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Julio 2020 | Enfermedades

Andrés France explica que no todos corresponden a patógenos

Una revisión a los problemas fitosanitarios que van en aumento en arándano

La aparición de hongos en los huertos de arándano es una de las principales preocupaciones fitosanitarias, ya que comprometen la calidad del fruto y en algunos casos pueden propiciar la muerte de la planta. El fitopatólogo Andrés France señala que la irrupción de algunos de estos patógenos es favorecida por las altas temperaturas. Asimismo, existen otros problemas en la raíz y de colapso de la fruta no asociados necesariamente a ataques fungosos.

El investigador menciona la incidencia en arándanos de patógenos relativamente nuevos, como Arambarria destruens, que causa la pudrición amarilla de la madera. “Este hongo está creciendo en varias zonas de Chile, incluso hasta la zona de Gorbea, región de la Araucanía”. Asimismo, señala que el paulatino recambio varietal ha incrementado la plantación de variedades bastante vigorosas, de crecimiento muy rápido. “Hemos visto, a veces, sobrecrecimiento en la base del cuello y las raíces”.

France precisa que ese desarrollo excesivo se debe a procesos hormonales, pero que se confunden con la Agalla del cuello. “Como hay confusión, se tiende a responsabilizar muchas veces al vivero por la aparición de estos tumores”. Pero -remarca- son muy diferentes a una agalla producida por Agrobacterium tumefaciens, ya que son más duras, rodean la raíz por completo y tienen primordios de brote.

Agalla de cuello producida por la bacteria Agrobacterium tumefaciens.

El experto indica que no es fácil tratar de desinfectar dichos sobrecrecimientos, pues a veces se tiene que usar tijeras para cortarlos. Por el contrario, una agalla de cuello generada por Agrobacterium tumefaciens “es más fácil de sacar, es relativamente blanda, granulosa por dentro, tiende a oxidarse muy rápido”.

Los manejos actuales, tanto a nivel de vivero como de huerto, donde se presiona mucho la planta a crecer lo más rápido posible, inducen fenómenos como el descrito. “Hoy en día es muy común usar extractos de algas, plantas de fuerte crecimiento, fitohormonas, extractos, cosas que antes no se utilizaban”, recalca.

De esta forma -afirma- se están agregando más hormonas de lo que la planta a veces requiere, y en algunos casos, sobre todo cuando se despuntan, se poda, estas hormonas quedan actuando abajo y empiezan a aparecer sobrecrecimientos en las raíces, en algunos casos bien voluminosos y llamativos.

MACROPHOMINA PHASEOLINA: HONGO BASTANTE DAÑINO

Entre las enfermedades que están ejerciendo más presión, el fitopatólogo resalta el Tizón carbonoso, producido por Macrophomina phaseolina. Se trata de un hongo que requiere altas temperaturas, empieza a crecer sobre 30°C, en suelos arenosos, pedregosos o que usan más plástico. “No es la tela porosa, sino que es plástico cerrado, ahí la temperatura sube mucho a nivel de suelo y eso favorece a los hongos”.

M. phaseolina ataca a las raíces, siendo bastante dañino, capaz de matar a la planta. Cuando el agricultor se da cuenta, no puede hacer mucho porque está en pleno desarrollo de la enfermedad.

COLAPSO DE LA FRUTA: UN PROBLEMA FISIOLÓGICO

Así también, France ha encontrado problemas de colapso de la fruta no asociados necesariamente a ataques fungosos. Los arándanos que se cosechan aparentemente sanos y al poco andar se revientan o se desprende la piel o botan jugo simplemente. Luego, “inóculos de hongos siempre hay sobre la fruta, en esporas, y estos van a crecer si es que hubiera jugo”, puntualiza, de modo que al verlos el agricultor cree que son la causa.

Colapso en arándano, problema generado en el packing y durante el viaje.

Gran parte de este problema se produce en el packing o en la sala donde se acopia fruta, no en el huerto, y durante el viaje. “Es importante insistir en que el colapso de las bayas no es un problema patológico, pero como consecuencia de ese colapso van a crecer hongos, levaduras, bacterias, aunque no corresponden a la causa primaria del problema”.

El experto dice que no es fácil definir la causa primaria, aunque tiene que ver con alzas de temperatura: la fruta más expuesta al sol tiende a colapsar más fácilmente.

“Hay periodos de mayor colapso y la fruta temprana no sufre el problema. En la más tardía empieza a aparecer porque aumentan las temperaturas. Puede que haya un problema de división celular, producto del calor. No lo sé a ciencia cierta. Es más un tema fisiológico que patológico”, reitera el investigador.