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Marzo 2017 | Empresas

Una temporada para leer la letra chica

Esta última campaña 2015/2016 nos deja muchos temas sobre la mesa y al mismo tiempo una buena oportunidad para discutir éstos con la cabeza abierta y el corazón duro.

Alvaro Azancot, Valent BioSciences Chile

Los problemas de llegada a los distintos mercados especialmente en variedades blancas, el peso de racimos y caídas en producción, la lentitud en las cosechas por problemas de terminación, color y/o falta de gente, mercados bipolares etc., hicieron de esta temporada una de las duras y no fáciles de olvidar.

Algunos sacan cuentas felices que rayan en lo histórico, pero para muchos productores del Valle de Aconcagua al Sur el panorama es distinto.

Si retrocedemos un año desde hoy, nos preparábamos para un año complejo por la entrada del El Niño. El fenómeno nos traería finalmente más factores con los que lidiar que solo las lluvias en períodos críticos para el desarrollo de botritis.

El invierno 2015, nos regaló eventos de lluvia que no veíamos desde hace un tiempo, con grandes cargas de agua que dejaban suelos bien drenados en la pre-brotación. Esta situación sumada a buenas temperaturas en la primavera, llevó a las plantas a expresar fuertemente su potencial de crecimiento claramente mayor que en años precedentes y que nos sorprendía con la vegetación de pre-flor de los parrones. Esto no solo se verificó en la pre-flor, sino que también en el período de crecimiento de baya.

Hubo en muchas localidades lluvia en la flor o humedades relativas muy altas, históricamente altas asociadas a temperaturas “ideales” para desarrollo de hongos. Los previsores habían diseñado una estrategia ad hoc para esas situaciones. El proteger la flor con el uso de fungicidas frontales específicos para botritis, asumir el largo real de la flor, entender que el período de protección de un fungicida es distinto de acuerdo a la dinámica fenológica y el utilizar métodos de aplicación que aseguraran un buen cubrimiento fueron claves para que la situación al menos durante la flor fuera bien manejada en un gran número de casos.

Podríamos decir que desde la estrategia de control químico, estábamos cubiertos desde la estrategia. Pero sigamos revisando. Post cuaja, decíamos que los parrones seguían creciendo a un ritmo alto…lo mismo que las bayas. Comenzamos a ver calibres superiores a los históricos con el mismo programa de reguladores de crecimiento del año anterior. Entre el 15 de Diciembre y el 15 de Enero verificábamos humedades relativas muy altas en comparación con un año normal así como también altas temperaturas en todo ese período, especialmente marcadas éstas últimas entre el 27 de Diciembre y el 8 de Enero. Es probable que en ese corto período de definición de calidad de bayas, las altas temperaturas hayan jugado un rol que se suma a los otros factores detrimentales respecto de la calidad de cutícula y de pulpa.

Los parrones seguían vegetando fuertes y ese ritmo de crecimiento no iba a ser gratis. Cuando un brote crece a ritmo muy acelerado en post cuaja y desarrollo de baya, produce una desnutrición mineral en desmedro de las bayas en crecimiento. Entonces el desarrollo de las estructuras de sostén de cutícula y pulpa pueden verse afectadas fuertemente. Cuando hay elementos en deficiencia, las áreas de la baya de más difícil acceso son las que colapsan. No es casualidad que los problemas de microfisuras, pardeamientos y ablande se verifiquen en forma creciente hacia el área distal de las bayas.

Debemos sumar el factor exceso de hoja su hojas más grandes a la dificultad para formar una buena cutícula en condiciones de sombra y para preparar esas cutículas para desarrollo de color en variedades rojas y negras.

42-43-1Thompson bien definida, individualizada y terminada

Con parrones muy vegetados, la calidad de ventilación es deficiente y el manejo “normal” de todos los años se podría haber quedado definitivamente corto. Si se realiza el primer desbrote en post cuaja y a eso le sumamos los problemas en disponibilidad de mano de obra, de seguro la ventilación llegó tarde y mal en muchos casos.

Las condiciones ambientales y de parrones en particular, también incidieron en una mayor presión de oidio, la que ya se había advertido desde la temporada peruana y copiapina. Cabe preguntarse por los alcances de las heridas imperceptibles provocadas por una infección controlada de oidio sobre la incidencia de infecciones posteriores de botritis y pudrición ácida.

A medida que la temporada avanzó hacia Febrero y después de una lluvia que se hizo cargo de buena parte de Flame Seedless y Sugraone que quedaban por cosechar,el patrón de expresión vegetativa se atenuó y con ello una presión de botritis aparentemente menor por el cambio de las condiciones ambientales. Pero el problema de terminación de fruta y de cosechar con un buen porcentaje de materia seca superioral 20% ya se había gatillado.

En un año como este, la cantidad de sales a agregar a una hectárea pudo fácilmente haberse doblado o triplicado para lograr el objetivo de terminación. La cuestión es trabajar con CE mucho mayores a la que nos entrega el agua de riego en la mayor parte de la zona central e identificar que cationes privilegiar en esa acción de inyección extraordinaria. Para eso se debe medir, leerlo medido y traducirlo en una estrategia acorde.

A esas alturas, comenzaban a manifestarse los síntomas en fruta de los crecimientos desnutridos y violentos de las plantas, causados por las condiciones bióticas y abióticas mencionadas anteriormente. Fruta liviana, problemas de terminación de fruta, sumado a pardeamiento, decoloración y problemas en la toma de color fueron situaciones frecuentes. Aunque fue mucho más recurrente en Thompson Seedless , en las otras dos variedades de volumen, Crimson y Red Globe, también se manifestaban al menos uno de los problemas citados.

Cuando Thompson Seedless no termina en su momento, se tiende a colgarla por más tiempo en espera de que termine milagrosamente, lo que nos lleva directamente a aumentar la probabilidad de infección por botritis debido a una inserción pedicelar más débil y a alargar el período de exposición de una cutícula que según su génesis, puede o no resistir. El problema y bien lo sabemos, es que la terminación de fruta no es cuestión de tiempo, por lo que colgar fruta es fracaso seguro.PubliValent.inddPubliValent.inddPubliValent.indd

Thompson Seedless con gorros (Foto 1)        Coloración roja en Thompson Sdlss (Foto 2)         Problemas de color en Th. Sdlss (Foto 3)

Es cuestión de chequear que fruta presentó objeciones, si la primera o la última en ser cosechada de un parrón. Pasó lo mismo con el color. Cuanto nos estamos demorando en nuestras cosechas? Cuanta fruta se perdió por color? Reacciones tardías? Tenemos que tener necesariamente hasta Mayo sin lluvias para cosechar todo? Para finalizar, el programa fitosanitario va a reforzar un buen manejo cultural, no va a ser su salvador. Al mismo tiempo, el resultado de un buen manejo cultural puede verse afectado con programas débiles o mal diseñados.

Tenemos muy pocas moléculas para el control de botritis, por lo tanto es importante diseñar una estrategia de flor y pre-cosecha donde incluyamos el mayor número de moléculas frontales en un orden tal que se potencie su espectro de control.

En el período de flor, deberemos de asumir su extensión real y considerar proteger los tejidos en dinámica evolución desde el inicio de la floración. La residualidad efectiva de los productos es distinta en flor que en otro momento fenológico por lo dinámico del proceso, donde al mismo tiempo tenemos flores cerradas, flores abiertas, restos florales adheridos y otros cayendo, bayas cuajando etc. Es por esto que es importante utilizar productos fuertemente translaminares y resistentes al lavado por lluvias, frontales contra botritis y de alta residualidad. Kamuy, el nuevo fungicida de Valent BioSciences, se ha convertido en una herramienta esencial dentro de la estrategia multi-sitio en el control de botritis.