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Abril 2020 |Enfermedades

Varroa es un ácaro que afecta a las abejas

Abejas: varroa no condiciona la aparición de síntomas de DWA

El virus de alas deformadas (DWA) es uno de los mayores problemas de la apicultura.

Investigadores internacionales han liderado un estudio que comprobó que la presencia del ácaro varroa destructor no es necesaria para que el virus de alas deformadas (DWA) se manifieste con síntomas en las abejas. El DWA es considerado uno de los mayores problemas de la apicultura a nivel global.

Antes no estaba claro si la presencia de varroa era necesario para definir la sintomatología del virus. Ahora sabemos que no tiene que ver ni con la cantidad que inocula el ácaro, ni con la presencia del mismo”, explicó Julio Chávez Galarza, investigador en genómica poblacional del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA).

El estudio identificó que la cantidad de títulos, mediante el cual se incorpora una dosis del DWA, no condicionan la gravedad de los síntomas. Eso quiere decir que la abeja no necesariamente debe estar constantemente expuesta a la varroa para desarrollar la enfermedad.

Chávez Galarza agregó que se confirmó que la composición genética de las cuasiespecies de DWA está vinculada al estado de desarrollo de la abeja, más que al historial de inoculación. “Esa composición va a ser moldeada por la interacción entre el huésped y el virus, el medio interno del insecto y sus estampas de desarrollo. No solo es el sistema inmunológico, sino también otros factores fisiológicos y moleculares del huésped que es necesario también dilucidar”, anotó.

El siguiente paso

De otro lado, adelantó que el siguiente paso de las investigaciones será determinar el marcador genético que permita identificar si una abeja que posea el virus sea asintomática o no. “El marcador es como decir buscar una firma en el genoma que nos indica que va a desarrollar sintomatología o no, representando  una pequeña secuencia de nucleótidos”, subrayó Chávez Galarza.

La investigación fue publicada en la revista Scientific Reports de la Editorial Nature y tuvo como punto de partida el 2008, año en que un equipo de investigadores descubrió varias colonias de abejas en Leksand, localidad de Suecia, infectadas con DWA, pero que no habían tenido ningún contacto previo con abejas infectadas de ácaros. Los sobrevivientes de las colonias fueron puestas en cuarentena en el 2009, luego fueron trasladadas en 2011 para su experimentación. Se simuló una microinyección de cantidades controladas de virus en pupas – estado que lleva a algunos insectos del estado de larva al estado de imago o adulto- como el caso de la abeja melífera.