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Banano

02 de septiembre de 2022
Carolina Dawson, del Observatorio de Mercados del Cirad

“El reto es la sostenibilidad económica y también medioambiental del sector”

“El reto es la sostenibilidad económica y también medioambiental del sector”

La banana es quizás la fruta más global. No hay rincón en el planeta donde cada minuto alguien se esté comiendo una pieza de esta fruta. Como tal, enfrenta una serie de retos a nivel mundial, que se extienden a Colombia, uno de los principales proveedores de bananas al mundo. Producciones sostenibles y diversificar los destinos de los envíos es necesario, no solo para aumentar las ventas, sino además para obtener mejores precios.

Por Ximena González V.

Han sido dos décadas de crecimiento positivo. Así se ha comportado el comercio global del banano, aunque es un sector que no ha estado ajeno a los vaivenes propios del negocio, a la competencia, a las disciplinas comerciales y técnicas impuestas por los países compradores, a las condiciones económicas y políticas internacionales y a episodios climáticos que, de tanto en tanto, pueden jugar una mala a los productores.

Al no estar ajeno a todas esas dificultades o desafíos, la industria bananera está en una especie de estancamiento desde 2020, debido principalmente a una situación global bastante ‘inédita’, según dice Carolina Dawson, jefa de proyectos y analista de mercados senior en el Observatorio de Mercados del Cirad, Centro International de Investigación Agronómica para el Desarrollo, con sede en Francia.

La pandemia del Covid-19 sí ha tenido un impacto en el sector, pero no ha sido el único. Otras de las dificultades que han afectado el comercio de bananas en el mundo han sido el alza en el costo de fertilizantes y de los materiales de embalaje. La crisis logística también ha tenido un impacto negativo, sobre todo el encarecimiento de los fletes. Ahora bien, en lo estrictamente productivo un clima adverso en diferentes zonas productoras ha provocado una disminución de la producción. “A todo esto además se suma la guerra entre Rusia y Ucrania y las sanciones económicas entre ambos países, lo que hace que, sea muy difícil prever cuál será la tendencia del mercado en los próximos años”, sostiene.

UNA BAJA DE LOS VOLÚMENES, PERO MAYORES INVERSIONES

Respecto al mercado mundial bananero, un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señala que en 2021 las exportaciones disminuyeron cerca del 7%  en volumen, la que es considerada como la primera bajada significativa tras el acelerado crecimiento que hubo hasta 2019.

Con un panorama así, el volumen total de exportación cayó de 21,5 millones de toneladas en 2020 a aproximadamente 20 millones de toneladas en 2021, donde la mayoría de los proveedores redujeron sus envíos, donde el 60% de esa fruta proviene de países de América Latina y el Caribe como Ecuador, Costa Rica, Guatemala y Colombia.

“Sus exportaciones han liderado el crecimiento de esta oferta mundial. A ellos, le sigue toda la zona del sureste asiático, desde donde se envía el 16% de los volúmenes mundiales y, por último, tenemos África que exporta sobre todo a Europa”, señala Dawson y agrega que, pese a la disminución en el último año, “en general el impulso del sector ha estado marcado por el incremento de inversiones en el sector, lo que hace que se sumen cada vez más hectáreas y a una mejora en la productividad de los campos”, precisa.

En un contexto como el descrito líneas más arriba, ¿qué oportunidades tiene la industria bananera de Colombia de seguir creciendo? “Son las mismas que tienen los demás países. No creo que el crecimiento sea necesariamente una cuestión de origen. En estos momentos la situación no depende tanto del país productor, sino más bien del comercio y del consumo”, precisa la experta del Cirad.

Sin embargo, para no perder competitividad frente a otros países productores, la industria colombiana debe hacer frente a una serie de aspectos, entre ellos, el conflicto entre Rusia y Ucrania, que ha repercutido en los costos de los fertilizantes y el material de embalaje.

“Todo esto está haciendo que haya un incremento en los costos de producción y eso es un reto importante para los productores y también para los gobiernos. En ese sentido, tengo entendido que, en algunos países, los gobiernos están intentando brindar apoyo a sus productores y sé también que hay productores que están probando alternativas distintas a los fertilizantes convencionales como, por ejemplo, fabricando su propio compost a fin de tener soluciones locales a menor costo”, explica.

Además, ante esta crisis de costos, un tema que ha sido bastante denunciado por el sector productivo exportador de América Latina es el de los precios de importación en mercados como en Europa. “Sabemos que hay una presión muy fuerte en los precios importación, debido, entre otras razones, al hecho de que hay una mayor oferta de fruta y esto hace que haya una mayor competencia y los precios bajen”, señala Dawson. Asimismo, resalta que ante este descenso del precio de importación es difícil mantener un equilibrio económico cuando los costos de producción son tan altos. “Aquí el reto es la sostenibilidad económica y también medioambiental del sector”.

En cuando a los desafíos ambientales, la experta del Cirad, sostiene: “La reglamentación en Europa en términos de límites máximos de residuos de pesticidas está evolucionando y cada vez más, se está prohibiendo el uso de ciertas moléculas químicas o en todo caso se está disminuyendo el límite aceptado”, grafica la especialista, sobre una evolución que es inevitable, toda vez que Europa con su ‘Green Deal’ está intentando asegurarse de que las cadenas que alimentan el suministro en Europa sean cada vez más limpias. “El sector debe adaptarse y adaptar sus sistemas de producción para poder utilizar menos pesticidas y tener métodos que sean ambientalmente más sostenibles”, subraya.

¿MAYOR CRECIMIENTO O DÓNDE ORIENTAR ESE CRECIMIENTO?

Teniendo en cuenta el panorama actual de la industria bananera global, ¿es necesario un mayor crecimiento? O bien, ¿dónde debiera orientarse ese crecimiento? dice Dawson y explica que mercados como el europeo, por ejemplo, ya están saturados y es precisamente esto lo que baja los precios. “Hemos llegado tal vez ya al límite del sistema, por eso digo, ¿crecer para qué? Porque para qué queremos que siga creciendo más la producción, si es para tener precios que no son sostenibles, pero si el objetivo expandir el sector más allá de seguir produciendo fruta, lo que se necesita es encontrar nuevos mercados que sean remuneradores”.

Frente a este tema, resalta que Colombia ha tenido una política muy proactiva de firma de acuerdos bilaterales para llevar su banano a otros destinos. “Me parece que Colombia ha tenido esta postura proactiva de apertura de nuevos mercados y eso es algo que se debe hacer”, afirma

Y, si bien hay fruta suficiente para suplir los diferentes mercados, durante este primer semestre de 2022, la producción no ha estado en su mejor momento por temas climáticos. “Estamos en el segundo año del Fenómeno de La Niña y esto altera bastante el clima, sobre todo en América Latina. En países como Colombia donde se han tenido lluvias muy importantes, los suelos saturados y la falta de luminosidad ha hecho que la producción no esté en su mejor nivel”, advierte.

Asimismo, señala que los altos costos de los insumos han hecho que algunos productores reduzcan sus planes de fertilización, lo que también genera una reducción en los rendimientos de los cultivos. Por ello, para el cierre del año, dice Dawson las proyecciones continúan siendo inciertas no solo por la crisis económica mundial, sino también por los fenómenos climáticos que puedan llegar a presentarse.

COMPORTAMIENTO DE LOS PRINCIPALES PAÍSES EXPORTADORES EN 2021

Según un informe de FAO, durante 2021 la industria bananera en Ecuador se vio afectada por mayores gastos derivados de la necesidad de mantener estrictas medidas de mitigación del Fusarium TR4 que apareció en Colombia y Perú. El segundo abastecedor de la región Costa Rica se mantuvo relativamente estable el año pasado, con una exportación de 2,3 millones de toneladas. Mientras que, Guatemala, el tercer proveedor de la región tuvo una caída de 5% en 2021, a unos 2,3 millones de toneladas afectadas por la escasez de producción causados por los huracanes Eta e Iota. Colombia, el cuarto proveedor de la región se situó con una producción aproximada de 2,1 millones de toneladas, un crecimiento del 3% en 2021.

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