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Uva de mesa

01 de febrero de 2022
Proyecto tendrá una duración de cuatro años

Systems approach, la estrategia que ilusiona con exportar uva de mesa sin fumigar desde el valle de Aconcagua a EE UU

Systems approach, la estrategia que ilusiona con exportar uva de mesa sin fumigar desde el valle de Aconcagua a EE UU

Con el impulso de FIA, tienen el desafío de librarse del principal talón de Aquiles de la zona productora de uva de mesa de la Región de Valparaíso: las plagas cuarentenarias Lobesia botrana y Brevipalpus chilensis, que obligan a que la fruta sea fumigada a su arribo a EE UU. Con un enfoque en transferencia de conocimiento a agricultores, y coordinación para una estrategia uniforme y mancomunada, buscan controlar estas plagas en la zona como se hizo en California. Aquí, el uso de feromonas surge como la solución para el control de la polilla de la vid.

Miguel Patiño. Fotos: Biocea

Chile es uno de los principales exportadores de uva de mesa del mundo. Desde esa posición de élite, en la que se ha mantenido por varias décadas, ha visto cómo han ido surgiendo otras industrias potentes en el hemisferio sur, como Perú o Sudáfrica, y también en el hemisferio norte como México y Egipto; cuya competencia hace cada vez más estrecho este negocio. A ello se han sumado episodios climáticos (sequías o fuertes lluvias) que han afectado a los cultivos y la competitividad del sector. Por si fuera poco, la uva de mesa debe ser fumigada en el principal mercado de destino, EE. UU, lo que la deja con menos “piernas” para su posterior comercialización. Específicamente, la presencia de dos plagas cuarentenarias: Lobesia botrana y Brevipalpus chilensis causa más de un dolor de cabeza a los productores de esta zona.

Y es que el efecto de la fumigación con bromuro de metilo en las cajas que llevan fruta -requisito obligatorio para aquellas zonas que no estén libres de estas plagas puedan ingresar a EE. UU-, es el corte de la cadena de frío, pardeamiento del escobajo, entre otros. De acuerdo a los exportadores, esto significa restar competitividad de la uva nacional porque este proceso acorta radicalmente su vida poscosecha, lo que impide ‘jugar’ en el mercado buscando buenas ventanas de comercialización, en este caso, para los productores de las provincias de Los Andes y San Felipe.

Brevipalpus chilensis en vid.

Hasta ahora, en ambas provincias contaban solo con el trabajo de contención del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), pero no con una coordinación gremial o multisectorial, pese a tener identificado el problema desde hace tiempo. Pero eso cambiará gracias a una alianza entre la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Biocea, Fedefruta, la Asociación de Productores Aconcagua y el Programa Fruticultura Sustentable de la Región de Valparaíso; entidades que consiguieron oficialmente el 28 de octubre el apoyo y aporte de FIA para desarrollar durante cuatro años el proyecto ‘Adaptación e implementación de Systems Approach con productores y actores relevantes relacionados con la exportación de uva de mesa a EE. UU, Región de Valparaíso’, que comenzará su ejecución este 1 de diciembre, y tendrá una duración de cuatro años, cuyo ejecutor principal es la PUCV, cuyo coordinador principal es el Dr. Wilson Barros, profesor de Entomología Agrícola de la Escuela de Agronomía; Pilar Larral como coordinadora alterna del proyecto,  Gerente de BIOCEA; además de Marcela Carrillo, directora regional de Fedefruta; Vicente Valdivieso, presidente de la Asociación de Productores Aconcagua y el Dr. Renato Ripa, gerente I+D de BIOCEA en el equipo técnico.

TRANSFERENCIA ACTIVA DE LAS SOLUCIONES

“Esperamos sumar más actores relevantes a la mesa también”, señala Pilar Larral, socia cofundadora de BIOCEA y una de las encargadas de coordinar y supervisar el proyecto. Explica además que el foco es estudiar la problemática de los agricultores, discutir las soluciones con los propios agricultores, e implementarlas en conjunto, sin perder nunca el foco en hacer la transferencia activa de las soluciones, siempre con el norte de generar una estrategia uniforme y validada con los actores relevantes. “Uno podría entender que la problemática está clara, pero el objetivo específico de identificar y validar con los agricultores la problemática, es para identificar en todo el valle qué estamos haciendo mal, por eso es importante un análisis más profundo”, precisa.

Pilar Larral, gerente comercial de Biocea.

La importancia del Systems Approach para poder exportar uva de mesa a EE. UU radica en que un par de capturas de Lobesia botrana significa tener un radio de 3 Km de área reglamentada, y esa área no puede exportar sin fumigación, por lo que no solo perjudica al predio donde se realizaron las capturas de esta polilla, sino que todos los vecinos. Por ello es importante establecer una estrategia y objetivos comunes, que concienticen a todo tipo de agricultores.

El presidente de la Asociación de Agricultores Aconcagua, Vicente Valdivieso, destaca que para la asociación un objetivo principal es que haya la mayor cantidad de difusión y capacitación entre los agricultores, en instancias como Grupos de Transferencia Tecnológica (GTT), donde se ha enseñado a los agricultores a monitorear y hacer seguimiento a Brevipalpus. No ha habido las mismas facilidades con Lobesia, probablemente al ser una especie introducida, pese al buen trabajo del SAG. “Hasta antes de tener esta instancia más formal, el control de estas plagas solo estaba en manos del SAG, y lo hacen muy bien, pero había que complementar con la participación de los agricultores, de la Universidad, y de un centro de desarrollo tecnológico como BIOCEA”, sostiene Valdivieso.

Vicente Valdivieso, Presidente Asociación de Productores de Aconcagua.

“Era necesaria una instancia que fuera consistente en el tiempo, y que permita diseñar nuevas soluciones tanto desde el punto de vista técnico como también de la discusión de ideas que puedan aparecer en el camino”, señala Valdivieso, que reconoce que apenas apareció la posibilidad de esta convocatoria del FIA, se coordinaron como asociación con BIOCEA, la PUCV y otras organizaciones. “Esto es muy potente porque nos permite dotar de recursos a este objetivo”, complementa.

Otro de los aspectos que permitirá esta licitación, señala Valdivieso, es seguir construyendo alianzas y sumando personas de forma participativa, en todo ámbito. “Si el programa es bien ejecutado, debería establecer una serie de bases que nos sirvan para hacer esto sostenible en el tiempo porque, así como puedes alcanzar el Systems Aproach, también puedes perderlo, entonces es necesario estar permanentemente con los productores y a todos los que participan con esto”, comenta. El representante de los agricultores apunta además a que la posibilidad de conseguir el impulso de FIA para realizar este proyecto en conjunto y de forma mancomunada, marca un antes y un después en la zona y que, independiente de los resultados conseguidos en estos siguientes cuatro años, es necesario establecer un grupo de trabajo o instancia permanente para hacer seguimiento.

Desde FIA, quienes diseñaron técnicamente la licitación para implementar el Systems Approach con productores y actores relevantes en la exportación de uva de mesa, su director ejecutivo, Álvaro Eyzaguirre, destaca la importancia de la innovación para resolver la barrera regulatoria para las plagas cuarentenarias como L. botrana y B. chilensis, ya que su presencia causa el rechazo al producto debido a las restricciones fitosanitarias impuestas por el Departamento de Agricultura de EE. UU, que tiene altos estándares de calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria.

Álvaro Eyzaguirre, Director ejecutivo FIA.

“El valor de esta iniciativa surge desde las redes que se generaron entre los mismos productores de la región, a través del Programa Estratégico de Fruticultura Sustentable, reuniendo a todos los actores públicos y privados involucrados, que a diario trabajan por buscar soluciones que FIA considera relevante mejorar, a través procesos productivos de alto impacto y en bienestar para todos quienes se desempeñan en el sector silvoagropecuario chileno y/o la cadena agroalimentaria asociada”, destaca Eyzaguirre sobre esta iniciativa.

ESTRATEGIA COMÚN

Tal como la uva de mesa se considera uno de los cultivos más complejos de la agricultura, la implementación del programa Systems Approach tampoco estará ajeno a dificultades. La dispersión o atomización de los campos de la región de Valparaíso implican desafíos importantes para pensar en una estrategia común que permita lograr áreas libres de las plagas en uva de mesa, principalmente de L. botrana y B. chilensis.

Valdivieso señala al respecto que hoy existen herramientas tecnológicas que antes no existían y que hay que aprovechar, desde las comunicaciones o la planificación que hoy permiten los drones, por ejemplo, para mapear las zonas de manera eficiente y frecuente. “Hoy, con la tecnología, si somos ingeniosos, podemos buscar soluciones”, destaca y añade que es importante sumar a públicos y privados a esta iniciativa, para que esta estrategia común funcione porque sí, sobre todo por las particularidades del valle.

Y es que Aconcagua no es como cualquier valle de O’Higgins hacia el sur, donde si falla un cultivo, se puede cambiar por otro. Además, este es un escenario de márgenes más estrechos y la posibilidad de no poder seguir con el negocio es algo posible y que puede transformarse en un problema social. “Estamos muy reducidos a una especie, y no tenemos opciones de apostar por algo distinto, entonces con mayor razón es importante que cargos políticos entiendan esta situación”, comenta Valdivieso, destacando que esa es la única forma de hacer sustentable este negocio en el tiempo. En ese sentido, Pilar Larral señala que es importante “mostrar este dolor que significa para la zona esta plaga, y tiene que haber conciencia no solo a nivel técnico sino también a nivel político”.

FEROMONAS, EFICIENTES EN EL CONTROL

Desde la asociación de productores, Valdivieso espera que la estrategia que se tome sea similar a la que se asumió en el valle de Napa, en California (EE. UU), donde fueron capaces de erradicar a la polilla de la vid. ¿Cuál fue la clave? El uso de feromonas sexuales para provocar la confusión del macho de esta polilla en encontrar hembras para aparearse, y así evitar su reproducción.

El Dr. Wilson Barros, Coordinador de la iniciativa por parte de la PUCV, indica que la confusión sexual, opera por saturación del ambiente al usar la feromona sexual sintética del insecto cargado en un dispensador, esto logra interferir la conducta de apareamiento de la plaga objetivo. Lo que disminuye la frecuencia y/o un retrasa la cópula, disminuyendo la fecundidad y la densidad poblacional en la siguiente generación.

Las feromonas para confusión sexual en Lobesia botrana se vienen empleando en Chile desde 2008, año en el que el SAG inició su programa, entregado difusores de confusión sexual a productores con predios en áreas de control. Desde el 2011 el SAG ha permitido que los productores puedan comprar este tipo de herramientas de control directamente, siempre y cuando cumplan con las regulaciones. En 2014 profundizó este programa para zonas urbanas, y desde la temporada 2015/16 se implementó además el sistema 1+1, en que el SAG aporta emisores para cubrir la mitad de la superficie bajo control y el productor debe adquirir obligatoriamente la otra mitad, lo que ha permitido cubrir con esta técnica miles de hectáreas lo que vuelve la técnica más eficiente.

Esta estrategia ha permitido controlar en ciertas zonas esta plaga, pero en Aconcagua nunca se había logrado este nivel de organización. Si bien las plagas que involucra Systems Approach, la prevalencia de Lobesia es menor que Brevipalpus, algo que se ha comprobado en las caputuras de la plaga.

“Son más que nada pequeños focos en lugares urbanos, no es que los productores tengan una reproducción activa de Lobesia en sus campos, porque los agricultores no la detectan como larva o como estado maduro, sino que el SAG las detecta como machos en trampas de monitoreo que ellos vigilan todas las semanas y toda la temporada”, señala Pilar Larral. En el caso de Brevipalpus, es un problema distinto porque es más bien extrapredial, ya que se puede estar reproduciendo en una maleza o puede estar en un arbusto.

Larva de Lobesia botrana.

“Ahora que tenemos el aporte de FIA, la idea es seguir estudiando a la arañita para dar instrucción y capacitación a los agricultores para que apliquen el producto más eficaz y en el momento oportuno. De hecho ya estamos haciendo ensayos con el GTT para eficacia de plaguicidas, y gracias a FIA vamos a poder estudiar la fenología para saber cuándo está más susceptible y cuándo es el momento de aplicar”, señala la investigadora de Biocea, destacando que la falsa arañita de la vid no presenta el mismo desafío que sí presenta Lobesia, porque ya han logrado el control de Brevipalpus en cítricos, que es un cultivo que también lleva algunos años siendo exportado a EE. UU con Systems Approach, y se logra controlar a nivel no detectable.

Por eso la erradicación de Lobesia es, tal vez, el objetivo primordial, principalmente porque es necesario concientizar en el daño en la competitividad que provoca la fumigación. “Uno de los problemas a los que nos enfrentamos es cuando el mismo productor no ve el problema, o exclama que ni siquiera tiene Lobesia, o solo algunas capturas, y que eso no le genera una pérdida de volumen, ni le genera pérdida de ventas, sobre todo en una viña”, comenta Larral.

Lobesia botrana en estado adulto.

IMPLEMENTACIÓN, LA GRAN DIFICULTAD

De acuerdo a Pilar Larral, la confusión sexual es una de las mejores herramientas disponibles, y lograr adaptar localmente el modelo utilizado en el valle de Napa sería lo ideal. Esta estrategia tendría la ventaja de presentarse como una solución sustentable. “No podemos seguir pensando en incorporar productos químicos a nuestra fruta, las restricciones son altísimas, y además esta opción es muy eficiente, porque estamos impidiendo que se reproduzca”, precisa.

Pese a esta ventaja, apunta a que su debilidad es la dificultad de cubrir grandes superficies, sobre todo en la región de Valparaíso, donde los campos están muy repartidos o atomizados y colindan con zonas urbanas. “Para que tengas un buen control por confusión sexual, tiene que ser por grandes superficies, entonces con la atomización del valle del Aconcagua, no se va a generar esta ‘pluma’ de feromona. Por eso es tan importante la estrategia de ‘Area Wide’ que se utilizó en California, donde la problemática se abordó como valle”, sugiere la experta.

Las ventajas que encontró California para controlar y erradicar la plaga son similares a las condiciones que presentan los valles del norte de Chile, por la concentración de los huertos y la dedicación a un mismo cultivo. A ello se sumó el apoyo de la Universidad de California y sus programas de extensión. Pese a las diferencias, la idea para Aconcagua es la misma, inundar con feromonas el valle para acercarse a la erradicación.

Daño causado por Lobesia botrana.

EL NECESARIO CONTROL EN ÁREAS URBANAS

Otra dificultad es que las parras no solo pueden ser encontradas en huertos, sino también en patios de casas, algo que puede generar una situación fuera de control. “Lobesia no distingue si es de campo o urbano, sino que va a volar, se va a reproducir y va a poner sus huevos. Entonces por mucho que se cuide un campo, esto puede pasar en el huerto de un vecino, o en la casa de una persona que quiere comer su uva sin pesticidas”, explica Larral, añadiendo que, si se toma esa estrategia, tiene que ser adoptada por todos. “Esta obviamente es una estrategia integrada, a lo mejor habrá aplicaciones químicas, de pesticidas que no dejen residuos. Si hay que incorporar control biológico, lo incorporaremos y si hay que hacer algún tipo de poda para bajar la carga, también se hará. El manejo de esta plaga debe enfocarse desde una mirada holística. A eso le llamamos manejo integrado de plagas”, explica la especialista.

Trampa de monitoreo de Lobesia botrana.

En el valle hay ilusión entre los productores, pero los responsables son claros en señalar que en cuatro años es difícil erradicar por completo la plaga en Aconcagua, aunque sí se puede apostar a que en este corto periodo sí se podrán ampliar las áreas libres de Lobesia. Es decir, podría haber más agricultores que puedan exportar con este nuevo protocolo.

“Nuestro objetivo para cuatro años es tener al menos un piloto que funcione, que se pueda replicar. Para ello, estamos coordinados con profesionales de las regiones de Atacama y Coquimbo, aprovechando que ellos ya han desarrollado e investigado en este tema. Hay una conjunción bastante virtuosa entre gremios e investigadores y ojalá se mantenga de la misma manera”, finaliza Larral.

Francisco Ureta, gerente de Exser

“Nosotros miramos al Systems Approach como el futuro de la agricultura chilena”

Ubicados en la zona de San Felipe, desde Exser están entusiasmados con la posibilidad de participar en este programa, asumiendo el desafío colectivo de contar con una estrategia común, entendiendo que todos los costos y esfuerzos que implique la implementación de este programa valdrán la pena para mantener la competitividad de la uva de mesa de la zona.

– ¿Cómo ven esta posibilidad de Systems Approach como empresa?

– Miramos al Systems Approach como el futuro de la agricultura chilena. Perú, que es nuestro gran competidor, tiene la ventaja que llega a EE. UU sin fumigar su fruta y esa es una gran ventaja competitiva contra nosotros. El Systems Approach es la herramienta para equipararnos como exportadores de fruta hacia el mercado americano. Es el gran punto de partida, donde nace la posibilidad de tener una fruta que no esté expuesta a la fumigación de bromuro de metilo, para tener mejores condiciones. Nosotros estábamos buscando una solución a este problema y apareció esta iniciativa que es muy buena para todos los productores de la región.

[caption id="attachment_38757" align="aligncenter" width="250"] Francisco Ureta, Gerente Exser.[/caption]

– ¿Se puede lograr la uniformidad con este sistema en la región?

– Si no hay un manejo integrado, aquí no sirve que una persona corra por su vereda, porque al final si tu vecino no está contigo, puede bloquear y frenar todo el camino. Para nosotros es un asunto importante, para que la agricultura chilena pueda por fin sacarse de encima la fumigación. Cuando Biocea viene a ofrecer estos GTT, a nosotros como exportadora nos cae desde el cielo porque al final uno trabaja integradamente con productores que tienen desde 10.000 a 100.000 cajas, pequeños y medianos, y por eso es posible trabajar como zona, destacando además el trabajo que está haciendo Vicente Valdivieso de la Asociación de Productores. Si esto no lo manejamos como valle, no servirá de nada, porque al final basta que haya una mala decisión y quedamos todos fuera.

– ¿Qué es más problemático, Brevipalpus o Lobesia?

– La arañita es algo que está controlado hace mucho tiempo, y la Lobesia es nuestro gran talón de Aquiles, y uno ni siquiera está hablando de grandes superficies. El problema puede ser tan simple como el agricultor que quiere tener una pérgola en la terraza de su casa para pasar el verano. Ese es el gran problema de la Lobesia que, aunque nosotros tratemos de hacer los controles químicos y con los difusores de feromonas, si no lo tomamos como valle completo, desde ir a decirle al caballero que quiere una pérgola que no se preocupe, que nosotros nos vamos a encargar de la aplicación, eso va a salir más barato que estar afectado por estas plagas. El control de arañita, en cambio, es simple, con control químico.

– ¿Vale la pena llevar a cabo este programa y realizar este esfuerzo?

– Totalmente. Al final, toda plaga por más pequeña que sea, va a repercutir. Sobre todo las que son cuarentenarias, entonces si no se controla, habrá un costo asociado al final. El trabajo que se está haciendo junto al SAG y todas las entidades gubernamentales, en especial por las subvenciones de feromonas para los pequeños agricultores, ayuda a generar este clima de uniformidad, porque ya se está hablando del tema, ya no es tanto ‘no, es un problema tuyo’, sino que es un problema de la industria. Para nosotros este programa es como una luz que nos abrió el camino, porque nos permite pensar que existe la posibilidad de sacarte la fumigación. Y aunque me cueste US$10 la aplicación o US$20, el costo que yo tengo al final con la fumigación por culpa de esto es tremendo, porque se acorta la vida postcosecha, se corta la cadena de frío, me limita el tiempo en el mercado y me limita mi capacidad de competir con otros que están llegando a Estados Unidos.

– ¿Cuando la uva se fumiga, hay espacio de espera o sólo queda vender la fruta lo más rápido posible?

– Lo más rápido, porque mientras más tiempo pasa, vas perdiendo piernas. Cuando lo descongelaste, es difícil volver a congelarlo para pensar en una guarda. Si se congeló para seis meses y lo descongelaste a los tres, te va a durar una semana. Chile no tiene mucha oportunidad más que su ventana de llegar y, después de arribado, es poco el tiempo. Es una bomba de tiempo en realidad, porque parece que la caja está bien, y de repente pasaron siete días, abren la caja y explota en pudriciones. Y como emergencia, pensar en reembalar la fruta en EE. UU es una locura. Entonces, en ese caso, es mejor olvidarse, hay pérdida. Por eso estamos bien ilusionados con el proyecto. Partió solo como una ilusión y ahora se ve como algo muy cercano. El día que nos llamó Pilar y nos consultaron si queríamos participar para este proyecto de cuatro años, estuvimos encantados. Uno ya puede hablar de algo real.

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