disminución de los precios.  “Cuando, como empresa, empezamos en el arándano, había precios entre US$15 y US$18/kg, pero hoy el pico llega a los US$10/kg. Creo que podrá suceder algo parecido a lo que ocurrió con el espárrago, donde los que no son eficientes, tendrán que dejar el negocio”, vaticina.

La materia orgánica es un tema clave en elcultivo del arándano. Y en Beta no lo han descuidado. Tras ver experiencias en otros fundos, donde se les aplicaba guano, optaron por chips de pino. “Veíamos que con el guano las plantas no resistían y terminaban muriendo”, precisa el agrónomo. “A nosotros el chip de pino nos ha funcionado desde un primer momento”.   

Tanto en Pácora, Jayanca y Olmos, Beta ha preferido el cultivo en suelo. Desde febrero están ensayando con el cultivo en maceta, en Jayanca, en una superficie de 3 ha. “El objetivo es ver las diferencias, pero esto involucra una gran inversión que, si las condiciones son las óptimas, no se justificaría”, finaliza Romano.