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Abril 2020 |Noticias

Entrevista a Jorge Valenzuela, presidente de FEDEFRUTA

“Nuestra gente del campo se ha comportado de manera estupenda”

Pudo haber sido mucho peor desde el punto de vista de las cosechas: “La crisis del Covid-19 nos encontró en el último tercio de cosecha de varios frutales. Sin embargo, hay especies que enfrentan escenarios más complicados que otras, como es el caso de la manzana, en la que el mayor volumen se cosecha en abril o el kiwi, frutal que a la última semana de marzo estaba al 20% de cosecha. Y, aunque requiriendo otros niveles de mano de obra, también queda la mayor parte de la cosecha de nueces y olivos”, precisa Jorge Valenzuela. Claro que después, en mayo, parten los cítricos y unos meses después los paltos.

El presidente de FEDEFRUTA separa las frutas de exportación en dos categorías, las perecibles y las muy perecibles. “Las frutas perecibles son las que soportan una guarda larga en frío, entre otras, manzanas, peras y kiwis, que pueden esperar que se normalicen los mercados. Por ejemplo, la manzana chilena se vende de septiembre en adelante y el resto se guarda. Si la crisis le hubiera dado de lleno a la fruta muy perecible, como la uva de mesa, el problema sería mucho mayor, porque esa fruta hay que venderla rápido”, determina Valenzuela.

-Hasta donde saben ustedes, ¿las cosechas se están llevando a cabo?

JV-La fruta se está cosechando. Aquí es donde se separa la realidad rural de la realidad urbana, ya que el campo está funcionando y las labores se están haciendo. Se puede ver menos gente en Rengo y mucha menos gente en ciudades tales como Rancagua y San Fernando, pero hacia los campos uno ve que la gente se mueve. Están cosechando hortalizas, por ejemplo, se está terminando la cosecha de tomate y de la uva de mesa. Quizás no se ve el movimiento acostumbrado, pero la gente está en movimiento.

-¿Ha costado al sistema agrícola adaptarse a la situación de crisis?

-Obviamente que se han tomado todas las precauciones. Quizás de manera un tanto espontánea, como que han aparecido una gran cantidad de manuales, pero -en mi opinión-, desde que estamos exportando fruta que las buenas prácticas, agrícolas y otras, se han mejorado mucho. Esa es una realidad que hoy día se refleja y se refleja en primer lugar en la conciencia de nuestra gente en cuanto a hacer procesos más limpios. En todo este tiempo se han ido desarrollando marcos de trabajo más sanos y más limpios en general, lo que ha ido en gran parte de mano de la capacitación, casi a nivel de evangelización, con reuniones y charlas todos los años. Si algún productor se preguntaba, ¿para qué sirve todo eso?, hoy vemos que cuando necesitamos implementar medidas de higiene de emergencia, todo lo que necesitamos es subir un poco las exigencias y la gente se nivela. Basta con decirles a los cosecheros, ‘enfrentamos una contingencia por lo que vamos a tener que lavarnos las manos con más frecuencia, usar alcohol gel, vamos a sanitizar…’, y ningún problema. Diría que, en general, nuestra gente del campo se ha comportado de manera estupenda. Nuestro talón de Aquiles sería que, por temor, la gente no saliera a trabajar.

LA CONTINGENCIA EN LOS PACKINGS

-Un asunto es recolectar la fruta, pero otro es procesarla en los packings, donde la realidad se parece más a una industria, dada la proximidad de la gente. ¿Qué ocurre si se detecta un contagiado en un packing?

-Hasta el minuto no ha aparecido nada en un packing de fruta, aunque sí han aparecido casos positivos en otros procesos, y lo que se ha hecho o el protocolo ha consistido en enviar a la persona al centro de salud público más cercano al lugar, para determinar si lo contagió alguien externo o si se contagió dentro del lugar de trabajo. Si el contagio es externo, el protocolo determina que se cuarentena la persona. Pero si el contagio es interno, se debe aislar a todo el grupo cercano de trabajo, se tiene que satinizar la instalación y luego de eso se puede volver a las labores. Sin embargo, sí ha habido procesos en que el lugar ha sido clausurado, probablemente por diferencias de criterio de los SEREMI. Pero en fruta todavía no ha habido ningún procedimiento oficial.

-¿Cuánto asumen ustedes demoraría la planta procesadora en volver a funcionar?

-En otros procesos se ha vuelto a los dos días. Un ejemplo es el caso del Jumbo del Alto Las Condes, donde luego de la posible contaminación por el ingreso de una persona positiva, el local volvió a funcionar a los dos días. Esa es para nosotros una buena referencia, ya que es un lugar donde se aglomera gente. En términos prácticos es lo mismo.

LA PRÓXIMA TEMPORADA DEL HEMISFERIO SUR

-Es muy probable que la temporada frutícola del hemisferio norte sí se vea muy afectada por la crisis, por ejemplo, en el caso de la uva de mesa, ¿cómo creen que incidiría una mala temporada del norte en la próxima temporada de Chile?

-Ojalá que eso no ocurra y que los productores del hemisferio norte puedan producir y cosechar normalmente. En el mercado de la fruta fresca es necesario dar continuidad de abastecimiento a los consumidores. A la población en general no le importa de qué lugar proviene la uva de mesa, los arándanos, las paltas, etc., en los mercados los consumidores quieren tener siempre disponible la fruta. Como hoy la comercialización a cliente final pasa mucho más por los supermercados, es importante que no se corte la cadena de abastecimiento. Obviamente sería un daño para el mercado de la fruta en general el que se corte el suministro en algún período del año. Problemas en la temporada del hemisferio norte sería ‘pan para hoy y hambre para mañana’, para nosotros.

LA VISIÓN DE LARGO PLAZO

En Chile hay frutales que están en pleno crecimiento, como son cerezo y avellano europeo, ya no tanto el nogal, y otros que están en acelerado recambio varietal, principalmente la uva de mesa. Ante la contingencia sanitaria:

-¿Se están deteniendo proyectos frutícolas, se han suspendido pedidos de plantas a los viveros?

-Si asumimos que esta emergencia va a tener un período de duración de tres meses, o cuatro, pero una duración acotada y conocida, me parece que no se deberían ver afectados. Hasta el minuto, en los viveros no ha habido bajadas de proyectos por la pandemia. Si han parado proyectos, pero principalmente debido a la sequía y la falta de agua para riego. Obviamente que debido a la pandemia la economía global se va a ver afectada, pero para los que trabajamos en la fruta fresca de exportación, los proyectos los pensamos para desarrollarlos durante los próximos 3 años. Mi visión es que deberíamos seguir adelante con los proyectos, ya que de aquí a tres años, probablemente vamos a enfrentar una economía global mucho más despejada o más resuelta. Esa es la visión que, creo, en general tienen todos los empresarios frutícolas.

-En lo que respecta al precio históricamente alto del dólar, ¿cuál es el análisis respecto de ese factor?

-El tipo de cambio tan alto tiene ventajas y desventajas para los productores. Hay que considerar que todos los insumos estratégicos, por ejemplo fertilizantes, fitosanitarios y otros, están en dólares. Entonces, allí hay un costo -que se va a traspasar a los agricultores- y que va al alza. Es bueno para nosotros tener un tipo de cambio alto, pero tan alto, yo creo que a nadie le favorece, por ejemplo, no favorece a los importadores.

UNA ACTIVIDAD ECONÓMICA CRÍTICA

“Hoy día la agricultura está considerada como un sector crítico por las autoridades. Esto incluye a los viveros, a la siembra de cereales (…), pero incluye a todas las labores agrícolas, lo que va mucho más allá de solo la cosecha. Hay que seguir regando y fertilizando los huertos, los viveros tienen que continuar produciendo las plantas, los cerealeros del sur tienen que sembrar, etc. La agricultura, en general, no debería parar”, señala Valenzuela.

El presidente de FEDEFRUTA insta a los productores frutícolas a seguir trabajando. “Esta es una pandemia extremadamente grave, que está impactando al mundo entero, pero tenemos que seguir adelante. Debemos ser más solidarios entre nosotros y con nuestra gente. Que ‘el campo no para’, parece solo un slogan, pero eso es así. Quiero enviar un mensaje de optimismo y tranquilidad a los productores. Las labores se está realizando de manera normal, aunque obviamente no con la rapidez a la que estamos acostumbrados. Obviamente que si una ciudad, como Chillán, es puesta en cuarentena, hay más trabas, pero los procesos están fluyendo, tanto en frutales como en hortalizas. No ha habido quiebre de stocks en los supermercados y eso demuestra que el sistema está funcionando y que debemos mantenernos tranquilos”.

Jorge Valenzuela alienta a que los proyectos continúen trabajando, pensando que esta crisis tiene una temporalidad conocida, puesto que lo peor que le puede pasar al país es que se traben los proyectos y las inversiones.