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Marzo 2017 | Empresas

Protocolo para determinar relaciones de vigor en parronales de Uva de mesa

Kerley Latinoamericana S.A., en su constante búsqueda de apoyo a sus clientes, publica este interesante artículo, el cual permite monitorear y diagnosticar problemas de decaimiento y/o de sustentabilidad productiva, entendiendo esto último como la real capacidad de producir cantidad y calidad de fruta, de acuerdo al requerimiento de los mercados en el largo plazo.  Una de las causas más recurrentes que explican el decaimiento es la asfixia radical (ver Red Agrícola N°76, Febrero 2016 Decaimiento y baja sustentabilidad de huertos frutales y parronales causados por asfixia radicular), donde uno de los componentes es la pérdida de permeabilidad y aireación de los suelos en concomitancia con el riego. En este contexto, los Thiosulfatos, como el Thiosulfato de Calcio CaTS®, son productos que, al generar reacciones ácidas  en el entorno de las raíces, permiten mejorar sustancialmente la permeabilidad de los suelos, liberando calcio desde fuentes insolubles como es la caliza, que obtura los poros, y al aumentar los niveles de calcio soluble, por consiguiente se produce un efecto floculante de las partículas de suelo, mejorando así la estructura. Kerley agradece a los autores por su colaboración en la publicación de este artículo. 

Antonio Lobato, Eduardo Alonso, Ricardo Aguilera y Tania Astorga

El Decaimiento en los frutales se puede dar por variadas causales, siendo todas ellas responsables, del acortamiento de la vida útil de los huertos y parronales.  La causal más recurrente de lo anterior, corresponde a decaimiento por asfixia radical, la cual se debe a manejos agronómicos que afectan las propiedades físicas de los suelos y al movimiento del agua en el perfil. Entonces, es muy importante contar con herramientas que permitan detectar tempranamente la pérdida de vigor con la consiguiente menor productividad y acortamiento de la vida útil de las plantaciones, factor determinante en la rentabilidad de cualquier proyecto.

Es por lo anterior, que se ha desarrollado un procedimiento para vides, cualquiera sea su propósito (Mesa, Pisco o Vino), que permite determinar y establecer con precisión cuantitativa la relación de vigor entre la madera frutal del año actual, respecto del año inmediatamente anterior. Con los datos así obtenidos, se tendrá una visión del potencial productivo para la próxima temporada, y así mismo, también la sustentabilidad que muestra una variedad en particular a través de los años, especialmente cuando ésta entra en su estado de adultez, ya que un mal manejo agronómico puede marcar el inicio de un decaimiento productivo; fenómeno que puede pasar inadvertido en los primeros años de establecido el huerto, ya que éste puede soportar ineficiencias de manejo por su estado de juventud.

Este es un procedimiento simple, de campo, que se realiza siempre a las mismas plantas de cada cuartel durante la post cosecha o inmediatamente previo a la poda, no demora más de unos minutos, y tiene además, un bajísimo costo si lo comparamos con el gran beneficio que nos puede aportar en el conocimiento del vigor de nuestros huertos, el cual es una señal más para proyectar una buena cosecha venidera, si se cumplen una serie de otros parámetros climáticos, fenológicos y de manejo del cultivo.

A continuación se presenta el procedimiento para llegar a establecer estas relaciones, así como también datos de varias temporadas, donde se muestra la productividad específica de un parrón y su análisis de vigor correspondiente.

Procedimiento de campo  

1. Se deberá elegir una parcela de 4 a 10 plantas representativas de un cuartel particular el cual será evaluado.

2. Se procederá a contar el número de cargadores dejados en la poda del año anterior.

3. A continuación, del número anteriormente obtenido, se separarán de acuerdo a 2 categorías: Cargador vigoroso y Cargador débil.

4. Luego, se cuenta  el número total de brotes (al momento de la evaluación sarmientos) que crecieron en la presente temporada  y que serán potenciales cargadores para la próxima poda. Para este efecto no se consideran brotes en posiciones que afecten la estructura permanente de la planta.

5. Se vuelve a contar sobre los brotes que crecieron en la presente temporada, pero solo aquellos que muestren excelente vigor.

6. Con los datos obtenidos se construirá un cuadro donde se presentan los resultados, como el del ejemplo siguiente:

Ejemplo Parrón Cortado Variedad Flame Seedless, Distancia de plantación 3×2 m. Agrícola Cochiguaz S.A. Temporada 2014-2015.

A pesar de que hay un número adecuado de cargadores vigorosos sobre los requeridos, la columna de los cargadores débiles siempre muestra un número. Este número se debe a que la poda es una labor muchas veces de criterio, y son innumerables jornales los que ejecutan esta labor en el campo. Es por esto que también existe un protocolo para establecer los criterios de poda, y que este número de cargadores débiles no sobrepase una media establecida.

En el Cuadro 1 se aprecia en cada una de las 4 muestras, que el potencial productivo expresado tanto, en la cantidad de cargadores como el vigor de éstos, respecto a la temporada pasada, superan ampliamente lo dejado el año anterior. Si se comparan aquellos vigorosos entre una temporada y la otra, para la próxima temporada, se contará con el 100% del material requerido sobre madera vigorosa. Además, cabe destacar que el total de madera frutal obtenida en cada una de las muestras, excede largamente los 16 cargadores/planta de buena calidad que se requerirán como pauta de poda para este marco de plantación en específico, 3×2 m.

Se aclara, que el término “Vigoroso” no se refiere a cargadores excesivamente gruesos y de entrenudos largos, como reza la clásica definición de Vigor, sino se trata de madera que la experiencia de campo ha mostrado ser aquella donde se obtiene la mejor fruta. En Foto 1 se ilustra el punto.

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Del cuadro 1 se puede generar información que junto a lo recopilado de varias temporadas, se presenta el cuadro 2 y figura 1.

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En el cuadro 2 se presenta la información de varias temporadas, las cuales servirán de análisis para corroborar la sustentabilidad del parrón.

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En la figura 1 se presentan varias temporadas, analizando siempre las mismas plantas del cuartel Cortado. La línea punteada que cruza horizontalmente, representa el requerimiento de cargadores por planta para este marco de plantación en particular y para esta variedad, que correspondería a 16. Cabe destacar que siempre, en este caso en particular, la oferta de cargadores vigorosos excede al requerimiento a través de los años.

En la figura 2 se muestra la productividad por hectárea del parrón cortado, el cual se ha tomado como ejemplo en el seguimiento del análisis de vigor. Cabe destacar que las productividades han sido sostenibles y sustentables por varias temporadas, teniendo en cuenta que son parrones que ya están en pleno estado de aldultez, con más de 15 años de haber sido plantados.

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La recopilación de información que puede ser obtenida en nuestros campos es una práctica, no muy común en la agricultura, pero a raíz de la alta competencia con otros mercados, la presión de tener producciones altas y de buena calidad; y la constante preocupación de bajar los costos, hace que la información sea una herramienta sumamente necesaria para obtener estos buenos resultados. Es así como este análisis de campo, el cual denominamos “Análisis de Vigor”, se suma a una serie de prácticas para recabar la mayor cantidad de información  y así tomar acertadas decisiones con peso cuantitativo. También cabe destacar que el éxito productivo es el resultado de ejecutar una buena técnica agronómica, desde la preparación de suelo, plantación y ejecución de un adecuado balance hídrico y nutricional.

La importancia del correcto movimiento del agua en el suelo, su relación con la aireación y sus efectos sobre el Decaimiento prematuro. 

Una de las causales más frecuentes del Decaimiento a lo largo de los últimos 20 años ha sido la asfixia radical, la cual deteriora a las raicillas que corresponden al ciclo anual de crecimiento de este órgano, y las responsables principales de la absorción de agua y nutrientes. Para mantener el crecimiento anual de ramas, ramillas y un adecuado Índice de Área Foliar (IAF), estructura fundamental para contener a la producción requerida en cantidad y calidad, se requiere una cantidad de crecimiento anual de raíces y raicillas proporcional, que sea capaz de sustentar al crecimiento de la parte aérea a lo largo de los años. Para lograr lo anterior, es fundamental mantener las propiedades físicas de los suelos, como ser: macroporosidad, bajas densidades aparentes, adecuada conductividad hidráulica y alta capacidad de aire, todos factores esenciales para mantener la sustentabilidad. 

La pérdida de las propiedades físicas es un fenómeno inevitable, provocado por la necesidad de transitar en los huertos para llevar a cabo los diversos manejos, como son aplicaciones fitosanitarias, cosecha, poda, etc., todos denominados efectos Antrópicos. Entre los factores descritos, está la obturación del sistema poroso por la precipitación de elementos aportados por el agua y fertilizantes, dentro de los cuales el carbonato de calcio (CaCO3), el cual se adosa a las partículas generando el problema descrito. Desde el punto de vista de la fertilidad química, lo anterior la afecta, porque el acceso por parte de las raíces a los nutrientes se limita, y a la vez, algunos de ellos se precipitan, quedando así es un estado de no disponibilidad.

En el contexto anterior, el Thiosulfato de Calcio (CaTs®) es una herramienta muy virtuosa, toda vez que es capaz de generar en el suelo una serie de reacciones químicas, todas capaces de ser demostradas por la analítica convencional de suelos, ya que revierten los efectos provocados por las obturaciones. Adicionalmente a lo anterior, el CaTs® realiza aportes directos e indirectos de calcio, proviniendo este último de la serie de reacciones de oxidación del azufre contenido en el anión Thiosulfato y que derivan en la formación de ácido sulfúrico, el cual al reaccionar con el Carbonato de Calcio (fuente insoluble de Calcio), la transforma en Sulfato de Calcio (CaSO4 x 2H2O) que es una fuente aproximadamente 200 veces más soluble. De la secuencia de reacciones descrita, se obtiene como resultado, el aumento sustantivo de la velocidad de infiltración del agua, gracias al aumento del tamaño de los poros al desobstruirlos. Adicionalmente a lo anterior, el aumento del calcio en la solución de suelo, permitirá una mayor floculación de las partículas de este, mejorando así su fertilidad física y a la vez, un aporte muy relevante de éste elemento para la nutrición cálcica. Por lo anterior, se puede afirmar que los Thiosulfatos como enmiendas y/o fertilizantes son materiales formadores de ácidos, que entre sus efectos principales se encuentra el mejoramiento sustantivo de la permeabilidad de los suelos, y por lo tanto una mejor aireación y disponibilidad de elementos tales como Calcio, Magnesio, Fósforo y microelementos, factores que sumados a un adecuado manejo del riego, deberían ser sinérgicos en el éxito del proceso productivo.