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Aguacates

17 de septiembre de 2020

Aspectos claves para la instalación del cultivo de aguacate en Colombia

Aspectos claves para la instalación del cultivo de aguacate en Colombia

El ingeniero agrónomo Marco Mattar (M. Sc.), asesor internacional en aguacate y cítricos, define los aspectos importantes del cultivo de este frutal en las condiciones topográficas y climáticas de Colombia. Aquí se analizan los manejos fitosanitarios, la importancia de adquirir plantas de vivero homogéneas, lo relativo a la densidad de siembra, así como también, aspectos relacionados con la nutrición de los frutales.

Andrés Gómez Galiano

Para el asesor Marco Mattar, Colombia tiene buenas condiciones naturales para cultivar aguacate, ya que, a diferencia de Perú y Chile, la mayoría de las zonas donde se cosecha la fruta colombiana cuenta con agua durante casi todo el año.

Además, hace referencia a que “hace 20 años Perú estaba comenzando con el aguacate, quizás muy parecido a lo que es hoy en día Colombia. Con muchas ganas, buena ventana productiva y condiciones en campo bastante favorables. Por ejemplo, si uno compara el costo de una hectárea de tierra para aguacate en Perú o Chile, resulta que es más asequible en Colombia. Otro aspecto, si hablamos de Perú y Chile, es que hoy en día lo que está limitando mucho el desarrollo de nuevas áreas de cultivos, independientemente de la especie que sea, es la falta o disponibilidad de agua”.

Vista panorámica de Sonsón.

Mattar clasifica a los productores de la industria colombiana del aguacate en dos niveles. El primero corresponde a las grandes empresas colombianas, así como a empresas de capital extranjero provenientes de Chile, Perú, México y Sudáfrica, entre otros, quienes tienen claro sus objetivos agronómicos y comerciales para cosechar y exportar la fruta.

En segundo lugar, están los pequeños y medianos productores locales quienes, según el especialista, tienen la percepción de que cultivar aguacate es sencillo y que se van a enriquecer cultivándolo, razón por la que llaman al aguacate, “oro verde”, percepción que al asesor le parece peligrosa, ya que este cultivo tiene muchas variables que considerar, tanto en su instalación como en su manejo agronómico y comercial.

“Hay la percepción de que es muy fácil y de que a Colombia le sobran tierras para plantar aguacate, pero eso no es cierto. Hoy en día tenemos zonas donde llueve entre 2.900 y 3.000 milímetros al año, en las cuales puede haber exceso de agua. Pero hay regiones, por ejemplo, algunas zonas en el Eje Cafetero, donde llueven 1.200 milímetros y tiene períodos de sequía de hasta dos meses, como ocurrió en 2019. En años como esos, el aguacate igual produce, pero las frutas son de menor calibre y menor calidad. Entonces, muchas de esas zonas van a tener que implementar riego tecnificado, ya que -finalmente-, lo que exportamos, es agua. Si no hay suficiente agua, no hay buena fruta y al final va a repercutir en la productividad y en la calidad del aguacate”, advierte Marco Mattar.

DIFICULTAD DEL MANEJO FITOSANITARIO EN LAS CONDICIONES DE COLOMBIA

En lo referente al manejo fitosanitario, entre las situaciones de Colombia, Chile y Perú, el caso colombiano -según Mattar-, es el más complejo, ya que, así como el clima es favorable para el desarrollo de las plantas, también lo es para la propagación de plagas y enfermedades.

Dado que en Colombia los árboles de aguacate presentan dos floraciones al año y se trabaja con fruta con 5 o 6 meses de diferencia, entonces -por ejemplo-, al querer proteger la floración principal, se puede afectar con residuos de pesticidas a la traviesa, y viceversa.

“Con mis socios -la familia Canessa (importante viverista chileno)- cultivamos en dos fincas en Antioquia, una en Sonsón y otra en El Peñol, en donde estamos orientados a producir fruta “de pico” o de la ‘principal’, cual es la que se cosecha entre enero y marzo. Es muy complicado trabajar las dos floraciones, es como querer ganarlas todas, pese a que no es difícil lograrlo. Pero, por esa causa, la fruta de Colombia ha sufrido cuestionamientos en el exterior por residuos de pesticidas, ya que hay productores que intentan proteger las dos generaciones de cosecha”, comenta el asesor internacional. Además, como productores nos enfocamos mayormente a lograr fruta de la ‘principal’, para no toparnos con la ‘traviesa’ de Colombia con la gran cosecha de Perú en sus años ‘on’ (años de altas producciones).

Otro aspecto particular de Colombia, por su topografía, es que sus huertos no son mecanizables, por lo que las aplicaciones de plaguicidas deben ser manuales. Muchas veces, por el diseño de las fincas o por la forma de aplicar los fungicidas, llámense fumiducto o en estacionaria, según la plaga y el tamaño del fundo, se producen problemas al fumigar. “Por ejemplo, el ciclo de los ácaros dura entre 5 y 7 días, por lo cual hay que hacer una aplicación correcta de los acaricidas, la que no debería demorar más de 5 días en toda la finca, pero en muchos huertos se tardan entre 15 o 20 días. Por tal razón, al finalizar la aplicación el huerto, ya se está infectando nuevamente”, explica Mattar.

Adicionalmente, con la gran cantidad de lluvia que hay en Colombia, se pueden aplicar los productos en la mañana, pero si llueve en horas de la noche, se lavan los pesticidas y el agricultor pierde tiempo y dinero, e igualmente sufre los daños de la plaga.

CUIDADO CON LAS PODAS Y CON LAS PLANTAS DE VIVERO

Según el asesor y productor, hoy en día se observa una importante tendencia mundial a hablar de poda, dando la sensación de que es el manejo de más impacto en el cultivo del aguacate. Sin embargo, Marco Mattar piensa que en Colombia esta situación es diferente.

“Un problema de Colombia hoy día, es que la calidad de las plantas de vivero muchas veces no es la mejor. Hay una especie de hongo de madera llamado Lasiodiplodia, que está en todos los países en que se cultiva aguacate, pero al que no se le ha dado la importancia que se merece”, asegura Mattar.

Si un productor quiere podar, pero el 50% de sus plantas tienen este hongo de la madera, por más que pode no va a superar la Lasiodiplodia, a no ser que haga una poda sanitaria, la cual es muy diferente a la poda de producción o a la de iluminación.

“Para mí la poda es importante, pero primero en Colombia hay que solucionar una gran cantidad de problemas. Como asesor me ha tocado ver fincas que están felices porque plantaron 200 hectáreas, pero uno empieza a recorrer y se puede ver que la calidad de las plantas no es la óptima y que tienen que replantar el 30% de estas”, comenta Marco Mattar. Lo que incide en la rentabilidad del proyecto y retrasa alcanzar el potencial productivo.

NUTRICIÓN Y RIEGO EN LOS CULTIVOS DE AGUACATE

Para el especialista, la nutrición en aguacate es como la parte final de la baja de una “bola de nieve”. Si el agricultor partió con bien, con plantas de buena genética y de buena calidad, y con marcos de plantación adecuados, el proceso nutricional en los campos va a ser óptimo. Además, dice que el mercado colombiano cuenta con todos los productos necesarios para fertilizar los huertos de aguacate.

“Colombia debe trabajar en la incorporación y validación en campo de tecnología de fertilizantes nitrogenados. Por ejemplo, incorporando el uso de inhibidores de nitrificación para evitar lixiviados y pérdidas de nitrógeno debido a la presión de lluvias que hay en el país”, explica Marco Mattar.

[caption id="attachment_22737" align="alignleft" width="250"] En Colombia es indispensable incorporar riego tecnificado en las zonas donde no hay suficiente lluvia.[/caption]

Respecto a los microelementos, destaca que la escuela colombiana es muy dada a hacer análisis de suelos, labor que considera que se hace de buena manera. Sin embargo, de acuerdo con el experto, “a veces los productores se basan demasiado en análisis de suelo y en base a estos concluyen que tienen muchos nutrientes disponibles, por lo que no sería necesario fertilizar, pero muchas veces no están disponibles a la tasa de liberación requerida por la planta. Sin embargo, no creo que en Colombia sea un gran problema la fertilización”, manifiesta el especialista.

Respecto a la selección de nutrientes para los cultivos subraya que hay una tendencia mundial que dice que “el nitrógeno es malo y el calcio es bueno”, pero que con el tiempo se ha demostrado que eso no es cierto. Destaca que, “hay que fundamentar bien esa percepción, porque si no se hace en forma correcta, sí puede ocurrir que el nitrógeno es malo y el calcio es bueno”. Sin embargo, en la medida que se practique una correcta aplicación de nitrógeno, los árboles comenzarán a producir de mejor forma, fruta de buen calibre, así como también, más kilos.

No cree que en Colombia el uso de nitrógeno sea incorrecto, no obstante, como los suelos en territorio colombiano tienen tanta materia orgánica (hasta 20% de MO), versus lo poco que tienen los de Perú y algunas zonas de Chile, muchos productores asumen que esa materia orgánica aportará a la nutrición del cultivo. Esto es considerado por el asesor internacional como un error, debido a que las tazas de liberación de los elementos nutritivos son muy bajas y, por ejemplo, no son capaces de satisfacer la demanda de nitrógeno en el cultivo.

– ¿Qué grado de importancia tiene la fertilización en los cultivos de aguacate colombiano?

-Anteriormente en Colombia había agricultores que fertilizaban dos veces al año. Hoy en día hemos llegado a programas en que aplicamos fertilizantes cada 30 días. Esto debido a la presión de precipitaciones, las que provocan lavado y pérdida de nutrientes, lo que obliga a hacer más frecuente la fertilización. Los productores colombianos deben incorporar fertilizantes con tecnología, independiente del modo de aplicación, sea a mano o con drench, para evitar el lixiviado de sus nutrientes. Además, a mayor cantidad de estas sustancias, es más probable la contaminación de fuentes de agua, lo que no corresponde al objetivo de este manejo. Entonces, hay que incorporar esas nuevas tecnologías que existen hace muchos años en el mundo, para ser más eficiente la fertilización nitrogenada (inhibidores de nitrificación, fertilizantes de lenta liberación, etc.).

– ¿Cuándo debe o puede practicarse el riego en las condiciones de los huertos de Colombia?

– De las dos fincas que cultivamos en Antioquia, una está localizada en Sonsón, donde caen alrededor 3 mil milímetros al año, y la segunda en El Peñol, donde la cantidad de lluvia ronda los 2.800 mm/año; pero en Armenia caen solo 1.200 mm. Entonces, es indispensable incorporar riego tecnificado en las zonas donde llueve poco, por ejemplo, en Armenia, donde en el 2019 hubo casi dos meses de sequía. Sin embargo, los derechos de agua en Colombia varían de acuerdo a las regiones, cada una tiene su normativa de medio ambiente y hay zonas mucho más complejas que otras. Eso también hay que tenerlo claro.

Según el asesor, para llegar a 20 mil kilos por hectárea, más que podar, fertilizar o utilizar productos de buena calidad, hay que tener el 99,9% de las plantas de la finca en muy buen estado sanitario. Algo que hoy en día en Colombia resulta muy difìcil, ya que la calidad de las plantas en los viveros no es homogénea.

Otro aspecto importante es que en Colombia están plantando en altura con portainjertos de zona caliente, como son los Antillanos o criollos, lo que de acuerdo con el experto provoca que entre el octavo y décimo año las plantas comiencen a decaer, porque se produce una deformación a nivel de la unión de la variedad con el portainjerto. Entonces, “ahí se produce una pseudoincompatibilidad que hace que muchos de los árboles se desfolien y colapsen, obligando a podarlos a nivel del tronco para volver a empezar con esas plantas”, agrega Mattar.

El aguacate, como especie, proviene de México, Guatemala y Antillas. Cuando empezó Perú, hace 20 años atrás, utilizaban principalmente un portainjerto de origen mexicano originario de Ayacucho, que se reconoce como topa-topa. Según el asesor, los empresarios visionarios peruanos empezaron a cultivar en la zona de Ica, en donde había salinidad, incorporaron portainjertos Antillanos traídos desde Israel, que eran tolerantes a la salinidad. Se comportaron muy bien y productivamente siguen siendo los mejores campos que yo conozco (promedios anuales de 28 a 30 ton/ha) porque se usó un portainjerto que además era tolerante a sales, de origen antillano, que se adaptó bastante bien a las condiciones de Perú.

CÓMO SE PUEDE IDENTIFICAR UNA PLANTA DE CALIDAD

Ingeniera agrónoma Paula Vallejo, encargada de las fincas aguacateras del asesor.

Según Mattar, no es tan simple. “Aquí hay un par de parámetros que uno puede usar, pero a pesar de eso puedes tener un porcentaje de error. En lo personal, pienso que uno debe tener en cuenta que el viverista sea conocido y tenga trayectoria. En Colombia me ha pasado que encuentro viveros muy bien organizados, sin embargo, la calidad de las plantas no es la mejor. Pero si yo tengo que elegir una planta, el primer factor de decisión es que esta tenga un brote rojo activo”, explica el experto.

La creencia de muchos viveristas, tanto en Colombia como en Perú, es que, si la planta de Hass tiene brote maduro es más resistente al trasplante en campo. Sin embargo, “en la práctica esto no es así ya que, si el brote es rojo, sabemos que está activo, lo que significa que la planta está sana. Pero, en el caso de un brote maduro, puede ser porque maduró o porque tiene un problema de asfixia radicular, muerte de raíz en bolsa, hongos de la madera como la Lasiodiplodia, etc. En tanto que, cuando siembras todo rojo, ya iniciaste con homogeneidad y eso hace más fácil y económicas las labores de campo.

Si no hay alternativa, algo muy frecuente cuando tienen la obsesión de plantar rápido, mi sugerencia es que en un lote completo planten árboles con brote rojo y en otro lote completo se planten los con brote maduro, porque si este último presenta alguna enfermedad, para el agricultor es más fácil tratar el lote completo, que estar saltando entre plantas buenas y malas”, apunta Mattar.

LOGÍSTICA E INFRAESTRUCTURA DE PROCESO DE AGUACATE

– ¿Qué opinas de las vías de acceso a las fincas y/o empacadoras?

– El estado de las vías en Colombia están lejos del óptimo. Hace poco conducía por la trocha que lleva de mi finca al pueblo de Sonsón, a media hora de distancia. Pensaba que con el aguacate no tendría problema, porque es una fruta dura, pero si al día de mañana este negocio decae y decido incursionar en el arándano, por ejemplo, no sé cómo voy a transportar la fruta hacia el packing por esos caminos.

– ¿Cómo ve la situación de la disponibilidad de empacadoras?

– Yo creo que hay disponibilidad de empacadoras, lo que ocurre es que algunas están ubicadas muy distantes de los predios. El otro día hice el siguiente ejercicio: Coseché aguacate en El Peñol, bajé a Medellín, luego subí a mi casa en el oriente antioqueño, y la fruta estuvo todo el día en la camioneta, en condiciones no óptimas. Al llegar a mi vivienda, metí una parte de la producción en la nevera y el otro lote de aguacate lo dejé a temperatura ambiente, para ver cómo maduraba. La fruta que quedó fuera del refrigerador presentó manchas, pulpa gris, y al momento de madurar, por un lado estaba dura y por el otro blanda, sin embargo, la fruta que permaneció en la nevera estaba perfecta. Este ejercicio, tan simple y básico, entrega mucha información. Entonces, las empacadores que hay en Colombia son muy buenas, pero si un productor lleva la fruta en un camión de 5 mil kilos y ese agricultor se demora tres días en llenar el furgón, por la capacidad de cosecha que tiene, y si la fruta sale de El Peñol a una empacadora en Armenia, ese aguacate pasó por temperaturas calientes y frías y no va a madurar bien. En conclusión, hay que acortar los tiempos entre que la fruta está en el campo y la caja embalada en la cámara frigorífica. Eso es vital para lograr aguacates de calidad. Para mi esto es tan importante o más que una adecuada fertilización del cultivo con calcio y nitrógeno, en lo que se refiere a lograr buena calidad y condición de fruta en destino.

DENSIDAD ÓPTIMA PARA SEMBRAR AGUACATE EN COLOMBIA

Para el asesor internacional en Colombia es importante definir las distancias de plantación, porque considera que aun no están claras. Hoy en día se usa un marco de 7 por 7, pero en la mayoría de las fincas colombianas cultivan en pendiente de entre 15% y 50% y las plantas crecen menos cuando tienen menor pendiente. Por tal razón, las distancias de plantación, a diferencias de las zonas planas, tienen que ser menos distanciadas cuando las pendientes son más pronunciadas.

“No estoy de acuerdo con las altas densidades, pero me he tenido que ir a densidades mayores en Colombia porque la calidad de las plantas no es óptima. Si yo instalo 100 plantas por hectáreas y se me muere el 20%, solo me quedan 80 y mi proyecto se va al suelo desde el punto de vista económico. En tanto que al aumentar la densidad inicial, es menos incidente la perdida de las plantas de menor calidad”, determina Mattar.

– ¿Qué densidades de siembra utiliza en sus predios?

-Estamos comenzando los huertos con dos densidades diferentes. Por ejemplo, si quiero cultivar a 6 por 4, planto a 6 por 2, no por querer trabajar en alta densidad, sino porque se me van a morir muchas plantas debido a la mala calidad del material. Entonces, estoy ‘subsidiando’ el proyecto con más plantas, para tener un colchón que me dé un respiro y llegar más rápido a mi objetivo en el proyecto. A pesar de que después voy a hacer un raleo, pero en el camino se me van a ralear varias plantas de manera natural. En Colombia es muy común la resiembra o plantación, en un porcentaje altísimo. Ese es un factor de decisión para plantar a mayor densidad.

– ¿Cómo incide la pendiente en la densidad de siembra?

-Otro punto importante es que, a mayor pendiente, como los árboles crecen menos porque tienen más drenaje y más lixiviado de fertilizantes, tienes que plantar más estrecho porque de otra forma los árboles no van a crecer y nunca van a lograr el potencial productivo. El otro aspecto relacionado con la densidad tiene relación con la plantación 7 por 7, pero con patrones criollos, ya que a los 8 o 9 años el árbol va a colapsar por factores relacionados a los hongos de la madera o deformación de la unión patrón/variedad, lo que no le permitirá al productor pagar su proyecto agropecuario.

“Entonces la visión que tengo sobre los proyectos de aguacate es que hay que rápidamente generar utilidades, porque tienes todos esos factores en contra, como son la muerte de plantas por aspectos de calidad y un colapso que se produce al octavo año. Entonces con distancias tradicionales, quizá nunca llegas a pagar la deuda, a no ser que hayas comprado el campo muy barato”, precisa el asesor.

También es importante tener en cuenta que, si los predios están en una zona que llueve poco, por ejemplo, Armenia con 1.200 a 1.400 milímetros cúbicos, si la pendiente es mayor hay más escorrentías y drenaje, lo que incrementa el lavado de los fertilizantes. “Desde ese punto de vista, las plantas están en desventaja para crecer, ocupar su espacio asignado rápidamente, y de esta forma poder producir los kilos que queremos. Mi visión es que tenemos que definir bien las distancias de plantación”, afirma Mattar. Aunque, reconoce, en Colombia no está dicha la última palabra respecto de esto.

DESAFÍOS DE LA PRODUCCIÓN DE AGUACATE EN COLOMBIA

Ingeniero agrónomo Marco Mattar en su huerto de Sonsón.

Según el experto, muchos productores colombianos quieren plantar aguacate en vistas a que es un negocio muy rentable, sin embargo, muchas veces no saben realmente si sus predios son aptos para este cultivo. “En primer lugar, los agricultores deben tener en cuenta la disponibilidad de agua que hay en sus fincas, es decir, saber con qué frecuencia llueve en la zona o, en su defecto, tener acceso a derechos de agua para -si es necesario-, poder implementar sistemas de riego tecnificado. Si un productor de aguacate quiere obtener 20 mil kilos por hectárea, es fundamental el riego, sino tiene acceso a fuentes de agua, es mejor no cultivar aguacate”, explica Mattar.

Cuando observamos dos modelos que han sido muy exitosos en fruticultura, como son el peruano y el chileno, vemos que estos empezaron a producir para exportar alimentos como esparrago, arándano, uva de mesa y aguacate, llegando por esa vía rápidamente a un nivel de excelencia. De acuerdo con Mattar, una gran diferencia con Colombia es que la producción de este último país nació para satisfacer -en primera instancia- al consumo local. Posteriormente se vio la posibilidad de exportar, pero se produjo un quiebre importante que dificulta tener una mentalidad agresiva y empresarial, en comparación a los otros dos países sudamericanos. Esa es una de las desventajas que el experto ve en la producción de aguacate en Colombia. Sin embargo, a su juicio, esa mentalidad empresarial se va imponiendo cada día más. Otra limitante que observa se relaciona con aspectos financieros, ya que -según Mattar- algunos bancos colombianos no prestan el dinero suficiente para emprender estos proyectos agropecuarios, particularmente en lo que se refiere a empresas extranjeras.

Sin embargo, Colombia tiene buenas condiciones naturales para cultivar aguacate, ya que, a diferencia de Perú y Chile, la mayoría de las zonas donde se cosecha la fruta colombiana cuenta con agua durante casi todo el año. Además, Colombia dispone de una buena ventana productiva y de condiciones en campo bastante favorables. Así mismo, si se compara el costo de una hectárea de tierra para aguacate en Perú o Chile, resulta que es mucho más asequible en Colombia. Según el experto, corrigiendo algunos errores y mejorando algunas prácticas, el productor de aguacate colombiano puede optar a producciones de 20.000 kilos/ha de fruta de buena calidad.

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