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Julio 2020 | Uva de mesa

Enrique Turri / Productor de uva de la Región Metropolitana

“Si aumentan las ventas ‘on line’, la condición de la fruta será una exigencia mayor para los productores chilenos”

La industria de la uva de mesa, y la de la fruticultura en general, ya no serán las mismas tras el Covid-19. Además de los ajustes necesarios con los trabajadores, la pandemia modificará el comercio global de frutas, traspasando las exigencias de los consumidores a los productores. Eso lo tiene claro Enrique Turri, productor de la Región Metropolitana, quien analiza el futuro próximo del sector y se adentra en el comportamiento y retos de las nuevas variedades. Además, durante el IX Simposio Internacional de la Uva de Mesa, los campos de Agrícola Convento recibieron a profesionales de diversos países, donde el propio Turri explicó y compartió los trabajos que ha hecho con diversas variedades, que lo han convertido en un referente en la producción de uva de mesa en el país.

Turri viene siguiendo el desarrollo de las nuevas variedades hace una década. Arra 15 fue una de las primeras que instaló en el campo de Buin.

Muy difícil”. Así califica Enrique Turri, ingeniero agrónomo y propietario de Agrícola Convento Viejo, la recién pasada temporada de la uva de mesa en Chile. Y lo fue, porque desde un inicio los productores de la zona central se enfrentaron a altas temperaturas en los meses de noviembre y diciembre que, sumadas a la prolongada sequía que viven las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins produjeron una caída de los volúmenes de fruta, añadiendo también que esta fue una campaña de calibres más pequeños.

Esa caída en los volúmenes, según Turri, afectó a todas las variedades, aunque algunas más que otras. “La escasez de agua es un gran problema y, dependiendo de los problemas particulares que tuvo cada uno con el agua, hubo zonas mucho más complicadas que otras. Así, por ejemplo, vimos que las variedades tradicionales mostraron más problemas de calibre que algunas de las variedades licenciadas”, explica.

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Apuntes de un día de campo: Arra 15

“Esta fue la primera experiencia de Arra 15 en Open Gable y después le hemos ido haciendo algunas modificaciones. Tenía mis dudas y quería probarlo con uva blanca. En este huerto había una Thompson de 1988 que la arrancamos con 25 años, que estaba plantada norte a sur, mientras que este Open Gable lo diseñamos oriente a poniente, justamente por el tema de la luz del sol” explicaba Enrique Turri durante un día de campo, organizado con motivo del IX Simposio Internacional de Uva de Mesa, organizado en febrero pasado en Chile.

Turri cuenta que Arra 15 produjo 4,700 cajas por hectárea en la temporada 2018/19, mientras que en la recién pasada sacaron 4.100 cajas. El calibre está un punto menos que la temporada pasada. Los conteos de racimos eran similares. “La nueva superficie de Arra 15 la estoy plantando en parrón español, no porque me haya ido mal, pero me ha costado convencerme del Open Gable. Para fruta de alta calidad me gusta el parrón español porque podemos distribuir mejor la fruta dentro de la parra. Cuando iba a EE UU no me gustaba el Open Gable porque veía los racimos muy amontonados. La gracia del Open Gable, que en teoría es más fácil y cómodo de trabajar para la gente. En estas variedades en que en teoría hay menos pasadas deja de ser tan relevante esta diferencia”, precisaba sobre el sistema de conducción.

Desafíos y ventajas: “Arra 15 es muy fértil. Para los que producimos Thompson es mucho más fácil de producir. Tiene una complejidad importante básicamente con oídio, ya que es muy sensible. No acepta ningún error. Hay que tener cuidado con las mezclas de productos”, explicaba.

Por si fuera poco, a lo anterior hay que sumar el ‘efecto Covid-19’, pandemia que también golpeó a Agrícola Convento Viejo. Si bien buena parte de la producción proveniente de las 300 ha ya se había cosechado, vieron como el virus afectaba comercialmente el negocio de la uva de mesa. “Los mercados se vieron afectados por esta situación. China fue el primero, que alcanzó a recibir la parte tardía de la cereza chilena, de ahí en adelante se mostró muy complicado. Europa y Estados Unidos tuvieron una disminución en la demanda de fruta. El mercado americano finalizó con complicaciones para las variedades rojas, que tuvieron un movimiento muy lento. La mayor parte de los supermercados, y debido a esta inseguridad, decidieron pedir menores volúmenes de fruta, sobre todo cuando los consumidores comenzaron a cumplir con las medidas de cuarentena, una vez que se comenzó a agravar la situación en Estados Unidos. Eso provocó una merma en el consumo”, explica Turri.

– Como productores de Thompson Seedless de guarda, ¿les afectó el Covid-19 en el tema comercial?

– Sí, claramente nos afectó. Sobre todo, porque en el caso de la uva de guarda, este es un nicho de mercado que tiene una fecha específica. Este año, y producto de las condiciones climáticas que hubo al inicio de temporada, fue un muy adelantado para nosotros. Por lo tanto, hubo que guardar mucho tiempo la uva. Lo positivo es que tuvimos también un buen clima y no hubo grandes incidencias de pudriciones. Pero en la medida que guardamos la uva más de sesenta días, igualmente hubo mermas y, a esa altura, las exigencias que tienen los supermercados son muy altas, requiriendo una uva perfecta. En nuestro caso, las variedades rojas lo pasaron mal, sobre todo al final, porque hubo un volumen grande, y fue imposible diferenciarnos. En el caso de las variedades blancas sí pudimos, sobre todo aquellas que tenían buena condición y que lograron llegar a las fechas y venderse a precios razonables. No fueron precios a los que estábamos acostumbrados. Fueron buenos, en la medida que teníamos la uva correcta.

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Este año, a Sable lograron obtener la producción que habían proyectado, incluso más.

– ¿La próxima temporada en EE UU y Europa serán la gran prueba post Covid-19?

– Sí, absolutamente, porque además no sabemos cuándo funcionarán ciertas áreas de la economía, como son el turismo y los restaurantes, que son importantes demandantes de fruta. Creo que los supermercados tomarán un papel preponderante en la red de distribución. Y además podremos ver qué es lo que querrá el consumidor, en cuanto a los formatos y calidades del producto. El mundo va a cambiar por completo y habrá un menor nivel de ingresos. La uva de mesa no es de las frutas más baratas, y podría verse afectado su consumo. No tengo claro aún cómo seguirá siendo el flujo de personas en los supermercados con las normas que se han impuesto y que se seguirán imponiendo. Se ha generado un movimiento distinto de personas en los supermercados y, al trabajar con alimentos que son muy perecibles, la distribución de frutas será muy difícil.

 

Apuntes de un día de campo: Portainjertos

“He ido descartando Harmony. Personalmente, no me gusta mucho, creo que los primeros años con Harmony son más disparejos. Las variedades brotan mal. Me ido más por Freedom. Ahora, igualmente hay un tema de combinación variedad-portainjerto que no está claro en algunos casos”, relataba Enrique Turri.

CALIDAD Y CONDICIÓN COMO REGLA NÚMERO UNO

– Después de este panorama, la calidad y la condición serás más importantes aún

– Sí, y vamos a tener que ser fríos y, por ejemplo, no trabajar parrones que estén dando una distribución de calibres mala o que produzcan un alto porcentaje de calibres pequeños. Y en el caso de la condición, dependerá del clima que tengamos. Por ejemplo, estos excesos de calor que tuvimos esta temporada hacen que, a veces, la fruta tenga una mala condición en el huerto. Esto, si aumentan las ventas ‘on line’, será una exigencia mayor para los productores chilenos, que debemos producir una uva que dure, al menos 60 días. En el caso de Estados Unidos, tenemos una desventaja muy grande con nuestros competidores, que es el tema de la fumigación con bromuro de metilo, que nos mata la fruta. Siempre hay un daño producto de la fumigación y eso es una desventaja muy alta que tenemos frente a Perú, que no la requiere. Es un tema que, como país y como autoridades, tenemos que presionar, todos los días, a nivel ministerial y a nivel de relaciones exteriores para que nos quiten la obligación de fumigar la fruta y busquemos otros métodos.

– ¿Y qué ajustes serán necesarios hacer para llegar con una fruta de mejor condición a un nuevo consumidor que no va a ir al supermercado, sino que te la va a comprar a través del computador o del teléfono?

– A mi modo de ver, hay dos temas importantes. Uno, es el de la fumigación con bromuro de metilo y yo lo veo como prioridad número uno para el país. Y lo otro, es que debemos estudiar a fondo las variedades nuevas. Debemos ver que problemas tienen, porque, por ejemplo, unas más que otras, todas tienen serios problemas de deshidratación de escobajo. Hemos visto que hay variedades que son absolutamente sensibles a eso.

 

Apuntes de un día de campo: Sable

“Es una variedad que tenemos sobre Ramsey. Este año logramos la producción esperada e incluso más. Nos costó llegar a los kilos por una razón lógica y es que los racimos son muy livianos. Además, la baya no tiene tanto calibre, por lo que el peso promedio del racimo es de unos 400 y 500 gramos. Este año hicimos un manejo distinto en cuanto a ajuste de carga, manejo de giberélico y arreglo de racimos. Apostamos por dejar racimos más pesados y fue una estrategia exitosa. En esta variedad lo que juega en contra de su sabor es la aplicación de reguladores de crecimiento. Es decir, si aplicamos mucho giberélico e incluso de citoquininas, hay un efecto negativo en el sabor. También el sabor está dado por el porcentaje de vegetación del huerto y el calibre de la baya”, explicaba el ingeniero agrónomo de Gesex, Rodrigo Sapiain.

Rodrigo Sapiain, ingeniero agrónomo de Gesex explica a los asistentes al día de campo los trabajos que han hecho con Sable.

COMPORTAMIENTO Y RETOS DE LAS NUEVAS VARIEDADES

Turri conoce bien de cerca las nuevas variedades de uva de mesa, desde la primera vez que las vio, en un viaje a California hace ya más de una década. En sus campos produce quince de estas. “Las primeras variedades que planté fueron Arra 15 y Timco”, recuerda. “Fueron esas porque no había material de las otras, no es porque no haya querido”, añade. Hoy, la historia es bien distinta. Con unas cincuenta variedades dando vuelta, ya se habla de una ‘segunda generación’ de nuevas variedades, algunas resistentes a enfermedades, otras de sabores especiales.  Aunque, de la ‘primera generación’, aún hay mucho que decir.

– ¿Cómo ves tú el comportamiento de estas nuevas variedades?

– Llevo siguiendo a las variedades licenciadas desde hace más de diez años. Son variedades amigables de producir, es cierto, pero lamentablemente, como productores no tenemos tiempo para evaluarlas y, tampoco los genetistas han hecho una evaluación, por ejemplo, de la poscosecha, y eso es porque cada país tiene su realidad distinta de lejanía o cercanía a los mercados. Hay muchas variedades que recién estamos conociendo, tanto en la parte productiva, como en relativo a su poscosecha. En el caso de algunas variedades blancas, no tenemos todavía las producciones como para realmente estar seguros de cómo van a llegar a los mercados. El tema de la deshidratación del escobajo lo vamos a tener igual, y eso hace que debamos estar abocados a mejorar todo ese proceso que existe desde que cortamos la fruta, hasta que está en el frigorífico. Ese tiempo es clave, y debemos ver cómo acortarlo. Ese es un desafío gigante que tenemos como industria de la uva en Chile.

Maylén es una variedad que se cosecha con 21°Brix. “Hay que esperarla por el sabor que adquiere”, afirma Enrique Turri

– Y ya que estábamos comentando esto del comercio ‘on line’ y de la condición de la fruta. Hoy en día, ¿cuáles de las nuevas variedades son las que mejor están llegando a los mercados de destino?

– Este año, en el caso de la roja, y no es una nueva variedad, te diría que Crimson. Es una variedad muy noble, pero no tiene un buen tamaño de baya. En condición de poscosecha, y en un año que fue bueno, climáticamente hablando, Crimson, mostró una condición buena. No así otras variedades rojas que presentaron graves problemas y hubo otras en que los problemas los pudimos manejar. De las blancas, y a pesar de que los volúmenes aún son pequeños, Timson, Sweet Globe y Autumn Crisp llegaron bien. Ahora, son todavía volúmenes no muy altos, en el caso de Chile. Si me preguntas a cuál le veo mejor futuro, Autumn Crisp y Sweet Globe son las dos mejores. Arra 15, en mi caso, me ha andado muy bien. Una variedad blanca dependerá mucho de cómo se maneje. Hoy en día, por ejemplo, hay Thompson muy buena y muy mala también. Eso también pasa con las blancas nuevas.

– Y en este panorama varietal, que es muy amplio, ¿cuánto se le puede exigir a una variedad para que el negocio sea sostenible en el tiempo?

– El rango de producción al que debiéramos aspirar está entre 3.700 y 4.000 cajas por hectárea. Sobre 4.000 cajas aparecen otros problemas que también son difíciles de manejar. Hoy en día, en la uva de mesa, y es algo que estamos tratando de hacer, debemos buscar la diferenciación del producto. Y una de las tareas que debemos hacer es sacar el potencial de sabor que tienen las nuevas variedades, pero cuesta más lograrlo cuando hay una sobre producción, y eso es algo que pasa tanto en variedades rojas como blancas.

 

Apuntes de un día de campo: Maylén

“A todas las características positivas que posee Maylén, hay que añadir algo que es muy importante: hay que esperarla, porque es una variedad que se cosecha con 21 grados Brix. Hay que esperarla por el sabor que adquiere, no sacrifica la condición del escobajo, la acidez se mantiene alta y la fruta se vuelve bastante más crocante que si se cosecha con 17 grados Brix. Un buen calibre para esta variedad es 20-22 mm. Es super importante esperar los 21 grados Brix. Si se cosecha con menos de eso, será menos dura. Lo del diámetro de baya es muy importante. El año pasado tuvimos bayas muy grandes, y es importante sobre todo para la pudrición ácida. El año pasado estábamos entre 100 y 120 bayas y este año bajamos a 80 para que madure bien y se afirme la baya. Con 22 mm se obtienen los rendimientos que se quiere. Este año raleó mucho, lo que es bueno para el arreglo de racimo. Hacemos programas a China y Corea, a los coreanos les ha gustado mucho”, explicaba Enrique Turri.

– ¿Qué retos vez que se les vienen a las nuevas variedades?

– Ese es otro gran tema. Creo que se han cometido errores grandes. Los genetistas están preocupados de vender sus variedades y de plantar más hectáreas. Eso creo que es muy negativo para la industria. Se suponía en un principio que ellos iban a escoger productores que produjeran bien sus variedades. Sin embargo, están licenciando a mucha gente porque todos los productores andan buscando variedades nuevas. Entonces, la promesa de superficie controlada que hubo en un principio, no se ha cumplido, y todos están tratado de plantar más hectáreas de las que en un momento se dijo. Y eso, creo yo, es muy grave, porque uno se proyecta en el negocio en base a eso y, claro, si de la noche a la mañana te suben tres veces el volumen, el negocio no va a caminar. Además, los productores pagamos un ‘royalty’ que es caro, y hoy en día, en el caso de las variedades rojas, no se está haciendo ninguna diferencia a nivel de precio final, entre una nueva variedad y una variedad tradicional, ya que se están vendiendo al mismo valor. Entonces, eso es un problema real que tenemos y que yo espero que en algún momento, los genetistas se sienten a conversar, a ver cómo seguirá esto, porque si no se va a morir el negocio. No va a dar para pagar los ‘royalties’.

– Y el negocio cambió hace una década, porque pasaron 40 años produciendo las mismas seis variedades de siempre, pero de repente, como productores, se encontraron con 50 variedades nuevas.

– Claro, y la ‘desesperación’ porque los supermercados comenzaron a demandarnos variedades nuevas, sin saber siquiera si eran tan buenas o menos malas que las tradicionales. Eso generó un tema entre los viveristas y, ante la escasez de material, todo lo que hacían, lo vendían. Había una ‘desesperación’ por ponerse en la fila para conseguir plantas. Otro tema es la calidad de las plantas que se están vendiendo hoy. Hay un reclamo muy grande, porque se ha caído en la tentación de entregar el material que se tuviese, también porque los productores se lo pedían.  Y hoy estamos pagando las consecuencias porque el negocio no esta dando para pagar los atrasos que se producen en los huertos. Cada atraso de producción en un huerto nos pega fuerte en el flujo.

Enrique Turri se ha especializado como productor de Thompson de guarda, variedad que por las condiciones climáticas que hubo al inicio de temporada, sufrió un adelanto de las cosechas.

– ¿Y sigues en la búsqueda de algo nuevo o mejor?

– La uva de mesa es un rubro difícil, requiere alto capital de trabajo y alta inversión. Creo que uno debe especializarse en la produccion de uva, porque, además, tienes que tener infraestructura de packing y un montón de cosas que son caras de hacer. Entonces, siempre hay que estar en la búsqueda y mirar nuevas variedades. Personalmente, me gusta la línea de sabores especiales y creo que habrá un nicho en uvas de sabores especiales. En los campos debo tener unas quince variedades, entonces hoy tengo donde entretenerme, produciéndolas y tratando de no equivocarme. No me he equivocado mucho. Pero, claramente, hay unas que pensé que eran mejores de lo que son.

– ¿Qué buscas en una variedad? ¿Qué debe tener para que la plantes?

– Para mí, es súper importante que sean de buen comer y también que sean amigables de producir. Tengo que estar convencido de que una variedad tiene esas dos características, si no, no la planto. Hay variedades que todo el mundo quiso plantar en un momento, pero a mí no me convencieron nunca desde el punto de vista productivo y no las planté. Para que este negocio funcione, debes tener la seguridad de que eres capaz de producir el potencial de la variedad. Y eso es un número, que como lo dije antes, está entre 3.700 y 4.000 cajas por hectárea. Yo no puedo depender de un año bueno, en el que el precio estuvo bueno, para que me vaya bien, y si estuvo mal, me voy a la cresta. Yo tengo que, por lo menos, asegurarme que la variedad produce. Ahora bien, podrá venderse más cara o barata, ese es otro tema, pero en la parte productiva debo poder sacar el potencial de la variedad.


Producción de uva en tiempos del Covid-19

“A nosotros nos agarró en la mitad de la temporada, desde marzo en adelante. Tomamos de inmediato muchas medidas y, como empresa, tenemos una relación de confianza y respeto mutua muy alta con todos nuestros trabajadores, lo que nos permitió funcionar muy bien durante esta crisis. La gente nos acompañó siempre, y porque se dieron cuenta que nosotros sí estábamos preocupados de ellos. Creo que de aquí en adelante habrá nuevos cambios, ya que no será fácil la operación  de los packings, no solo de la uva, sino de la fruta en general. Estamos estudiando en terreno, con todo detalle, para ver qué ajustes será necesario hacer para mantener los distanciamientos. Quizás deberemos trabajar con turnos distintos para tener menos gente por cada turno. Otro será qué normas de higiene vamos a tener exigir a nuestros trabajadores. Todo el sector frutícola debe estar preocupado de esto, ya que no sabemos cuándo va a parar”.

 


 

Cinco claves para el futuro

Sobreproducción mundial: “Se viene una sobreoferta mundial muy grande. Lo único claro es que habrá un aumento de volumen, no solo desde California, también México. Y, en el hemisferio sur, de Perú”.

Post Covid-19: “Creo que los supermercados irán fortaleciendo sus ventas ‘on line’ y eso, a los productores, nos traerá una exigencia alta, en términos de condición de fruta”.

Variedades blancas: “Hoy estamos viviendo una sobre oferta de variedades rojas, pero pronto, y por los niveles en que se está plantando hoy,  pronto veremos también una sobre oferta de variedades blancas, sobre todo porque estamos viendo unos niveles altos de plantación de estas variedades”.

Nichos de mercados: “Desaparecerán con el tiempo. Veremos que, quizás, los volúmenes de venta serán de todo el año, con jugadores de ambos hemisferios. Debemos prepararnos para buscar formas de diferenciación con el producto de cada uno y buscar la fórmula de permanecer en los mercados”.

Nuevas exigencias: “Creo que vendrá una mayor exigencia en cuanto a la calidad. Vendrá una mayor exigencia en cuanto calidad mayor y calibres. Hay algunos calibres que no podremos seguir produciendo porque no se pagarán a un buen precio”.