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Agua

12 de diciembre de 2016
El caso Cogotí

Sequía del pasado verano activó mercado del agua en Limarí

Sequía del pasado verano activó mercado del agua en Limarí

Durante el peak de riego del pasado verano los agricultores de Ovalle, incluso los abastecidos de agua por el Sistema Paloma, se vieron en graves dificultades para terminar la temporada debido a gran sequía en el valle de Limarí.
Como en anteriores sequías muchos de ellos debieron salir a comprar volúmenes de agua embalsada para salvar sus cosechas. Sin embargo, esta vez, algunos de ellos se encontraron con una novedad: hoy existe una alternativa informada y transparente para tranzar recursos hídricos, por lo que se activó mercado del agua en Limarí.

La restricción hídrica sufrida la pasada temporada de riego impactó en la agricultura del valle de Limarí con mayor intensidad que en otros valles agrícolas del norte, por ejemplo, la preocupación fue mayor que en el vecino valle del Elqui. A medida que avanzaba la temporada agrícola y la restricción se agudizaba, la preocupación de los regantes se hacía sentir en las organizaciones: juntas de vigilancia y asociaciones de canalistas, en las que los teléfonos no paraban de sonar. A mediados de febrero una de las situaciones más críticas se vivía en la Asociación de Canalistas del Embalse Cogotí cuyo reservorio a la fecha se encontraba con menos del 10% de su capacidad. Afortunadamente esa organización de regantes acumula un mayor volumen de agua en el Paloma; embalse que abastece a cerca del 70% del área de riego de Cogotí.

En Limarí los tenedores de derechos de agua son informados en mayo de cada año sobre cuál va a ser la dotación de agua de que dispondrán para la temporada.

En circunstancias restrictivas como las de este año los productores de cultivos anuales, en Limarí fundamentalmente dedicados a las hortalizas, para evitar riesgos cultivan menos superficie. Sin embargo, los hortaliceros que ‘se la juegan’ con una siembra normal o fallan en el cálculo, junto a parte de los productores de cultivos permanentes (frutales), deben salir a comprar agua embalsada de terceros para respaldar el riego de sus huertos.

Cipriano Miranda, administrador de Cogotí, explica que este año pudieron repartir solo el 30% de la dotación de un año normal. “La dotación normal es de 5.000 m3 por acción (en Cogotí), pero este año alcanzó sólo para 1.500 m3. Por esta razón los cultivos han estado sufriendo bastante. Pero esto también ha provocado que el mercado del agua se mueva mucho. Los regantes al ver que disponían de tan poca agua salieron a buscar los volúmenes de agua necesarios para cubrir la diferencia o al menos una parte”, señala Miranda. En febrero el embalse Cogotí sólo contenía 10 millones de metros cúbicos, considerando que su capacidad máxima es de 150 millones.

En el valle de Limarí los fruticultores, a pesar de la gran inversión que representan sus huertos frutales y pese a que estos cultivos son permanentes, en general no cuentan con pozos de respaldo, como es común encontrar en otras zonas de Chile. “Si los hay son muy pocos porque el agua subterránea en esta zona es muy escasa. Se debe perforar muy profundo y comienzan rindiendo muy bien, pero pronto el caudal decrece y los pozos se agotan rápidamente. Se cree que son aguas fósiles (sin recarga). Salvo en la parte baja del río Limarí, a varios kilómetros de Ovalle hacia el mar. Pero eso es al final de la zona de riego”, explica Miranda.

Soporte hidráulico del mercado del agua en Limarí

El embalse Paloma (750 millones de metros cúbicos) es el principal abastecedor de agua del Sistema Paloma (en total 1.000 Mm3) de manera que ese reservorio, según Miranda, siempre mantiene alguna disponibilidad de agua. “Debido a esto se producen traspasos temporales de agua, incluso entre organizaciones. Por ejemplo, alguien de esta organización (Cogotí) puede buscar agua en el río Limarí (Junta de Vigilancia del Río Grande y Limarí), en el canal Camarico (Asociación de Canalistas del Canal Camarico) o en Recoleta (Asociación de Canalistas del Embalse Recoleta). Al tener un reservorio común el agua se puede traspasar a través de las válvulas a las cuentas que lleva el sistema para cada organización. Es una verdadera cuenta corriente”.

Explica el administrador de Cogotí que los traspasos entre organizaciones son permitidos de común acuerdo por algo así como una ‘ley no escrita’. Miranda dice por experiencia que las transacciones que se han generado en el mercado del agua es lo que ha salvado a los productores de frutas, ya que según ha observado “las cosechas están en niveles casi normales”. “Me parece, afirma el administrador de Cogotí, que los hortaliceros han disminuido la superficie cultivada por lo que es posible que esas aguas se hayan traspasado a la fruta. Los hortaliceros se cuidan mucho de la disponibilidad de agua porque generalmente tienen menos capacidad financiera y pueden perderlo todo. De hecho los campos que se dedican a la horticultura se ven muy abandonados. Los productores de hortalizas tienen la opción de retirarse por un tiempo”.

Mercado del agua en Limarí: de turbio a transparente

Entre los frutales de mayor superficie regada en Limarí está la uva de mesa con más de 7.000 ha. Los microclimas del valle así como el cultivo de variedades de uva tempranas, de media estación y tardías, permiten que las cosechas comiencen prácticamente en noviembre (ej. con Flame seedless) y terminen en abril (ej. con Crimson seedless), para después continuar con las cosechas de cítricos y paltos en invierno. Sin embargo, cuando va saliendo superficie de riego el agua no queda disponible para ser utilizada por otros regantes ya que permanece embalsada, en la cuenta del propietario, hasta la siguiente temporada. Pero ese volumen de agua, en situaciones de restricción hídrica como la descrita, es castigado (disminuye en un porcentaje) y peor aún, si se seca el embalse comienza todo desde cero a la siguiente temporada. De hecho: “El embalse Cogotí tiene una filtración por la que aunque se cierren todas las válvulas, el embalse se va secando”, explica Miranda. Por lo tanto una alternativa interesante es que ese volumen de agua sea vendido a otros regantes.

En el valle de Limarí, principalmente en base al Sistema Paloma, existe un mercado del agua de facto desde hace cerca de 30 años (más o menos desde la fecha de puesta en riego del embalse Paloma). Los primeros puntos de contacto de los interesados en participar en este mercado son las oficinas de las propias organizaciones de regantes, donde se publican las ofertas y requerimientos de agua de los regantes. “Por si uno de nuestros asociados necesita vender o comprar disponemos de un diario mural simple para publicar su requerimiento. De ese modo los usuarios se arreglan directamente”, dice Miranda.

Además existe la figura del ‘intermediario’ o ‘corredor’ de agua. “Así como hay corredores de propiedades… se instalan en la plaza de armas de Ovalle (no es un ‘dato’). Esa es su oficina. Deben tener muy buenos contactos y seguramente conocen muy bien la zona”. Supone Cipriano Miranda. “A través de ellos se contrata la compra de dotaciones y derechos de agua”, explica.

Pero el negocio de esos intermediarios se basa en la poca información disponible y nula transparencia del mercado. Los intermediarios de agua son entonces actores indeseables que se mueven especulando con volúmenes o derechos de agua. Incluso, nos dicen, en ocasiones vendiendo volúmenes de agua inexistentes. La falta de información pública que transparente la oferta, demanda y precio promedio del agua los pone en situación de sacar una tajada tanto al vendedor de un volumen o derecho como al comprador, así como también les permite manejar el precio del agua.

Un ejemplo que recogimos: El intermediario va junto al comprador a la notaria y el notario establece ‘el señor tanto le vende tal volumen al señor tal’ y firma. Pero el notario no sabe si el señor que vende tiene el agua. Se hace el trámite notarial y se entrega el dinero, pero después llegan a la organización de regantes y resulta que el vendedor no disponía del agua. ¿Qué se puede hacer? Pagar un abogado significa más plata por lo que muchas veces la gente se resigna a perder el dinero y no emprende ninguna medida de castigo o demanda.

www.mercadoelectronicodelagua.cl

El mercado electrónico del agua (ver recuadro) es un proyecto que se ejecuta en Limarí desde el año 2008 (hoy también se implementa en la cuenca del Maipo). Para operar cuenta con una oficina en el centro de Ovalle en la que se dispone de varios computadores para servicio de los usuarios que lo requieran, mismos que también reciben el apoyo de una profesional, la ingeniero agrónoma Danitza Palma, encargada de la ejecución y de la oficina del proyecto en Ovalle. La agrónoma explica que ellos consiguen información de las organizaciones de regantes, la publican en el sitio web y luego llaman una subasta de agua. “El mercado electrónico funciona de manera más técnica e informada y pretende uniformar los precios”, nos señala Cipriano Miranda.

Para participar en el mercado electrónico del agua se debe estar registrado y tener las cuotas al día en alguna de las 4 organizaciones: Junta de Vigilancia del Río Grande Limarí, Asociación de Canalistas del Embalse Recoleta, Asociación de Canalistas del Embalse Cogotí, Asociación de Canalistas del Canal Camarico. Las subastas se hacen diariamente y se participa por medio de órdenes de compra y/o venta en el sitio web, cuando compradores y vendedores deseen transar. En este mercado sólo se transan volúmenes de agua y no derechos. “No transamos derechos de aprovechamiento, porque es un trámite más engorroso que pasa por el conservador de bienes raíces”, aclara Palma.

– ¿Qué función cumples en la operatividad del mercado electrónico del agua?

Danitza Palma: – En parte mi labor consiste en contactar a las organizaciones de regantes para generar una base de datos con información sobre accionistas, números de teléfonos, correos electrónicos, etc. Luego envío correos con las ofertas de agua que tengo. Si alguien me llama los inscribo y les digo: vamos a intentar vender su agua o a tratar de que usted compre agua. Yo hago los contactos.

– ¿Qué información se requiere por ejemplo de las personas que buscan agua?

– El que quiere comprar debe informar cuánta agua necesita, de dónde y que precio está dispuesto a pagar. Si la persona no ha creado su cuenta en nuestra página web (muchos usuarios no se sienten cómodos en Internet), yo lo ayudo a crear una cuenta. Del mismo modo el que quiere vender se inscribe en venta expresando el volumen, el precio y la fuente. Pero muchas veces debo intentar acercar los márgenes. Puede haber una persona que está dispuesta a pagar 80 pesos/m3 pero hay una oferta en que se vende a 90. Entonces hay que ver si el vendedor se baja 5 pesos y si el comprador acepta pagar 5 pesos más.

– ¿Cómo se realiza en la práctica una transacción?

– Generamos un documento, aprobado por las mencionadas organizaciones de regantes a excepción de Recoleta, que reemplaza al papel notarial. Por ejemplo, en el caso de Cogotí el usuario firma un mandato muy básico para comprar agua: nombre del comprador, actividad que desarrolla, dirección, de dónde viene el agua, cuántas acciones tiene y en qué fojas está inscrito en el Conservador de Bienes Raíces. Ojo que ese es un dato que muy poca gente maneja. Mediante ese documento nos entrega el poder para comprar o vender agua. El comprador deposita en una cuenta corriente del banco BCI a nombre de la Universidad del Desarrollo y me hace llegar un comprobante. Cuando recibo el comprobante le digo, ‘perfecto tal persona está vendiendo tantos metros cúbicos’ y corroboro que efectivamente la organización tenga ese volumen a nombre del regante que ofrece, ya que el oferente puede estar vendiendo 20.000 m3 y en realidad tiene 10.000. Otro de los requisitos es que tenga las cuotas de su organización al día. Trabajamos en estrecho contacto con las organizaciones ya que de un día para otro la situación puede cambiar. El mandato confirma que efectivamente cuenta con el volumen de agua que ofrece y cuando el vendedor firma los papeles de traspaso en la organización, el comprador también viene a firmar y se hace el traspaso de agua a su cuenta. Cuando estamos seguros de que el comprador tiene el agua que adquirió, entonces recién -a través de un cheque o vale vista- le hacemos entrega a la otra persona del dinero.

– ¿Realizan acciones para ‘mover’ el mercado del agua o sólo esperas a que la gente venga?

– Hace dos meses empezamos a publicar en el diario nuestras intensiones de compra y venta y las vamos actualizando por lo menos una vez a la semana. Aparece todos los días en el diario. Publicamos un cuadro de intensiones y además las últimas transacciones realizadas. Hacemos lo mismo en la radio y desde el lunes comenzamos a incorporar mensajes de textos a los agricultores para que ellos sepan dónde se está ofertando agua, el precio promedio a que se está vendiendo y el precio promedio a que se está comprando. Ese servicio se va a prestar a las cuatros organizaciones con que trabajamos.

– ¿Por lo general los regantes de Cogotí sólo vienen buscando agua?

– Buscando agua, pero últimamente también vendiendo. Es interesante la cantidad de contactos que hemos tenido en estos días (fines de la primera quincena de febrero). Ayer vinieron tres personas de Cogotí-Paloma a ofertar agua. Hasta hace tres semanas teníamos muchos demandantes, pero no teníamos oferentes. La mayoría de las ventas han sido de Cogotí y sólo hemos realizado dos transacciones de Camarico. Normalmente los de la Junta de vigilancia del Río del Limarí no necesitan agua por lo que ellos actúan como oferentes. Los accionistas venden agua a las otras asociaciones y por lo general no hay movimientos dentro de la organización.

Al respecto, Cipriano Miranda explica que los del río Limarí tienen la ventaja de no sufrir pérdidas por conducción -a diferencia de los canales de Cogotí y Recoleta- “reciben agua desde las válvulas del Paloma y en el trayecto el río recoge las pérdidas de Recoleta por el norte y Cogotí por el sur. El río tiene derechos por 50 Mm3 pero reparte por lo menos el doble. Como aquí no hay extracciones subterráneas se producen recuperaciones”.

– ¿Se ha sentido la escasez de agua en el mercado?

– Al parecer los agricultores más sensibles al déficit hídrico son los hortaliceros. Muchas veces acá no se distingue entre usos y la persona que es dueña del agua coloca el precio que quiere. Puede tratar de vender a 150 pesos el metro cúbico de agua. Pero nuestra idea es que la gente no especule con el precio. Tenemos casos en que sencillamente la gente cae en la soberbia y pide 150 pesos y prefiere perder el agua que venderla más barata. Por otro lado tenemos casos de gente de Recoleta que necesita agua, pero nos dice que no puede pagar más de 80 o 90 pesos porque la rentabilidad de pimentones y otras hortalizas no da para más. Como no pueden pagar más se ven obligados a sacrificar producción. Si cultivaban 10 ha ahora cultivan sólo 7. Eso lo hemos visto principalmente en Recoleta, donde hay más hortaliceros, a diferencia de Cogotí en que son básicamente fruticultores. Los agricultores se quejan de que ese no es el valor real del agua y claro, hace 6 meses el valor del metro cúbico del agua embalsada era de solo 25 pesos.

– ¿Hasta qué fecha se vendió agua embalsada a ese precio (25 pesos)?

– La última compra a ese precio fue en septiembre. Hace unos días vino un señor que me decía tomándose la cabeza: ‘sólo compré 40.000 m3 pero debí comprar más’. Esto porque ahora tiene que sacar una siembra y necesita más agua.

– ¿Por qué solo trabajan con 4 organizaciones de 9 vinculadas al Sistema Paloma?

– Trabajamos solamente con esas 4 principalmente porque el mercado es mucho más activo y porque tuvieron la disposición de participar. Uno de los principales requisitos para participar en el mercado electrónico es que se debe ser accionista de cualquiera de estas organizaciones. No nos sirve que alguien externo venga a especular con el agua.

– Cómo sea se puede generar especulación por parte de los accionistas e incluso pueden actuar como ‘palos blancos’, para -por ejemplo- comprar en invierno o primavera a 25 pesos y vender en verano a 100…

– Eso es lo que busca evitar nuestro sistema. Los intermediarios en algunos casos compran, especulan y después venden. Con nosotros sólo si ambas partes pertenecen a una de las 4 organizaciones antes mencionadas se puede hacer la transacción. Sin embargo, no se puede garantizar en un 100% ya que sólo llegamos hasta el punto de la transacción y luego lo que el comprador haga con esa agua no nos incumbe.

Cipriano Miranda explica que en Cogotí se vieron en la situación contraria. “Veíamos que esos ‘corredores’ -que no son accionistas de la asociación- tenían agua, por lo que tuvimos que incorporarlos en nuestra base de datos. Sin embargo, hace algo de un año el directorio lo prohibió. Hoy nadie que no sea accionista puede comprar”.

La restricción hídrica finalmente restringe el mercado

Danitza Palma señala que hasta enero un regante de Cogotí podía venderle agua a alguien de otra organización, pero Cogotí decidió, por la escasez de agua, que desde ese momento solamente se podían hacer traspasos internos (entre regantes de Cogotí). “Nos sucedió que con un comprador teníamos todo listo, pero cuando fuimos a hacer el traspaso de Cogotí a Paloma nos enteramos que el día anterior a las 06:00 de la tarde se había tomado el acuerdo de no traspasar de Cogotí a otras organizaciones. Ya teníamos la plata depositada desde hace una semana. Entonces al señor le dijimos ‘acá está su plata’, pero nos respondió ‘no, déjemela en la cuenta y siga buscándome agua’. Seguimos buscando y finalmente tuvo que pagar una diferencia, pero completamos la cantidad de metros cúbicos que necesitaba”.

Hasta el 30 de abril de 2011 los costos de operación del mercado electrónico del agua fueron de cargo del proyecto financiado por INNOVA CORFO, por lo que posiblemente su uso será gratuito sólo hasta esa fecha. Hoy los ejecutores del proyecto buscan la forma de continuar con el servicio mediante otras formas de financiamiento.

Cuadro resumen transacciones de agua de la temporada:

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