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Nutrición

24 de marzo de 2017
Marco Mattar, asesor

Nutrición nitrogenada y la construcción de un modelo productivo de cítricos para Chile

Nutrición nitrogenada y la construcción de un modelo productivo de cítricos para Chile

En este artículo el especialista Marco Mattar, máster en citricultura de la Universidad Politécnica de Valencia y máster en fertilizantes y medio ambiente de la Universidad Autónoma de Madrid, se refiere a la importancia de la nutrición nitrogenada en citricultura y derriba de paso algunos ‘mitos’ sobre el uso del nitrógeno, los que en muchos casos son importados de escuelas de citricultura extranjeras.

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Según el especialista en Chile se da más importancia a la aplicación de productos para solucionar los problemas por sobre la preocupación de construir un buen fruto desde las reservas del árbol, acción que comienza el verano anterior a la floración de la temporada en curso. En el mismo sentido manifiesta que en Chile se improvisa mucho ante errores de manejo.

Para Mattar la base del modelo productivo está en la floración y en las reservas nutricionales que se construyen desde el verano y otoño anterior a la floración. “Para construir el modelo lo primero es entender la fenología de la especie cultivada. Por ejemplo la Murcott da tres floraciones al año y tiene dos a tres brotaciones. Por su parte las mandarinas no porque sean tempranas en cosecha van a florecer antes que las de cosecha más tardía, el naranjo Fukumoto tiene características distintas a la Spring Navel o a una Washington. El problema es que muchas veces aplicamos un mismo programa nutricional a todas las variedades por igual. No diferenciamos si son tardías o son tempranas, si se cultivan para consumo local o para un mercado lejano, etc”. Según el experto en los manejos se debe considerar la producción estimada, el destino de la fruta y la calidad de la esta.

UN BUEN MOMENTO PARA COMENZAR ES LA FLORACIÓN

¿Qué pasa en un huerto cítrico los primeros años?, se pregunta Mattar, y sugiere recordar el antiguo concepto de ‘topófisis’. “El árbol es juvenil cerca de las raíces, la zona media del árbol será intermedia y a medida que nos alejamos de la raíz entramos en la zona adulta. Pero según el concepto de topófisis, ese tejido es más adulto porque hormonalmente está más balanceado la producción que la juvenilidad”, dice el asesor.

Explica Mattar que muchas veces cuando se plantan cítricos, al principio se le aplica mucho fertilizante para que crezcan rápido y es sabido que en las primeras etapas las frutas cítricas son de muy mala calidad; porque son rugosas, no tienen color, son muy juveniles, etc. “Pero una vez que empiezan a producir se comienza a disminuir el nitrógeno por miedo a que no tome color la fruta. El mito en  citricultura dice que el exceso de nitrógeno retrasa la toma de color, pero no dice que si se aplica nitrógeno hasta tarde se va a retrasar la toma de color. En los huertos de cítricos encontramos niveles foliares de nitrógeno de entre 1,8 a 2,2. Sin embargo, el exceso de nitrógeno está definido en sobre 2,8. Nunca he visto en Chile huertos con 2,8”.

Entonces, en la etapa juvenil por más que se trate de que el árbol produzca, este es juvenil y va a producir poco. Pero, “sí tengo que dar las condiciones para que crezca cómodo y que crezca rápido para que se alejen las ramas de las raíces y estas empiecen a cargar fruta. Una vez que empieza a producir y con el paso de los años comienzan a envejecer las ramas, tengo que tratar de llevarlo a la etapa juvenil porque un huerto que se fertiliza poco y se le exige mucha fruta, se va envejeciendo. Por lo tanto se le quita el nitrógeno y el huerto empieza con problemas de alternancia productiva, baja productividad y piel muy delgada de fruta”.

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En la figura 1 se aprecia que tienen dos crecimientos vegetativos, dos crecimientos radiculares y una floración.

• Primera brotación en primavera con tres tipos de brotes: vegetativos, florales y mixtos.

• Segunda brotación en verano con prácticamente sólo brotes vegetativos.

• Tercera brotación en otoño con solo brotes vegetativos.

Si el cuajado es muy alto, el segundo o tercer flush de crecimiento son muy pequeños o incluso imperceptibles si no hay un buen manejo nutricional. En el segundo y tercer flush no hay condiciones inductivas y además está el fruto presente, por lo que corresponden solo a brotes vegetativos. Pero si la cuaja es baja en primavera, pueden aparecer flores también en el segundo o tercero.

Con el paso de los años y la edad, los árboles, que son vigorosos, comienzan a perder el vigor, por lo que cuando empiezan a hacerse adultos son de alto requerimiento nutricional. Son alternantes en la producción, pero “me atrevo a afirmar, dice Mattar, que la alternancia está inducida en un 80% por el factor humano. Esto porque a los huertos de cítricos los podan mucho. Termina la cosecha y empiezan las podas, pero el huerto no todos los años se necesita el mismo tipo e intensidad de poda y generalmente se saca todo el material que había para producir fruta. O sea, yo mismo estoy induciendo el añerismo”.

Por esto, según el experto, se debe introducir otro factor de análisis. “Si no estoy seguro de que el huerto está estabilizado en su producción, por ejemplo en 50 ton, y presenta altibajos, no debe ser podado hasta después de la floración. No hay ningún problema en podar después de la floración”, dice Mattar. Es importante podar antes de flor solo cuando se persigue mejorar el tamaño del fruto.

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Se va envejeciendo el follaje y afirma el agrónomo que se debe considerar que, en general, los huertos de cítricos tienen un alto potencial productivo (de hasta 70 ton dependiendo de la especie y variedad). “El mandarino es el que menos produce porque la fruta es más pequeña, sin embargo, en un huerto de mandarinas no es descabellado producir 50 ton/ha como promedio de varios años o en un huerto de naranjas producir 70-80 ton/ha como promedio. Hay variedades, como la Spring Navel, una alternativa muy interesante, en la que hemos visto que con los mismos manejos con que una Paret Washington produce 60-70 ton/ha, la variedad Spring Navel logra llegar a las 100 ton/ha. Sin alternancia”, afirma el especialista.

ES MUY IMPORTANTE EL TIPO DE FLORES Y LA CUAJA

Obviamente que para la productividad es muy importante el tipo de flores y la cuaja. “Muchas veces, dice Mattar, quienes manejan un huerto están felices porque los árboles en floración se ven blancos. Pero eso en realidad es malo porque lo deseable es tener flores del tipo campanero, las están acompañadas de muchas hojas que van a trabajar para ese fruto. En fruticultura es muy importante la relación hoja/fruto. En el caso de ramilletes florales o de brotes mixtos, en que hay muchas flores para relativamente pocas hojas, claramente la calidad de la fruta no va a ser la mejor ya que se va a tener problemas de calibre y de piel, y lo más probable en variedades del tipo mandarino o clementino, se va a tener problemas de cuaja y/o calibre”.

También aconseja tener claro el orden de la floración porque “este proceso  provoca ansiedad, ya que se está cosechando, al mismo tiempo que se está pendiente de las lluvias y de las heladas, en tanto que no se sabe cómo viene la floración. Muchas veces a los asesores nos llaman porque no ven floración, pero en los cítricos -a diferencia del palto- se diferencia la flor al momento de la brotación. Cuando viene la brotación y la floración pero sabemos que el huerto está bien manejado, es normal ver brotación y no ver flores porque tienen que aparecer por lo menos cuatro hojas antes de que aparezca la flor campanero. En tanto que si el huerto está floreciendo blanco eso no corresponde a un buen huerto de cítricos”, explica el agrónomo. Además dice que la flor solitaria es peor que el ramillete porque no hay hojas para alimentar esa fruta.

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En la práctica -en Chile- hemos visto que en clementinos y W. Murcott se puede lograr tener más de un 80% de campaneros, en contraposición a lo mencionado en la tabla anterior.

CALIDAD DE LA FRUTA

Hay un orden de salida de los brotes. “Siempre en el árbol aparecen primero los ramilletes florales, en segundo lugar aparecen los mixtos y en tercer lugar los campaneros. La mejor fruta se origina sobre campaneros, en segundo lugar en los brotes mixtos y finalmente la peor fruta se da sobre ramilletes. Es así que el calibre de los frutos es de mayor a menor en campanero, mixto, ramillete”, dice Mattar y advierte que una producción equilibrada no debe superar los 800 frutos por árbol en un huerto adulto de clementinos. En W. Murcott,en tanto, se puede tener 1.000 a 1.200 frutos sin problema. Junto al número de frutos es importante que estos se ubiquen sobre estructuras de tipo campanero.

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En el gráfico de la figura 2, del especialista valenciano Agustí, se puede ver que la densidad de floración se relaciona con el porcentaje de cuaja en los cítricos. En la vertical de la izquierda se expresan kilos por metro cuadrado, en la horizontal densidad de floración o flores por árbol, y se expresa porcentaje de cuajado en la vertical derecha. “Al principio, explica el asesor, en la medida en que va aumentando el número de kilos por árbol se ve que así mismo va aumentando el porcentaje de cuaja y que luego este se hace estable, posteriormente incluso disminuye cuando se llega a un muy alto nivel de floración”.

¿Qué errores se cometen? “Que cuando en mandarino o clementino se tiene floración blanca se piensa en no aplicar giberélico para que no cuaje mucha flor. Es un error ya que se debe hacer todo lo contrario, porque cuando hay floración blanca los porcentajes de cuaja son menores y si la variedad requiere giberélico para cuajar y no se aplica el regulador, finalmente se va a producir  menos fruta”.

¿Cómo mantener o manejar el tipo de floración? El factor más importante, según Mattar, puede ser el manejo de poda, de la nutrición mineral o del riego, pero, “va es dependiente de varios factores y la recomendación es acotar esos factores. Si ante un problema de floración en un huerto se cambia la poda, la nutrición y el riego, nunca se va a saber si el factor limitante era la poda, la nutrición o el riego”.

NUTRICIÓN MINERAL Y EL MITO DEL NITRÓGENO

Según el experto, gran parte de los citricultores tienen incorporada la idea de que el nitrógeno (N) retrasa la toma de color. “Es así que cuando analizamos las dosis de N que se aplica a los cítricos en general, vemos que son bastante bajas. Por ejemplo 120 ó 150 unidades/ha. Una relación que en citricultura funciona bastante bien es que por tonelada cosechada se deberá aportar 5 unidades de N. Si se espera producir 50 ton/ha no se puede aplicar menos de 250 unidades de N. El problema recurrente en cítricos es que un año se cosecha 50 ton/ha con 120 unidades de N pero a la otra temporada solo logran 20 ton/ha con las mismas 120 unidades”, advierte Mattar.

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En la figura 3 se compara la profundidad de raíces de las plantas con y sin fertilización nitrogenada, efecto independiente de la especie vegetal cultivada. “En el campo preguntan que enraizante aplicar. La respuesta es nitrógeno. A través de una buena nutrición con N se gana en desarrollo radicular”, afirma.

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Según el agrónomo, el nutriente que más se castiga en citricultura es el N. Sin embargo, en la figura 4 se ve que la mayor parte de la torta de requerimiento de nutrientes en cítricos corresponde a N y potasio.

Además, “si como ocurre, se quiere aplicar las 120 unidades de N entre octubre y noviembre y se llevan esas unidades a concentración, encontraremos que la conductividad eléctrica de la solución es muy alta. Esto porque en dos meses no se puede aplicar tantas unidades sin inducir salinidad en el bulbo (y de esa forma inducir problemas de cuaja y calibre por estrés salino)”.

Volviendo a la figura 1. “Se aprecian dos momentos de crecimiento vegetativo en cítricos. El crecimiento vegetativo de primavera, que coincide con la floración, se frena en noviembre y diciembre pero posteriormente de ese crecimiento brotan ramas laterales que corresponden al crecimiento vegetativo de verano-otoño. Es este último es el que da la flor a la primavera siguiente. Entonces, si nada más se fertiliza el primer flush de crecimiento, solo se está estimulando a los chupones, los que posteriormente se podan para evitar emboscamiento”, dice.

Estableció Mattar que para que una planta brote solo necesita agua y temperatura,  no requiere de fertilizante, por lo que el segundo brote va a salir igual pero desnutrido, ya que todo el N se aplicó en función de la primera etapa de crecimiento. Por esto, “cuando el árbol tiene mucha carga, por ejemplo 80 ton/ha de naranjas, y por miedo a la toma de color no se fertiliza, el brote resultante será todavía mucho más débil. De esa forma se induce añerismo. Si se quiere mantener un huerto en alta productividad el segundo brote es el más importante porque el 80% del aporte de ese brote está destinado a reservas. La base para una buena floración está en alimentar el segundo brote pero como se le tiene miedo al N en general no se lo alimenta”.

En la figura 1 también se puede ver que el crecimiento radicular es posterior a los flush de crecimientovegetativo y, según el asesor, con un segundo crecimiento o brote débil, “obviamente que el crecimiento radicular será más pequeño porque no habrá buena traslocación de fotoasimilados hacia la raíz, es así que la fruta no va a terminar bien y tenderá a ser más chica. Por esto se aplican reguladores de crecimiento auxínicos, pero todos esos productos frenan la planta. Entonces, se aplican las 120-150 unidades de N en octubre y noviembre, no se da el empujón de la segunda etapa, pero se aplica el tratamiento de engorde con auxina, lo q ue frena la planta.

O sea, brotes cada vez más débiles y envejecidos”. “Si observan en el campo, continúa, las plantas débiles por fitoftora por ejemplo, producen fruta de color pálido, el color no es intenso. En tanto que los árboles más vigorosos, cuando logra color fruta, este es más intenso y el color de las frutas es más rojo que amarillo. De este modo, lo que ocurre es que al ir debilitándose el huerto la fruta es cada vez más amarilla y entonces, por lo mismo, se disminuye el N por la creencia que el color mejorará la próxima cosecha. No hay que olvidar que los cítricos son especies que genéticamente son capaces de rendir 70-80 ton/ha por lo que el desgaste es muy alto”.

HACIA DÓNDE SE MUEVE EL NITRÓGENO EN LA PLANTA

Mattar mostró un ensayo con nitrógeno marcado, realizado por Francisco Legaz en Valencia (España), en que se aplicó nitrógeno durante 14 días en octubre (abril del hemisferio sur), en este se encontró que el 50% del N permaneció en las raíces y solamente un 7% se traslocó al fruto. “Es decir, por más que se aplique N en abril solo el 7% irá al fruto y el resto se irá a las reservas, por lo que su impacto en la coloración del fruto es bastante discutible”.

Aun más, en una aplicación equivalente pero en noviembre (mayo del hs), se vio que el 63% del N se quedó en las raíces y solo el 2% se fue a la fruta.

Es decir que mientras más tarde en la temporada la aplicación o mientras más invernal, disminuye la cantidad de N que va a la fruta. Es mayor en floración y cuaje, posteriormente va disminuyendo y el N se va cada vez más a reservas.

En plantones de Valencia de 5 años de edad cultivados en hidroponía (Legaz, 1993) se vio que en primavera se acumula la mayor cantidad en la parte aérea (84%) y solo un 16% va a las raíces. En tanto que en verano se acumula un 70% en la parte aérea y en invierno un 48%.

La importancia de las reservas radica en que el 25% de nitrógeno que reciben los ovarios y frutos recién cuajados proceden de la fertilización de primavera y el 75% restante proviene de las reservas. De otro modo, si se fertilizó hasta noviembre-diciembre no se construyeron reservas por lo que no es esperable tener una buena primavera. “Es por esta razón, dice Mattar, que se encuentran muchos huertos de naranjos que están pegados en las 30 ton/ha y no logran subir porque se fertiliza hasta noviembre. Esta estrategia de fertilización incluso se podría discutir en el caso de variedades tempranas como Fukumoto, pero se encuentran variedades tardías, como es Murcott, que así mismo se fertiliza solo hasta noviembre. La Murcott da tres floraciones, sin embargo se la mantiene con 120 unidades hasta noviembre. Cómo se va a lograr color o cómo se va a lograr calibre”.

“Cuando se mide la tasa de crecimiento de fruto, continúa el asesor, como lo hacemos en los campos en que me toca trabajar, vemos que basta con que se retire el nitrógeno para que la tasa de crecimiento de fruto disminuya. La tasa de crecimiento de un fruto va desde 1,3 hasta 4 mm cada 10 días. Cuando se quita el N la tasa se va más cerca a 1,3 en tanto que cuando se aplica N la tasa se acerca a 4. Hay un impacto directo del N en la productividad y hay que saber manejarlo en concentraciones adecuadas en la solución fertilizante, para no cometer errores”.

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En la figura 5 se ve el rendimiento en diferentes especies cultivadas en distintos países (y condiciones), allí se aprecia que a medida que se aumenta el N hasta cierto punto –en libras por árbol- aumenta la producción. Posteriormente a ese punto ya no hay incremento porque la planta cae en consumo de lujo.

RELACIÓN ENTRE GROSOR DE PIEL Y TASA DE NITRÓGENO

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En cuanto a grosor de la piel se ve en la figura 6 que diferentes tasas de N inciden en diferente grosor de piel en el sentido de que a más N mayor es el grosor de la piel, característica importante a la hora de exportar.

Como establece Marco Mattar, la productividad de los huertos de cítricos y la calidad de la fruta se alimenta principalmente desde las reservas y la fertilización de verano-otoño. Una adecuada nutrición nitrogenada es una de las claves para lograr huertos de altas producciones, buena calidad de fruta y sin alternancia.

A CONSIDERAR

Los cítricos en la fase juvenil:

1. No responde a ningún estímulo inductivo.

2. Posee una dominancia apical muy marcada.

3. El crecimiento no cesa si tiene las condiciones adecuadas.

Los cítricos en la fase Adulta:

1. El crecimiento es discontinuo.

2. La dominancia apical es poco marcada.

3. Hay ramificación lateral.

4. El vigor disminuye.

5. Florece.

Características propias de la citricultura en Chile:

• Diferenciación de cosecha en función a la ubicación costa y cordillera.

• Alto costo mano de obra y poca disponibilidad.

• Lejanía de los mercados y calidad de frutos. La piel acusa directamente la capacidad de guarda de un fruto. Se debe trabajar para hacer pieles gruesas.

• Al momento de la cosecha puede llover o sufrir heladas.

• Muchos mitos y miedos (nitrógeno tardío, portainjertos, que los cítricos son rústicos)

• Se habla de porcentaje de exportación versus N° de cajas exportadas por hectárea.

• Obsesionados por el brix y no la relación ss/acidez

Sobre la nutrición nitrogenada:

• La deficiencia de N reduce el cuaje, aumenta la caída y provoca maduración más precoz.

• Los arboles deficientes de N presentan floraciones copiosas de tipo ramillete que originan pieles delgadas.

• Se considera exceso de nitrógeno cuando los valores superan el 2,9% en clementinos. Generalmente los huertos están entre 1,8 y 2,2.

• Con un nivel inferior al 2,4%, el aporte de nitrógeno incrementa peso y número de frutos cuajados.

• Con sobre 2,5% de N, el aporte de más nitrógeno no aumenta notablemente la producción.

• El aporte de amonio produce mayor número de frutos pero de menor tamaño y piel más fina. También se logra un mayor índice de madurez pero provocada por menor acidez.

• En macetas hidropónicas los cítricos absorben más N amoniacal que nítrico pero en campo se observa lo contrario.

• La absorción de nitrógeno amoniacal se satura a 240 ppm y la de nitrato 120 ppm.

• A pH bajo o ácido aumenta la absorción de nítrico en tanto que la absorción de amonio aumenta en condiciones alcalinas.

• Con fertilización amoniacal las plantas tienen menor concentración de calcio, magnesio y potasio en sus tejidos.

“El N amoniacal es bastante eficiente pero hay que saber usarlo. Solo se puede aplicar hasta un 30% de amoniacal y el 70% restante tiene que ser nítrico. Esto porque cada vez que entra un amoniacal (NH+4) a la célula, esta excreta un protón (H+) y cada vez que entra un nitrato (NO-3) excreta un ión hidroxilo (OH), lo que mantiene el balance de la pared de la célula. Por esto, si se aplica un 100% de N amoniacal se pierde el equilibrio. Se debe aplicar una proporción 70/30 u 80/20 (nítrico/amoniacal). Los excesos de N amoniacal provocan desórdenes fisiológicos en diferentes especies frutales (por ejemplo, ‘Palo negro’ en uva de mesa).

CÓMO INCIDE EL NITRÓGENO EN CALIDAD Y COLOR

• Excesos de nitrógeno retrasan la toma de color. Pero ojo, es el exceso de N, no el aplicar N hasta tarde en la temporada.

• Suponiendo un exceso de N que retrasa la toma de color, cuando vira el color, este color es más intenso a más nitrógeno.

• A más nitrógeno la piel es más gruesa. Especialmente para exportar se requiere de piel gruesa.

• Presenta efectos inconsistentes sobre el índice de madurez, % SS y acidez.

• La fertilización amoniacal mejora la toma de color a diferencia de la nítrica.

ÉPOCAS DE APLICACIÓN 

• El N puede ser absorbido todo el año aunque no de forma constante. Depende de las temperaturas del suelo y de la brotacion.

• Se absorbe mucho de primavera a otoño pero poco en invierno y hasta inicio de brotacion y floracion. La absorción es máxima durante cuaje pero en esa época no se dan suficientes riegos para aplicar el N. El principal factor del éxito del cuaje es la reserva que se logra con la fertilización otoñal.

• Legaz indica que se requiere un 56% en primavera, 18% en verano y 27% otoño. Otra publicación indica que se debe aplicar un 40% en primavera como fuente amoniacal, el 60% restante nítrico aplicado en verano para construir reservas para la próxima primavera.

• No se aconseja en otoño ni invierno cuando el clima es frio ya que la absorción es lenta y si hay lluvia se lixivia. Esto es discutible en variedades tardías.

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Los gráficos del artículo fueron tomados del sitio: http://www.yara.us/agriculture/crops/citrus/crop-nutrition

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