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Paltos

25 de febrero de 2021
Estrategias de manejo del suelo en Fruchincha

A la búsqueda del verdadero potencial del palto en el valle de Chincha

A la búsqueda del verdadero potencial del palto en el valle de Chincha

En los últimos cuatro años, las empresas que conforman la Corporación Frutícola de Chincha S.A.C, Fruchincha, han logrado elevar en más del doble la productividad del palto, debido a diferentes acciones, sobre todo en favor del manejo de suelo y con ello del riego. Como resultado, los volúmenes de fruta exportada han venido creciendo año a año y el 2021 no sería la excepción.

Marienella Ortiz

En la campaña de cosecha 2020, los campos de palto de los socios de Fruchincha demostraron resultados más que alentadores con una productividad promedio entre 23 y 27 t/ha. La mayor parte de los fundos incorporaron en los últimos cuatro años una serie de modificaciones en el manejo de suelos, luego de observar con asombro en el 2016 un decaimiento inesperado de los rendimientos de fruta en los árboles, debido a que la composición de los suelos no era franco arenoso –como se pensaba- sino de una mayor retentividad, con tendencia a la compactación.

Este manejo del suelo  significó el uso del subsolado y otras prácticas de riego que han elevado el rendimiento que en el 2016  apenas fluctuaban entre 8 y 12 t/ha como promedio. Desde que se tomó la decisión de cambiar las bases productivas para concentrarse en el factor suelo, donde están asentados 700 hectáreas de palto, han mejorado año a año los rendimientos.

“El 2018, los promedios ya habían escalado entre 14 y 16 t/ha para fundos que partían de 8 t/ha a menos. Sin embargo, aún seguimos en el proceso de la búsqueda del verdadero potencial de Chincha”, comenta Juan Antonio Delpero
Gerente Agrícola de la firma. Aquellos fundos que trabajaron las recomendaciones de manera parcial en el manejo del suelo lucen resultados menores de 17 t/ha, mientras que los que apostaron por este manejo pasan las 20 t/ha.

Durante el 2020, Fruchincha logró exportar un poco más de 11,400 toneladas de palta con su marca, lo que representó alrededor de 543 contenedores. Para el 2021 estiman que esos volúmenes serán superados, debido a que la productividad se elevaría a 30 t/ha, como promedio, según lo proyectan. “En realidad, cada año nos trazamos una nueva meta”, menciona Delpero.

Para entender cómo se ha llegado a este momento, Delpero explica algunas de las prácticas que se establecieron en los campos de palto.

MANEJO DE SUELO. El subsolado “lateral” se realiza paralelo a la línea de plantación, con una profundidad de corte de mínimo 55 cm de profundidad.

PRESTAR ATENCIÓN AL SUELO

Los trabajos de suelo empezaron hace cuatro años atrás, cuando observaron que las compactaciones de suelo figuraban entre 1,500 a 2,000 kilopascales (Kpa), y en algunos casos de 2,500 Kpa. Hoy en día, en la mayoría de sus fundos, están con menos de 500 Kpa.

Las compactaciones se fueron acumulando con el paso de los años, sobre todo, debido a ciertas deficiencias en el riego, sumado al paso constante de maquinaria, a los bajos contenidos de materia orgánica (< 1.0%) y actividad microbiana. Todo se acrecentó además por la forma en cómo se venía fertirrigando, con acumulación en muchos casos de cloruros y sulfatos en solución suelo, y algunos desbalances catiónicos, hacia el exceso de saturación de calcio.

Debido a la naturaleza de los suelos, fue necesario prestar atención en la forma de regar y su efecto en la compactación, apunta Delpero. Hoy tienen claro que las variaciones de la clase textural son las siguientes: 27% a 60% de arena (básicamente de granulometría fina), de 20% a 35% de arcilla y de 20% a 45% de limo. “En la mayoría de nuestros campos, la fracción de arena corresponde a una granulometría fina, que finalmente termina comportándose más como un limo”, menciona.

RENOVACIÓN. El subsolado ‘lateral’ estimula a la planta gracias a la ‘poda de raíces‘ (sin tocar las raíces primarias).

SUBSOLADO ANTES Y DESPUES

Delpero explica que mejorar las condiciones del suelo es en realidad un “proceso” que se desarrolla en dos periodos: el primero se da durante la preparación del terreno (en la etapa de pre-plantación) y el segundo en la post-plantación.

Respecto al periodo post- plantación, menciona que se realiza el subsolado “lateral”, es decir que se realiza paralelo a la línea de plantación, con una profundidad de corte de mínimo 55 cm de profundidad, reduciendo así la resistencia mecánica del suelo. Además, esta práctica estimula a la planta gracias a la “poda de raíces” (sin tocar las raíces primarias). Para no tener problemas sanitarios, explica que se cuenta con una secuencia de fungicidas específicos antes, durante y después de este trabajo, entre otras medidas.

Adicionalmente, el gerente agrícola menciona que desde hace dos años, con algunos de los socios de Fruchincha, incorporaron el subsolado post-plantación conocido como “garreo”, porque se realiza con un tridente entre planta y planta, sobre el mismo camellón.  “Este es un subsolado muy eficiente y lógicamente más agresivo que el anterior, por lo que requiere de medidas preventivas diferentes”, dice y menciona que es necesario tener en cuenta las siguientes consideraciones antes de realizarlo:

  • Evaluar la densidad de raíces y su estado sanitario.
  • Evaluar el estado nutricional del huerto.
  • Evaluar el nivel de reservas a nivel de raíces y a nivel de yemas.
  • Evaluar el estado general del huerto.

Estos cuatro puntos mencionados, explica el experto, darán claridad sobre la posibilidad de poder realizar o no este trabajo, así como tener una idea muy cercana respecto a la reacción del cultivo al subsolado. “Esto nos dará la confianza de no caer en un decaimiento del huerto o en una respuesta pobre. No se trata de hacer por hacer”, explica.

El SUELO EN LA PRE-PLANTACIÓN

Respecto a los nuevos proyectos y a la etapa de pre-plantación, explica que consideran de gran relevancia el partir con un suelo bien equilibrado en cuanto a sus propiedades físicas, químicas y biológicas.

En el caso de las medidas físicas, explica que están los subsolados profundos y en las medidas químicas, el balance catiónico apropiado (utilizan enmiendas). También se preocupan mucho en tener en lo posible una conductividad eléctrica por debajo de 1.8 dS/m (en extracto de pasta saturada, EPS), entre otros.

Finalmente, como medidas biológicas, se hace uso de materia orgánica de calidad (sólida y líquida), acompañada de un complejo de microorganismos benéficos (en base al perfil microbiológico del suelo).

POST-PLANTACIÓN. El subsolado como “garreo” se realiza con un tridente entre planta y planta, sobre el mismo camellón.

MANTENIMIENTO DE LOS SUELOS

Para un buen mantenimiento de los suelos, el experto indica que el punto de partida es regar y fertilizar en base a un criterio científico, y no en base a “corazonadas”. Además de los subsolados, como acciones complementarias, están las enmiendas químicas, básicamente por algunos desbalances catiónicos. Por ejemplo, explica que algunas veces hay que subir la saturación de potasio y/o magnesio, y en casos muy puntuales el uso de yeso para reducir el sodio cambiable.

Delpero hace mención especial a la importancia de trabajar sobre la biología del suelo, aumentando los niveles de materia orgánica y potenciando su microbiología benéfica, desde solubilizadores, fijadores, descomponedores, etc. “Nuestros suelos de costa, por lo general, son suelos tan pobres en materia orgánica que la respuesta del cultivo a la incorporación de materia orgánica de calidad es relativamente rápida”, dice.

En ese sentido,  hacen incorporaciones de humus de lombriz y adicionalmente a las aplicaciones de ácidos húmicos y fúlvicos, también inyectan biol (que aporta un extracto húmico total de 30%). Tanto el humus de lombriz y el biol son elaborador por Fruchincha, como parte del reciclaje de residuos orgánicos. “Al ser productos elaborados por nosotros, nos permite aplicar buenas cantidades de ambos”, menciona.

A partir de este punto, es que recién incorporan estrategias de reguladores de crecimiento, ya sea para enraizar, favorecer cuaja, calibre, etc.

Finalmente, asegura que todos los suelos se compactan pero a diferentes magnitudes y velocidades. “En nuestro caso, tratamos de reducirlo gracias a todo lo mencionado”, dice.

UN RIEGO PENSANDO EN EL FACTOR SUELO

Respecto a la planificación del riego, el especialista dice que no han caído en el error común de calcular la lámina de riego únicamente en función al factor climático (ETo) y al factor planta (Kc), porque también es necesario tomar en cuenta el factor suelo.

“Un buen riego implica un monitoreo continuo. Debemos generar data para tomar decisiones, pues un error nos podría llevar a situaciones de déficit hídrico y a una anoxia. En todo momento, tenemos muy presente que el palto es una especie muy demandante de oxígeno, por lo tanto y dadas nuestras condiciones, tratamos de mantener nuestros suelos con una capacidad de aire sobre el 20% y, en lo posible, en 25%”, puntualiza.

En tal sentido, a diferencia de un suelo arenoso donde el riego es de alta frecuencia, en Fruchincha se realizan riegos menos frecuentes, pero con una mayor lámina de riego y, posteriormente, se dejan algunos días sin regar para oxigenar el perfil. Todo ello por lo ya mencionado: el suelo en la zona de acción va en su mayoría de franco hacia franco arcilloso.

En esa línea, se tuvo que adaptar la nutrición a la estrategia de riego de los socios. Es decir, se trabaja por concentración (meq/l) en función a las nuevas láminas de riego, respetando las relaciones catiónicas óptimas para cada etapa fenológica.

 

Empaque de fruta

Fruchincha que cuenta con 10 socios empaca y exporta la fruta de los campos de sus accionistas, así como la de campos de otros productores, a quienes denominan asociados. Estos campos de asociados respetan y cumplen las buenas prácticas agrícolas.

La fruta de los socios representa entre el 55 al 65% de la fruta que empaca y exporta Fruchincha, en función a la estrategia comercial con la participación activa de los miembros del comité de cada fruta.

Entre los socios suman alrededor de 1,466 hectáreas en producción y alrededor de 700 hectáreas corresponden a paltos.

EL DRENAJE ADEMÁS DEL SUBSOLADO

Sumado a la compactación también se detectó en algunos fundos de los socios de Fruchincha un exceso de agua, debido a que algunos campos están al lado del río y eso originaba infiltraciones y mal drenaje.

Debido a ello, informa que se hicieron tres drenes abiertos, además de subsolar y mejorar los riegos y la fertilización. “Como consecuencia hubo un descenso de la napa freática,  por efecto mixto de los drenes y el trabajo de descompactación. Mejorar la velocidad de infiltración del suelo, nos permitió hacer riegos de lavado de sales y antes de cumplir el mes, se observó un crecimiento significativo de raíces. Así corroboramos la respuesta tan positiva de la planta a un perfil de suelo bien oxigenado y libre de sales”, dice.

Paralelamente, agrega que se redujo significativamente la Phytophthora, y al reducir el estrés, automáticamente disminuyó la incidencia de Lasiodiplodia.

“Actualmente, tenemos un suelo con mejor receptividad hídrica, lo cual nos facilita regar y tener coeficientes hídricos mucho más razonables. Cabe resaltar que todo este trabajo se basa en estrategias de corto, mediano y largo plazo, no se trata de acciones puntuales ni aisladas”, recalca.

LAVADOS PARA BAJAR NIVELES DE CLORURO

En los campos de Fruchincha también se encontraron en algunas zonas altos niveles de cloruro, producto de las fertilizaciones químicas del pasado. Al mejorar las condiciones del suelo, fue posible incluir los riegos de lavados, sin causar anoxia. Por esa razón, pasaron de campos sobre 7 meq/l e incluso 12 meq/l de cloruros (en EPS), a menos de 2 meq/l.

Anteriormente, recuerda que se les complicaba hacer buenos riegos de lavado, porque se “encharcaban” los suelos, debido a la fuerte compactación. En algunos lotes, se registraron situaciones extremas de anoxia con suelos con capacidad de aire menores al 10%, y en paralelo conductividades eléctricas de 3.5- 7.0 dS/m (en EPS).

Como Fruchincha, Delpero dice que están convencidos de que la curva de productividad en Chincha seguirá en aumento. “Somos conscientes de que el trabajo de mantenimiento y recuperación de suelos corresponde a una estrategia con acciones de corto, mediano y largo plazo. Algo que no podemos detener y mucho menos olvidar es esta mitad oculta, que corresponde a las raíces”, indica.

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