icon-category icon-close icon-closequote icon-down icon-download icon-evento icon-facebook icon-instagram icon-lang icon-linkedin icon-lupa icon-menu icon-next icon-openquote icon-paper icon-pluma icon-popular icon-prev icon-send icon-share icon-twitter icon-ultimo icon-video icon-youtube share-facebook share-gplus share-linkedin share-mail share-twitter

Junio 2021 | Kiwis

Se vuelve nuevamente una fruta atractiva para los productores

Nuevos (y buenos) tiempos para el kiwi

El negocio del kiwi en Chile está viviendo un nuevo renacer, impulsado por el trabajo de un Comité que ha apostado por la calidad del producto para posicionarlo en los mercados internacionales. No es lo único, ya que se ha conjugado el hecho de que Nueva Zelanda ha expandido la superficie de kiwi amarillo, en Italia han tenido que arrancar huertos debido a enfermedades y eso ha impactado fuerte en su producción, mientras que China sigue creciendo y apostando también a su producción de kiwi amarillo. Ello ha hecho que el negocio se vuelva atractivo para productores y empresas exportadoras, que están apostando por una fruta cuyos precios internacionales han mejorado, donde esta temporada bordea US$1/kg retorno a productor para algunos calibres y calidades.

Miguel Patiño / Rodrigo Pizarro Yáñez

Tras años de capa caída, el kiwi está experimentando un renacer en Chile. Ese es el objetivo de productores, pero también del Comité del Kiwi (CDK), desde donde se apuesta por incrementar y asegurar la competitividad del kiwi chileno en los mercados de destino, donde Europa se alza como el principal, recibiendo en 2020 el 41% de los envíos. El reto es claro: ofrecer una fruta consistente y de calidad homogénea, producida de manera socialmente responsable, garantizando una experiencia grata al consumidor final, destacan.

Pero esto no siempre fue así, ya que producciones erráticas en calidad y cantidad, problemas fitosanitarios como el de la Psa y la entrada de otros actores fueron desplazando a Chile del negocio. Por ejemplo, China, que hasta el año 2000 no era un gran jugador en la industria del kiwi, con producciones que llegaban a las 120.000 toneladas, hoy se empina por sobre los 3 millones de toneladas producidas. A ello hay que añadir también el hecho de que ha habido un crecimiento de las variedades amarillas, que hoy representan cerca del 25% de la producción mundial.

“El escenario sobre el cual nace el comité es muy distinto al que tenemos hoy en día, más aún si a ello le añadimos el tema del consumo. Antes, el kiwi era visto como un producto de élite, que no se vendía en grandes cantidades”, explica Carlos Cruzat, presidente ejecutivo de CDK, añadiendo que, a nivel de consumo, este no era un fruto tan masivo en muchas partes del mundo.

DE POSTRE EXÓTICO A FRUTA CON ATRIBUTOS

Desde el CDK señalan que esta fruta ha tenido una importante transición, cuya participación ha crecido en el mundo a casi el doble de lo que era hace 20 años, muy de la mano con la salud, algo que se ha visto potenciado con el Covid-19, donde los consumidores buscaban frutas con altos contenidos de vitamina C, justamente lo que tiene el kiwi. Elizabeth Köhler, coordinadora general del CDK, agrega que “el concepto nutracéutico es un nuevo concepto que hay que introducir. El kiwi es un alimento que tiene propiedades farmacológicas, desde el punto de vista que es positivo para la salud y es un tema que hay que empezar a utilizar, sobre todo para una generación que está muy preocupada de consumir alimentos saludables, porque tienen una expectativa de vida mayor y que desea que esa vida sea buena”.

Son estas propiedades beneficiosas para la salud las que han propiciado su despegue definitivo en un mercado tan grande y poco explotado como India.

“Hace 5 años atrás a la India exportábamos 800 toneladas. Hemos ido creciendo, pasando de 3.000, a 5.000, luego 8.000 y después 10.000 toneladas”, precisa Cruzat, apuntando a que este ‘boom’ se debe a que los médicos de este gigante asiático empezaron a recomendar el kiwi para el dengue -a propósito de la cantidad de vitamina C-. “Nos hicieron un tremendo favor porque, en el fondo según señalan algunos estudios, la capacidad del estado indio de llegar a la salud de todos los miles de millones de habitantes es limitada, y plantearon cómo permitir que la gente acceda directamente a la salud y comenzaron a recomendar alimentos que tenían propiedades y dentro de esos se incluyó el kiwi”, recalca Cruzat.

Desde el Comité han ido subiendo la exposición de esta fruta gracias a las campañas de publicidad. “Dada la importancia del crecimiento que estaba teniendo India y el apoyo que se estaba dando en la población, comenzamos a hacer marketing y eso ha ido ayudando a crecer”, indica Cruzat. Elizabeth Köhler complementa: “Cuando se hizo la campaña del kiwi el primer año, al siguiente año hubo una tremenda demanda de parte de los indios, pero también la industria ha sido súper cautelosa, sobre todo al tratarse de un ‘nuevo’ mercado”. Y es que eso ha pasado cada vez que se penetra un nuevo destino. Ya pasó en su oportunidad en Rusia, pero lo cierto es que hay un interés de India por el kiwi chileno, que se ve favorecido frente a la competencia por los tratados comerciales que tienen ambos países.

LUCHA POR LA CALIDAD

Si bien hay mercados abiertos a recibir el producto, si este no cuenta con la calidad que requieren los compradores, hay un alto porcentaje de que se cierren las puertas. “Pasamos por un período en que la calidad de la fruta que exportábamos no estaba a la altura de los mercados, los huertos bajaron su productividad y rentabilidad, haciendo que el cultivo perdiera interés en algunos, mientras otros continuaban trabajando para obtener una mejor calidad, pero lamentablemente ambas producciones llegaban al mercado creando una imagen irregular e inconsistente de nuestra fruta”, sostiene el presidente del CDK.

Esa imagen costó cambiarla y fue un trabajo complejo que fue apoyado por muchas empresas que tuvieron una mirada de largo plazo. “El empujar la calidad al Comité le costó caro”, señala Carlos Cruzat. Hubo productores y exportadores que decidieron salirse debido a las restricciones que se les impuso y es que, para lograr un kiwi de calidad, hay que cosecharlo bajo ciertos parámetros mínimos de madurez. ”No todos entendían la importancia del Programa de Aseguramiento de Madurez (PAM), y había quienes preferían cosechar temprano para lograr mejores precios o escapar de las lluvias, aunque la fruta no tuviera la capacidad de madurar apropiadamente”.

“Esa discusión sigue vigente, pero hemos avanzado, porque en el fondo está más reforzado el valor de este trabajo, especialmente para aquellos que creen en  la asociatividad y la labor de la industria a través del CDK, pero todos los años tenemos este tire y afloja con algunos que les cuesta entender que existe un piso de inicio”, apuntando a situaciones como cuando está partiendo la cosecha. Pero, ¿de dónde nace el problema de la calidad del kiwi chileno? Mucho tiene que ver con el auge de la fruta en los años ochenta, donde Chile contaba con una superficie cultivada de unas 13.000 hectáreas y donde se cosechaba y se enviaba fruta de calidad inferior a los mercados.

Eso empieza a cambiar cuando a fines de la primera década de este siglo, luego de que se constituye el Comité, “lo primero en lo que se focaliza, y que sigue siendo hoy día el eje central, es cosechar con los parámetros de madurez que permitan tener una fruta que se coma bien”, subraya Cruzat. Para ello es que se trabaja con el Programa de Aseguramiento de Madurez (PAM), que les ha permitido mejorar la calidad de la fruta.

Pero el problema de arrastre con la calidad no fue el único problema que apareció al comienzo del trabajo el CDK. Además, apareció la Psa (Bacteriosis del kiwi) en el país, un problema que ya había causado serios daños productivos y económicos en Nueva Zelanda y Europa, y que gatilló la desaparición de muchos huertos en el país. Así es como, un negocio que se iba estrechando, sumado a la aparición de este problema fitosanitario, determinó una reducción drástica de la superficie, pasando de las 13.000 ha a unas 7.500 ha. En ese contexto, durante la campaña 2020, la producción de kiwi en Chile alcanzó 146 mil toneladas (4% menos que en 2019), y las proyecciones para la temporada 2021 estiman es que estarán bajo las 140.000 toneladas, con una proyección de un 5% menos en relación al año pasado, influenciado por un calibre más pequeño, aunque pese a estas cifras anticipan desde la industria que no será una mala temporada.

El escenario mundial ha mejorado respecto a  una década atrás, los que para Chile fueron de precios bajos asociados a un producto de baja calidad desde Chile, y en los años precedentes progresivamente comienza a mejorar la calidad y los precios de la fruta. “Cuando partió el comité los precios estaban entre US$0,25 y US$0,30/kg. Poco a poco los resultados fueron creciendo, doblándose en muchos casos y visualizando un valor más estabilizado”, detalla el presidente ejecutivo de CDK. Estas dos últimas temporadas el mercado ha sido más generoso aún, gracias al aumento de la demanda y a un posicionamiento como una fruta con mucha vitamina C”, sostiene Cruzat.

Actualmente, los parámetros de liberación de cosecha de kiwi para 2020-2021, que puso como meta el Comité para la fruta de temporada, son ingresar a la central frutícola con la norma internacional de 6,2% de sólidos solubles (S.S.), para lo cual se inician liberaciones con sólidos solubles en promedio de 6,0%, sin ningún kiwi bajo 5.0%; materia seca en promedio 16%, sin ningún fruto bajo 14,5%, con una tolerancia de 2 frutos con un mínimo de hasta 13,5%; y para las unidades de madurez que no cumplan con la materia seca de 16%, deberán esperar alcanzar 6,5° brix promedio con no más de 10% de frutos bajo 5,8° grados brix, y ningún fruto menor a 13,5% de materia seca.

Clasificación de las Ums por semanas de liberación de cosecha.

Desde el Comité señalan que hay espacios para mayor producción nacional de kiwi verde y hay también espacio para crecer en kiwi amarillo, para ampliar la oferta, en momentos en que China ha puesto el foco en el kiwis amarillos y específicamente en rojos, ya que es básicamente el único que produce pulpas rojas (300 toneladas en 2020, versus 302 toneladas de producción total mundial), mientras que Nueva Zelanda concentra sus esfuerzos en el kiwi amarillo (creciendo en más del 20% anualmente) y representando el 75% del volumen de variedad amarilla que se comercializa a nivel mundial, totalizando 340 toneladas de kiwi de amarillo y 260 de verde (donde se ha mantenido sin crecimiento). De acuerdo a los expertos, el crecimiento del kiwi amarillo complementaría el consumo del tradicional kiwi verde, ya  que apuntarían a segmentos diferentes, con el kiwi amarillo -mucho más dulce y con precios más altos-, como una apuesta por un mercado más de élite.

A eso se suma que en estos momentos en Europa hay una menor oferta de kiwi verde porque Italia, otro de los principales productores, han tenido que arrancar mucha superficie, lo que los llevó a pasar de 540 mil toneladas a 260 mil toneladas en 5 años, primero debido a Psa y luego por La Moria; y donde de todo el volumen lo que han perdido los italianos, solo se ha compensado parcialmente con el crecimiento de los griegos que en 2020 cosecharon 240 mil toneladas, de acuerdo a datos de la industria.

Lo cierto es que a medida que el kiwi nacional ha ido mejorando su calidad, el producto ha podido ocupar un espacio en las góndolas de los supermercados e incluso ha mejorado el precio y se ha podido introducir en otros mercados de destino. “Es una fruta que puede entrar a muchos mercados: India, América Latina, EE.UU., China y Europa. Existen múltiples opciones para colocar la fruta, en parte porque tenemos tratados de libre comercio con muchos mercados y un buen acceso para poder llegar a los canales de distribución”, destaca Cruzat. “Es una fruta que una vez que se cosecha se puede enviar de inmediato al mercado o puede permanecer como fruta de guarda durante 6 a 8 meses”, y añade que es una fruta que compite a inicios de temporada con los stocks que quedan en Grecia e Italia.

CON 35 T/HA UN HUERTO ES COMPETITIVO 

Un buen resultado no solo está asegurado con la calidad de la fruta, sino también con los rendimientos productivos, y es que para que un huerto sea competitivo debe lograr más de 35 t/ha. “A eso apuesta el Comité,  a una mejor gestión de los huertos, por eso es bueno que un productor  tenga en mente trabajar ese piso, independientemente de la fluctuación de precios, que no controla el productor, que sea una producción  estable”, señala Elizabeth Köhler.

“Parte de nuestro desafío en los próximos 5 años es ayudar a dar las herramientas para que los huertos viejos alcancen su potencial productivo, porque tenemos experiencias de productores que tienen huertos de los años 80s que producen 40 t/ha de fruta de bastante buena calidad. Lo que estos productores hicieron fue recuperar sus huertos, de forma que esta experiencia de reconversión esperamos compartirla entre los propios agricultores”, sostiene el presidente del CDK.

PLATAFORMA PARA UNA AGRICULTURA DE PRECISIÓN

Dentro de las estrategias del CDK para el periodo 2020/25 y con el fin de asegurar la madurez y calidad de la fruta, labor que sigue siendo uno de sus focos principales, está impulsar la investigación, desarrollo e innovación de tecnologías y conocimientos para la industria del kiwi y sus socios. En ese sentido, el Comité ya está implementando una plataforma web de gestión que recoge, procesa y analiza datos, para generar información oportuna y de calidad para sus socios y así respaldar decisiones estratégicas, mejorando también la eficiencia y el uso de recursos, la productividad, calidad y sustentabilidad.

“La plataforma está orientada fuertemente al tema de gestión de la calidad, porque la calidad es la clave de la competitividad futura. Entonces, lo que hacemos es poner todos los datos del PAM para que los productores puedan ir mejorando su gestión. Hay información que les permite tomar decisiones para tener una buena fruta y, además, la plataforma va tener la capacidad de transferir la información que hoy en día hemos estado haciendo en charlas, seminarios y que limitaba el acceso a mucha gente en las agrícolas, y así estará disponible para los socios y sus equipos internos”, comenta el presidente ejecutivo del CDK.

Se trata de una plataforma que está orientada al productor para que este pueda ver su campo de una manera rápida y fácil. “Uno de los problemas que tenemos actualmente es que hay demasiada información por todos lados, pero mucha de ella no está tabulada ni ordenada, entonces no se pueden tomar buenas decisiones”, señalan desde el CDK sobre esta herramienta web, que permite analizar factores climáticos y datos de cada productor, que se complementan con imágenes satelitales de los huertos.

“Lo que queremos es que el productor primero vea su campo, cuán uniforme o desuniforme se encuentra, que tenga una visión aérea, que vea las diferencias macro para que pueda empezar a hacer un plan de acción. Además, que la data que el Comité recolecta de su predio la tenga disponible para su propia gestión. Junto con eso, que pueda comparar su realidad con la de los productores cercanos utilizando datos agregados y por ecozonas. Ello, porque no se puede comparar a un productor de Sagrada Familia con uno de Olmué, incluso con un productor de Peumo. Las realidades son distintas y queremos que el productor vea cuál es su realidad agroclimática”, explica Köhler, añadiendo que “una empresa exportadora podrá ver a todos sus productores de forma privada, individual y también agregada. Ese es uno de los valores más importantes”, continúa.

Asimismo, la plataforma se puede complementar con otras aplicaciones web y entre productores, que podrán compartir experiencias. “Los productores podrán integrar ‘clusters’ de trabajo, de acuerdo a sus propias realidades productivas e intereses”, sostiene la coordinadora del CDK, sobre una plataforma que se lanzó recientemente y que irá mostrando sus funcionalidades a medida que estas se vayan integrando. “Su primera etapa general es la de tener la data de todos los productores de kiwi; la segunda, es incorporar cierta información genérica a lo largo de Chile que proviene de los 12 huertos de monitoreo a los cuáles se les da seguimiento y se comparte la información y experiencia que ellos generan”, precisa Cruzat y añade que la idea es que los productores la empiecen a operar para que vayan conociendo su manejo y sirviendo de ejemplo para otros. “De aquí a uno o dos años, máximo, la plataforma debería estar 100% operativa”, afirma Köhler.

Destacan que, durante este periodo de prueba, se dará acceso a productores para que trabajen en la plataforma, aprovechando que la información ya está ingresada. El trabajo que sigue es un fuerte proceso de capacitación para que todos puedan utilizar esta herramienta. Elizabeth Köhler confirma que contarán con un ‘call center’ del kiwi donde “vamos a tener por parte del Comité un equipo que va a estar capacitando, vamos hacer videos para capacitar al productor. Porque tú le entregas una herramienta a un productor y muchas veces la va a encontrar entretenida y bonita, pero si no la usa no sirve para nada. Lo que a nosotros nos interesan es que la usen”.

En ese sentido, esta plataforma que entrega el Comité a sus socios esperan que pueda incidir directamente en la gestión de los productores, para zanjar esa interrogante que suele plantearse muchas veces, de si integrar o no un gremio, o si integrarlo implica algún beneficio directo que signifique un mejor resultado.

“La plataforma Geomátika del Kiwi esperamos que sí sea una herramienta directa. A través del acceso a asistencia técnica, información relevante, a la capacidad de compartir experiencias entre agricultores, y tener una visión integrada de la temporada y del futuro del kiwi”, destaca Cruzat, apuntando al acceso a la información que tendrán los socios, para que no tengan que ir a buscar un correo específico, sino que estará todo integrado en lo que a kiwis se refiere. “Lo que esperamos nosotros es que la plataforma le dé al productor de kiwis todo lo que necesite. Lo que hay que hacer es capitalizar los buenos tiempos que estamos teniendo hoy. Y la manera de capitalizarlos es a través de una inversión inteligente, focalizada para que los huertos tengan una proyección de vida mejor y una buena calidad de fruta”, finaliza Cruzat.