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Uva de mesa

20 de octubre de 2022
Producción orgánica en el norte

Agropiura, camino hacia la sostenibilidad productiva

Agropiura, camino hacia la sostenibilidad productiva

En la zona media de Piura, entre fundos de grandes extensiones, esta firma ha trazado su propio camino hacia la sostenibilidad agrícola con prácticas orgánicas para sus 65 hectáreas de uva de mesa. La meta es tener en dos años 150 ha con un manejo cero residuos y un trabajo ambientalmente amigable.

Marienella Ortiz

Si contaran la cantidad de veces que se estrellaron contra la pared, en la empresa Agropiura calculan que otros fundos ya se habrían echado para atrás y abortado toda aspiración de tener en producción parrones de uva de mesa orgánicos. Sin embargo, tras un arduo trabajo, con decepciones y aciertos, la firma ha logrado en seis años tener un modelo sostenible que a su vez les genera éxitos comerciales, beneficios para el medio ambiente y desarrollo social con los caseríos colindantes, al mismo tiempo que se generan varios círculos virtuosos en diferentes aspectos.

Cuando comenzaron el proyecto, José Luis Segovia, quien es el gerente general, recuerda que los asesores que contrataron no se mostraban muy de acuerdo con la idea de un proyecto sostenible del fundo que parte de un manejo orgánico y de un respeto con el medio ambiente, elaborando en el mayor de los casos sus propios bioinsumos. Sin embargo, en equipo con Roberto Silva- Rodríguez, Director Ejecutivo y responsable de los éxitos de la producción orgánica , mejoramiento de suelos y otras investigaciones en campo, junto con el personal de Agropíura, se insistió con éxito en este modelo sostenible.

“En este camino hay que meterse a investigar. La idea es ir probando y fallando hasta que encuentras un resultado bueno. Entonces, lo que hacemos constantemente es probar, probar, probar, probar, porque puedes quedarte con una solución, pero resulta que hay otra que es mejor. El secreto es aceptar la prueba como parte de un proceso normal y constante”, explica Segovia.

Con seis años en actividad, la firma cuenta con 230 hectáreas (ha), de las cuales 65 corresponden a uva de mesa y 80 hectáreas a banano orgánico. Si bien solo 45 hectáreas de uva de mesa están certificadas como orgánicas, el 100% reciben el mismo tratamiento ya que están en conversión. En la práctica esto significa el uso de cultivos de cobertura debajo de los parrones (fertilización y control de maleza), elaboración de bioestimulantes para mejorar el suelo, pastoreo rotacional, no utilización de pozos (agua proviene de la cuenca amazónica) y uso del 100% de energía renovable (eólica, fotovoltaíca e hidraúlica).

En dos años, estiman que tendrán aproximadamente 150 ha de uva orgánica. Adicionalmente, aún está en evaluación el retirar todas la superficie de banano orgánico para sembrar más uva o algún otro cultivo, debido a los bajos retornos que está teniendo en los últimos años el banano.

BUSCAR UNA GENÉTICA PRODUCTIVA

En una primera etapa, la firma instaló básicamente Red Globe, Crimson y Thompson. También pusieron un poco de Sugarone, que ya fue retirada. Luego vino un proceso de recambio varietal privilegiando aquellas patentadas con buenos indicadores de productividad, debido a que una operación orgánica tiene como resultado la reducción del número de cajas por hectárea (cajas/ha), calculado en un 20% menos en el caso de Agropiura.

“Hoy día estamos con muy poca Crimson, que estamos cambiando por variedades patentadas. También debemos tener las últimas Thomson existentes en Piura”, refiere tras mencionar que cuentan con Sable, Autumn Crisp y Sweet Globe. En un inicio fueron 15 hectáreas orgánicas y, como les fue bien, han seguido sumando más hectáreas hasta llegar a las 45 ha certificadas, y en menos de 2 años la totalidad del fundo será orgánico.

PRODUCCIÓN PROPIA DE BIOINSUMOS

Una de las claves que ha desarrollado para el manejo orgánico de sus lotes es el mejoramiento y enriquecimiento continúo de los suelos. Para ello, producen sus propios compost, humus e hidrolizados de pescado. Sobre esto último, Segovia estima que nadie lo produce y utiliza en Piura. “Compramos los descartes de peces, los procesamos, lo mantenemos unos meses hasta que está en el estado que lo necesitamos y de ahí los vamos aplicando como un bio fertilizante”, apunta.

Igualmente, se han sembrado más de cuatro tipos de variedades de plantas debajo de los parrones, con el objetivo de generar un sistema de raíces diversas. “Es esta diversidad de raíces que nos propician un suelo rico y diverso en micro organismos. Es común entre los agrónomos ver un riesgo con esta filosofía, donde piensan que el consumo del agua y nutrientes se incrementa así como la presión de plagas. En el primer año esto puede suceder, pero una vez que el sistema se establece, logramos reducciones en las aplicaciones de nutrientes. De igual modo, esta diversidad nos ayuda a mantener un planta sana donde las plagas no generan mayor presión, es más, este año, la única presión sanitaria ha sido el oidium”, refiere. “Otro logro importante gracias a las plantas de cobertura ha sido el control de nematodos que perjudican las raices, hoy en día tenemos cero daño”, explica.

Para eliminar en su momento las plantas de cobertura, han encontrado una manera muy ecológica: el uso de animales. Por ello, hoy tienen 50 ovejas que ingresan a los parrones en épocas en que no hay fruta para comerse la planta en el camellón bajo un sistema conocido como pastoreo rotativo. De esta forma, Segovia explica que mantiene la armonía con el medioambiente. Tenemos ganado ovino que se alimenta de estas plantas, entonces, casi no me cuesta criarlo, ahorramos en jornales de des-hiervo y nos proporcionan el guano que cosechamos de sus corrales y utilizamos en la compostera. Luego la carne será parte de otro proyecto sostenible con fines sociales.

De esta manera, explica que no utilizan nutrientes de origen químico, lo que les ha permitido sobrellevar mejor el incremento de precios internacionales del agroquímico.

Segovia hace hincapié que es muy importante para el éxito de este manejo conocer el campo y cuáles son sus falencias. “En lo orgánico no hay una receta única en el que pones NPK y eso es todo. Nosotros vamos sacando análisis casi en forma semanal y le vamos aplicando lo que le está faltando al campo. Para eso buscamos qué productos orgánicos o qué sustancias podrían cubrir esas falencias, entonces, las desarrollamos, fabricamos y aplicamos”, destaca. En ese camino, han tenido incluso que discernir cuáles son realmente productos orgánicos, pues algunos que existen en el mercado pueden contener compuestos que no lo son, menciona. En todo caso, la primera salida de la empresa es buscar la forma de producir internamente cualquier bioinsumo.

En esta línea, cuentas desde principios del año con un laboratorio propio de biología de suelo y un segundo laboratorio para la crianza de insectos benéfico, Chrysopidae y Anagyrus pseudococos, que son liberados, en especial, para el control del chanchito blanco que el año pasado fue una de las plagas más fuertes. En la actualidad, la población de chanchito es mínima, según refiere Segovia. En tanto, para combatir el ataque de los trips, menciona que se viene utilizando el Aceite de Neem, una planta que viene de la India y que es conocida por combatir diferentes plagas.

RESULTADOS EN PRODUCTIVIDAD Y PRECIOS

Todo este manejo orgánico tiene un resultado en la productividad del cultivo, así como en ciertas características relacionadas al tamaño y color. La firma calcula que la caída de la productividad de aproximadamente 20% significa en la práctica que si sacaban 3.600 cajas/ha ahora son 3.000 cajas/ha. Igual sigue siendo un buen resultado para la empresa, refiere. “Nosotros estamos sacrificando producción, sacrificando productividad. Sabemos que podríamos haber sido más productivos si no fuéramos orgánicos, pero no sé qué tan bien hubiéramos dormido metiéndole tanto químico al mundo” comenta.

En general, refiere que no han encontrado una variedad que les genere una gran disminución en la productividad, al menos eso no ha ocurrido con las que vienen trabajando. Para incrementar los resultados, tampoco están apostando por tener dos campañas, como viene ocurriendo en Piura. El gerente general considera que allí la limitante más grande es el precio, pues más allá de octubre, noviembre y diciembre no resulta atractivo.

En todo caso, los resultados que han conseguido a nivel comercial y de precios han sido hasta ahora positivos. Segovia comenta que los precios recibidos logran compensar largamente el menor número de cajas/ha. Además, refiere que no tienen problemas, todo lo contrario, a la hora de colocar su producción, pues existe una gran demanda por la uva orgánica.
La fruta de la actual campaña que va de octubre a diciembre ya estaba toda vendida. “Como es orgánica hay demanda asegurada. Constantemente hay gente que pide que por favor le vendamos la uva, pero yo ya tengo compromisos. Entonces, por el lado del mercado nos va bien”, señala José Luis Segovia.

A la fecha, casi el 80% de la producción va al mercado de EE UU y lo que no califica va a Europa, donde los compradores son un poco más flexibles con la presentación de la uva orgánica. En cambio en EE UU, suelen no aceptar fruta que no ha agarrado del todo color por la ausencia de aplicaciones de ciertos químicos o que no tiene un calibre muy grande.

Además del color y tamaño, menciona que el mercado europeo es más flexible en relación a marcas o daños que pueda tener la uva tras algún problema sanitario. Por ejemplo, indica que si se presenta un ataque de oído, en los fundos convencionales lo combaten con algún químico y lo eliminan. “Yo no puedo hacer eso en un fundo orgánico. Entonces, ocurre que el oído podría dejar una huella y esa huella podría ser aceptada, si no es tan grande, en una fruta orgánica. Eso mismo no ocurriría en una uva convencional. En calibres y colores paso algo similar”, dice.

PROYECCIONES DE LA ACTUAL CAMPAÑA

En los lotes de Agropiura se inició la campaña a comienzos de octubre. La proyección es sacar un total de 200.000 cajas. La presencia de menores temperaturas en esta temporada ha originado que cueste aún más de lo usual que la fruta agarre color, en especial, las variedades rojas. “El frío está complicando que la uva agarre color. En realidad, hoy tengo muy poca uva de color. Estoy casi todo en verde, tengo muy pocas hectáreas de uva de roja, solamente tengo Crimson, que serán diez hectáreas y tengo cinco hectáreas de Sable que es negra”, menciona.

Al ser una propuesta orgánica no pueden echar, por ejemplo, Etefón que permite a la uva de mesa tomar color en apenas tres días. Sin embargo, en la línea de las flexibilidades de la producción orgánica, refiere que en los mercados te permiten comercializar uva de mesa con 70% de color, cuando en una fruta convencional sería rechazado.

En la línea de la sostenibilidad, comenta que también tienen en ejecución diferentes proyectos sociales que les ha valido la certificación Fair Trade. En esa línea, han logrado organizar a las comunidades frente al fundo para que recojan la basura de la zona y hagan un proyecto de reciclaje. Más allá de las exigencias del mercado, el representante de Agropiura afirma que la búsqueda del manejo sostenible es un tema de convicción. “Nos encantaría que nuestro trabajo logre que otros tomen conciencia de la importancia de ser sostenibles, nos sentiríamos súper contentos, y estaríamos con nuestro objetivo realizado”, afirma.

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