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Empresas

06 de septiembre de 2021
ANASAC Colombia ha puesto en marcha un plan enmarcado en la necesidad del agroexportador

La importancia de los LMR y curvas de degradación locales

La importancia de los LMR y curvas de degradación locales

En Colombia, el sector agrícola es una de las principales actividades económicas que mueve el país, con una relevancia tanto en la generación de empleo, como en el ámbito de la seguridad alimentaria. Y es que nuestro país, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), tiene el potencial  de convertirse en una de las grandes despensas alimentarias del mundo, pues es uno de los siete países en Latinoamérica con mayor potencial para el desarrollo de áreas cultivables: “Entre 223 países en los que se evaluó el potencial de expansión del área agrícola –sin afectar el área del bosque natural– esta nación ocupó el puesto 25, ya que de las 22 millones de hectáreas cultivables, solo están sembradas 4,8, sin incluir el potencial de la Altillanura, estimado en 3,5 millones de hectáreas”.

El abastecimiento agropecuario colombiano a otras naciones con productos como flores, café, aceite de palma, panela, banano, cacao, aguacate, mango, limón, productos lácteos, carne de bovinos, porcinos, entre otros, constituye a la actividad agropecuaria en un eslabón fundamental en la economía del país.

Algunas frutas como, el aguacate, el limón, los arándanos, la uchuva, mango, entre otras son altamente apetecidas por grandes países consumidores, cada uno de los cuales tiene niveles de exigencia diferentes, que buscan proteger la salud de sus ciudadanos.

Un buen ejemplo para destacar de los últimos años en Colombia, son las exportaciones de aguacate Hass. Se han desarrollado rápidamente dada las condiciones naturales de producción,  con esto el incremento también en las áreas de producción, en departamentos como Antioquia, Risaralda, Caldas, Quindío, Valle del Cauca y Tolima, esto sin duda, apoya el crecimiento económico del país y a su vez genera retos a diferentes niveles: logísticos, agronómicos y de mayor incidencia de plagas y enfermedades que requieren estrategias de control más robustas, alineadas con las exigencias de los países destino, entre ellas cumplir con el límite máximo de residuo.

El agricultor exportador de fruta fresca tiene exigencias muy estrictas para poder ser considerado como proveedor de alguna cadena de supermercado en Europa o USA. Una de esas exigencias tiene relación con que producto químico usar para el control de las plagas y/o enfermedades que atacan al cultivo y la fruta. Los países, definen el nivel máximo de químicos que pueden estar en una fruta fresca que no vayan a generan un riesgo potencial a la población de su país. Este nivel de concentración de químicos se define en ppm (partes por millón) para cada fruta y para cada ingrediente activo. Esta concentración es lo que se conoce como Límite Máximo de Residuo (LMR). Como es una definición propia de un país, para una misma fruta puede haber diferentes LMR.

La FAO define un límite máximo de residuos (LMR) “como la concentración máxima de los residuos de un plaguicida (expresada en mg/kg), que se permite legalmente en los alimentos y los piensos”. Para el cálculo del LMR se tienen en cuenta junto con los aspectos toxicológicos, los niveles de residuos resultantes de la práctica agrícola aprobada, así como datos de consumo del alimento y la evaluación del nivel adecuado de protección al consumidor.

En algunos países o regiones, los LMR se denominan “límites máximos de residuos” y en otros “niveles máximos de residuos”. Algunas autoridades también utilizan el término tolerancia a los plaguicidas. De manera general se usa el término “límite máximo de residuos”, de acuerdo con la práctica establecida por el Codex Alimentarius.

Buscando un equilibrio entre la eficacia en el control de plagas y enfermedades y cumplir con los niveles de residuos establecidos por cada país, la industria opto por desarrollar un método llamado curva de degradación y que será descrito a continuación: Una curva de degradación hace referencia a la representación gráfica correspondiente de la disminución en cantidades del ingrediente activo sobre los vegetales cosechados a lo largo del tiempo (Fig.1).

Esta degradación del activo varía de acuerdo con múltiples factores que interactúan en forma conjunta en dicha degradación, siendo los principales las condiciones agro-climatológicas de cada zona de producción, así como de las características químicas del ingrediente activo y de la formulación del producto formulado, como también del momento de aplicación y la fenología del cultivo y tamaño del fruto.

La importancia de tener una curva de degradación confiable se basa en que, con este valor, cruzado con el LMR obtenemos el periodo de carencia (PC) que no es más que el tiempo que transcurre entre la última aplicación del ingrediente activo y el día en que puede ser cosechada la fruta (Fig.2.) para cumplir con las exigencias establecidas. El contar con curvas de degradación, es una herramienta básica para los agricultores locales. El riesgo de no saber o utilizarla incorrectamente generara seguramente problemas cuando esa fruta llegue a destino. Si esa fruta sobrepasa el LMR definido por el país importador, esa fruta no ingresara generando perdidas significativas para el exportador además de generar un daño irreparable en la imagen del país exportador. El riesgo y daño son muy grandes.

ANASAC es una compañía chilena con más de 7 décadas de experiencia y presencia regional, desde México a Chile. Trabajamos de la mano con los principales agroexportadores chilenos, peruanos y mexicanos a través de la generación de soluciones que agregan valor, con el desarrollo de tecnologías acordes a las exigencias de los mercados destino. Soportados en esta experiencia chilena, en Colombia contamos con una trayectoria de más de 10 años, y hemos definido una estrategia de desarrollo de portafolio que incluye soluciones PRE y POSTCOSECHA, con soporte técnico que busca apoyar el crecimiento del sector agroexportador de nuestro país, basados en lo anterior nuestro eslogan es “TECNOLOGÍA Y EXPERIENCIA CHILENA PARA EL CAMPO COLOMBIANO”.

Como pilar fundamental de nuestra oferta de valor hemos definido invertir esfuerzos en la realización de curvas de degradación locales que garanticen una sólida recomendación técnica ANASAC, que mitigue el riesgo de rechazo por el no cumplimiento de las exigencias establecidas por los países compradores.

De acuerdo con la experiencia, ANASAC Colombia ha puesto en marcha un plan de desarrollo estratégico enmarcado en la necesidad del agroexportador, entregando curvas de degradación locales, con un portafolio registrado ante el ICA con excelentes eficacias en el control de plagas y enfermedades.

La Figura 3 muestra el LMR exigido en la UE y EEUU (1 mg/kg) para el ingrediente activo del producto CHOQUE 240 SC, el periodo de carencia (PC) es de 3 días, aplicando el producto a la dosis recomendada de etiqueta (0,5 l/ha) en el cultivo de aguacate Hass.

En la curva de degradación presentada en la Figura 4, y elaborada para un cultivo de aguacate Hass, se muestra la degradación del ingrediente activo del producto NORDOX 75 WG aplicado a razón de 1,0 kg/ha.

Aguacate /Choque 240 SC.

Así como las curvas presentadas en las figuras 3 y 4, ANASAC Colombia cuenta con diferentes curvas de degradación locales que están disponibles para nuestros clientes.

Luego de obtener varias curvas de degradación, ANASAC Colombia confirmó localmente que la degradación de un ingrediente activo es diferente respecto a la zona agroclimática de produccion, incluso, en un mismo departamento, pero en 2 diferentes municipios, factores como la temperatura, humedad relativa, nubosidad, radiación solar, el hombre no puede controlar y afectan directamente el resultado de la curva de degradación, existen otros factores controlables como, los volúmenes de aplicación, la dosis aplicada, el equipo de aplicación, la cobertura, entre otros estos también influyen en el resultado.

Luego de entender la importancia que tiene el conocer los valores del LMR y la variación que puede existir entre curva de degradación de un mismo producto en diferentes zonas, ANASAC Colombia ofrece a los agroexportadores colombianos un portafolio estratégico enfocado en las exigencias de sus clientes, con curvas de degradación locales, dando así, seguridad en las aplicaciones no solo en excelentes eficacias sino en LMR admitidos por el país destino.

Ariel Anasac:

I.A. Ariel Leonardo Trujillo Rodríguez

Jefe I+D Fungicidas – Insecticidas – Acaricidas

[email protected]

www.anasac.co

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