icon-category icon-close icon-closequote icon-down icon-download icon-evento icon-facebook icon-instagram icon-lang icon-linkedin icon-lupa icon-menu icon-next icon-openquote icon-paper icon-pluma icon-popular icon-prev icon-send icon-share icon-twitter icon-ultimo icon-video icon-youtube share-facebook share-gplus share-linkedin share-mail share-twitter

Diciembre 2020 | Uva de mesa

Uva de mesa

Afinando el manejo para tener una temporada exitosa

Frescura, firmeza, dulzura, sin astringencia, son las principales características que aprecian los consumidores de uva de mesa. Para alcanzar esa condición ideal, el asesor internacional Fabrizzio Vercellino explica una serie de pautas que se deben seguir en campo.

 Renato Manrique

No hay una campaña frutícola que sea igual a otra. Puede haber un año lluvioso o un año seco, un año donde se atrasa la fruta o uno donde se adelanta, puede haber un año con incidencia de una enfermedad y otro sin grandes problemas sanitarios… Quien trabaja en la industria agrícola tiene claro que son muchos los factores que definen el éxito o fracaso de una temporada y que esta se va jugando en el día a día. Así, por ejemplo, en años donde las bajas temperaturas son de larga duración, hay una alta probabilidad de que se generen malas brotaciones. “Eso, al final, genera una falta de fruta en los parrones. Pero esos parrones se recuperarán. Estarán verdes y sin problemas. Pero cuando eso ocurre en variedades con menos fertilidad, nos quedamos sin fruta, y eso sí es problema importante”, explica el asesor internacional Fabrizzio Vercellino.

Las bajas temperaturas, al menos en Ica, ocurrían temprano, normalmente en el mes de mayo, pero esta temporada sucedieron más tarde, “generando un problema en varios campos”, apunta. Y, si bien el clima es lo único que no puede manejar un ingeniero agrónomo. El asesor repasa cuáles son las claves para tener una campaña exitosa.

AJUSTES NECESARIOS ANTES DE LLEGAR A LOS FRÍOS

Lignificación de madera: “Antes que lleguen las temperaturas frías es importante tener una buena lignificación de madera”, sostiene.

Yemas maduras: Fabrizzio Vercellino cuenta que a los campos que ha asesorado, en un primer momento, los encargados de estos le hablaban de fertilidad, pero no de la madurez de yemas.  “Creo que ambas van de la mano. Si tenemos una fertilidad alta, pero no tenemos una madurez alta no podremos podar, porque esa yema al estar madura, lo más probable es que el racimo se pierda”, explica. Sin embargo, hoy en día eso ha cambiado, y además de hacerse mediciones de fertilidad, se están realizando mediciones de madurez de yemas.

No regar antes de tiempo: Para el asesor, regar antes de la poda con 500 o 600 litros es lo óptimo. “Dependiendo el suelo, de la transpiración y de los temas climáticos, el riego puede durar 30 días en suelo más liviano y hasta 50 o 60 días en suelo más pesado”, precisa y añade: “Por qué regar antes de tiempo si el suelo está húmedo. Eso se podría dar si es que tenemos problemas de sales o cloruro, por ejemplo”.

Manejo de las variedades licenciadas: Para el asesor, manejar una nueva variedad no es hacerlo siguiendo las pautas de donde han sido obtenidas, por ejemplo, en California. “Eso lo han hecho muchos”, afirma y recomienda hacer manejos según las diferentes zonas de producción del país, que presentan diferentes climas. “Es un error garrafal replicar en Perú los manejos que se hacen en California. Lo correcto es hacer análisis de suelos y probarlas en diferentes suelos. Recién, tras cuatro o cinco de trabajo intenso es que tenemos más o menos definidas a las variedades”.

“El principal problema es que están cosechando con 34 o 35°C, pero hay casos en que tras ser recogida y pasar del prefrío al packing pueden pasar hasta doce horas. Entonces pedirle a esa fruta que llegue con el escobajo verde tras más de 30 días de viaje, es algo irreal”.

Vida de poscosecha: En opinión del asesor este es un tema fundamental, sobre todo porque los clientes que, en su mayoría están en mercados lejanos, pues los clientes la están pidiendo una fruta que arribe en buenas condiciones a destino, que sea fresca, firme, dulce, no astringente. “Un tema clave que siempre recalco es que la uva no debe pasar más de siete horas desde la cosecha hasta que entra a la etapa de pre frío”, sostiene. “El principal problema es que están cosechando con 34 o 35°C, pero hay casos en que tras ser recogida y pasar del prefrío al packing pueden pasar hasta doce horas. Entonces pedirle a esa fruta que llegue con el escobajo verde tras más de 30 días de viaje, es algo irreal”, añade y sugiere que estos procesos deben hacerse lo más rápido posible.

Problemas sanitarios: Mientras más sana este la fruta más fácil sea hace la cosecha y más rápido sale del campo. “Mi propuesta es que después de las 11 de la mañana no se coseche nada y para ello es necesario tener una fruta sana que se pueda pre-limpiar el día anterior, porque si las pre-limpian mucho antes, lo que provocarán al final son pinchazos, además de pudrición y harán más daño que beneficio a la fruta”.

Según el asesor, un buen manejo sanitario implica un buen manejo de canopia, que permita la entrada de maquinaria. “En general, el problema es que las máquinas están mal calibradas y los manejos de canopia son erróneos o son ineficientes y llegamos con una fruta con problemas, y obviamente para cosecharla nos costará mucho porque no podremos hacer una pre-limpia el día anterior, sino que la deberemos hacer el mismo día y a 35°C”, explica.

“Lo que no se quiere es tener follaje, sino tener racimos y tener una canopia balanceada porque hay variedades que se queman con el sol. Esta es una labor que no si no se realiza temprano, después no se puede hacer, porque los racimos se quemarán o se pondrán amarillos. Y eso es algo que ningún recibidor querrá”, analiza.

Expectativas de producción: “Un tema fundamental es no poner tantas cajas por hectárea. Es decir, no hay que hacer ahorro mal entendido. Para mí, un ahorro mal entendido es dejar de hacer labores. Eso es fatal, al final ese campo pierde plata porque dejan de hacer labores bien hechas y eso es un problema grave. Lo que hay que lograr es sacar más cajas por hectárea para tener un negocio rentable. Este es un negocio rentable gracias a las nuevas variedades porque tienen buenos precios, pero si los ahorros los concentran en dejar de hacer labores están muy equivocados”, sostiene el asesor y profundiza en la importancia de tener un buen manejo radicular y hacer un adecuado manejo del huerto desde temprano, “en septiembre, no en enero”, subraya. Y remarca que algo que sí permite ahorros es el sistema Open Gable. “Está demostrado que un con un parrón conducido en Open Gable se consiguen ahorros de un 20%”, afirma. Hasta ahora, todas las variedades las ha manejado en Open Gable. “La clave está en cómo se haga el ángulo, en cómo se forme la planta, de que plante a tiempo, de tener un buen sistema radicular y de tener una buena formación. Hay campos donde a los catorce meses les hemos sacado 3,600 cajas/ha, sin que la planta se resienta”.

CONSIDERACIONES CLAVE

Mitos respecto al ácido giberélico: El especialista aclara que en todos los ensayos que ha hecho aplicando este producto han sido fructíferos. “La fruta sale con un calibre tremendo, no tiene problemas de grados Brix, no tiene problemas de sabor, no tiene problemas de astringencia y tampoco me da problemas al siguiente año de cualquier otro tema. El mito de que 20 ppm para variedades patentadas es mucho, no tiene asidero, sobre todo porque a las variedades tradicionales se les aplicaban dosis mayores. A una Flame le metíamos 120 ppm y a una Red Globe hasta 60 ppm. Que me digan que 20 ppm es una dosis muy alta, yo no lo considero así y todos los ensayos que hemos hecho en general nos han dado la razón: a la planta no le pasa nada y la fruta sale perfecta, no tiene ningún problema”.

Densidades de plantación: La opinión de los productores es que las variedades son demasiado vigorosas, por lo que consideran sembrar 1,200 plantas o 1,300 plantas por hectárea. Al respecto, Vercellino señala: “Yo les dije a mis clientes que lo que me gusta es 3.5 x 1.5, es decir, unas  1,900 plantas/ha. ¿Cómo encontramos el vigor? Con cajas. El mejor ahorro que se puede hacer, aparte de las labores a tiempo, es sacar más cajas por hectárea. Qué sacamos con ahorrarnos US$200/ha, si es mejor sacarle 500 o 600 cajas más”.

Riegos: Vercellino recomienda hacer riegos profundos y regulando la frecuencia. El experto indica que es un concepto de riego que se puede aplicar no solo en uva de mesa, sino también en frutales como paltos, granados, etc. “Lo he probado y llegamos a tener raíces hasta con 1.5 metro, mientras le pongamos agua la raíz va a florar”, resalta y añade que los riegos cortos le quitan oxígeno a la planta. “Con ellos, estamos matando raíces y estamos estresando en demasía  a la planta. No son necesarios”, afirma. Y añade que, con riegos profundos, se gasta menos agua, entre unos 2,000 y 3,000 m3 por año”.

Grados Brix: Para el asesor es un tema complejo porque en general los genetistas lo que piden es sacar uva con Brix alto. “Si cosechamos un racimo a 35°C y tiene 18° Brix y nos demoramos  12 horas en llevarlo a prefrío, ese racimo va a llegar con problemas, se los aseguro”, advierte. Tras realizar ensayos con variedades verdes en base a grados Brix versus acidez, cosechando con 15.5 o 16 grados Brix, en Ica se llega a tener relación 24-1. “Es una fruta que es dura como palo, es dulce, los mismos recibidores en los campos donde yo he estado me dicen sáquela ya, porque saben los problemas que se provocan después sacándola con un exceso de madurez. Si eso sucede, es primordial tener el packing al lado y que se cumpla con las 6 horas de sacar una variedad con 18° Brix y meterla al frio inmediatamente. Eso es algo que no sucede en el 95% de los campos en Ica, y hay que tener mucho cuidado con eso”, advierte.