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Uva de mesa

18 de junio de 2021
Y sus estrategias de manejo y control

Actualización de las principales plagas que afectan a la uva de mesa

Actualización de las principales plagas que afectan a la uva de mesa

La incidencia de plagas como chanchito blanco, trips y ácaros va a depender en gran parte de los estados fenológicos de la vid, las condiciones climáticas del cultivo y las variedades. Un adecuado manejo fitosanitario pasa primeramente por un reconocimiento de las plagas, a través de la identificación de las características morfológicas y biológicas de los insectos, seguido del respectivo monitoreo e identificación del umbral de daño económico.

Miriam Romainville Izaguirre

Chanchito blanco, trips, ácaro hialino, araña marrón… durante una campaña son varios los insectos que hacen de las suyas en un campo de uva de mesa. Identificar y conocer el ciclo biológico de las plagas que atacan al cultivo de uva de mesa es un paso fundamental para el diseño y la implementación de una estrategia que facilite su posterior control.

Para monitorear el chanchito blanco es importante la evaluación de brotes y hojas tiernas

Manuel Bravo es profesor e investigador de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo y sostiene que detrás del manejo integrado de plagas (MIP) no hay una única receta, ya que para implementarlo y ejecutarlo se requiere de una estrategia dinámica, que puede variar de una campaña a otra, según los problemas que se presentan en el campo. Sin embargo, a grandes rasgos plantea cinco ejes que deberían ser considerados por los productores al momento de trazar una estrategia de manejo fitosanitario: reconocimiento de plagas, monitoreo, umbral de daño económico, toma de decisiones y plan de control.

De acuerdo con el especialista en entomología, son múltiples las plagas que enfrenta el cultivo de uva de mesa, pero las principales son cochinillas harinosas o chanchitos blancos (Planococcus citri y P. ficus), trips (Frankliniella occidentalis, Thrips tabaci), arañita marrón de la vid (Oligonychus sp.), ácaro hialino (Polyphagotarsonemus latus), ácaros de yema (Colomerus vitis y Calepitrimerus), mosca de la fruta (Ceratitis capitata), escarabajo de la fruta (Gymnetis sp.), la filoxera (Daktulosphaira vitifoliae), gusano de hoja (Spodoptera spp.), gusano cachudo (Eumorpha vitis).  “Especialmente en lo que se refiere al manejo fitosanitario, es importante recordar que aparte de insectos y ácaros, hay enfermedades propias para cada uno de los cultivos e incluso para cada una de las variedades”, advierte Bravo, en especial en la zona norte, donde las altas temperaturas propician la aparición y desarrollo constante de plagas.

Cuadro 1. Especies de chanchito blanco presentes en el Perú

Bajo el planteamiento del experto, la temperatura y la humedad ambiental son los factores climáticos que más influyen en la incidencia de las plagas. Otros son las labores vinculadas al manejo agronómico, tales como la fertilización, riego, poda, cosecha y acopio, así como la textura, humedad y drenaje del suelo. Por ejemplo, en el caso del chanchito blanco este puede esconderse, además de las estructuras de la planta, en los residuos vegetales de las actividades de poda. “Se debe tratar de sacar inmediatamente ese material del campo, pues cada vez que hay actividades en la canopia, se van quedando estas estructuras que le van a permitir esconderse al chanchito en diferentes lugares”, sugiere.

De otro lado, el experto manifiesta que existe una interrelación “muy íntima” entre los cultivos y la entomofauna que la frecuenta, en el sentido de que muchos de los problemas fitosanitarios de la uva de mesa pueden manifestarse en otras especies, tales como el arándano y el palto, e incluso habrá flujos de insectos entre fundos colindantes y también con las zonas naturales de su alrededor. Estos principios de regulación e intercambio deben ser bien estudiados para determinar las estrategias internas y externas del manejo entomológico.

ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA EL CHANCHITO BLANCO

El especialista hace especial énfasis en la necesidad de identificar y monitorear constantemente las poblaciones de chanchito blanco. Estos insectos pertenecen a la familia Pseudococcidae, donde se ha identificado más de 2,000 especies en la región neotropical. Las hembras adultas se caracterizan por tener un cuerpo blando ovalado, cubierto con polvo ceroso, filamentos cerosos o cerarios a su alrededor y presentar dimorfismo sexual. “La base para la identificación son las características morfológicas y biológicas. Últimamente también tenemos la técnica del PCR, que permite la identificación mediante el análisis molecular”, explica.

De acuerdo a la literatura académica revisada por el experto, en el Perú se ha identificado varias especies de chanchitos blanco que habitan en distintos cultivos, no solo en la uva de mesa, sino también en el arándano y en los cítricos. Son insectos polífagos que incluye especies plaga que tiene muchos hospederos, aunque hasta la actualidad son dos las especies de chanchito blanco que están asociadas al cultivo de la vid: Planococcus ficus y Planococcus citri, siendo la primera la de mayor incidencia según la zona y sus hospederos alternantes.

Planococcus ficus es otra de las especies de chanchito blanco que está asociada al cultivo de la vid

El género Planococcus incluye más de 35 especies en las zonas tropicales y sub-tropicales del mundo (González, 2011). Las hembras, además de otros caracteres taxonómicos, tiene 18 pares de cortos filamentos laterales similares, con los caudales ligeramente de mayor tamaño. Resalta por construir ovisacos. “Si encontráramos alguna hembra que tiene de 15 a 17 pares de cerarios, estaríamos hablando de alguna especie incluida en el género Pseudococcus”, añade. En el caso de Planococcus citri, se caracteriza por su cuerpo color rosado grisáceo y por tener un dorso con una banda longitudinal muy notoria; a Pl. ficus se le reconoce por la abundante mielecilla que excreta. “Otras características adicionales de las especies de Planococcus de importancia frutícola, se encuentran en las diversas estructuras microscópicas de la cabeza y patas, además de la secreción ostiolar, color blanco en citri y anaranjado pálido en ficus”, apunta.  El ciclo biológico de Planococcus citri se cumple en aproximadamente 35 días.

El experto advierte que el traslape de poblaciones es un aspecto que está presente en esta plaga. “Las generaciones se superponen unas a otras y hay un traslape de poblaciones. Conforme se incrementa la infestación, estas forman grupos de hembras jóvenes, oviplenas y diferentes estadios ninfales”, precisa Bravo. Y añade, “conforme se van desarrollando las generaciones, estas van desplazándose hacia los brazos, luego se ubican en los cargadores, para pasar inmediatamente a la parte foliar y finalmente termina infestando los racimos”.

Bravo recomienda hacer un seguimiento de las infestaciones en las diferentes estructuras de la planta, según la secuencia fenológica del cultivo, con el objetivo de que cuando se tenga la mínima incidencia de chanchito blanco se pueda actuar inmediatamente. Según un estudio presentado por Bravo, tras realizar la evaluación de las generaciones de Planococcus citri entre marzo y diciembre del 2013, se obtuvo ocho generaciones de esa especie de chanchito blanco en la variedad Thompson Seedless. “En la primera generación la mayor población estaba establecida en el tercio medio del tallo. Cuando llegamos a la octava generación observamos que las poblaciones ya se encuentran en la zona superior, en cargadores, brotes, hojas y especialmente en los racimos”, sostiene. En esa línea, sumando las generaciones de verano, podríamos concluir que puede alcanzar hasta diez generaciones por campaña”, añade.

Cuadro 2.  Duración y número de generaciones de P. citri durante el estudio. Variedad Thompson Seedless. Chongoyape (Lambayeque). Marzo-diciembre, 2013.

PR= Poda de Renovación (14 dic., 2012)  PP= Poda de Producción (26 junio, 2013)

Considerando estos antecedentes biológicos, el especialista remarca que se realicen monitoreos durante todo el año, siguiendo la fenología de la vid y la distribución de la plaga. “Es necesario hacer evaluaciones en cada uno de los tercios, destolando parte del ritidomo en la zonas inferior y media, y tratando de buscar en aquellos racimos que están pegados a la madera y alambres, por la facilidad del pase de los estadios ninfales hacia la fruta”, afirma. Añade que esta plaga suele distribuirse de forma agregada, es decir, la distribución no es uniforme.  “Se requiere bastante criterio para hacer evaluaciones en los contornos o en los lotes con antecedentes de infestación. Se recomienda en ciertos casos la subdivisión de los lotes para hacer mejores muestreos, especialmente en aquellos lotes con problemas. Hay que hacer la revisión en los tres tercios, tanto en la parte inferior, parte media como parte superior”, sostiene el especialista.  Para facilitar el manejo de la plaga, cuando se utiliza un Software recomienda que se establezca una escala de intensidad de la plaga, con valores de infestación que se exprese en una ‘semaforización’ de los lotes, basado en los colores blanco, verde, amarillo y rojo, con medidas a implementar en cada rango.

Se recomienda la liberación de controladores para el manejo del chanchito blanco. Una opción son las Cryptolaemus

Para el manejo del chanchito blanco, Bravo sugiere que se proteja a los enemigos naturales de la plaga, se realicen aplicaciones oportunas y se controle las hormigas, ya que pueden interferir la acción de los biocontroladores y también servir para el traslado de ninfas de la plaga. Como enemigos naturales del chanchito blanco resaltan el coccinélido Cryptolaemus montrouzieri, seguido de las crisopas Chrysoperla y Ceraeochrysa, y el parasitoide Anagyrus pseudococci. Sobre Cryptolaemus, el experto señala que, en enero y febrero por las altas temperaturas, este insecto reduce su acción depredadora, siendo un buen controlador en los meses siguientes a partir de mayo. Las liberaciones se pueden realizar en forma inundativa y focalizado según el programa establecido y con mayor frecuencia en la etapa que ya no se aplican insecticidas de síntesis.

Otra alternativa de control es el uso de feromonas sexuales, que contribuyen a reducir las poblaciones de machos. “La feromona sintética por su especificidad puede ser utilizada en principio para detectar la o las especies presentes en el campo. El segundo nivel es cuando incremento el número de trampas para una mayor captura de machos, bloqueando en parte el apareamiento”, precisa. En un tercer nivel, este método produce confusión sexual, al distribuir y saturar la feromona en todo el campo, evitando el encuentro de sexos. Respecto al manejo mecánico sugiere el uso de bandas pegajosas de plástico o cartón utilizada para muestreo o bloqueo de la ruta de las ninfas, así como el destolar o descortezar los tallos con el objetivo de lograr la exposición de los diferentes estados biológicos para su inmediato control en áreas focalizadas.

Para un adecuado manejo químico, el experto sostiene que se debe tener claro qué productos se van a utilizar de acuerdo con las etapas fenológicas de la vid. Las aplicaciones pueden ser foliares, dirigidas al tallo o a la raíz. “Hay que tener muy en cuenta el gasto de agua en las aplicaciones foliares y la actividad radicular cuando estas se hagan al sistema, porque si se efectúa una aplicación en momentos que no haya raíces absorbentes, el producto no va a ser tomado por la planta y el efecto va a ser nulo”, advierte. Otro aspecto importante es tener en cuenta los LMR y los periodos de carencias. En esa línea, considera que se debe usar insecticidas de bajo impacto ambiental, aquellos de acción específica y si es posible el grupo ‘UNF’ que incluye Beauveria, Paecilomyces y Metarhizium. Realizar la rotación de las moléculas y evitar el uso de grupos químicos de amplio espectro que causen resurgencia de la plaga, como el grupo químico 1 del Comité de Acción de Resistencia de Insecticidas (IRAC, por sus siglas en inglés). “Siempre se debe tener en cuenta los periodos de carencia y los LMR”, recalca.

MANEJO DE ARAÑITAS Y ÁCAROS

Los ácaros son artrópodos que se caracterizan por tener un ciclo corto, multivoltinos, tasa de reproducción alta, reproducción sexual y partenogénesis, fácil dispersión debido al viento, telaraña y por foresis, así como resistencia. “La hembra tiene la facilidad de generar individuos machos sin necesidad de cópula, permitiendo regenerar su carga genética en la especie”, destaca. El especialista anota que los ácaros vinculados al cultivo son el ácaro hialino de la vid Polyphagotarsonemus latus y el ácaro de la yema principalmente Colomerus vitis. A ellos se suma la arañita Oligonychus sp.

Cuadro 3. Daños en yemas de C. vitis, según nivel de infestación

El ácaro hialino, también denominado ácaro blanco, pertenece a la familia Tarsonemidae. La hembra tiene una longevidad de 9.5 días, mientras el macho de 2 a 3 días. Su ciclo biológico es muy corto, alrededor de 4.12 días.  Se trata de un ácaro de rápida multiplicación que ataca principalmente brotes y hojas tiernas. La hembra se caracteriza por tener una forma ovalada, convexa, con un color crema a amarillo ámbar, con una franja blanca en el dorso. El macho es más pequeño, de apenas 0.11 mm y posee patas posteriores largas como ganchos y suele cargar a la hembra (ninfa-pupa) hasta la emergencia.

Cuadro 4. IRAC para arañitas.

“Los huevos son microscópicos, están depositados en el envés de las hojas del brote. Las poblaciones se inician en estos puntos. Conforme las hojas se van desarrollando se va detectando el tipo de daño característico, hojas estrechas, rígidas y torcidas, similar al ocasionado por herbicidas. El efecto tóxico de la saliva del ácaro hialino hace que esos puntos de crecimiento se deformen”, agrega Bravo. Para su monitoreo es importante la evaluación desde el inicio del brotamiento, revisando el envés de las hojas tiernas con la ayuda de una lupa de 30x. Si es necesario, realizar el deshoje para que las aplicaciones tengan un mayor efecto de control. “Es necesario hacer un chequeo minucioso”, afirma.

El ácaro hialino, también denominado ácaro blanco, ataca principalmente brotes y hojas tiernas

En tanto el ácaro de la yema de la vid pertenece a la familia Eriophyidae. En Chile se conocen dos especies: Colomerus vitis y Calepitrimerus vitis.C. vitis posiblemente está más establecido en Perú. Este ácaro es microscópico, de aspecto vermiforme y con solo dos pares de patas anteriores, alcanzando un tamaño de 0.15 mm, vive en lugares muy escondidos”, indica. Se conoce tres razas de C. vitis: raza de las falsas agallas, raza de curva de hojas y raza de las yemas, esta última es la más común y es bastante agresiva. “En alta infestación puede producir necrosis y retrasar la brotación”, dice. Por el porcentaje de yemas infestadas, las variedades Sugar Crips y Sweet Sapphire son las más que muestran mayor susceptibilidad, seguidas de Sweet Globe y Jack Salute. Se requiere efectuar varios estudios que permita aclarar la asociación de este ácaro con las nuevas variedades de vid, considerando que nuestro país está en pleno recambio varietal.

La arañita marrón disminuye la actividad fotosintética de las hojas

La vid también se ve afectada por la arañita marrón (Oligonychus sp.), del orden Acari, perteneciente a la familia Tetranychidae. En el norte peruano, por las condiciones climáticas favorables, su ciclo biológico es de 7 días aproximadamente, con un predominio poblacional de las hembras. “Tiene estados inmóviles en su ciclo, denominados protocrisalis, deutocrisalis y teliocrisalis”, anota Bravo. Agrega que los estados inmaduros como larvas, protoninfa (I), deutoninfa (II) y además los adultos causan el daño en la cara superior de las hojas, vaciando con los quelíceros el contenido de las células.

Algunos factores que favorecen su desarrollo son la presencia de malezas en campo, el polvo acumulado en las hojas y el estrés de las plantas ya sea por falta de riego o inadecuada nutrición. “La nutrición juega un papel importante. No hay que excederse en nitrógeno porque los picadores chupadores se manifiestan con mayor agresividad para incrementar sus poblaciones y daños”, manifiesta. También influye el exceso de tierra y polvo depositado sobre las hojas a lo que se suma el estrés por madurez de la planta.

Los daños que ocasiona esta arañita son importantes, reducen la actividad fotosintética de las hojas y hasta puede ocasionar el punteado en las bayas blancas como Arra 15. “Un individuo de esta arañita puede vaciar el contenido de aproximadamente 18 a 22 células por día. Un solo individuo en 10 días está afectando 1 cm2 de la hoja, mientras 10 individuos pueden afectar 10 cm2 de follaje”, indica. Algunos enemigos naturales registrados y que pueden ayudar en el control de esta plaga son el Coccinellidae Stethorus sp. y los Staphilinidae Oligota sp. y Somatium oviformis. También existen ácaros depredadores Phytoseiidae, que en el futuro serán alternativas biológicas de interés para el manejo de la arañita y ácaro hialino.  “En la actualidad existen empresas que disponen estos productos biológicos principalmente Phytoseiulus”, cuenta.

Como complemento, existen alternativas de manejo químico para Oligonychus sp. y el ácaro hialino. En forma general el IRAC hace una primera clasificación de los insecticidas y acaricidas por su acción fisiológica, considerando: Para afectar el crecimiento y desarrollo incluye los grupos 7, 10, 15, 16, 17, 18 y 23; para alterar el sistema nervioso y muscular los grupos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 9, 14, 19, 22, 28, 29, 30, 32, para afectar el sistema digestivo o intestino medio los grupos 11, 31; y para afectar la respiración los grupos 12, 13, 20, 21, 24, 25. Asimismo, están en la categoría no específicos o aún por conocer su modo de acción los grupos 8, UN, UNB, UNE, UNF, UNM, UNP, UNV.

En el manejo químico es clave conocer las alternativas que existe en el mercado e identificar cuáles son las fases de vida del ácaro que puede afectar. Igualmente, el estado de la plantación evitando la acumulación de polvo en las hileras de plantas con acceso a las vías. El monitoreo de la arañita incluye un sistema de evaluación de los contornos y de las hojas maduras cercanas al tallo, lugares de inicio de las infestaciones. “La infestación de la arañita empieza por los contornos y por las hojas de mayor madurez de los brotes, así como por la migración de campos de mayor edad hacia los lotes con inicio de brotamiento.  Eso es interesante tenerlo en cuenta al momento de la evaluación”, recalca.

OTROS DAÑOS ASOCIADOS A LA VID

Daños de trips en brotes

Los trips son plagas que también deben ser controladas. Son dos las especies asociados al cultivo y que deben estar en constante monitoreo desde la etapa de pre-floración: Frankiniella occidentalis y Thrips tabaci. “Últimamente se ha observado en Piura una especie de trips cuyos daños son muy severos a nivel de brotes, produciendo un plateado y russet corchoso, causando el deterioro de los puntos de crecimiento. En otros países se menciona a Drepanothrips reuteri como el causante de estos daños, esto amerita efectuar trabajos propios para la identificación”, señala.

Como estrategias de manejo se recomienda la limpieza de los campos de malezas, especialmente de las que se encuentran en floración, así como el uso de trampas pegantes de colores azul y amarillo. La aplicación de productos químicos incluye principalmente, según IRAC, a los piretroides del Grupo 3A, algunas spinosinas del Grupo 5, aceleradores de muda del Grupo 7C, extractos vegetales, aceites y bioinsecticidas.

Respecto a la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata), el experto advierte que es una plaga muy importante por la gran cantidad de hospedantes tanto plantas cultivadas como frutas silvestres nativas como el “vichayo” (Capparis ovalifolia). Por esa razón se requiere implementar medidas con mucha anterioridad al inicio del envero, instalando las trampas Jackson, trampas Mc Phail para el seguimiento de la plaga. “Se necesita mucho de los atrayentes, tanto del tipo sexual, del tipo alimenticio y de las trampas cromáticas para poder disminuir las poblaciones de adultos por debajo del MTD crítico”, comenta. La instalación de trampas impregnadas con cebo tóxico a base de proteína hidrolizada + spinosad, y aplicaciones foliares de esta mezcla en forma focalizada, constituye una medida importante en la etapa de envero y maduración. En el comercio existe diferentes tipos y modelos de trampas, dispositivos con liberación sostenida de potentes atrayentes químicos recubiertos con un insecticida de choque. Labores de limpieza, rastrilleo, recojo y entierro de fruta complementan las medidas de control de la mosca. “El manejo sostenido incluye, además, medidas de control coordinadas con los fundos contiguos y con los agricultores del entorno”

Independientemente de la plaga o enfermedad que ataque al cultivo de la vid, jugará un papel clave la correcta identificación y monitoreo. Solo así se podrá tener frutos de calidad de exportación y que no generen altas tasas de rechazo, aprovechando así las oportunidades comerciales que existen en el mercado internacional.

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