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Paltos

11 de octubre de 2022
En paltos, según Gonzalo Allendes, especialista en nutrición

“No hay plan de fertilización exitoso si no tenemos raíces”

“No hay plan de fertilización exitoso si no tenemos raíces”

Un campo altamente productivo en paltos será el resultado de lograr que la planta absorba todos los fertilizantes que se le ofrecen. Para ello, es necesario tener claro algunos aspectos generales relacionados a tener un huerto lo más uniforme posible, con un sistema radicular abundante y monitoreos constantes que permitirán evaluar si lo que se está haciendo es lo correcto.

La pregunta no es nueva y la tienen todos los productores: ¿nutrir una planta es lo mismo que fertilizar? La respuesta es no. “Muchas veces cuando hablamos de nutrición, solamente pensamos en el producto o fertilizante que se aplicará, cuando la verdad es que es un proceso más complejo”, sostiene Gonzalo Allendes, consultor internacional y director técnico corporativo en agricultura de AGQ LABS. Para dejar claro los conceptos, señala que la nutrición vegetal es un área de la agronomía que estudia los procesos biológicos, químicos, bioquímicos y el uso de los nutrientes minerales. “En el fondo, es cómo lograr que las sales o los iones se transformen en comida para la planta. Entonces, la nutrición se va a encargar de proponer cantidades, tipos, combinaciones de nutrientes, para lograr objetivos concretos: rendimiento, calidad y, sobre todo hoy en día, sustentabilidad”, explica.

Gonzalo Allendes Lagos.

El logro de tales objetivos, según el experto, dependerá del cumplimiento de algunas tareas centrales que faciliten la absorción de los nutrientes ofrecidos a la planta. Mantener la uniformidad del huerto, preocuparse por la actividad radicular; ‘obsesionarse’ por regar y oxigenar bien, mantener estrategias de manejo de suelo que sirvan, mantener monitoreos de parámetros críticos; mantener las podas anuales y contar con planes nutricionales dinámicos y auditables mediante analítica son algunas de las labores indispensables para una exitosa nutrición en el palto.

UNIFORMIDAD DEL HUERTO

Cada riego y fertilización en un sistema presurizado se va a distribuir de igual manera en todos los árboles, apunta el experto. Bajo esa misma lógica, cada peso, sol o dólar que se invierta por hectárea se rentabilizará cuando los árboles trabajen de la misma manera. De lo contrario, si hay desuniformidad, la producción y rentabilidad decaerán.

¿Cómo es posible lograr esta uniformidad en el huerto? De acuerdo a Allendes, hay que conocer el suelo. “Un problema grande es creer que todo el terreno del fundo es igual. Para ello están las calicatas y mapeos GIS de analisis suelo que permiten hacer sistemas de riego, de acuerdo a la realidad de textura por ejemplo. (foto) . Una vez que se conoce la problemática, texturas o deficiencias de algún elemento u otro, se procede a preparar el suelo, incorporando materia orgánica, enmiendas de fósforo, potasio o azufre, según sea el caso”, explica y lo ejemplifica con algunas de las situaciones que ha visto en México: “Hay huertos de más de 50 hectáreas plantadas con todas las raíces enrolladas. Eso es problemático”, advierte, sobre algo que tiene que ver con la elección correcta del vivero y de las plantas. “Eso es fundamental porque nada se puede hacer desde el riego en la nutrición si se tiene una planta de mala calidad”, indica.

Para conocer el suelo y saber qué pasa con el riego es indispensable el uso de las calicatas.

Cada peso, sol o dólar que se invierte por hectárea se rentabilizará si los árboles trabajan de la misma manera. La desuniformidad impide rentabilizar el negocio.

Otro factor importante es el riego oportuno que significa regar, mojar y oxigenar. “El oxígeno es importante en el cultivo de palto tanto como el agua”, recalca el especialista, planteando además que se debe trabajar de forma correcta con los fertilizantes, es decir, utilizar concentraciones en miliequivalentes por litro (meq/l) y no en gramos por planta (gr/pl). “Un error común es aplicar gramos por planta, cuando esta no es capaz de comérselos o no considerar el volumen de agua generando problemas serios de Conductividad eléctrica muchas veces”, advierte.

Si no se hizo un correcto estudio del suelo del huerto, se apreciarán sectores de este con un buen desarrollo del follaje, pero también otros con carencias. Asimismo, se encontrarán casos donde las  raíces no crecen o no profundizan, sobre todo cuando no se hizo una preparación del terreno en profundidad. “Mientras más raíces tengamos, más éxito tendremos productivamente. La uniformidad del huerto es el primer paso para lograr una nutrición exitosa”, agrega.

IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD RADICULAR

El sistema radicular de una planta es el principal responsable del comportamiento del cultivo. Un desarrollo radicular abundante permitirá maximizar la eficiencia de los fertilizantes. “Si tenemos buenas raíces, la planta va a expresar todo su potencial productivo. Si tenemos un mal desarrollado de raíces, vamos a tener estrés, poca calidad de brote, poca calidad de fruta, mal calibre… Muchas veces creemos que con potasio y agua vamos a ganar calibre, pero debemos pensar que tiene que haber raíces que lo absorban y que tomen esa agua”, destaca.

Las raíces son de vital importancia, porque son las responsables de la absorción del agua y los nutrientes. Se encargan además de la síntesis, transporte y excreción de las sustancias orgánicas, sobre todo del proceso de estimulación de auxinas y citoquinina dentro de la planta. Allendes precisa que los productores no deben olvidar el rol que tiene de anclaje en el suelo, siendo esto de gran valor, sobre todo, en sectores ventosos.

No habrá plan de fertilización exitoso, si no tenemos raíces o “bocas” por donde se nutra la planta.

Un buen sistema radicular también permite la interacción con la biota en el suelo. Gracias a la ciencia, es cada vez más valorada la vida de la microbiología en el suelo, como un complemento real para el éxito del desarrollo y nutrición del cultivo. Asimismo, el especialista destaca que la raíz del palto no posee pelo radicular, por lo tanto, mientras más puntos de crecimiento o puntas blancas crezcan, será mejor. Otra característica a destacar es que las raíces no toleran la compactación del suelo. “La raíz puede alcanzar hasta el metro y medio sin limitaciones si el suelo se lo permite y el riego es correcto”, precisa.

Igualmente, es sensible al encharcamiento y a la Phytophthora. Por lo tanto hay que regar bien y evitar las zonas de anegamiento. “La actividad de puntas blancas es clave para la absorción de nutrientes y clave para la calidad de fruta. Estas son las responsables de la mayor absorción de fósforo, magnesio, calcio y potasio. No hay plan de fertilización exitoso si no tenemos raíces”, destaca.

Por lo general, señala que el contenido de oxígeno va disminuyendo cuando hay compactación o hay anegamiento. De ocurrir una pobre oxigenación, lo primero en lo que repercute será en la calidad de la fruta.

Igualmente, la temperatura es otro factor importante en el cultivo, porque activa ciertos procesos o permite a la planta su crecimiento. Otro factor importante es la conductividad eléctrica en la solución del suelo, porque de ello dependerá que la planta absorba los nutrientes. Por eso es muy importante medirla en forma periódica, al menos una vez al mes y analizar que iones lo componen para tomar decisiones de lavado, cambio de fertilización, etc.

Otro de los factores que deben tener en cuenta los productores es la carga productiva, porque mientras más fruta haya en el árbol, a este le costará más desarrollar sus raíces. Es por esto que el ajuste de la fertilización a la demanda real y la bioestimulación de raíces debe ser una herramienta en todos los huertos productivos.

“Si tenemos buenas raíces, la planta va a expresar todo su potencial productivo. Si tengo un mal desarrollado de raíces, vamos a tener estrés, poca calidad de brote, poca calidad de fruta, mal calibre, etcétera”.

OBSESIÓN’ POR REGAR Y OXIGENAR BIEN

Desde su experiencia en Perú, Allendes menciona que muchos de los encargados de fundo justifican sus acciones a que están cumpliendo un plan de fertilización, pese a que están saturando el suelo. “Cumplir con el plan que se trazó, no es regar bien; regar bien es regar para oxigenar. El regar mal afecta directamente el crecimiento de la raíz, afecta la conductiva eléctrica y el movimiento de nutrientes. Por lo tanto, la planta entra en estrés”, indica.

Si bien hay muchas ‘fórmulas’ para regar (por pulso, riego de frecuencia variable, reposición de la bandeja diaria, acumulación del ETO…), todas podrán funcionar siempre que exista un correcto diagnóstico con respecto al tipo de suelo que se tiene. Esto, en especial, porque las raíces del palto son sensibles a sufrir de anoxia.

Tras una visita a un huerto en Chincha en 2016, donde se regaba con 22.000 m3/ ha/año, es decir riegos de 15 a 20 mm por hectárea en un suelo arenoso, pudo observar que “la mitad del agua se perdía, porque ese volumen es altísimo”. Este era un huerto que producía 18 t/ha, en el cual se empezó a trabajar en la disminución de riegos, mejorando frecuencia y tiempos para llegar a mayor profundidad donde se quería que llegaran las raíces. Para el 2019, las raíces habían crecido en profundidad y se estaba regando con 18.000 m3/ha/año, y las producciones llegaron a 26 t/ha. “Hay que regar justo y con ello se logra una mejor nutrición que repercute en una mejor cantidad y calidad de fruta”, apunta.

El experto comenta que existe un mito en el sector: Las raíces son solo superficiales. Debido a ello, refiere que en España les encanta realizar riegos cortos porque creen que solamente arriba está la raíz. “La raíz del palto va a ir sin ninguna limitación a donde apliquemos agua y donde no haya problemas de oxigenación ni resistencia mecánica. Además, tener más raíces es un seguro de vida, sobre todo, cuando se corta el agua o cuando se nos echa a perder una bomba”, dice.

Pero, ¿qué ocurrirá cuando hay un mal riego? La ausencia de raíces combinada con exceso de agua va a repercutir directamente en la conductividad eléctrica. “No va a ser capaz la planta de sacar todos los nutrientes y la fertilización puede tener graves problemas”, advierte. Cuando aumenta la CE, el agua útil va ser cada vez menor por más que tengamos el suelo mojado. “La planta es como si tuviera sed siempre. A eso le llamamos sequía fisiológica”, comenta. Para el palto, una conductividad eléctrica idónea es menor a 1 hasta 1,5. Sin embargo, cuando se trabaja con un patrón antillano, estos son tolerantes hasta una CE de 1,8.

¿En qué suelo se sienten bien las raíces del palto?

Gonzalo Allendes responde que en suelos sin resistencia mecánica y bien oxigenado con un pH que oscile entre 5,5 a 7,5. Además, que tenga un buen drenaje y un buen contenido de materia orgánica, cosa que en Perú hace mucha falta, indica. Esto no solamente para la consistencia o la mantención de la estructura suelos, sino también para la actividad microbiana que favorezca el desarrollo de raíces de manera oportuna y correcta. Cuando hablamos de un buen suelo, menciona que se habla de floculación que es el resultado de la unión de partículas coloidales (arcillas y humus) con cationes divalentes como calcio y magnesio. Cuando eso ocurre se le llaman agregados que le dan consistencia o una estructuración al suelo donde reposa el palto. Es por esto, que sobre todo en Perú debemos tener una estrategia de mejora continua de suelo que incorpore materia orgánica de buena calidad sea via compost o materias orgánicas liquidas que cumplan altos aportes de extracto húmico total y MO, además de usar bioestimulantes a base de nutrientes y/o microbiología. Para apoyar el desarrollo radicular y medirlo constantemente para estar seguro de que la estrategia funciona. “Cuantas veces hemos cambiado estrategias excelentes por los costos.. por algo que creemos que es igual pero no funciona… esto es pan de cada día”.

PODA COMO HERRAMIENTA VITAL

Para Allendes, un huerto bien iluminado, con madera joven tiene vitalidad y otro potencial de calibre y cuajado. Para ello, es necesario realizar podas anuales para dejar entrar la luz.

“Muchas veces se discute si se debe podar o no podar. La pregunta no es si tengo que podar, la pregunta es cómo, cuándo y cada cuánto. La poda hay que hacerla. ¿Todos los años? Eso hay que evaluarlo. Si no lo hago, la madera envejece y no habrá producto ni fertilización que logre calibrar fruta en madera de mala calidad. Los costos de cosecha aumentan porque cada vez la fruta se va más arriba y la calidad también merma”, explica.

El desafío, por lo tanto, es buscar qué combinación de poda y fecha dan resultado en cada huerto. La poda siempre produce: la estimulación y renovación de la madera. Por lo tanto, detalla que mientras más cuento con madera joven, mayor potencialidad de calibre y cuajado, así como de mejora de productividad.

Adicionalmente, el tener nueva brotación estimula un mayor crecimiento radicular. Otro concepto importante que hace mención es el de la relación copa raíz. “Si tenemos una copa muy grande, con mucha fruta, debemos tener un volumen de raíces similar o lo más grande posible que me permita sostener lo que tengo arriba”, destaca.

Entre otros beneficios que menciona de podar los árboles está el de mantener la ventilación para hacer frente a las plagas y enfermedades. Asimismo, mejora el calibre y se tendrá más yemas florales a consecuencia de una mayor iluminación. Planes nutricionales dinámicos y adaptables, mediante analítica. Gonzalo Allendes explica que hay que auditar que el riego y la fertilización vayan de la mano y trabajen bajo el objetivo común de lograr una planta sana y de buena calidad. “Me ha pasado muchas veces en Perú que el jefe de riego no se habla con el de fertirriego. Se puede estar regando mal, pero el jefe de fertirriego tiene que cumplir el plan de fertilización”, apunta.

Lo siguiente es que los valores de análisis foliares o de suelo hay que darles una lectura para tomar acciones correctivas de acuerdo a la fenología, de ser necesario. “Muchas veces llego a campo y pido los análisis y sacan una carpeta que está llena de polvo de la “época antigua”, que nadie miró ni analizó, apunta.

Frente a cualquier problemática, hace hincapié en la necesidad de siempre hacer un buen diagnóstico y a su vez lamenta que ese es el gran problema de los ingenieros agrónomos. “Los agrónomos son muy buenos agrónomos pero muy malos ingenieros. El ingeniero calcula y luego toma decisiones. Tenemos que ser más ingenieros, es decir calcular, analizar y tomar decisiones, porque siempre la analítica es fundamental”, apunta.

En cuanto al uso de reguladores de crecimiento, Allendes dice que es muy importante tener el huerto sano, nutrido y uniforme, como primera condición. El usar reguladores de crecimiento sobre huertos cansados, mal nutridos y desuniformes, no solo va a tener resultados negativos, sino que puede generar
problemas graves a la planta.

Asimismo, comenta que es recomendable hacer uso de las herramientas de la agricultura de precisión, que nos pueden ayudar a monitorear y velar a que todo lo planificado en nutrición funcione, para tener un mejor desarrollo de las planta y raíces. Por último, reflexiona que la “La raíz no come kilos de fertilizante, no come nitrógeno, potasio o urea. La planta bebe iones solubles desde la solución en el suelo”. Por ello, enfatiza que en la medida que tengamos una buena oxigenación, mucha actividad radicular y una solución de suelo que tenga la concentración adecuada, la planta va a ser capaz de asimilarla y transformarla en nutrientes, en azúcares, proteínas y aminoácidos. Por lo tanto, señala que es importante partir desde abajo hacia arriba, midiendo la solución del suelo y la planta para ir tomando decisiones.

El especialista tomó esta foto en un huerto en Perú, donde el árbol tenía un gran desarrollo radicular.

CUESTIONES DE PRESUPUESTO

Otro punto que destaca es el de contar con un presupuesto dinámico, según los resultados que se van midiendo. Al respecto, dice que el enemigo número uno en lograr una correcta nutrición puede ser un
presupuesto estricto. “Cuando hay que aportar más potasio, te dicen ‘ya lo he cortado el mes pasado,
no tengo el presupuesto’. ¡El presupuesto, el presupuesto! Llega un momento en que “odio” al presupuesto. Si a mi hijo le falta comida, tengo que darle comida porque hoy día tiene hambre. Pero, para eso, hay que informarse con analítica”, apunta.

Por ello, explica que recomienda siempre que el 30% del presupuesto en riego y fertilización sea variable, para usarlo en caso de necesidad. “La analítica siempre hay que hacerla varias veces al año; normalmente, mínimo tres o cuatro veces. Hacer un análisis foliar al año es agronomía forense. Un foliar nos indica lo que ya pasó, por eso hay que ir midiendo en forma constante, ojala mensual o bimensual”, refiere.

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