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Junio 2020 | Arándanos

Andrés Armstrong, Director Ejecutivo del Comité de Arándanos de Chile

“Observamos en Chile un decidido recambio varietal”

Analizamos el recambio varietal en que está empeñada la industria del arándano en Chile junto a Andrés Armstrong y Julia Pinto, Director Ejecutivo y Gerente Técnico del Comité de Arándanos, respectivamente. Este recambio varietal se impone por la necesidad de incrementar o mantener la competitividad del arándano chileno en los cada vez más exigentes mercados internacionales y en consideración a, principalmente, la capacidad de postcosecha de la fruta. Pero manteniendo entre las prioridades, calidad y rendimiento.

Andrés Armstrong.

A comienzos de la pasada temporada de arándanos, la industria chilena encaró el conflicto de la crisis social, la que generó –como en otros frutales- gran incertidumbre sobre la posibilidad de que se detuvieran las exportaciones de fruta fresca. “Enfrentamos problemas menores de transporte, pero que finalmente no nos afectaron mayormente. Luego, en la parte final de la campaña, nos enfrentamos con la crisis del Covid, en particular con lo que ocurrió a los arribos a China, ya que luego del año nuevo chino nos encontramos con un mercado totalmente parado. Afortunadamente fue bien al final de la temporada y los volúmenes afectados no fueron tan importantes”, recuerda Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos, al analizar la pasada campaña productiva.

Dejando de lado las crisis, en términos generales, el arándano chileno vio una nueva caída del volumen de la fruta en el mercado de EEUU. “Efectivamente hemos ido disminuyendo nuestros envíos al mercado de EEUU, pero creciendo en nuestras posiciones en Asia y en Europa. Las últimas dos temporadas los volúmenes totales han sido prácticamente los mismos, en torno a las 110.000 toneladas, pero se han ido orientando más a los mercados europeos y asiáticos. Sin embargo, si observamos segmentos específicos, como es el del arándano orgánico, constatamos que aumentan los embarques tanto a Europa como a EEUU”, precisa Armstrong.

Julia Pinto.

¿SEGUIRÁN AUMENTANDO LOS VOLÚMENES DE CHILE?

-¿Cómo es posible que los volúmenes se mantengan relativamente estables siendo que, se supone, se está en un importante recambio varietal? Por ejemplo, el Comité recomienda no exportar 37 variedades.

Andrés Armstrong: -Hay que aclarar que el Comité no prohíbe producción ni comercialización de ninguna variedad. Lo que hacemos es una recomendación, en primer lugar, a las empresas socias y luego a la industria en general, en el sentido de señalar las variedades que, en la actual etapa de la industria, no tienen muchas posibilidades, principalmente por sus limitadas capacidades de postcosecha. En el pasado, en una situación de menor oferta y mayor proporción de embarques aéreos, ciertas variedades tenían un lugar en el mercado. Sin embargo, esto cambió dada la oferta creciente de otros orígenes, con aumentos de volúmenes y con mucha mayor cantidad de producto transportado vía marítima. En este contexto hay un grupo de variedades con que es muy riesgoso trabajar, por lo que consideramos que es mejor dejarlas fuera de la oferta exportadora. Sin embargo, esto es solo un reflejo de las tendencias del mercado, ya que espontáneamente se ha visto una disminución de volúmenes de esas variedades en la oferta chilena, priorizando la calidad y no el volumen, en tanto que se observan plantaciones o replantaciones en base a variedades nuevas. Eso es lo que explica que mantengamos el volumen y que, según algunas estimaciones, esos volúmenes podrían seguir aumentando las próximas temporadas, aunque eso está por verse. Estamos observando un decidido recambio varietal en la industria chilena. De hecho, el último catastro incluso indica un incremento en torno a las 2.000 ha en la superficie de arándanos, lo que nos deja en sobre las 18.000 ha plantadas. Por otro lado, no avanzamos si tenemos una variedad súper productiva, pero que viaja mal y llega en mala condición. Es clave que los productores apuesten por variedades que tengan buena postcosecha y que además sean productivas, porque la realidad de los márgenes nos obliga a ser sumamente eficientes.

-¿Este recambio varietal presenta desafíos técnicos a los productores?

Julia Pinto: -Un aspecto importante en el recambio varietal del arándano es que las variedades nuevas son precoces y requieren de manejos distintos. Esto es difícil porque, efectivamente, cultivar variedades antiguas, como Duke o Legacy, es totalmente diferente a cultivar estas variedades precoces. Entonces, se requiere de aprendizaje y de transferencia, de modo de que el productor pueda ir cometiendo el mínimo de errores. Partiendo por aspectos tales como localización agroclimática y condiciones de suelo, por ejemplo. Pero también que los manejos de precosecha sean los adecuados para esas variedades de comportamiento diferente. Algunas presentan mayor sensibilidad respecto a algunas plagas o enfermedades, tienen requerimientos de poda diferente, etc. En los proyectos de investigación que financia el Comité, buscamos la manera de que los productores puedan avanzar rápido en el recambio varietal, pero con las mejores técnicas de manejo y de cosecha. Es clave que ese producto se comporte bien en postcosecha para que el agricultor no pierda varios años y el dinero invertido en este recambio, ya que el recambio varietal no es barato.

Figura 1. Exportaciones de arándanos frescos de Chile por mercado (2008 a 2020).

-¿Con qué dificultades se han encontrado en este proceso? En el caso del recambio de la uva de mesa se encontraron con falta información base sobre el comportamiento de diferentes nuevas variedades.

JP: -El replantar arándano sobre arándano puede presentar dificultades que hemos ido conociendo. Por ejemplo, nos hemos encontrado con alelopatía, por lo que hay que hacer algunos manejos para replantar arándano sobre arándano. De hecho, algunos productores optan por injertar sus huertos, la que es una práctica relativamente nueva. Hemos ido incorporando algunas de esas consideraciones y hemos ido dando señales a los productores en los distintos pilotos demostrativos. Lamentablemente, al igual que la uva de mesa, en muchos casos, las variedades no vienen con un paquete tecnológico avanzado en el sentido de qué se tiene que hacer y cómo se tiene que hacer. Entonces, hay mucho que aprender, por eso es importante la investigación, el desarrollo y generar transferencia, con herramientas concretas y validadas para que el productor se equivoque lo menos posible.

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-¿Qué papel busca desempeñar el Comité en este recambio varietal? Considerando, por ejemplo, que en arándano en Chile las superficies suelen ser más pequeñas que en la uva de mesa, sector donde las empresas han entrado en la lógica de acierto y error.

JP: -Hemos buscado determinar cuál es el comportamiento en postcosecha de las variedades con potencial, de modo de irlas evaluando desde muy al principio, para saber si cumplen con los requerimientos de los mercados. Qué cumpla o satisfaga aspectos sensoriales, además de la firmeza, crocancia, color y tamaño. Es decir, determinar si ese producto final puede competir en los distintos mercados. Sobre eso vamos haciendo ensayos anualmente y chequeando en destino el comportamiento de la fruta. Por otro lado, en todo lo que tiene que ver con los avances tecnológicos de precosecha. Ahora, no podemos probar todas las variedades que llegan, algunas son variedades Club, en tanto que otras pagan royalty y son muchas. Hemos tratado de incorporar las variedades que, creemos, son las mejores en términos de producto. Esas las hemos ido trabajando en distintos pilotos demostrativos a los que acceden los productores para que vayan viendo el desarrollo de la planta, cuáles son las estrategias de poda, sobre todo, buscamos despejar los aspectos fitosanitarios. Además, considerando el cambio climático y los eventos climáticos extremos en algunas zonas, si invertimos en una variedad tenemos que pensar en tecnología que nos permita adaptarnos a ese contexto. En eso estamos trabajando con la universidad, investigando y generando información, sin esperar a que los proyectos terminen para entregar esa información, porque cuando los proyectos terminen va a ser muy tarde y ya el productor habrá cometido varios errores. Nuestra estrategia es ir generando información intermedia, que le permita al productor tomar decisiones.

AA: -Además, haciendo foco en lo que es postcosecha, desde hace más de diez años venimos trabajando con la aplicación de nuevas tecnologías, por ejemplo, en manejo de frío, con cursos que hemos hecho desde el comienzo. Un ejemplo es que al inicio las bolsas no se usaban en arándanos, aunque se usaban en uva de mesa, pero hoy día se usan masivamente en arándanos. También hemos realizado ensayos de fumigación o sobre el uso del SO2 para algunos mercados. Desde el Comité hemos desarrollado una gran cantidad de trabajos para transferir nuevas tecnologías a nuestros asociados en vistas a mejorar la postcosecha. Pero no solo sobre las tecnologías de postcosecha sino también cómo cosechar de la mejor manera de acuerdo a las características de cada variedad; por ejemplo, los tiempos entre cosecha y cosecha, la temperatura ideal de recolección, el tiempo adecuado para llevar la fruta a la planta de embalaje, etc.

-En cuanto a las variedades consideradas antiguas,  ¿cuántos años llevan en Chile? ¿En general se pagó la inversión y ya era tiempo de cambiarla?

JP: -Hay que recordar que -como productores en contra estación- somos los primeros que entramos en el arándano. Estamos hablando de que hace veinte años atrás y más, Chile era el único país que abastecía mercados como el de Estados Unidos. En ese contexto, se cultivó variedades tales como Elliot y todavía queda Elliot en Chile. Pero eran variedades funcionaban muy bien en esa etapa, ya que salían por avión. Esas variedades empezaron a quedar obsoletas, o más que obsoletas, empezaron a presentar problemas. En Chile no es la primera vez que hay un recambio varietal. Ocurrió algo parecido hace más o menos ocho años y de ese grupo de variedades, que también consideramos antiguas, todavía hay algunas que funcionan. El problema es que en Chile tenemos una gran cantidad de cultivares. Llegamos a tener alrededor de 90 variedades. Además, a nivel país, tenemos cerca de 1.300 productores, en zonas agroclimáticas que van desde Coquimbo hasta Los Lagos; todo eso hace que tengamos una estructura productiva muy compleja. Entonces, efectivamente, tenemos muchas de esas variedades muy antiguas, que iniciaron hace 20 o 25 años atrás, pero cada vez hay menos. En términos de volumen representan solo cerca del 3% de lo exportado, pero son muchas variedades. Esas son las variedades que consideramos en el Grupo 3, que son las que van de salida. Después están las variedades del Grupo 2, que son menos en número, pero donde hay varias que debemos ir evaluando año a año, ya que estimamos que algunas del Grupo 2 podrían pasar al Grupo 3. En tanto que el Grupo 1 está compuesto por una cantidad no pequeña de variedades, donde se incorporan todas las nuevas variedades, tanto las Club como las que pagan royalty y las liberadas o por liberar. Esas variedades las estamos testeando, no todas, desde el comienzo para determinar si son una real alternativa productiva para el agricultor, que serán una alternativa competitiva en los mercados, en un contexto de gran competencia y de mercados cada vez más exigentes.

Proyecto variedades y cobertores, piloto Traiguén, especialistas de INIA, Universidad de Concepción, técnicos empresas exportadoras, productores y Comité de Arándanos.

-¿Cómo se aborda este problema de dispersión de la industria chilena del arándano?

JP: -Nuestro producto en destino en ocasiones puede ser poco consistente por esta enorme matriz estructural que tenemos, respecto a variedades y a productores de norte a sur. Eso se puede corregir, en parte con variedades que ya determinamos que funcionan bien en la zona centro norte, que en esas condiciones son productivas y tienen buena postcosecha. Así mismo, para la zona centro sur, hemos identificado variedades de buena postcosecha y buenos rendimientos en esas condiciones. Esa es la importancia de la investigación y transferencia que se hace hacia los productores, quienes son finalmente los que toman la decisión de recambiar variedades. También son ellos los que van a aplicar los manejos de precosecha, los que controlan enfermedades, deciden sobre la poda, gestionan el suelo, etc. Muchas veces el problema no es que la variedad sea mala, sino que el problema es que la condición agroclimática no es la adecuada o que el manejo que se le da no es el indicado para una determinada variedad.

-¿El consumidor de arándanos, por ejemplo de EEUU, sabe de variedades o reconoce la variedad que le gusta?

AA: -Lo que busca el consumidor en una variedad de arándano es que tenga buen calibre, que sea firme, turgente, que no esté deshidratada y tenga buen sabor. Salvo en algunos mercados, como el británico, no sabe que variedad es, por ejemplo. Una de las ventajas que tiene Chile, pero que es muy importante, es que naturalmente la fruta tiene un equilibrio en el sabor, es un arándano de muy buen sabor. Y también somos capaces de producir fruta de buena condición. Podemos producir fruta de buena calidad en términos de firmeza, de sabor y llegar bien a los mercados. Podemos cumplir con esas tres condiciones. Si bien hay variedades “viejas” que ya no son una buena alternativa, no todas las variedades antiguas tienen problemas, hay algunas que todavía funcionan bien.

 

POSTCOSECHA DE VARIEDADES, SYSTEM APPROACH Y ARÁNDANO ORGÁNICO

-Entre los proyectos de postcosecha que financia el comité, como el que viene publicado en esta edición, se ve que ensayan con Duke y Legacy, por ejemplo. ¿Las usan como referencia o es porque todavía tienen potencial?

JP: -Duke es una de las variedades más antiguas, pero sigue siendo una alternativa productiva para muchos productores, es una de las variedades abiertas que todavía puede ser una alternativa productiva. Por su parte, a Legacy -en términos generales- la usamos como variedad testigo, porque es altamente productiva. Aporta muy buena materia prima para exportación si se trabaja bien. Las otras variedades que estamos probando, por lo general son las que van a quedar abiertas e incluso algunas que pagan royalty, pero que no están restringidas como Club. La verdad es que pensamos que es bueno que estén en los estudios de postcosecha, porque permite al productor tomar decisiones. Lo importante en estos ensayos no es tanto la tecnología, sino que a igual tecnología cómo se comporta cada variedad. Es información que se irá aportando al productor para la toma de decisiones y a las empresas exportadoras en vistas al manejo de postcosecha de esas variedades. En ese estudio no importa tanto probar la tecnología como sí nos interesa probar la variedad.

-En el contexto de crecimiento de los volúmenes del segmento orgánico, ¿qué impacto se espera de la implementación del System Approach para EEUU, de las regiones Ñuble y Biobio?

AA: -Cuando apareció Lobesia botrana tuvimos que empezar a fumigar la fruta de las regiones de O´Higgins, Maule, Biobio y Ñuble cuando esta va a EEUU. Nos adaptamos para fumigar la fruta para ese mercado y es un proceso que ha funcionado bien, pero que ha tenido un impacto en la oferta orgánica a ese mercado, ya que al fumigar el producto pierde su condición orgánica. Sin embargo, muchos productores en estas regiones han mantenido sus certificaciones y se mantiene una base productiva orgánica en esas regiones. Una parte se vende orgánica congelada, otra se vende orgánica fresca en el mercado europeo o también, se vende como convencional en Estados Unidos. Lo que va a permitir el System Approach es que un porcentaje importante de los productores de las regiones de Ñuble y Biobio podrán optar por el System Approach para evitar la fumigación y así, los que son orgánicos, podrán llegar a Estados Unidos en condición de orgánicos. Iniciamos con Ñuble y Biobio, comencemos primero con el System en esas regiones, asegurémonos de que funciona bien, demos las garantías a nuestros clientes en EEUU y entre tanto sigamos bajando las poblaciones de la plaga en las otras regiones. Eso es lo que nos va a permitir a futuro pensar también en un System Approach para las otras regiones.   

CHILE SEGUIRÁ SIENDO UN ACTOR RELEVANTE EN EL ARÁNDANO MUNDIAL

Andrés Armstrong destaca que este proceso que está enfrentando la industria chilena, también está ocurriendo en otros países productores de arándanos Por ejemplo, hay productores en EEUU que hoy día también tienen competencia de otros países. Competencia que antes no tenían. Ellos se enfrentan a la misma disyuntiva que los productores acá en Chile ante la nueva competencia y a la necesidad de trabajar de forma distinta. Hoy, muchos de los productores de EEUU se hacen la misma pregunta que los productores chilenos, sobre qué variedad plantar para seguir en el negocio. Porque varias de las que plantaron hace años atrás ya no sirven. Hay un cambio de escenario y en Chile estamos tomando las decisiones para poder seguir siendo competitivos en este juego, que ya no es solo el juego del volumen, sino que también es el juego de la calidad”, determina el director ejecutivo del Comité del Arándano.      

Mantenerse competitivo en este nuevo escenario del negocio del arándano mundial requerirá de mejor genética y de un mejor conocimiento de esa genética, pero también de una mayor eficiencia en todo el proceso productivo, de cosecha y de exportación de la fruta. En este contexto, son importantes rendimiento y vida de poscosecha del arándano, pero también sabor, calibre y firmeza de la fruta.