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Biocontrol - Bioestimulantes - Bioinsumos - Fitosanidad

24 de octubre de 2022
Dra. Diana Rueda, Investigadora asociada de la Universidad de Humboldt, Alemania.

Tres nuevos ácaros depredadores para el control de trips en ornamentales

Tres nuevos ácaros depredadores para el control de trips en ornamentales

Diminutos, pero con una gran capacidad de controlar plagas agrícolas, los ácaros se han transformado en una eficaz solución de control biológico. Eso lo sabe muy bien la Dra. Diana Rueda, quien ha identificado tres especies promisorias: Gaeolaelaps aculeifer, Macrocheles robustulus y Parasitus bituberosus, que han sido eficaces para el control de Frankiniella occidentalis en rosas.

Por Ximena González v.  Fotos Diana Rueda.

Encontrar nuevas alternativas de control biológico en el cultivo de flores, es el objetivo de diferentes expertos a lo largo y ancho del mundo. También lo es para la Dra. Diana Rueda Ramírez, biológa y entomóloga colombiana que desde inicios de 2021 trabaja como investigadora asociada en la Universidad de Humboldt, en Berlín, Alemania, donde está investigando las interacciones entre ácaros y nematodos para el control biológico, un proyecto que la ha llevado a trabajar con cultivos hortícolas producidos bajo invernaderos en Israel, en una iniciativa en la que participan investigadores del Volcani Center. Años antes, la Dra. Rueda tenía clara la importancia de los ácaros en el control biológico y, por ello, enfocó su tesis doctoral en la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, en investigar la diversidad de estos diminutos ácaros como depredadores en cultivos ornamentales, sobre todo en cultivos de rosas bajo invernaderos, ubicados en la Sabana de Bogotá.

Al enfrentar su trabajo de investigación, el principal temor que debió enfrentar es que, quizá no encontraría ácaros depredadores en estos cultivos, debido a la intensidad que se emplean agroquímicos y fertilizantes. Sin embargo, a través de diferentes muestreos logró encontrar una diversidad muy grande. “La investigación estaba enfocada en encontrar ácaros depredadores que ayudaran al control de trips, una de las plagas más importantes en flores y otros cultivos”, cuenta, sobre una plaga que desarrolla parte de su ciclo de vida en el suelo.

Se identificaron 3 especies de ácaros depredadores: Gaeolaelaps aculeifer, Macrocheles robustulus y Parasitus bituberosus.

Antes de iniciar el estudio, había preocupación de que en el país no existiera una amplia diversidad de ácaros depredadores, pero se toparon con un panorama completamente distinto, logrando identificar  95 especies de ácaros depredadores presentes en Colombia. “Es una diversidad muy grande. Eso nos hizo darnos cuenta, en primer lugar, que los ácaros pueden estar dentro del cultivo y en la vegetación que dejan por fuera. Eso puede incluso ayudar a controlar ciertos organismos, no solamente los trips”, sostiene la especialista.

A partir de ahí, se escogieron algunas especies de las ya identificadas, con las cuales se hicieron algunos ensayos, encontrando que varias de ellas sí eran efectivas en el control de trips. Tras ello, se llevaron al laboratorio para hacer una multiplicación de estos ácaros.

Sin embargo, más allá de comprobar la importancia que tienen los ácaros para control biológico, es clave poder mantenerlos en el ecosistema. Para conseguirlo, iniciaron un análisis de la interacción que tienen estos ácaros depredadores con otros organismos en el suelo, específicamente con los nematodos. “Hay algunos nematodos que son considerados plagas, pero también hay otros a los que podríamos llamar ‘buenos’ o de ‘vida libre’. Entonces nos dimos cuenta que el hecho de que hubiera una diversidad de nematodos puede hacer que los ácaros benéficos también se mantengan en el medio y puedan llegar a hacer un mejor control”, explica la Dra. Rueda. Pero, ¿pueden convivir los nematodos ‘buenos’ con los ‘malos’? “En un suelo saludable sí, y se da el caso de que hay una mayor cantidad de nematodos ‘buenos’ que ‘malos’”, precisa la investigadora de la Universidad de Humboldt.

Tras ese análisis, fueron surgiendo otros trabajos. Así, por ejemplo, añadieron nematodos al suelo, como si fueran alimentos alternativos para los ácaros. “Esto, en un principio, podría llegar a disminuir el control de las plagas, en este caso trips, porque el ácaro está tomando alimento de otra fuente. Sin embargo, a largo plazo aumentará el número de ácaros en el suelo y, por ende, el control de trips será mejor”, precisa

PROCESO DE IDENTIFICACIÓN DE LOS ÁCAROS

Para la investigadora de la Universidad de Humboldt, la identificación de los ácaros es una tarea ardua. Esta se inicia con la toma de muestras del suelo. Ya en el laboratorio, y mediante el uso de embudos berlese, se lograron extraer los pequeños artrópodos. Para la identificación de estos, se colectaron en alcohol y fueron puestos en láminas, para posteriormente identificarlos morfológica y taxonómicamente. “Llegamos a tener unos 30.000 ácaros colectados”, cuenta la Dra. Rueda y, sobre aquellos estaban vivos, formaron colonias de diferentes especies y procedieron a darles de comer trips, para identificar aquellos más promisorios para el control de trips.

La investigación se basó en encontrar ácaros depredadores que ayuden al control de Franckiniella occidentalis, específicamente en rosas.

Precisamente, entre aquellos más promisorios, la especialista destaca que identificaron tres especies claves para realizar control biológico en ornamentales, las cuales ya se están usando en otros países. Una de estas es Gaeolaelaps aculeifer, especie que se utiliza en Países Bajos y Alemania para el control de trips, larvas de moscas y nematodos y nunca se había reportado en Colombia. “El hecho de haber encontrado G. aculeifer en el país, abre la posibilidad de que ese ácaro pueda empezarse a utilizar, por eso le dimos prioridad”.

Otra especie identificada en la investigación sobre entomofauna benéfica realizada por la Dra. Rueda y, que también se utiliza en Europa, es Macrocheles robustulus, controlando las mismas plagas que G. aculeifer. La tercera especie promisoria es Parasitus bituberosus que, aunque nunca se ha utilizado para el control biológico, “se pudo notar que es una especia muy buena para depredar trips. Además, su reproducción es mejor cuando la dieta incluye trips y nematodos”, subraya Rueda y dice que, aunque había muchas especies más, les dieron prioridad a estas tres porque ya se conocían en otros países y también por su efectividad mostrada en laboratorio. Para la investigadora, y tras haber trabajado con estas especies en Colombia y Europa, no han encontrado muchas diferencias en cuanto a su comportamiento en ambos sitios.

Pero entonces, al haberse encontrado en los cultivos ¿podrían considerarse especies nativas? Respecto a esto, la Dra. Rueda manifiesta que podrían considerarse nativas o naturalizadas, porque se encuentra naturalmente en Colombia. “No podríamos asegurar que sean nativas, porque para serlo tendrían que ser de origen nacional y eso no lo sabemos. No estamos seguros si alguien las introdujo accidentalmente o con intención. Entonces, el hecho de encontrarlas naturalmente las hace naturalizadas, pero no necesariamente nativas”, explica.  Sin embargo, señala que además de estas tres especies hay varias que sí se sabe que son nativas, como son aquellos de las familias Veigaiidae y Parasitidae. “Hay muchas opciones de ácaros nativos que pueden ser usados para el control biológicos. Eso nos abre varias posibilidades en el futuro”, precisa.

“Estas tres especies que identificamos deberían tenerse muy en cuenta en temas de control biológico. Me he centrado mucho en suelo, pero las plagas se deben atacar desde diferentes puntos, por ello, considero que también es importante estudiar qué es lo que ocurre en la parte aérea de las plantas”, sostiene, sobre cómo debiera continuar la investigación. “Se debe indagar qué otras especies se podrían utilizar en la parte de aérea de las plantas, pero a partir de estrategias que sean compatibles. No puede ser que en la parte aérea utilicemos químicos que al final van a afectar lo que está pasando en el suelo y que van a terminar matando a los ácaros depredadores”, añade.

¿QUÉ VIENE TRAS LA IDENTIFICACIÓN DE ESTAS ESPECIES DE ÁCAROS DEPREDADORES?

Pero, tras haber identificado estas tres especies, ¿qué viene a continuación? Para la Dra. Rueda, es fundamental que las casas comerciales se sumen a esta investigación y puedan empezar a reproducir estas tres especies. “Las casas comerciales cuentan con infraestructura y con un departamento de innovación y desarrollo y pueden llegar a producir estos organismos en las cantidades que se necesitan para liberar en campo. Y, en realidad, ese era el objetivo de mi investigación, es decir, que sirviera a los productores para el control de plagas”.

Para la especialista, uno de los aspectos más complicados ha sido conseguir la financiación para continuar con la investigación. Esto retrasa el proceso y hace que los resultados no puedan difundirse de manera rápida entre los productores. “Terminé mi tesis hace cuatro años y aun así no hemos podido sacar los resultados para que sean utilizables”.

Según la Dra. Rueda, es necesario invertir en investigación y realizar estudios de diversidad para lograr identificar qué especies se pueden utilizar y de qué manera. Además, señala que es clave que estas estrategias de investigación estén alineadas para mantener la diversidad de los depredadores. “No hay otra respuesta, es invertir en investigación y sacarle provecho a la diversidad que hay en Colombia. Nosotros tenemos los ácaros, solo es conocerlos y aprender a utilizarlos”, señala. Asimismo, destaca que es necesaria la articulación entre la academia, los productores y los gremios para definir de manera precisa las necesidades del sector.

Este tipo de investigaciones tiene además el fin de que se pueda tener una industria agrícola más sostenible y limpia, utilizando la diversidad que está en Colombia. “¿Si nosotros tenemos esa diversidad, por qué no utilizarla? Yo creo que la respuesta no está en una de estas especies o en las tres, sino en todos los ácaros que están presentes en el suelo y en el ambiente. Lo importante es lograr mantenerlos y aportar a aumentar esa diversidad”, concluye.

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