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Cerezos

20 de febrero de 2023
Aspectos fisiológicos sobre la fertilización de poscosecha en el cerezo

Todo comienza en verano

Todo comienza en verano

Desde la salida del receso invernal hasta la cosecha pueden pasar hasta meses. Contrario a lo que se podría pensar, ahí no termina la temporada, sino que empieza inmediatamente la siguiente y lo que ocurra los primeros meses del año será decisivo para tener éxito productivo.

Por Dr. José Ignacio Covarrubias, Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile

El riego y la fertilización son dos manejos agronómicos que no se deben descuidar. Por una parte, porque ambos son necesarios para reponer el gasto energético invertido por los árboles durante la producción de la temporada. También, porque es el momento de comenzar a nutrir los centros vegetativos que serán productivos en la temporada siguiente. Ello, porque durante la poscosecha, la actividad fisiológica de los árboles consiste principalmente en absorber nutrientes y agua para la síntesis de azúcares que, durante el invierno serán almacenados en órganos de reserva como raíces, tronco, ramas, y dardos.

Dr. José Ignacio Covarrubias, Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile.

En un contexto como ese, al fertilizar en poscosecha, se está trabajando activamente para la producción de la temporada siguiente. Cada mineral cumplirá diferentes funciones en esta fase. Así, mientras algunos serán requeridos para el metabolismo general de los árboles durante la poscosecha, otros serán además almacenados en estructuras de reserva para ser utilizados en la temporada sucesiva.

NITRÓGENO, UNO DE LOS MÁS ABSORBIDOS DURANTE LA POSCOSECHA

El Nitrógeno (N), es uno de los minerales que más absorbe el cerezo en la fase de poscosecha. Además de su función como componente estructural de biomoléculas fundamentales como aminoácidos, vitaminas, ácidos nucleicos y otras, es un componente estructural de la molécula de clorofila. Por ello, una adecuada dotación de nitrógeno en poscosecha, será funcional a una buena fotosíntesis, contribuyendo así a la síntesis y posterior acumulación de azúcares de reserva de gran utilidad para la primavera siguiente.

Casi el 60% del N absorbido durante la poscosecha es removilizado hacia órganos de reserva durante el otoño y, posteriormente, será empleado durante la brotación, floración, cuaja y maduración de la fruta en especies caducifolias, como el cerezo.

Por ejemplo, en el arándano, entre 50% y 80% de los requerimientos de N de la fruta y el crecimiento vegetativo, provienen del N absorbido durante la fase de poscosecha de la temporada anterior (Doyle et al., 2021), mientras que en la vid, el 25% de las reservas de N son utilizadas hasta el final de la floración y el 50% hasta la cosecha de la uva (Conradie, 1992).

Ahora bien, estudios realizados con N marcado (15N) en cerezo indican que la cantidad de N removilizada es significativamente mayor en árboles fertilizados con elevados niveles de N en el verano-otoño anterior, y que la absorción radical de N en primavera inicia luego de tres a cuatro semanas después de la ruptura de las yemas (Grassi et al., 2002). Es decir, luego de poco menos de un mes desde la ruptura de yemas, los árboles comenzarán a absorber el N desde el suelo. Hasta ese momento, el 100% del N que viaja por el xilema hacia los brotes para llevar adelante la floración, cuaja, crecimiento de frutos y emisión de brotes, proviene del N suministrado en poscosecha.

Así, la distribución de la dosis anual de N durante la temporada, calculada en base a los requerimientos de cada cuartel, debe considerar un suministro importante durante la poscosecha. Sin embargo, el portainjerto utilizado condiciona significativamente este aspecto, debido a la capacidad diferencial de estos para acumular reservas nitrogenadas. Por ello es que se recomienda aplicar entre el 60% y 70% de la dosis de N de toda la temporada en poscosecha para huertos injertados sobre portainjertos de elevado vigor (Colt), mientras que para aquellos de vigor medio (Maxma 14) el valor sugerido se acerca a un 50% y 60%. En relación a aquellos más enanizantes (Gisela 6), dicha fracción baja a un 40% y 50% debido a la baja capacidad de acumulación de reservas de estos genotipos.

Si el vigor del huerto tras la cosecha es muy elevado, el cerezo utilizará el N aplicado en poscosecha para la generación de brotes muy vigorosos e inútiles para fines productivos. En tales casos, se recomienda reducir la dosis de N a aplicar en poscosecha, pero no suspenderla totalmente. Además, en tales casos, es preferible aplicar dicha dosis más tarde en la temporada (mediados de marzo en la zona central), cuando la actividad vegetativa de los árboles va a la baja, y estos se encuentran en proceso de removilización de reservas nitrogenadas.

En poscosecha se pueden usar fuentes más económicas como la urea, ya que al no haber fruta en los árboles, no existe el peligro de generar desbalances nutricionales, por ejemplo, una elevada relación N/Ca o excesos de amonio en los frutos, que generan problemas cualitativos en la producción.

POTASIO, UN MINERAL CON EFECTOS BIEN DOCUMENTADOS

Los efectos del potasio (K) en el calibre, acumulación de solidos solubles y su requerimiento para la síntesis de color en la fruta están muy bien documentados. A diferencia del N, solo un 30% del K absorbido en poscosecha y se redistribuye a órganos de reserva durante el otoño. Por lo anterior, el aporte de K durante la poscosecha es necesario para llevar adelante las funciones fisiológicas de los árboles durante ese mismo periodo, pero no para recuperarlo y utilizarlo en la primavera siguiente. Así y todo, se recomienda aplicar entre 15% y 20% de la dosis total anual en poscosecha, ya que el K, al ser el activador enzimático por excelencia en las plantas, será muy útil para la actividad fisiológica foliar (fotosíntesis), la economía del agua, la entrada en receso invernal, y otros procesos que requieren de K para funcionar adecuadamente.

MAGNESIO, EL GRAN DESCONOCIDO

Es muy poco lo que se sabe sobre la removilización de magnesio (Mg) hacia órganos de reserva. Sin embargo, el Mg es el átomo central de la molécula de clorofila y, por consiguiente, será requerido para la actividad fotosintética que los árboles realizan activamente hasta la entrada en receso. Si bien el aporte foliar de Mg ha mostrado ser eficaz, en huertos injertados sobre portainjertos que presentan dificultades para absorber este catión (Maxma 14), los tratamientos deben ser tanto foliares como al suelo (Figura 1). Es importante no aplicar Mg en conjunto con K en el suelo, ya que ambos cationes se desplazan en el suelo, y la presencia de uno en los sitios de intercambio prevalecerá sobre el otro.

Figura 1. Síntoma de déficit de magnesio en cerezos variedad Santina sobre el portinjerto Maxma 14 (gentileza del Ing Agr. Oscar Herrera).

MICRONUTRIENTES, ESENCIALES PARA EL CRECIMIENTO DE LAS PLANTAS

Los micronutrientes cumplen un rol de apoyo en el crecimiento de las plantas y en el establecimiento de los componentes de rendimiento y calidad. Pese a que muchos suelos son ricos en micronutrientes, estos no siempre están disponibles.

Para huertos que estén establecidos sobre suelos con pH neutro alcalino, o que las aguas de riego son ricas en bicarbonatos, podría ser necesario aplicar micronutrientes como hierro (Fe), manganeso (Mn) y zinc (Zn) de manera periódica. Además, el cerezo es una especie clasificada como sensible al déficit de estos tres micronutrientes, cuyas carencias suelen manifestarse de manera simultánea en el follaje (Figura 2). Por esto, durante la poscosecha es muy importante mantener un follaje activo y en las mejores condiciones posibles, ya que el buen funcionamiento del árbol en poscosecha impactará directamente la producción de la temporada siguiente.

Figura 2. Síntoma de déficit de manganeso en cerezos (gentileza del Ing Agr. Oscar Herrera).

Para el caso del Fe, lo más efectivo es realizar aplicaciones de quelatos de Fe al suelo, ya que este mineral es muy inmóvil en el floema, y las aplicaciones foliares no suelen ser eficientes. Es importante que el quelato escogido para el tratamiento presente una alta estabilidad a pH alcalino. Las aplicaciones de Mn y Zn se pueden realizar por vía foliar, ya que las cantidades requeridas por el cerezo son muy pequeñas en comparación con las de Fe, y dicha vía de aplicación suele ser efectiva y suficiente para suplir eventuales carencias.

Referencias bibliográficas

Conradie, W.J. 1992. Partitioning of nitrogen in grapevines during autumn and the utilisation of nitrogen reserves during the following growing season. South African Journal of Enology and Viticulture, 13(1): 45-51.

Grassi, G., Millard, P., Wendler, R., Minotta, G., Tagliavini, M. 2002. Measurement of xylem sap amino acid concentrations in conjunction with whole tree transpiration estimates spring N remobilization by cherry (Prunus avium L.) trees. Plant, Cell & Environment, 25:1689-1699.

Doyle, J.W., Nambeesan, S.U., Malladi, A. 2021. Physiology of nitrogen and calcium nutrition in blueberry (Vaccinium sp.). Agronomy, 11:765.

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